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Las tecnologías asociadas a la cuarta revolución industrial (inteligencia artificial, gemelos digitales, vehículos autónomos, 5G, internet de las cosas, entre otras) están transformando la manera en la que vivimos, producimos y nos relacionamos. Si bien la inteligencia artificial (IA) ha existido por más de sesenta años, hoy, gracias a un mayor poder de cómputo, a la disponibilidad de grandes cantidades de datos y a algoritmos más sofisticados a partir de su entrenamiento utilizando tales datos, las aplicaciones de la IA han proliferado. Como tecnología de propósito general, se cree que la IA tiene el potencial de impactar en todos los sectores; Andrew Ng, fundador de Coursera y reconocido académico de Stanford, la ha equiparado con la electricidad, al afirmar que comparten el mismo poder transformador.

Un estudio de PwC estima que la IA contribuirá a un aumento del PIB global en un 14 % hacia 2030, es decir, añadirá lo que en la actualidad representan la economía de India y China juntas. En este sentido, en 2017, países como Canadá, China, Emiratos Árabes, Finlandia, Francia, Japón y Singapur fueron pioneros en crear grupos de trabajo y desarrollar agendas nacionales de IA para su aprovechamiento desde una perspectiva de visión estratégica de gobierno y políticas públicas. En la actualidad, más de 26 países se han sumado a la carrera global de IA, liderada por Estados Unidos y China, que anuncia planes para impulsar la investigación y desarrollo, proyectos piloto para probar su potencial impacto y delinean pautas de acción para orientar su uso hacia el desarrollo social y económico. Ante el advenimiento de la IA, han surgido también nuevos paradigmas y debates relacionados con privacidad, ética, el futuro del trabajo y de la seguridad social, el significado de la creación de valor, las implicaciones de su distribución y la necesidad de contar con mecanismos de gobernanza globales.

 

A lo largo del territorio mexicano, existen numerosas organizaciones e instituciones estudiando la IA, sus aplicaciones, trabajando en la formación de talento y desarrollando soluciones tecnológicas para el mercado. Desde una perspectiva académica, la Sociedad Mexicana de Inteligencia Artificial (SMIA) existe desde hace treinta años como comunidad científica que busca promover la difusión de proyectos de investigación, docencia y vinculación de la disciplina. Le acompañan la Academia Mexicana de Computación (Amexcomp) que desde 2015 se ha constituido como referencia central de la ciencia y la tecnología computacional en México, y comunidades de práctica, como The Data Pub, que se enfocan en la educación y sensibilización del mercado sobre Ciencia de Datos y aprendizaje automático.

Publicaciones como el reporte Inteligencia artificial y crecimiento económico: oportunidades y desafíos para México, elaborado por el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (Cippec), señalan que la adopción acelerada de tecnologías asociadas a la IA pueden traducirse en un crecimiento sostenido adicional de carácter general del 1 % del PIB durante la próxima década. A su vez, el Estudio de madurez de la inteligencia artificial en México, coordinado por Metrics en colaboración con El Financiero, Coparmex, EGADE y el Aspen Institute, concluye que el país se encuentra en una etapa temprana de comprensión y adopción de la IA, al relacionarla con conceptos genéricos que son tendencia; señala que las conversaciones en línea apuntan hacia una buena actitud ante la tecnología, con 48 % de conversaciones relacionadas con los potenciales beneficios frente a un 13 % que aborda los posibles riesgos del desarrollo de la IA. Asimismo, un estudio sobre Automatización en México desde una perspectiva regional del Banco de México (Banxico) sugiere que los estados del norte y las regiones centrales tienden a ocuparse en actividades con una menor probabilidad de automatización, debido a la vocación exportadora, integración a cadenas productivas de valor y alto nivel de especialización en servicios que demandan tareas complejas que realizan distintas ocupaciones; mientras que en el sur del país, los trabajos tienen una mayor probabilidad de automatización por el tipo de labores que conllevan. Si bien distintos reportes ofrecen diferentes porcentajes, promediando a los países que integran la OCDE, se estima que el 55 % de empleos podrían ser susceptibles a la automatización en la próxima década. En México, aproximadamente entre el 19 y 53 % de los empleos serán impactados por la IA en este periodo.

A nivel de políticas públicas, a partir de 2018, México avanzó en la consolidación del ecosistema de IA y en los primeros esbozos de una agenda nacional al respecto. El reporte Hacia una estrategia de inteligencia artificial en México: aprovechando la revolución de la IA, elaborado por C Minds y Oxford Insights en un proyecto comisionado por la Embajada Británica en colaboración con la Coordinación de Estrategia Digital Nacional, ofrece un análisis comparativo internacional en la materia, estima el potencial impacto de la IA en el mercado laboral mexicano y reúne recomendaciones de política pública de setenta expertos nacionales, y además coloca a México en la lista de los diez primeros países, y el primero en Latinoamérica, en avanzar estratégicamente en el tema. Cabe destacar que estas recomendaciones se construyen sobre avances existentes, entre otros, en temas de conectividad, datos abiertos, infraestructura digital y leyes de privacidad de datos personales.

