En diciembre de 2015 tras varias reuniones anuales, un grupo de más de 180 países acordaron medidas para disminuir sus emisiones de gases de efecto invernadero, causantes del cambio climático. Gracias a eso se logró el Acuerdo de París. El objetivo es que la temperatura no se eleve más allá de 1.5 grados de aquí a 2050 por causas atribuibles al humano y su actividad.

Para eso, cada país adquirió compromisos en varios sectores. Uno de ellos, tal vez el más importante, el energético, pues significa ir dejando de usar combustibles fósiles para generar electricidad mediante fuentes limpias, como energía solar, eólica, hidroeléctrica, incluso algunos países consideraron la nuclear.

Ahora: no toda la generación de energía eléctrica del mundo antes de París se daba por fuentes sucias. De hecho, en Mexico la electricidad se generó antes por fuentes limpias (hidroeléctrica) que con hidrocarburos. Pero el crecimiento del país fue mayor que la disponibilidad de cauces de agua para generar electricidad y empezaron a usar combustibles fósiles. La bonanza petrolera hizo que México le apostara fuerte a los combustibles, incluidos los más caros y sucios, como el combustóleo y el diesel.

Pero por razones ambientales, plasmadas en el acuerdo de París, ahora se tiene que generar cada vez más energía a partir de fuentes limpias. México optó por el mecanismo de Certificados de Energía Limpia (CELs), que se adjudican a quien genera un MWh de energía con capacidad de generación instalada después de una fecha establecida.

Es importante explicar que pudo haber dos variaciones del mecanismos de CELs: uno que permitiera que se otorgara CELs a toda la generación limpia (y que significaría hasta 35% de toda la energía en el año 2024), o un mecanismo que sólo otorgue CELs a generadores nuevos y la energía que generan.

El efecto parecería ser el mismo, pero de reconocerse toda la energía limpia y no solo la nueva, el volumen de transacción y por lo tanto los costos administrativos serían brutalmente superiores. Por eso se determinó otorgar CELs solo para energía limpia generada con centrales nuevas o con nueva capacidad.

Ilustración: Víctor Solís

Por ejemplo, si una hidroeléctrica construida y operada antes de la reforma podía generar 100 MWh al día, ningún MWh sería CEL, a pesar de ser energía limpia. Pero si esa central cambiara turbinas y con eso generaría ahora 120 MWh, los 20 MWh adicionales le generarían CELs, pero el resto no.

Esa regla se aplicó igual para todos, empresas privadas o CFE. De hecho, los generadores eólicos de Oaxaca, por ejemplo, que se instalaron antes de la Reforma no generan CELs, a menos que cambien sus equipos y generen ahora más. Solo la generación adicional sería CEL.

¿Por qué se aplicó así? Porque al establecer sólo la nueva capacidad de generación, se da por hecho que el resto sigue operando y para Cumplir con el compromiso de París no bastaba con la capacidad vieja, sino que se requiere capacidad nueva.

Pero el lunes pasado, la Secretaria de Energía envió un proyecto para que ahora la generación de energía limpia vieja también pueda considerarse CELs.

La maniobra tiene un origen sencillo, así como sus consecuencias: la gran mayoría de los Certificados de Energía Limpia que requería tener para sus clientes el Suministrador de Servicios Básicos los adquiriría mediante subastas de energía eléctrica de largo plazo. Pero este gobierno canceló la subasta 2018 con lo que CFE SSB no tiene forma de cumplir con sus obligaciones de CELs en el futuro.

¿Qué hacer entonces? Que la Secretaría de Energía permita que cada MWh generado por centrales viejas se le reconozcan CELs. Así, CFE podrá no instalar nuevas centrales, no generar energía limpia con instalaciones nuevas, no comprar CELs ni adquiridos en subastas pero si fingir el cumplimiento de sus obligaciones de CELs ,aprovechando su capacidad de generación limpia vieja. En pocas palabras, el Estado Mexicano mediante estas modificaciones, permitiría que CFE simule cumplir, a sabiendas de que todo el mundo, literalmente, vea esa simulación.

Con esa modificación, CFE podría hacer que se le reconocieran CELs suficientes para cumplir el triple de sus obligaciones, sin generar un MWh limpio más. Cumpliría con la obligación legal, pero sin aportar un solo MWh al cumplimiento de los compromisos internacionales que tiene México.

Esto además haría que al haber un exceso de Certificados, quienes han invertido en construir nueva capacidad de energía limpia, vean devaluados sus activos.

¿Estará consciente el gobierno de que sólo ellos creen que cumplirán con estos Certificados de Energía Limpia Piratas? O, ¿de verdad creerán que no lo entendemos?

 

Víctor Florencio Ramírez Cabrera
Vocero de la Plataforma México Clima y Energía.

 

Un comentario en “Certificados de Energía Limpia piratas, o, ¿cómo engañarse a sí mismo?

  1. Algunas precisiones a esta nota:

    1) Independientemente del Acuerdo de París, del cual México es signatario, el compromiso legal del país está incluido en el artículo transitorio tercero la Ley de Transición Energética (LTE). De acuerdo con él, México está obligado a que en el año 2024 el 35% de la energía eléctrica que se consuma en el país, cuando menos, se genere mediante las llamadas energías limpias. Estas, de acuerdo con la Ley de la Industria Eléctrica (LIE), incluyen además de las energías renovables, como la hidroeléctrica, la eólica, la solar o la geotérmica, a toda una amplia variedad de tecnologías incluyendo a la energía nucleoeléctrica.

