Los unicornios gozan de una fama inexplicable. Su nombre y su figura proliferan por todos lados de un tiempo a esta parte, y puedo decir que eso es peligroso. En los lugares más insospechados aparece su figura de caballo bonachón, con sus ojitos azules y su crin larga y espesa, siempre provisto de un solo cuerno que sale de su pelaje blanco. No tengo nada contra los animales mitológicos, pero la verdad es que los Unicornios me parecen lamentables. Cuando oigo que una mujer dice:
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