A mediados de 2018, al seguir las recomendaciones ofrecidas en el reporte antes mencionado, los primeros esfuerzos desde el gobierno federal consistieron en la creación de una Subcomisión de Inteligencia Artificial dentro de la Comisión Intersecretarial para el Desarrollo del Gobierno Electrónico (CIGDE), con la finalidad de crear un mecanismo formal dentro de la administración pública federal en donde participaran expertos de todos los sectores para avanzar el aprovechamiento de la IA en el gobierno. A su vez, se publicaron los Principios y guía para el desarrollo y uso de la inteligencia artificial en la administración pública federal y se impulsó el liderazgo internacional de México en la disciplina, en particular ante la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y la red Digital 9 (D9), que busca aprovechar las nuevas tecnologías digitales en beneficio de los ciudadanos de los nueve países que la integran. También hacia finales de 2018 se creó el Consorcio en Inteligencia Artificial del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y se articularon los esfuerzos de ocho centros públicos de excelencia con el fin de impulsar grupos de investigación interdisciplinaria y la resolución de retos sociales.

Ilustraciones: Estelí Meza

Ante los cambios en los distintos niveles de gobierno y arranque de la administración 2018-2024, la continuidad del liderazgo en el gobierno federal en el aprovechamiento de la IA para el beneficio económico y social de México está aún por consolidarse. En 2019, la Secretaría de Economía lanzó la iniciativa Data México, que tiene el potencial de convertirse en una fuente importante de datos abiertos de la administración pública para el entrenamiento de modelos impulsados por IA para todos los sectores. Por su parte, la Secretaría de Relaciones Exteriores ha tenido acercamientos con la academia y el sector emprendedor para explorar el desarrollo de herramientas como chatbots, que puedan ayudar en las tareas de protección y atención de las comunidades mexicanas en el exterior. Tanto las posibilidades como los retos son inmensos; en vista de los pronósticos, es urgente y necesaria la priorización de la agenda de IA por parte del gobierno federal, una inversión presupuestal que apueste a la resiliencia de los sectores y estados ante la acelerada transformación digital, así como la continuidad de esfuerzos existentes y equipos de trabajo dedicados al más alto nivel.

En el ámbito estatal existen pocos pero importantes esfuerzos. Actualmente se trabaja en la creación de Centros de IA en los estados de Chihuahua, Jalisco, Mérida y Nuevo León. El estado de Jalisco es pionero en la creación de la primera Dirección de Inteligencia Artificial en el interior de la Coordinación General de Innovación Gubernamental del gobierno del Estado y es socio de fAIr Jalisco, una nueva iniciativa y primer piloto en Latinoamérica enfocado en el uso de IA responsable en materia de política social, impulsada a través de la colaboración del gobierno con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Tecnológico de Monterrey y C Minds, en busca de un liderazgo en el uso ético de la misma y la prestación de servicios sociales más eficientes y justos.

Además de la dimensión federal y estatal, en los últimos años México ha sido un actor clave en el mundo, al promover la discusión en torno al cambio tecnológico acelerado y al impulsar un mejor entendimiento sobre sus implicaciones en la arquitectura global.

 

Hacia finales de 2017, la delegación de México ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) presentó la resolución 72/242: El impacto del cambio tecnológico acelerado en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta resolución sirvió de base para iniciar una reflexión colectiva sobre las nuevas tecnologías y su impacto global; se identificaron áreas en las que la ciencia, la tecnología y la innovación desempeñan un papel relevante, incluidas seguridad alimentaria y nutrición, agricultura, eficiencia energética, salud, educación, productividad y competitividad. A la par de la resolución antes mencionada, México lanzó el grupo de trabajo Cambio Tecnológico Exponencial, en el que hacia finales de 2018 participaban 34 países de distintas regiones.
En junio de 2018, Japón y México colideraron el tercer Foro de Ciencia y Tecnología (STI, por sus siglas en inglés) de la ONU, cuyo programa se enfocó en el aprovechamiento del potencial del cambio tecnológico acelerado y en la mitigación de posibles riesgos relacionados con la adopción de nuevas tecnologías. En noviembre de 2018, la delegación mexicana presentó otra resolución (73/17) en la que reconoce la importancia de fortalecer la cooperación intergubernamental para continuar la discusión sobre el tema y apuesta al multilateralismo para minimizar los desafíos, haciendo referencia especial a la IA como una de las tecnologías clave que transforma la sociedad y la vida cotidiana de las personas.

