Andrés Manuel López Obrador llegó a la presidencia, en alianza con el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Encuentro Social (PES), generando un ambiente que es, para algunos sectores de la sociedad mexicana, de esperanza democrática. Sin embargo, también hay dudas sobre el futuro democrático de dicho proyecto, debido al origen evangélico del PES y el número de sus representantes en las últimas elecciones. Los evangélicos han tomado fuerza en muchos países de América Latina como actores de veto en procesos legislativos y han impulsado conflictos entre las libertades religiosas y de expresión contra el enfoque de género y los derechos sexuales y reproductivos.

Si las estrategias políticas de los evangélicos invaden los debates democráticos de México, el país se verá envuelto en al menos tres situaciones: i) disputas entre creyentes y no creyentes, y entre creyentes de diferentes religiones e iglesias; ii) un proceso de estancamiento o franco retroceso en la protección de los derechos de las mujeres y de las personas de la diversidad sexual; y iii) la agenda del PES puede servir como moneda de cambio para lograr mayorías en el Congreso y como forma de presión política. En suma, se pondría en riesgo el Estado laico como marco en el que se desarrolla la vida democrática al margen de los valores y principios religiosos.

¿Dónde están las mayorías?

En las pasadas elecciones presidenciales Andrés Manuel López Obrador, candidato de la coalición Juntos Haremos Historia —conformada por Morena, PT y PES— ganó la presidencia de la república. Su triunfo estuvo caracterizado por la amplia ventaja que obtuvo frente a los candidatos Ricardo Anaya, de la coalición Por México al Frente —que sumó al PAN, PRD y MC—, José Antonio Meade, aspirante de la coalición Todos por México —del PRI, PVEM y PANAL— y Jaime Rodríguez Calderón, candidato independiente. El corolario perfecto al triunfo de López Obrador fue que la coalición que lo respaldó alcanzó la mayoría de escaños en las cámaras de diputados y senadores. Morena logró hacerse de 189 diputados y 55 senadores, el PT logró 61 diputados y seis senadores, en tanto que el PES obtuvo 56 diputados y ocho senadores.  En estas condiciones, los votos de Morena, PT y PES representan 54% en cámara de senadores y 62% en cámara de diputados.

El PES podría ser liquidado debido a que no logró el tres por ciento de la votación válida para conservar su registro. Pese a su posible fin como partido, los resultados de las elecciones muestran que el PES adquirió gran fuerza política durante su existencia. Su crecimiento político estuvo vinculado al establecimiento de alianzas políticas con otros partidos como el PAN, PANAL, PT, PRD y el PVEM, en distintos procesos electorales.

En el 2015, solo un año después de obtener su registro nacional, logró ocho diputados de representación proporcional. Para la elección de 2018, el PES logró incrementar siete veces su bancada. Es una fuerza política cuyo voto podría constituirse en un bien buscado para la construcción de alianzas parlamentarias en los próximos años. Por ejemplo, una alianza PAN, PANAL, PRD, PVEM, PES representaría un 52% de votos en cámara de Senadores y 50% en cámara de diputados. En estas condiciones, si la ahora oposición quisiera hacer frente al virtual presidente, podría acercarse al PES a cambio de respaldar su agenda.

Suponiendo que los diputados y senadores del PES respetaran los principios y valores de su partido, es importante entender que sus posibles alianzas estarían sujetas a recibir a cambio el respaldo a los proyectos de ley que estén en concordancia con sus valores evangélicos fundacionales. El PES podría constituirse en actor político de veto, es decir, un actor cuyo consenso sería necesario para un cambio del statu quo. “De ahí́ se deduce entonces que un cambio en el statu quo [de una ley por ejemplo] requiere una decisión unánime de todos los jugadores con veto”.1

Entender al PES

Aunque desaparezca como partido, es importante conocer cuál es su trayectoria y la agenda política que convoca a sus afiliados, así como a sus diputados y senadores recién elegidos. La posible desaparición del PES no es el fin de su proyecto político y sus líderes seguirán actuando políticamente en cargos de representación. La agenda del PES está basada en principios religiosos que podrían generar procesos de exclusión social y podrían atentar contra el proyecto democratizador no solo de López Obrador, sino de la propia institucionalidad democrática del país. También podría ir en contra de la separación entre Estado y la Iglesia y contra la garantía de derechos para algunos grupos de personas. Veamos en qué sentido.

La agenda “no política” del PES

El PES nació primero como una asociación civil en el 2005, bajo la denominación de Agrupación Política Nacional Encuentro Social. Su fundador fue el pastor neo-pentecostal Hugo Eric Flores Cervantes. La agrupación se transformó en partido político local en el 2006 en el estado de Baja California. Solo ocho años después obtuvo su registro como partido político nacional.

