Como el país ya cambió, ofrecemos a continuación una serie de anécdotas, dichos, sugerencias y cuidados ahora que el país ya cambió. Es evidente que, ahora que el país ya cambió, el país ya cambió. Perdone el lector las redundancias, pero es que el país ya cambió.

I. Posibilidades de desarrollo personal en el país que ya cambió

a) Es hora de tomar el teléfono y hablarle al amor rejego. Cuando vuelva a decir: “No fulano, ya te dije que contigo no, que estás feo, que no la haces, etc.”, hay que responderle simplemente: “Mi amor, es que ya no depende de ti, no puedes seguir resistiéndote porque el país ya cambió”.

b) Es hora de tomar el teléfono y contestarle al amor indeseable: “No es que estés feo, no es tanto que no la hagas, pero debes darte cuenta de que el país ya cambió”.

c) “¿Ahora tampoco van a reconocer a un genio en cuanto lo lean? Las mafias no se han dado cuenta de que este país ya cambió”.

d) “No es que no le quiera pagar, pero déme un poco más de tiempo. Entienda que el país ya cambió”.

e) “Sociólogo especializado en el país que ya cambió ofrece sus servicios. Hablar al 5-73-55-48; pero como el país ya cambió, hablar mejor al 5-73-48-55”.

II. Chistes para todo uso y ocasión sobre el país que ya cambió en el país que ya cambió

a) ¿Qué le dijo el país que ya cambió al país que no cambió? Le dijo: “por si no te has dado cuenta, el país ya cambio”.

b) ¿Cuál es el colmo del país que no cambió? R: el país que ya cambió.

c) ¿En qué se parece un país que no cambió a un país que ya cambió? R: en que ambos viven en un país que ya cambió.

d) “¿Y si echamos un palito, Pepito?”. “No, maestra, porque el país ya cambió”.

III. Minidramas en un país que ya cambió resueltos felizmente gracias al país que ya cambió

a) —Te caché con la otra, Renato, no te hagas. Ahí los vi, a los dos, besándose.
—Mi vida, no me confundas con el país. El país ya cambió, pero yo sigo queriéndote igual. ¿O tú crees que me voy a ir con otra porque el país ya cambió? ¿Ves que no? Ahí está el punto. Véngaselo con shu papa.

b) —Es la quinta vez en la semana que llegas pedo, Genaro.
—La cuarta, porque el país ya cambió.

c) —Llegas con una hora de retraso.
—Es que estaba embotelladísimo. Cómo ha cambiado el país, ¿eh?

IV. Pertinencias literarias en una país que ya cambió

a) Diálogos de Bartleby con la Humanidad.
Humanidad: Bartleby, trabaja.
Bartleby: El país ya cambió.
H.: Bartleby, muévete.
B.: El país ya cambió.
H.: Bartleby, mira al sol.
B.: El país ya cambió.
H.: Bartleby, el país no ha cambiado.
B.: El país ya cambió.
H.: Bartleby, el país ya cambió.
B.: El país ya cambió.

b) Un verso de Michaux: “Les escribo desde un país lejano, que ya cambió”.

c) De Jacques Vaché: “Nada mata tanto a un hombre como estar obligado a representar a un país que ya cambió”.

d) Es de Aimé Césaire el libro Cuaderno de un retomo al país natal que ya cambió.

e) —El problema —dijo Alicia en el país de las maravillas que ya cambió— es que usted no puede cambiar a un país así como así.
—El problema —dijo Humpty Dumpty —es que el país a cambió. Ese es el problema.

f) De Juan Rulfo:
—Váyase mucho al carajo, señor.
—¿Qué dijo?
—Que el país ya cambió, señor.