Apoyándose sobre las contribuciones de México y los avances alrededor de cambio tecnológico acelerado en el interior de la ONU, el secretario general Antonio Guterres convocó a un Pánel de Alto Nivel sobre Cooperación Digital, en el que apuntó a Jack Ma, fundador de Alibaba, y a Melinda Gates, fundadora y directora de la Fundación Bill & Melinda Gates, como colíderes. El pánel presentó el reporte La era de la interdependencia digital, en el que concluyen que es necesario sentar las bases para el desarrollo de una economía digital inclusiva basada en valores humanos y afirman que la interdependencia digital requiere de nuevos modelos de gobernanza colaborativa. El informe se centra en tres ejes fundamentales: la seguridad digital, la idea de un futuro incluyente y los derechos humanos en un mundo digitalizado, donde la finalidad última es orientar las tecnologías digitales hacia el bienestar colectivo, idea que México sostiene.

En esta misma línea, en mayo de 2019, México formó parte de los 42 países firmantes de los principios propuestos por la OCDE para el desarrollo de la IA, en los que se acuerda que: 1) la IA debe estar al servicio de las personas y del planeta, al impulsar un crecimiento inclusivo, el desarrollo sostenible y el bienestar; 2) los sistemas de IA deben diseñarse de manera que respeten el Estado de derecho, los derechos humanos, los valores democráticos y la diversidad, con miras a garantizar una sociedad justa y equitativa; 3) los sistemas de IA deben estar presididos por la transparencia y una divulgación responsable a fin de garantizar que las personas sepan cuándo están interactuando con ellos y puedan oponerse a los resultados de esa interacción; 4) los sistemas de IA han de funcionar con robustez, de manera fiable y segura durante toda su vida útil, y los potenciales riesgos deberán evaluarse y gestionarse en todo momento, y 5) las organizaciones y las personas que desarrollen, desplieguen o gestión en sistemas de IA deberán responder de su correcto funcionamiento en consonancia con los principios precedentes.

Los principios de la OCDE son un primer paso hacia el consenso global para el desarrollo de IA benéfica y requieren de un ejercicio de contextualización acorde a la realidad mexicana y visión de país alineada con el aprovechamiento de las nuevas tecnologías y la agenda 2030 de la ONU. Este esfuerzo ha sido planteado como una de las metas del movimiento IA2030Mx, que desde su creación ha trabajado en el fortalecimiento del ecosistema y el desarrollo de una agenda de IA para el país.

 

En junio de 2018, C Minds, la Embajada Británica en México, la Comisión de Innovación de Coparmex, la Coordinación de la Estrategia Digital Nacional, la Comisión de Ciencia y Tecnología de la LXIII Legislatura del Senado, el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Monterrey, la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología de Jalisco, la Sociedad Mexicana de Inteligencia Artificial (SMIA) y las empresas emergentes Quarkma y Bluemessaging cocrearon la coalición multisectorial IA2030Mx bajo una filosofía de corresponsabilidad de gobierno, academia, industria y sociedad civil, en la que se busca que México no se quede atrás en la cuarta revolución industrial, aproveche de manera estratégica los beneficios de la IA y mitigue los posibles riesgos éticos y sociales de la misma.

Como un primer ejercicio, IA2030Mx lanzó una Encuesta Nacional de Inteligencia Artificial para identificar los retos principales en México en temas de transformación digital y para contar con un termómetro social sobre la percepción de la ciudadanía sobre la IA. A través de cerca de cincuenta socios de difusión, el ejercicio logró la participación de más de 1500 encuestados de todos los estados de la república, contando con un 37 % de participación femenina y un 62 % de participación masculina, la mayoría entre los 25 y los 54 años de edad. Si bien los resultados no representan a la totalidad de las diferentes comunidades en México, son insumos valiosos para los tomadores de decisión tanto en el sector público como privados. Entre los principales hallazgos destacan, por un lado, el entusiasmo y curiosidad de los participantes por el tema (93 %), así como la creencia de que la IA tendrá un efecto positivo en la vida de los mexicanos (80 %). Sin embargo, el 45 % considera que tendrá un efecto negativo en temas de privacidad de datos y de desplazamiento laboral. También se recalcaron temas relacionados con las posibles implicaciones éticas del desarrollo de IA, tales como el sesgo algorítmico, la existencia de modelos predictivos utilizados para políticas sociales que no sean transparentes e implicaciones de responsabilidad legal que deberán ser abordados en una Estrategia Nacional de IA. Lo novedoso del ejercicio es que, utilizando el aprendizaje automático o machine learning, se analizaron de forma rápida y eficiente las respuestas a las preguntas abiertas y se identificaron patrones en las recomendaciones, como la necesidad de contar con programas de educación continua y reubicación de empleados, incentivos fiscales para empresas que desarrollan IA, participación de mujeres y grupos minoritarios en investigación y desarrollo, y regulación y normatividad como prerrequisito para la formulación de política pública. Por otro lado, los participantes recomendaron priorizar la capacitación de los tomadores de decisiones en el tema, promover la colaboración intersectorial y contar con espacios de discusión sobre las nuevas tecnologías y su impacto tanto social como económico. El reporte de resultados de la Encuesta Nacional de IA, disponible en el sitio web de la coalición, apunta a la necesidad de generar más espacios de discusión análogos y digitales sobre las nuevas tecnologías y su potencial impacto para acortar las brechas sociales, políticas y económicas.