Según información de la página web del PES, este tiene dos características i) ser una opción independiente y ii) ser el partido de la familia. Bajo la primera premisa, el PES promueve “reformar el régimen democrático bajo pilares éticos”. Sostiene asimismo que “cada persona y cada familia debe estar presente en las decisiones sobre el rumbo que ha de tomar nuestra nación”. El PES busca “la reconciliación nacional a partir de la familia: a partir del amor de los padres a sus hijos y de los hijos a los padres, porque el fundamento del desarrollo social es la familia”. En el mismo tenor, la agenda del partido es “el fortalecimiento de la familia. Esta debe ser cuidada y fortalecida para formar hombres y mujeres con valores y principios para construir un México mejor”.

Pese a ser un partido político, el presidente del PES, Flores Cervantes, declaró al periódico español El País que en realidad no eran una organización política, sino más bien una “plataforma de cristianos, con líderes formados en las iglesias, que decidieron salir a la calle y a hacer efectiva la parábola del buen samaritano”. Las declaraciones de Flores Cervantes permitirían concluir que el PES fue fundado para concretar mandatos bíblicos.

En la misma entrevista Flores señaló que el interés del partido es “cambiar el régimen político mexicano”, por lo que a los puntos de independencia y de familia, se suma un interés por reformar el Estado de derecho mexicano.

Llama la atención que pese a su auto identificación “no política”, el PES buscó lanzar la candidatura de Eduardo Verástegui, reconocido actor y productor católico, como presidente de la república, y realizó eventos políticos como los “Foros Nacionales: Tus propuestas al gobierno”, donde uno de los temas centrales fue “Los retos del Estado Laico”.

Al analizar qué implicaría poner en marcha la agenda “no política” del PES, se puede poner en evidencia algunas tensiones que vale la pena revisar. Aunque el tono del PES parece conciliador, sus propuestas pueden generar profundas disputas y conflictos en el ámbito político y social. 

Estado laico, política y democracia

La separación del Estado y las iglesias es un principio histórico, como advierte el artículo 130 de la Carta Política mexicana. Este artículo señala que en México está prohibida “la formación de toda clase de agrupación política cuyo título tenga alguna palabra o indicación cualquiera que se relacione con alguna confesión religiosa”. Si bien es cierto que el PES cumple a cabalidad con esta reglamentación, las declaraciones de su presidente citadas más arriba permiten afirmar que la supuesta agenda “no política” de este partido está suscrita a una confesión religiosa.

Es importante revisar la Ley de asociaciones religiosas y culto público, que se funda en el principio ya mencionado de la separación entre Estado y las iglesias. El artículo 3 de esta Ley consagra que México es un Estado Laico, lo que significa que “prescinde de la enseñanza religiosa y, por extensión, [es el] Estado independiente de toda influencia religiosa, tanto en su constitución como en sus individuos” Lo que entraña algunas obligaciones como, por ejemplo, no establecer preferencias o privilegios a favor de alguna religión, tampoco a favor o en contra de alguna iglesia ni agrupación religiosa.

De acuerdo con el artículo 2 de la Ley, todas las personas en México tienen el derecho a adoptar la creencia religiosa que más les agrade, o a no profesar creencia alguna. La ley consagra el derecho a “no ser objeto de discriminación, coacción y hostilidad por causa de creencias religiosas”. 

El Estado Laico por tanto promueve la coexistencia de diferentes personas creyentes y no creyentes. Supone además que el Estado debe proteger de la misma manera a todas las personas con base en los derechos humanos y no con base en el predominio de unos principios religiosos sobre otros, incluidos los principios y valores de personas que no profesan religión o creencia alguna. En este tenor la agenda “no política” del PES busca cuestionar las bases democráticas del Estado laico mexicano.

Los valores que promueve el PES tienen una fundamentación religiosa que dan prevalencia a sus creencias, las cuales no necesariamente son representativas de la diversidad de iglesias y creencias que coexisten en México. Musulmanes, judíos, budistas, católicos romanos y ortodoxos, así como una parte de los evangélicos que seguramente no compartirán algunos principios que sustentan la agenda “no política”. Por supuesto, las personas que se declaran ateas probablemente tampoco se sentirán incluidas en dichos principios religiosos.

