La insidiosa errata

Nunca olvidaré el hecho. Fue, aunque no son claros en el recuerdo los pormenores, durante la clase de lectura. Yo era estudiante entonces. Quizá ocurrió en cuarto o quinto grado. Quizá después del recreo, cuando entramos al aula. La profesora había ocupado ya el estrado y nosotros nuestros pupitres. Al menos esto es seguro, pues era habitual sentarse al comenzar la clase. La costumbre de múltiples días parecidos ayuda al recuerdo singular. Ignoro el motivo, pero ahora me parece que el hecho ocurrió en un gran silencio, que todos callaban y atendían, dispuestos a seguir con la vista la lectura que haría un alumno en voz alta, alumno que designaría la maestra. Quizá la memoria añade ahora el silencio para destacar lo ocurrido.

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Publicado en: 1989 Mayo