En Alemania cada año 800 personas mueren al lanzarse frente a trenes en movimiento, una forma de quitarse la vida conocida como “suicidio por riel”. 800 suicidios al año dan un promedio de más de dos al día. Cada conductor de tren, en otras palabras, puede esperar que en su tiempo de vida trabajando le pasará por encima a una o dos personas. Uno de estos conductores, Stephan Kniest, refiere el primer “suicidio por riel” que le tocó. Conducía un tren local a 120 kilómetros por hora a través de un área boscosa; una mujer joven se había echado sobre los rieles. “Parecía una bolsa de basura”, dice; llevaba pocas semanas de conductor. Puso los frenos de inmediato. Su locomotora pesaba unas 80 toneladas, con el peso adicional de los vagones empujando detrás. A una velocidad de 120 kilómetros por hora, se lleva 600 metros detener el tren completamente. Seiscientos metros se traducen en 18 interminables segundos durante los cuales el conductor ve a la persona enfrente de él —una persona que de pronto se ha vuelto un obstáculo. Durante su entrenamiento, a los conductores se les aconseja que se tapen los oídos y miren a otra parte. “Pero no sirve”, dice Kniest. “No te da tiempo de mirar a otra parte”.

 

Fuente: Der Spiegel online, abril 2, 2019.

 

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