Solo las familias que puedan reproducirse

La centralidad sobre el papel del hombre y de la mujer en la constitución de la familia refuerza algunos prejuicios que podrían dejar en desventaja a diferentes grupos sociales. Por ejemplo, personas solteras que o no quieren casarse o que nunca quisieron tener hijos, no serían prioritarias. Tampoco serían incluidas las familias homoparentales, debido a que la familia que interesa es aquella que se puede reproducir , tal como lo declaró Flores al El País. Los derechos de las familias homoparentales no serían apoyados por el PES, pues para Flores Cervantes “el matrimonio igualitario es una moda” . Excepto, como él mismo aclaró, que las mayorías opinen en sentido contrario.

Las parejas del mismo sexo no solo podrían estar por fuera de la agenda, sino que la agenda del PES podría orientarse a detener el avance en la protección de los derechos de las diversidades sexo genéricas. Los derechos de estas personas no son derechos que deban protegerse en la esfera pública, como declaró Flores Cervantes en la citada entrevista.

Para el PES la familia nuclear es la base de la sociedad y de la renovación propuesta por esta organización “no política”. Cualquier persona que impida la constitución de este tipo de familias se verá excluida. Esta agenda construida sobre valores predominantemente religiosos está contra la pluralidad de valores basados en derechos humanos que tienen las y los mexicanos.

De esta manera, la puesta en operación de la agenda del PES en realidad podría generar diferentes formas de exclusión con respecto a la forma en la que se desea o no construir familia; con respecto a las diversidades sexuales; con respecto a los valores que se consideran democráticos o no; y con respecto al predominio de creencias religiosas contra principios democráticos y de derechos.

América Latina y México: una misma estrategia

El inesperado crecimiento de un partido como el PES en el legislativo no es un dato que deba tomarse como una eventualidad sin consecuencias. Sobre todo, si consideramos que en el conjunto de la región latinoamericana, existen partidos políticos con perfiles similares en Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Perú y Paraguay que han protagonizado acciones de presión política mediante la oposición a temas relacionados con la educación, la inclusión de género y la diversidad sexual. Estos partidos, en alianza con representantes de la iglesia católica y personas de diferentes perfiles profesionales, han respaldado sus posiciones apelando al derecho a la libertad religiosa y de libre expresión. La estrategia discursiva central ha sido la de reinterpretar sus dogmas religiosos como demandas de derechos humanos. De esta forma, la fe orienta la acción en el espacio público en la forma de una superioridad moral expresada en clave de derechos que deben orientar la acción política.

Las estrategias de presión política han tenido diferentes matices —en cuanto a actores y discursos—,  de los cuales interesa revisar dos: la demanda por la eliminación del término género de legislaciones y políticas, así como el desarrollo de una “marca” trasnacional que funciona como identificador de grupos y personas afines con la agenda “no política” del PES.

La estrategia en Latinoamérica

En la mayoría de los países mencionados se han realizado acciones para eliminar de políticas y legislaciones el término género —usado en ciencias sociales para describir los roles sociales que se asignan a las personas por su sexo—, bajo la premisa de que el término representa la imposición de lo que denominan “ideología de género”.

Las exigencias por eliminar el término conllevaron, por ejemplo, a campañas en contra de los acuerdos de paz en Colombia y la prohibición de la educación sexual en Paraguay. Las acciones han incluido presiones políticas contra ministras en Perú con formación en temas de género. El caso más reciente han sido las presiones contra el Ministro de Educación peruano con relación al Currículo Nacional de Educación. En las últimas elecciones presidenciales en Costa Rica, fue destacable la participación de seis candidatos en marchas en las que se rechazaba la “ideología de género”. En el caso ecuatoriano, el expresidente Correa abanderó la oposición a la “ideología de género”, abrogando por el determinismo biológico como principio para definir quién es hombre y quién es mujer.

La oposición a la “ideología de género” se origina en las ideas difundidas por el Cardenal Joseph Ratzinger en la década de los ochenta, quien equiparó en el texto “Sal de la Tierra” el término género a una ideología cuyo trasfondo “disimula una insurrección del hombre contra los límites que lleva consigo como ser biológico. Se opone, en último extremo, a ser criatura. El ser humano tiene que ser su propio creador, versión moderna de aquél ‘seréis como dioses’: tiene que ser como Dios”.

El desarrollo discursivo católico en este sentido se amplió en los textos “Lexicón. Términos ambiguos y discutidos sobre familia, vida y cuestiones éticas” del Consejo Pontificio para la Familia en el año 2003, el cual, en al menos 12 páginas, debate desde una postura católica el significado del término género y su equiparación —siguiendo la línea planteada por el Ratzinger— con una ideología.

