EL VINCULO

Estábamos sentados en una especie de café y jardín. Era el verano, cuando los atardeceres en Varsovia duran mucho tiempo. El sol se mete pero el cielo permanece iluminado, conservando la brillantez del comienzo de la noche. Los pájaros seguían cantando en las ramas de los árboles. Las palomillas giraban desquiciadas alrededor de las bombillas de las lámparas. El olor dulce de las flores se combinaba con los aromas del café, de la cocoa y de los pasteles recién horneados. La luna de agosto apareció en el cielo; a su lado brillaba una estrella.

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Publicado en: 1982 Septiembre