Costos unitarios: la apuesta por la obsolescencia

La reforma a la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) aprobada hace un par de días por los senadores, y que en cualquier momento será publicada por el presidente, podría redondearse en una sola palabra: absurda.

Seremos el único país del mundo que no lleve a cabo un despacho eléctrico de mérito económico, que es muy simple pero efectivo: se recibe la energía más barata primero y la más cara después hasta satisfacer la demanda. Ahora el despacho será por propiedad de los equipos de generación, independientemente de que sea más caro e ineficiente que otros a los que se excluirá. Eso lo terminaremos pagando directa o indirectamente los ciudadanos.

Además, la reforma aprobada tiene un error que llevará al envejecimiento y a las fallas constantes en el sistema eléctrico. Explico.

La iniciativa busca crear un modelo de precios para despacho que tome en cuenta precios unitarios, ¿qué es esto? Actualmente, para decidir a quién se le recibe la energía primero, se recibe el costo de generación. O sea, cuánto cuesta generar energía. Las renovables tienen costos cero de combustibles por lo que su costo de generación es el más bajo.

Lo que dicen la CFE y el gobierno es que esta es una trampa o dumping, pues no se toma en cuenta el costo de la infraestructura. Proponen entonces que se haga un costo unitario, en el que se unan el costo de infraestructura (el costo de los equipos) y el costo de generación (combustibles) para hacer el despacho.

Ilustración: Víctor Solís

¿Qué pasaría?

Primero, que el de la CFE será el más caro. Según las memorias de cálculo de suministro básico, publicadas mes a mes por la Comisión Reguladora de Energía, y considerando los datos de diciembre, al comparar los costos unitarios (suma de equipos y costo de generación), el más caro es… ¡el de la CFE! (con sus parques solares propios a costo de 2 171 pesos por cada Megawatt-hora).

Todos los generadores privados tienen costos unitarios por debajo de los de la CFE, salvo seis centrales de generación eólica de productores independientes de energía que rondan los 1 832 pesos por cada MWh. De ahí, en diciembre pasado los costos más altos de privados estuvieron por debajo de los 848 pesos, mientras que el más bajo de la CFE —generadores hidroeléctricos de pequeña y mediana escala— fue de 887 pesos y un costo promedio de 1 187 pesos. Por eso la reforma no sólo plantea el costo unitario, sino una serie de contratos que sólo podrá firmar la CFE con total discrecionalidad.

Ahora, ¿por qué es importante considerar los costos de generación sin el costo de infraestructura? Porque no hacerlo promueve el envejecimiento del parque de generación.

¿Cómo es esto? Veamos.

Usted compra un generador de energía, lo pone a trabajar, genera y vende su energía. Compra el generador con su dinero o mediante un crédito. La recuperación del capital que invirtió en el generador no será rápida, sino un asunto de años. De cada peso de electricidad que venda, una parte será para pagar los combustibles (si los usa); otra, para la operación y el mantenimiento; una más, para recuperar la inversión del equipo, y finalmente sus ganancias.

Pero en algún momento de la historia, y en condiciones normales, terminará de pagar el crédito con el que compró el equipo. Entonces podrá bajar el precio de su energía y ser más competitivo con costos unitarios más bajos. El problema es que ese equipo será viejo y, muy probablemente, poco eficiente en comparación con los equipos nuevos del año en que termine de pagarlo.

Si tomamos en cuenta el costo unitario, los generadores viejos tendrán un incentivo perverso para seguir operando: mantener las plantas viejas e ineficientes en operación. Al fin y al cabo,  ya pagaron el costo de obtenerlas y su costo unitario es bajo. Pero esas plantas ya obsoletas y depreciadas, por la propia edad, también irán teniendo cada vez más fallas y podrían no estar disponibles en algún momento, forzando la adopción de medidas de emergencia muy caras o de plano tener apagones.

Hay un punto más: todos los generadores que entregan energía a una hora determinada reciben el mismo pago. Entonces, mientras más barato sea su costo de generación, más ganan, con lo que se incentiva la competitividad e innovación.

¿Qué pasa en la CFE? Que las plantas térmicas —en las que este gobierno pretende sostener la continuidad y seguridad del sistema— aunque pueden ya estar pagadas y depreciadas, son muy viejas y están indisponibles por fallas el doble de veces que por mantenimiento; por lo tanto, no aportan seguridad a la red. Pero, bajo el esquema propuesto por la reforma a la Ley aprobada hace dos días, serán “más baratas” que otros porque la inversión de instalarlas ya fue pagada.

Por el contrario, si consideramos sólo el costo de generación para recibir la energía, los generadores buscarán instalar plantas cada vez más eficientes para asegurar que se les reciba su energía y eso garantiza un parque de generación moderno, eficiente y seguro. La reforma a la LIE es, entonces, el incentivo perfecto para mantener y tapar una CFE más obsoleta, justo lo contrario a una empresa fuerte al servicio de los mexicanos.

A juzgar por lo propuesto, o eso no entra en el concepto de soberanía energética o no lo vieron venir. No sé qué sea peor.

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: Energía