Otro documento que reflexiona sobre el tema es la “Carta de los obispos de la Iglesia Católica sobre la colaboración del hombre y la mujer en la iglesia y en el mundo” del año 2004. En la Carta se advierte que la dimensión cultural del sexo, condensada en el término género, libera de todo determinismo biológico a la mujer. Siguiendo el texto de la Carta, este hecho ha inspirado ideologías que cuestionan la familia “a causa de su índole natural bi-parental, esto es compuesta de padre y madre, la equiparación de la homosexualidad a la heterosexualidad y un nuevo modelo de sexualidad polimorfa”.

Siguiendo los textos católicos, los discursos actuales equiparan y describen las perspectivas de género como una ideología totalitaria que debe ser eliminada. En los últimos dos años la demanda por la eliminación del término género ha tenido efectos en la estabilidad política de gabinetes de gobierno, así como en la obstaculización de políticas públicas y legislaciones.

En cuanto al desarrollo de una “marca”, se observa la realización de marchas asociadas con estas agendas bajo el slogan Provida y Profamilia. Utilizan cromáticas binarias rosa/azul o naranja. Se encuentran además discursos cuya línea argumental incluye, por ejemplo, la invocación del derecho a libertad de expresión para oponerse a políticas o legislaciones a favor de derechos de la diversidad sexual o a derechos sexuales y reproductivos —como la interrupción legal del embarazo—. Se usan las redes sociales para difundir los mensajes en este sentido, como la etiqueta  #ConMisHijosNoTeMetas, que tiene versiones diferentes en varios países de la región.

Entre las líneas discursivas de promoción de agendas, similares a las del PES, se incluyen por ejemplo, la oposición a organismos internacionales de derechos humanos, mismos que consideran como una imposición internacional en las agendas nacionales. Paradójicamente, la difusión de los contenidos de “marca” permiten señalar que se trata de un movimiento trasnacional con influencia en diferentes países, que intercambian conferencistas, materiales digitales, libros y preparación para desarrollar la estrategia.

Indicios de la estrategia en México

En México este tipo de estrategias se han comenzado a ver. El año pasado llegó a México el bus naranja en contra de la diversidad sexual para realizar un recorrido por el país. El recorrido de dicho autobús estuvo organizado por el Consejo Mexicano de la Familia, el grupo CitizenGO, la Plataforma Hazte Oír y la Arquidiócesis de Xalapa, con el objetivo de demandar “el derecho primario de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones morales y religiosas”, denunciar la ideología de género y defender el criterio biológico como caracterización de la sexualidad y el género. Al igual que ha sucedido en otros países de la región latinoamericana, los organizadores del autobús naranja esgrimieron que su presencia en el territorio nacional no representaba ofensa o ataque alguno, porque solo era una forma de ejercer su derecho a la libertad de expresión y su derecho humano a defender su posición sobre la familia.

Por otro lado, el Frente Nacional por la Familia, presentó también el año pasado su Plataforma Rumbo al 2018, suscribiendo este tipo de ideas como elementos claves para plantearlos a los distintos candidatos a la presidencia. Con respecto a las libertades religiosas, sugirieron eliminar el artículo 1 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público en el que se establece que “las convicciones religiosas no eximen en ningún caso del cumplimiento de las leyes del país. Nadie podrá alegar motivos religiosos para evadir las responsabilidades y obligaciones prescritas en las leyes.” En este sentido, buscan establecer el hecho de que existen obligaciones con respecto a su creencia, estructura institucional y acción de salvación, que los ponen por encima de sus obligaciones con respecto a una comunidad más amplia definida en términos civiles.

La participación de la iglesia católica en temas electorales y políticos tiene expresión, por ejemplo en la plataforma Voto Católico, en la cual se hace seguimiento legislativo, así como una valoración de las afinidades de los proyectos con las creencias de dicha iglesia. Otro portal similar es Saber Votar, que si bien no se declara afín a una religión, valora los candidatos por sus posturas frente al matrimonio, la adopción, las libertades religiosas, los padres y la educación, entre otras.

En el mes de abril del 2018, los diputados federales del PRI, José Hugo Cabrera Ruiz por Querétaro, y Carlos Iriarte Mercado por el Estado de México, presentaron una propuesta de reforma con la cual se busca modificar algunas disposiciones de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público. Entre las modificaciones que se pretenden hacer se destacan: i) permitir que las asociaciones religiosas puedan opinar abiertamente sobre asuntos de carácter social, ii) que las asociaciones religiosas puedan acceder a concesiones en materia de telecomunicaciones y radiodifusión y iii) garantizar que puedan trabajar de manera coordinada en actividades de promoción social y cultural con los gobiernos municipal, estatal y federal.

