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El presidente López Obrador en su conferencia de la mañana del 4 de junio de 2021 afirmó que la cancelación de los fideicomisos públicos le dejaron a su administración alrededor de 60 000 millones de pesos y por eso pudo comprar la refinería de Deer Park, en Texas. A mayor detalle: ejemplificó con el caso del Conacyt; dijo que buena parte de los recursos que tenía el organismo se utilizaban para construir elefantes blancos y había mucha corrupción. Y para finalizar añadió: “Cuando desaparecen esos fideicomisos, sin afectar a los becarios, a los investigadores, nos queda una muy buena cantidad de dinero”.

Ilustración: Ricardo Figueroa

¿La desaparición no afectó las actividades educativas, científicas y tecnológicas? ¿Los fideicomisos eran una fuente de corrupción? ¿Una refinería es mejor inversión que canalizar fondos para impulsar la ciencia y la tecnología? Las interrogantes formuladas desde que el gobierno federal anunció su intención de suprimirlos se han multiplicado. Todavía hoy hace falta una explicación al respecto, pero no hay duda de que los efectos han sido sumamente adversos.

En primer lugar, ha sido notable la inestabilidad e incertidumbre sobre el futuro de las actividades que se realizaban al amparo de los fideicomisos. No era nada fortuito que el sector científico y tecnológico manejara el mayor número de ese tipo de instrumentos financieros en toda la administración pública (el 29 % del total), aunque solamente operaba el 3 % del volumen total de recursos financieros de esos fondos.

Los fideicomisos ofrecían seguridad para la planeación a mediano y largo plazo de múltiples proyectos de investigación. También permitían la continuidad de actividades, como es el caso de proyectos respaldados por fondos sectoriales y mixtos, sin los sobresaltos de un presupuesto anual. O bien, operaciones cotidianas en Centros Públicos de Investigación (CPI), un marco confiable para la celebración de convenios nacionales o internacionales o el otorgamiento de becas. Ahora, múltiples actividades han quedado en la indefinición y a la espera de mecanismos alternativos.

En segundo lugar: ¿no hubo afectaciones para becarios e investigadores? Es cierto que las becas de posgrado del Conacyt y del Sistema Nacional de Investigadores (SNI) no dependían de fideicomisos para su operación; no obstante, la cancelación de los fideicomisos sí tuvo consecuencias. El contexto de recursos escasos en el sector ha propiciado una contención en el número de becas para realizar estudios de posgrado en el extranjero y, además, se han focalizado en ciencias de la salud, lo que ha limitado las oportunidades de formación para un mayor número de jóvenes y para otras áreas de especialización. Seguramente, la misma restricción de recursos también motivó la eliminación del incentivo económico para los investigadores del sector privado que ahora establece el nuevo reglamento del SNI.

Además, hay un volumen de proyectos de investigación y becas especiales que sí eran dependientes de fideicomisos, como las becas nacionales y al extranjero y estancias posdoctorales que incluía el fondo Conacyt-Sener Hidrocarburos y Sustentabilidad. El respaldo financiero ha quedado en el limbo, como lo han manifestado públicamente jóvenes participantes. Sí hubo consecuencias.

Finalmente, algunas de las justificaciones para la eliminación de los fideicomisos argumentaron que implicaban recursos públicos sin rendición de cuentas y proclives a la corrupción, pero que cancelarlos no significaría disminuir los recursos que pertenecían al sector. Nada de eso se ha verificado. Públicamente no se han exhibido pruebas de un manejo erróneo o ilegal de recursos. Tampoco es razonable suponer que si los recursos de los fideicomisos se han utilizado para afrontar la contingencia sanitaria, como en su momento plantearon los legisladores, o para comprar una refinería, como lo ha explicado el presidente de la República, los recursos para el sector retornarán.

Lo más evidente es que, como decisión gubernamental, se ha optado por invertir en una refinería en lugar de permitir el desarrollo de actividades científicas y tecnológicas.

 

Alejandro Canales
Doctor en Ciencias Sociales. Es investigador en el Instituto de Investigaciones sobre la Universidad y la Educación y en el Programa Universitario de Estudios sobre Educación Superior de la UNAM.

 

Un comentario en “Ciencia y tecnología ✘

  1. Es difícil saber el impacto de la cancelación de los fideicomisos, los efectos de la investigación muchas veces son difíciles de medir en términos de impacto, pero existen documentadas las correlaciones entre el desarrollo tecnológico y por ende economico y social de un pais y su inversión en I+ D.

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