¿Aprender o pelear?

Desde su primer mes, el gobierno federal inició una guerra contra la inversión privada en el sector eléctrico. La cancelación de las subastas del Centro Nacional de Control de Energía (Cenace) y de las licitaciones de líneas de transmisión, entre otras, anunciaron lo que vendría. Las acciones administrativas no tienen un destinatario específico: afectan a todo tipo de inversión, nacional o extranjera, de energía renovable o no renovable. Aunque, de estas últimas, las renovables han recibido más ataques por ser variables.

Ilustración: Víctor Solís

Sin embargo, a nivel de empresas, dos han sido hasta ahora las más atacadas por la actual administración: una española —cuya aversión parece nacer más de la historia política y las fobias del presidente que de alguna razón técnico-económica—. La otra, italiana, recientemente atacada, parece causar molestia por haber frustrado planes del gobierno que contravenían al Estado de derecho y cuyo freno deberíamos agradecer los mexicanos.

La participación de estas dos empresas coincide en algunos puntos, pero difiere en otros pues obedecen a distintos modelos de negocios.

Por ejemplo, la italiana ha participado como generadora en las subastas de energía eléctrica de largo plazo del Cenace con gran éxito. De hecho, como resultado de las subastas, uno de sus parques eólicos en Coahuila estableció el récord al costo de energía eléctrica más barata del mundo en 2017. Este récord se sostiene para la energía eólica, aunque en términos de costo bajo de energía ya fue superado por varios proyectos solares.

La otra empresa, la española, ni siquiera intentó participar como generadora en las subastas; sin embargo, estuvo dispuesta a participar como compradora de energía. Esta empresa entendió las ventajas de comprar energía en subastas, algo que ni la CFE ni la actual administración entendieron —por lo que las cancelaron.

Por otro lado, la italiana se dedica invertir en el desarrollo de infraestructura de generación, principalmente de renovables. Ello le permitió desarrollar parques para el modelo de autoabastecimiento, mercado y de subastas como Productor Independiente de Energía (PIE) —bajo los contratos previos a la reforma de 2013—, por lo que le vendía energía a clientes privados, pero también a la CFE.

La empresa española participa en sociedades de autoabastecimiento: vende energía a la CFE mediante el esquema PIE y la vende en el Mercado Eléctrico Mayorista con centrales eléctricas limpias y de energía firme.

Así, ambas empresas hicieron inversiones millonarias en México; con ello, le ofrecen lo mismo a la CFE mediante distintos esquemas: energía más barata y capacidad de generación más limpia y moderna para abastecer a la empresa y a nosotros, sus clientes. Pero ambas tienen lo que para este gobierno es un “defecto”: no son propiedad del gobierno. Si la participación de estas empresas se ampliara —por ejemplo, para venderle a la CFE—, la gran beneficiaria sería la empresa productiva del Estado: contaría con energía más barata y podría dejar de usar subsidios o mejorar sus finanzas.

Hay algo importante que resaltar: ambas empresas se acoplaron a los modelos de participación privada creados por el Estado mexicano. En el caso de los autoabastecimientos, estos modelos establecieron condiciones para participantes distintos a la CFE —entre los que figura Pemex— ante la imposibilidad de participar en un mercado abierto, porque la Constitución no lo permitía. Por otra parte, comparten los modelos posteriores a la reforma de 2013 y compiten en generación con la CFE —aunque los modelos anteriores se respetan mientras los permisos tengan vigencia—.

En el resto del mundo, estas empresas están desarrollando parques eólicos marinos, parques solares flotantes, rebombeo solar para presas hidroeléctricas, sistemas de almacenamiento de energía, esquemas de producción y aprovechamiento de hidrógeno. Así, voltean hacia el futuro y participan en él de forma anticipada. La Comisión podría aliarse con ellas para desarrollar proyectos, aprender y después desarrollarlos por sí misma; una suerte de transferencia tecnológica que le permitiría diversificar los modelos de negocio para construir la empresa competitiva que seguramente puede ser a nivel internacional.

En lugar de eso, la CFE está peleando con ellas para seguir operando una capacidad de generación vieja, contaminante, poco eficiente y muy cara. Aquí cabe preguntar: ¿cuál es el proyecto de este gobierno?

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía

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Publicado en: Energía

Un comentario en “¿Aprender o pelear?

  1. Excelente columna. Pienso que también se podría agregar el valor agregado que conlleva el desarrollo de estos proyectos a nivel de sustentabilidad y apoyo a las comunidades.

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