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Rafael Lemus abre su libro Historia breve de nuestro neoliberalismo (Debate, 2021) con la siguiente afirmación: “La historia reciente de México es la historia del neoliberalismo”. El alegato de Lemus es muchas cosas, pero no es una historia de “nuestro neoliberalismo”, que habría tenido que hablar de Luis Montes de Oca en los veinte y de Gustavo R. Velasco en los sesenta y setenta. No es ése el propósito. Lo que Lemus quiere probar es que existe una insidiosa entidad ideológica con manifestaciones lo mismo culturales, sociológicas y económicas que transformó —y sigue transformando— dramáticamente al mundo en general y a México en particular. Sus formas de acción son tanto sutiles como brutales. El neoliberalismo es resiliente y omnicomprensivo. Sobre todo, está por doquier aunque no lo percibamos a simple vista. Lo respiramos como el ozono que no vemos pero intoxica. ¿Cómo detectamos su presencia? Por las marcas y secuelas que deja a su paso. Aquí y allá hay recordatorios en las bardas de nuestra vida pública: “El neoliberalismo estuvo aquí”. Ante los señalamientos de los críticos que aducen que el término neoliberalismo es vago e “inoperante”, Lemus responde: “Desde luego que este intento de naturalizar e invisibilizar el neoliberalismo es ya, neoliberalismo. El neoliberalismo no importa qué tanto lo nieguen los neoliberales, existe”. Así se construye un alegato que descansa en una elaborada, y un poco desvergonzada, petición de principio. La proposición a ser probada —el efecto del neoliberalismo— es una premisa del argumento mismo. La explicación teleológica es circular: no puede ser refutada ni falseada.

Ilustración: Belén García Monroy

Esta estrategia discursiva, que no explicativa, permite al autor “releer” el pasado para descubrir, como si usara un luminol ideológico, los rastros ocultos de esa entidad perniciosa que elude definiciones precisas. La confusión analítica no es contribución de Lemus: está en otras “historias” del neoliberalismo que lo confunden con el individualismo metodológico, el utilitarismo, Lippmann, la globalización, Hayek, la economía neoclásica y las teorías del derecho natural moderno por igual. Una mescolanza que permite encontrarlo hasta debajo de las piedras.

Hay una semejanza, que no es casual, entre este tipo de enfoques explica-todo y las teorías de la conspiración. Ambos son eficaces en hallar y denunciar complicidades y complots. Líneas causales sutiles y ocultas que cobran repentinamente sentido como elementos de una historia encaminada a un fin: el triunfo del neoliberalismo en el mundo. A veces los peones en este tablero ignoran las posiciones que les asignaron. Sin embargo, empleando las claves correctas podemos descifrar el sentido de las cosas y exhibir su verdadera naturaleza. Así pasó, propone Lemus, con la exposición Esplendor de treinta siglos en los noventa. La “razón” neoliberal impregna con su almizcle todo el mundo cultural. Que las tesis de Hayek, Mises y Friedman —verdaderos neoliberales— no sólo no fueran abrazadas por intelectuales de Vuelta o nexos, sino que por regla general fueran explícitamente rechazadas no se registra en este relato teleológico. Cuestionamientos atendibles hay. En los noventa Przeworski formuló una crítica puntual al celo ideológico de los reformadores de mercado, a quienes podríamos con propiedad llamar neoliberales.1

Si prescindimos de la clave interpretativa el libro se revela como una breve colección de ensayos convencionales, bien escritos —poca jerga de los estudios culturales—, que repasa episodios bastante manidos de nuestra vida cultural y política con pocas pero interesantes aportaciones: la polémica entre Monsiváis y Paz de los setenta, los pleitos entre los grupos intelectuales hegemónicos y el levantamiento del EZLN en 1994. El capítulo sobre Monsiváis —que entra con calzador en la épica spengleriana del neoliberalismo— es con mucho el más interesante de todos. El libro —editado por una editorial global producto del neoliberalismo— seguramente se venderá muy bien porque comprende al mercado.

 

José Antonio Aguilar Rivera
Investigador del CIDE y autor de La geometría y el mito. Un ensayo sobre la libertad y el liberalismo en México, 1821-1970 y Cartas mexicanas de Alexis de Tocqueville, entre otros títulos


1 Przeworski, A. “The Neoliberal Fallacy”, Journal of Democracy, vol. 3, 3, 1992, pp. 45-59.

 

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