En Omeros, la épica de Walcott, un personaje es transportado al momento en que a sus ancestros los raptan para venderlos como esclavos. Desesperado ante la revelación, hundido en la gran impotencia, lo único que puede hacer, nos dice Walcott, es lo que siempre hace el pasado: sufrir y mirar (“suffer and stare”). El pasado no impone siempre, o a todos, las mismas reacciones. Pero la verdad de la frase es otra: está en cómo subraya que la Historia es dolorosa e inmutable, y doblemente dolorosa por inmutable. Si el futuro es diferente del pasado, es en esencia por eso: podrá ser doloroso pero no inmutable. Hay momentos, sin embargo, cuando el futuro parece tan certero como el pasado: fines de mundo, aturdimientos epocales, escándalos de trompetas en los días de la ira. Vivimos, según parece, uno de esos momentos, y uno que parece abarcar de veras casi todo el orbe.
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