    2) La misma LIE define al Certificado de Energía Limpia (CEL) como un: “Título emitido por la CRE (Comisión Reguladora de Energía) que acredita la producción de un monto determinado de energía eléctrica (un megawatt-hora) a partir de Energías Limpias y que sirve para cumplir los requisitos asociados al consumo de los Centros de Carga.” En ninguna parte de la ley ni de su reglamento se establece que los CELs se otorgarían sólo a plantas eléctricas a base de energías limpias que se construyeran y empezaran a operar hasta después de la aprobación de la ley.

    3) Como el propio autor señala, “pudo haber dos variaciones del mecanismos de CELs: uno que permitiera que se otorgara CELs a toda la generación limpia (y que significaría hasta 35% de toda la energía en el año 2024), o un mecanismo que sólo otorgue CELs a generadores nuevos y la energía que generan.” Esto es correcto, pero no así su siguiente afirmación: “El efecto parecería ser el mismo, pero de reconocerse toda la energía limpia y no solo la nueva, el volumen de transacción y por lo tanto los costos administrativos serían brutalmente superiores. Por eso se determinó otorgar CELs solo para energía limpia generada con centrales nuevas o con nueva capacidad.” No se aclara por qué el autor deduce eso, pero lo cierto es que ese volumen de transacción y esos costos administrativos habrían sido exactamente los mismos, ya que las subastas públicas convocadas por el CENACE a nombre de la CFE también habrían sido exactamente iguales. Y esto es así porque el volumen de energía limpia a adquirir no tendría por qué haber variado, al estar en función de la meta legal mencionada y no del Requisito de CELs que pudiera necesitar la filial de suministro de servicios básicos (SSB) de la CFE.

    4) Lo cierto es que haber otorgado la cantidad correspondiente de CELs (uno por cada megawatt-hora efectivamente generado) desde el inicio, a las plantas prexistentes (o legadas, en el lenguaje actual de la reforma energética), no tendría por qué haber elevado ningún costo ni dificultado ninguna transacción. Los compromisos de México como país, tanto ante el Acuerdo de París como ante la LTE, seguirían siendo exactamente los mismos. Al contrario, el reconocimiento económico vía CELs a esas plantas de energías limpias prexistentes, habría sido una decisión más representativa de la realidad de ese momento.

    5) Los compromisos internacionales (Acuerdo de París) y legales (LTE) de México son una cosa, y el Requisito de CELs para los suministradores de servicios básicos de energía eléctrica (SSB), son otra cosa. El Requisito de CELs define la proporción del total de energía consumida durante un año por los llamados ‘Participantes Obligados’, que debe ser acreditada como energía limpia. La administración anterior de la SENER determinó los requisitos correspondientes a los periodos de obligación de 2018 a 2022, con base en la decisión que la CRE y la propia SENER tomaron de otorgar CELs sólo a las nuevas plantas de energías limpias. De haberse tomado desde el principio una decisión diferente, sin duda también habría sido diferente el requisito de CELs. Por lo tanto, es claro que si ahora la nueva administración de la SENER modifica esa disposición, la CFE no estaría fingiendo “el cumplimiento de sus obligaciones de CELs, aprovechando su capacidad de generación limpia vieja.” Es decir la CFE (o más bien dicho su empresa filial de SSB) no estaría ‘simulando cumplir’ sino que realmente estaría cumpliendo sus requisitos.

    6) Es falso que con esa modificación la CFE “Cumpliría con la obligación legal, pero sin aportar un solo MWh al cumplimiento de los compromisos internacionales que tiene México.” Las empresas de generación de la CFE tendrán que seguir construyendo nuevas plantas de energías limpias (o en su caso convocando nuevas subastas de energías limpias mientras no se modifique el marco regulatorio actual) para cumplir la meta legal del año 2024, pero también más allá, para cumplir las metas del 45% de energías limpias en 2030 y de 60% en el año 2050, comprometidos en el Acuerdo de París. Esto es lo que “todo el mundo, literalmente” está esperando que cumpla México como país, y no el Requisito de CEL de la empresa filial de SSB de la CFE (lo cual me parece que al mundo le tiene sin cuidado).

    7) El párrafo semi-final del autor dice: “Esto además haría que al haber un exceso de Certificados, quienes han invertido en construir nueva capacidad de energía limpia, vean devaluados sus activos.” Tampoco fundamenta en qué se basa esta peregrina afirmación, pero es igualmente errónea. En las tres pasadas subastas públicas de energías limpias la empresa filial de SSB de la CFE firmó (o debió firmar) contratos con cada una de las compañías ganadoras (incluyendo en la tercera subasta a otras empresas subsidiarias de la propia CFE que lograron ofertar energía, CELs y/o capacidad). En cada contrato está establecido un precio de compra-venta de la unidad de energía generada y el de su correspondiente CEL, que no va a sufrir la menor variación por el hecho de que ahora la SENER determine que también las plantas de energías limpias ‘legadas’ puedan estar sujetas al otorgamiento de CELs. ¿Por qué razón estas compañías verían “devaluados sus activos”?