V. Cuidados en el país que ya cambió

Antes de que el país cambiara, había que cuidarse de:

a) Los discursos y las descalificaciones del PRI contra los elementos reaccionarios.

b) La cursilería del PRI.

c) La alquimia del PRI.

d) Las alianzas del PRI.

e) Las relaciones del PRI con el PPS, el PARM y el PST.

f) Las “zocalizaciones” del PRI.

g) Las aspiraciones del pueblo plasmadas en un solo hombre del PRI.

h) Las peroratas del PRI de que el pueblo no se dejaría engañar.

i) Los opositores conversos al PRI, más priístas que el PRI.

j) Las metáforas caciquiles y precrónicas del PRI hechas a partir de la tierra como una madre etcétera y generosa.

k) La modernización desde arriba, priísta, del país.

l) Los caricaturistas facilistas y despolitizadores a favor del PRI, “tiralíneas” que tratan a sus lectores como pendejos, y con la subsecuente ausencia de humor.

m) La proliferación de chistes malos sobre el candidato oficial del PRI.

n) La solemnidad pero también la “alegría”, que lleva a la “verbena”, de los mítines del PRI.

ñ) El verticalismo del PRI.

Ahora que el país ya cambió, hay que cuidarse de:

a) Los discursos y descalificaciones del PRI contra los elementos reaccionarios, y los discursos y descalificaciones de la izquierda contra los elementos reaccionarios.

b) La cursilería del PRI y la cursilería de la izquierda.

c) La alquimia del PRI, la piedra filosofal de la izquierda, y el libro del amigo y del amado del PAN.

d) Las alianzas del PRI con el PRI y las alianzas de la izquierda.

e) Las relaciones del PRI con el PRI; las relaciones de la izquierda con el PPS, el PARM y el PST (hoy POP-CORN).

f) Las “zocalizaciones” del PRI y las “zocalizaciones” de la izquierda. Las zocalizaciones” en automóviles del PAN.

g) Las aspiraciones del pueblo plasmadas en un solo hombre del PRI, y las aspiraciones del pueblo plasmadas en un solo hombre de la izquierda.

h) Las peroratas del PRI de que el pueblo no se dejaría engañar, las peroratas de la izquierda de que el pueblo no se dejará engañar.

i) Los opositores conversos al PRI, más priístas que el PRI; los priístas conversos a la oposición, más opositores que la oposición.

j) Las metáforas caciquiles y precrónicas del PRI hechas a partir de la tierra como una madre etcétera y generosa, y las metáforas caciquiles y precrónias de Clouthier hechas a partir de la tierra como una madre etcétera y generosa.

k) La modernización desde arriba, priísta del país, la modernización desde abajo, priísta-oposicionista, del país.

l) El regreso de la vieja “clase política” del PRI; el regreso de la vieja “clase política” del PRI en la oposición.

m) Los caricaturistas facilistas y despolitizadores a favor del PRI, “tiralíneas” que tratan a sus lectores como pendejos los caricaturistas facilistas y despolitizadores a favor de la oposición, “tiralíneas” que tratan a sus lectores como pendejos y con la subsecuente ausencia de humor.

n) La proliferación de chistes malos sobre el candidato oficial del PRI, y la ausencia de chistes, aunque sea malos sobre el candidato oficial de la izquierda.

ñ) La solemnidad pero también la “alegría”, que lleva a la “verbena”, de los mítines del PRI; la solemnidad pero no reñida con el “gozo”, que lleva a la “fiesta popular”, de los mítines de la oposición.

o) El verticalismo del PRI, el diagonalismo del PAN y el horizontalismo verticalista de la izquierda.

VI. Inserción pagada. (O inserción negociada con el país que ya cambió)

1.

Me contaron que estabas enamorada de otro
y entonces me fui a mi cuarto
y escribí ese artículo contra el Gobierno
por el que estoy preso.
(Ernesto Cardenal, Epigramas)

2.

Me dijiste que amabas a Licinio
y escribí ese epigrama contra César
por el que voy camino del destierro.
(José Emilio Pacheco, Irás y no volverás)

3.

Me dijiste que ya no me querías.
Intenté suicidarme gritando, ¡muera el PRI!
Y recibí una ráfaga de invitaciones.
(Gabriel Zaid, Cuestionario)

4.

Dice que va a dejarme.
Oiganlo bien, michoacanos:
Aquí está su único votante por el PRI,
El que buscaban.
(Luis Miguel Aguilar, Crucero)