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Acércate aún más, mi madreselva, mi dulce Jinny: 

un sol bajo dora el florecer del bosque-  

¿Es el cielo, o el Infierno, o el país de Whipperginny 

lo que posee este fulgor de hadas incomprendido?

Pues los salmos severos y altivos de la capilla en el

brezal oscilan en el viento nocturno, rompiendo su ritmo firme, lúgubremente convertidos en gemido de rameras, 

o envueltos en una gloria aérea demasiado extraña para ser hablada.

Pronto la luna mirará con lástima desde lo alto, conduciéndonos en secreto por una puerta de marfil 

hasta Las huertas y fuentes de su ciudad plateada 

donde los amantes no necesitan discutir las señales del destino.