El presidente ha dicho que algunas empresas pagan sólo un peso diario a la CFE por energía.
¿Es cierto esto? No es un peso —es más— pero las empresas no le pagan la energía a la CFE, ¡porque la CFE no les da el servicio de generación! A la CFE se le paga por el o los servicios que presta. ¿Cómo es esto? Lo explicaré con datos de un recibo doméstico real.

Ilustración: Víctor Solís
La facturación promedio de los hogares mexicanos es de unos 200-300 pesos bimestrales de energía eléctrica; unos 40 millones de hogares pagan eso cada dos meses. Hay unos 300 000 usuarios que pagan mucho más que eso, pero son una minoría y es una tarifa de castigo, que hay que diferenciar, pero no es tema de este día. Los 200-300 pesos bimestrales que mencioné no reflejan el costo real de generar energía eléctrica y llevarla a los hogares. Un recibo de 207 pesos en la Ciudad de México —ejemplo real— debería pagar, si se eliminan los subsidios, unos 537 pesos cada dos meses. Estos 537 pesos son la suma de generación, transmisión, distribución, el control del sistema (CENACE) y el costo administrativo.
Sólo el costo de generación es de unos 125 pesos al bimestre, más o menos dos pesos diarios. El costo de transmisión es de unos 34 pesos bimestrales, lo que significa 50 centavos diarios. El costo de distribución es el más caro. Un recibo en baja tensión cuesta unos 155 pesos bimestrales, o sea, 2.5 pesos diarios. El costo del CENACE es de dos centavos diarios, para un total de 1.6 pesos bimestrales.
Ahora bien, ¿cuánto paga una empresa o una tienda y a quién? Hay tres posibilidades.
La primera y la más cara: que la tienda o empresa esté en suministro básico con la CFE. En este caso le paga la totalidad de las tarifas más caras a la Comisión y no recibe subsidios. Es algo, insisto, que usted y yo no vemos en los recibos de casa porque estamos en tarifa subsidiada. Precisamente por ser la tarifa más cara, todo el que esté en tarifa no subsidiada y tiene oportunidad, busca salir del suministro básico para estar en una de las siguientes opciones.
La segunda opción es que la empresa esté en un modelo de autoabastecimiento, con un permiso de generación otorgado con la Ley anterior a la reforma. Son negocios que generan su propia energía por sí mismos o mediante sociedades de las que forman parte. En este caso sólo pagaría transmisión y distribución a la CFE, que serían unos tres pesos diarios (los de bajo consumo).
La tercera opción es que la empresa esté en el mercado eléctrico. Tiene un contrato con un suministrador de servicios calificados y, mediante éste, sólo le pagará a la CFE la transmisión y la distribución. Si la empresa está conectada en alta tensión, sólo pagará transmisión pues no usa distribución.
Cuidado: el asunto es mucho más complejo. Las empresas más grandes recurren al mercado, donde la energía puede cambiar de precio dependiendo de la hora en que se consuma; además, hay otro tipo de cargos por mantenimiento de infraestructura para estar conectados (capacidad) entre otros. Pero evitemos complicaciones para este ejemplo.
Finalmente, y como podemos ver arriba, todo aquel usuario que puede deja el suministro básico para irse a esquemas en los que pueda cambiar de proveedor o al menos poner paneles solares. ¿Por qué?
Porque el costo de generación de los privados es más bajo en comparación con el costo de la CFE. Pasar al mercado eléctrico significa que sólo tendría que pagarle unos pesos a la CFE en transmisión y distribución, pero le permitiría pasar de pagar unos 1 500 pesos de costo de generación a la Comisión, a pagar unos 700 pesos a los privados por cada megawatt hora —datos tomados de los costos de generación de la CFE y de los privados que le venden a la Comisión en enero de este año—. Lo que todos pagamos, ya sea industria u hogares, es transmisión y distribución: actividades o servicios que sólo lleva a cabo la CFE.
Ahora, ¿la industria paga menos que los usuarios domésticos?
Si eliminamos el subsidio, sí, pero lo hace por una razón: la industria tiene opciones para buscar un suministro distinto a la CFE; a su vez, el suministrador puede buscar generadores más baratos.
El primer problema es que, con el bloqueo de este gobierno a que haya más suministradores de servicios básicos, usted y yo no podemos buscar más opciones y acceder a las ventajas que ya tiene la industria. El segundo problema es que, con la reforma propuesta por el presidente, en lugar de que CFE se vea forzada a buscar quién le venda la energía más barata, forzará a que los mexicanos paguemos el costo de la energía a la CFE —al costo que disponga.
¿Pueden pagar menos los usuarios pequeños por la energía? La respuesta es, probablemente, sí. Pero la reforma del presidente lo evita: en lugar de promover una CFE más competitiva, quiere garantizar que la CFE opere, y que nosotros paguemos las ineficiencias. Por eso es importante para todos que la reforma sea frenada por el poder judicial y que el marco jurídico original de 2014 se respete y se ponga en práctica sin la modificación publicada la semana pasada.
Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.