La especie con el mayor número de letras (52) en toda la historia de la taxonomía fue, desde 1927 —año en que un tal Benedykt Dybowski propuso el nombre— y por algún tiempo, el anfípodo (un orden de crustáceos) Gammaracanthuskytodermogammarus loricatobaicalensis. Esta propuesta tan grandilocuente puede traducirse más o menos como “anfípodo con espinas huecas en su piel proveniente del lago Baikal” y seguramente ocasionó más de un dolor de cabeza a los anfipodólogos rusos (¡Gracias, Dybowski! Sí, estoy siendo sarcástico) hasta que, luego de discusiones que esperamos fueran menos largas que el nombre, la Comisión Internacional de Nomenclatura Zoológica (CINZ) decidió invalidar esta supercalifragilísticaespialidosa contribución a la taxonomía. (¡Gracias, CINZ! Sin sarcasmo).

Ilustración: Patricio Betteo

Otras propuestas de Dybowski para las especies de anfípodos que descubrió en el lago Baikal durante su productivo año de 1927 fueron: Crassocornoechinogammarus crassicornis, Parapallaseakytodermogammarus abyssalis, Rhdophthalmokytodermogammarus cinnamomeus, Siemienkiewicziechinogammarus siemenkiewitschii, Toxophthalmoehinogammarus toxophthalamus y Zienkowiczikytodergammarus zienkowiczi. Aunque todos fueron posteriormente invalidados por la CINZ, a Dykowski le queda como consuelo el anfípodo que en 1926 bautizó como Cancelloidokytodermogammarus (Loveninsuskytodermogammarus) loveni, pues el género fuera del paréntesis es el aceptado actualmente. La brevedad no estaba, por lo visto, en la lista de cualidades de Dybowski.

Parastratiosphecomyia stratiosphecomyioides ostenta el récord actual de longitud para un nombre científico. El género significa en griego “mosca-avispa casi soldado” y la especie “avispa semejante a una mosca”, aunque es, más bien, lo contrario: la mosca soldado se parece morfológicamente a una avispa y fue descubierta en la India, en 1923, por el entomólogo británico Enrico Brunetti.

Kimmeridgebrachypteraeschnidium es el nombre más largo de un género y pertenece al fósil de un insecto descubierto en la bahía de Kimmeridge, Inglaterra, en el año 2003.

En su libro Naming the Living World, el aracnólogo Theodore Horace Savory cita al naturalista Pierre Bonnet, quien a su vez en su obra de 1945 Bibliographia Araneorum menciona el nombre científico Polichinellobizarrocomicburlescomagcaraneus. Sólo Bonnet sabe a qué especie se refería, pues no hay mención alguna a este churrigueresco género cómico-mágico-musical en el resto de la literatura taxonómica mundial.

 

Fuente: Luis Javier Plata Rosas, El curioso caso de la especie sinnombre. Anécdotas taxonómicas de muy diversos géneros. Ilustrado por Sebastián Flores. Editorial Universidad de Guadalajara, México, 2019.