Como un siguiente ejercicio, partiendo de que la cocreación de una agenda nacional de IA requiere de mecanismos en donde se sumen voces nuevas y se articulen esfuerzos que, hasta hace poco, estaban aislados, C Minds, en calidad de coordinador general de la coalición en el periodo 2019-2020 junto con la mesa directiva, integrada por nueve instituciones fundadoras que continúan activas, plantearon la apertura a nuevos integrantes y la creación de dicha agenda de país mediante el uso de herramientas colaborativas abiertas, en el primer experimento de inteligencia colectiva horizontal en el mundo en el que participan los distintos sectores y personas interesadas en contribuir con su tiempo, talento y recomendaciones.

En julio de 2019 arrancó la consolidación de grupos de trabajo temáticos coliderados por organizaciones reconocidas en distintos ámbitos: el Foro Consultivo Científico y Tecnológico (FCCyT) y el Tec de Monterrey lideran el Grupo de Gobernanza, Gobierno, Servicios Públicos y Legislación; la Secretaría de Economía y el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), el Grupo de Datos, Infraestructura Digital y Ciberseguridad; el Centro de Investigación en Matemáticas (Cimat) y el Centro de Ciencias de la Complejidad de la UNAM lideran el Grupo de Investigación y Desarrollo; la Coordinación de Asesores, el Instituto de los Mexicanos en el Exterior y el Instituto Matías Romero de la Secretaría de Relaciones Exteriores lideran el Grupo de Mexicanos en el Exterior; Grupo Plenum y Erudit AI lideran el Grupo de Habilidades, Capacidades y Educación, mientras que C Minds y profesores de la Facultad de Ciencias de la UNAM lideran al Grupo de Ética.

Actualmente, la coalición está integrada por más de 130 profesionistas. Algunos participan a título individual y otros en representación de cerca de treinta instituciones académicas, empresas, compañías emergentes, dependencias públicas y otros actores clave del ecosistema digital y de IA.

 

Ante el cambio tecnológico acelerado, el cambio climático y la globalización, la comunidad internacional se enfrenta a nuevos paradigmas que requieren de un cambio sistémico que apunte a la resiliencia global y a la construcción de mecanismos de gobernanza y consenso entre las naciones para aprovechar los beneficios de la IA y otras tecnologías emergentes.

A nivel nacional, México se encuentra ante una encrucijada: participar proactivamente en el diseño del rumbo deseado y aprovechamiento de la IA, ser referente latinoamericano y desarrollar una visión de país que utilice esta herramienta para resolver los retos más apremiantes, (como el abatimiento de la pobreza, disminución de brechas desigualdad y el combate a la corrupción), o bien rezagarse y sufrir las consecuencias. Sin duda el costo de la inacción tendrá implicaciones en el corto, mediano y largo plazo para la economía, la competitividad y el desarrollo social del país.

A su vez, las comunidades locales jugarán un rol fundamental en la adopción de esta tecnología y en la mitigación de los riesgos éticos que conlleva. Se necesitará, entre otros factores, acelerar un esfuerzo coordinado para las distintas regiones, el desarrollo de talento, la priorización de la inversión pública y privada en la materia y una mayor participación de actores de todos los sectores liderando estrategias locales integrales para asegurar que la brecha de desigualdad no continúe acentuándose ante el nuevo paradigma internacional de la economía digital basada en nuevas tecnologías como la IA.

Cómo se beneficie México de la revolución de IA dependerá en gran medida de la existencia de un plan de acción que sea transversal, visionario, inclusivo y pragmático; uno que maximice los beneficios de la IA, minimice los riesgos y priorice que la IA se vuelva una herramienta medular para garantizar el bienestar social. Un plan inclusivo que pueda ser implementado por los distintos órdenes de gobierno y por los actores relevantes de cada sector.

México tiene el potencial de contribuir en la definición del ethos de la IA para impacto social. Sin embargo, para maximizar sus beneficios, será necesario —como primeros pasos— alinear la narrativa con acciones puntuales y apostar al poder de las colaboraciones, tanto en el interior del país como en el ámbito multilateral.

 

Constanza Gómez Mont
Fundadora y CEO de C Minds.

Cristina Martínez Pinto
Directora del AI for Good Lab de C Minds.