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La única forma de no morir del todo consiste en escribir algunas palabras y transcribirlas en la última página de los libros. Otra vía para solicitarle a la muerte un pequeño interludio, un poco de paciencia, es copiar ciertas palabras, amoldar sus letras, formarlas y deformarlas, siguiendo su ritmo y el tiempo del tiempo. Después sigue lo mismo: escuchar los murmullos de las letras y verter su esencia en los cuadernos hambrientos por nuevas noticias. Todas las libretas, a partir de los primeros vocablos, pierden su virginidad y almacenan historias: la humanidad podrá desaparecer y la Tierra perderse en el espacio, no así la historia ni los mensajes leídos por otras personas.

Ilustración: Katia Recio

La primera página de cualquier cuaderno marca un antes y un después. Mudez e inconsciencia desaparecen cuando algunos vocablos se adueñan de las páginas y les otorgan el apelativo de cómplice, testigo o compañero, condiciones dotadas de belleza y gallardía: ¿qué mejor, en esta vida sinuosa y llena de barrancos hondos, que ser testigo o cómplice? La vida transcurre mejor cuando se tiene la suerte de levantarse por la mañana y saber de esos camaradas. ¿Es necesario escribir antes del amanecer?, ¿borrar cuando escampe?

Morir es regla. Algún día el mundo tendrá más muertos que vivos. Inmensa suerte contar con las últimas páginas en blanco de los libros y las primeras de cuadernos y libretas. Redactar notas en ellas les otorga vida al final. Llevo tiempo anotando en las historias clínicas, al lado de las radiografías, ideas sobre los males de los pacientes, ideas provenientes de la percepción íntima de la enfermedad, más allá del dolor y del miedo. Palabras profundas y reales, tamizadas por el bisturí de quien se mira enfermo, se percibe vulnerable y acaso piensa en el final. Me he tomado la libertad de darles voz y forma a esas sensaciones. No plagio, pues nunca fueron escritas ni verbalizadas con el fin de ocupar la última página de algún libro. Cuando dolor, incertidumbre y miedo se apoderan de la persona, el tiempo se percibe como un espacio infinito.

Comparto algunas notas:

• ¿Cómo es la vida afuera cuando la vida adentro sólo tiene la capacidad de mirar adentro?

• La enfermedad me unió —me hizo uno— y avivó mi ente oculto y silencioso justo cuando presagiaba mi final.

• Enfermo entendí lo que siempre me dije y pocas veces hice: no basta mirar, no es suficiente escuchar. Es necesario mirar y escuchar al unísono. Ahora, postrado en cama, yermo de vida, he tenido la suerte de ser mirado y escuchado.

• Me dicen: “Tienes el  tiempo contado”. Lo entiendo. Vi los monstruos dentro de mi pulmón. Recuerdo la voz de un amigo: “El tiempo es sabio: suele darse tiempo a sí mismo”. Ahora la realidad es otra: el tiempo hoy vale y pesa más que el tiempo ayer.

• Algunos días transcurren raudos, otros lentos. En los que corren escribo: “Adelante”; en los parsimoniosos, pienso: “Hasta aquí”.

• Ayer no retorna (ha fallecido). Hoy es suficiente (está vivo).

• El mundo de afuera alarma. El mundo interno atemoriza. Así es la vida, así ha sido, así será. Así no es la muerte.

Las palabras de los enfermos son, en ocasiones, insondables, siempre veraces, maestras. Su lenguaje es rico. El destino humano comparte sucesos. La enfermedad es uno de ellos. Renglones atrás escribí sobre el valor de la tríada cómplice, testigo, compañero. Lo hago de nuevo. Leer las ideas de los enfermos acompaña. Ser cómplice de sus vivencias construye. Ser testigo provee, modifica.

 

Arnoldo Kraus
Profesor en la Facultad de Medicina de la UNAM. Miembro del Colegio de Bioética A. C. Publica cada semana en El Universal y en nexos la columna Bioéticas.

 

Un comentario en “Enfermos: una mirada, unas palabras

  1. Dr saludos.
    La enfermedad sus vicisitudes, Verdad.
    Por Dr hay de enfermos a enfermos.
    Hay de enfermedades a padecimientos.
    Y sobre todo cómo los enfermos cargan estos síntomas, signos, por horas, días, meses y años
    Uno como médico dice , cuánta enfermedad, cuánta esperanza y cuánta necesidad .
    Tiempo se necesita para entender a los enfermod y sobre todo la esperanza de recuperación.. entre paréntesis cura.
    Creo que los seres humanos, viven con la enfermedad. Y sólo a través de los médicos ayudamos a paliar sus temores y dudas.
    Tristeza o Alegría
    Concepto de enfermedad…. Sano…
    Que dilema.
    Saludos Dr

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