Con las modificaciones a la Ley se pretende que los grupos religiosos puedan expresar sus ideas sobre cómo organizar y gobernar un país, cómo se debe vivir y cómo deben establecerse las relaciones entre los individuos y al interior de la sociedad. Para ello la reforma de ley busca garantizar a las organizaciones religiosas de la infraestructura en comunicación suficiente para hacer oír su voz e influir en la opinión pública. Además, pretende constituir mecanismos legales e institucionales para trabajar de manera coordinada con los distintos ámbitos de gobierno con el fin de difundir su concepción de lo que debe ser una sociedad.

De aprobarse esta ley, ello significaría garantizar una plataforma de comunicación y de incidencia institucional y gubernamental para difundir una concepción particularista y única de la familia, rechazar la diversidad sexual, las perspectivas de equidad entre hombres y mujeres, los derechos sexuales, el derecho a la igualdad y no discriminación de amplios sectores de la población. Todo ello a través de imponer una visión del mundo, de la sociedad y la política basada en un conjunto de verdades que se consideran trascendentales y que, por tanto, no pueden someterse ni a crítica ni cuestionamiento. 

Habrá que esperar si la ley se aprueba antes de que termine la actual legislatura o si el PES la retoma y la usa en la próxima legislatura como una moneda de cambio para establecer posibles alianzas con el resto de las fuerzas políticas. Un escenario que no es improbable si tomamos en cuenta que, a sólo una semana de la jornada electoral del 1 de julio, monseñor Daniel Alberto Medina Pérez, representante de la arquidiócesis de Toluca, junto con un grupo de iglesias evangélicas en el estado de México, establecieron el Consejo Interreligioso del Estado de México.

Con este Consejo se busca articular un frente común contra las posiciones mayoritarias en la legislatura de esa entidad —pero también a nivel nacional— que están a favor de la interrupción legal del embarazo y el matrimonio igualitario. Su objetivo es, como lo han impulsado en otros países de América Latina, la defensa y fortalecimiento de la familia y el matrimonio tradicional, así como de la libertad religiosa. Para ellos “todas las iglesias judeo-cristianas, por así llamarlo, tenemos la misma cultura en ese sentido, amamos, respetamos a quienes piensan diferente, pero tenemos un principio y es bíblico”.

Sociedad civil y mundo religioso

La religión juega un papel importante en la vida de millones de personas en el mundo, permite generar lazos de unión y cohesión alrededor de valores, principios y objetos que se consideran sagrados y que de alguna manera se cree que garantizan la trascendencia del sentido de lo humano. Es un elemento central en la vida de casi cualquier sociedad. Incluso se podría decir que no existe sociedad sin religiones. Sin embargo, los principios de fraternidad, amor y sacralidad sobre los que se mueve la religión no necesariamente se traducen como tales en la vida de la sociedad civil.

La religión parte de una concepción de la familia, la sexualidad y la vida que considera como las más adecuadas en función de criterios considerados como inmutables y perennes en la historia e, incluso, de la biología humana. Estos argumentos permiten pensar que su presencia en el debate público puede abonar a mejorar las condiciones de la vida civil y democrática, en tanto que se juzgan como “no políticos”. Sin embargo, los valores que promueve no están sujetos a discusión y diálogo transparente, sino que exigen misterio, obediencia y deferencia.

Por otra parte, la religión se constituye con base en una desigualdad fundamental entre los supuestos representantes de Dios –pastores y sacerdotes– frente a sus seguidores y fieles en la tierra. Las autoridades religiosas tratan de traducir regularmente a la sociedad civil y política esta desigualdad, exigiendo un reconocimiento de su autoridad como portadores de un conjunto de verdades trascendentales que deben ser consideradas como las únicas condiciones de una vida justa y adecuada. Sobre todo, si hablan desde una aparente posición “no política”. 

De esta manera, cuando algunos grupos evangélicos y católicos apelan a la libertad religiosa, esto puede interpretarse tanto como exigencia de ejercer libremente sus creencias como un llamado a relajar los controles impuestos que impiden que principios inmutables y no sujetos a crítica se introduzcan en la vida civil y política. Pero también puede existir la intención de que se respete sin cuestionamiento la autoridad de pastores, sacerdotes y ministros de culto, cuando lo que caracteriza a una sociedad democrática es que cualquier tipo de autoridad pueda ser en principio cuestionada.

Estos intentos por trasladar verdades transcendentales y principios de autoridad religiosos a la vida civil, como está sucediendo ya en América Latina y claramente en otras regiones del orbe, representan esfuerzos flagrantes por socavar la capacidad legal de regulación civil de las sociedades. Estos intentos deben ser interpretados como esfuerzos que amenazan la democracia, en tanto que ponen a operar un poder moral e institucional que se presenta a sí mismo como purificador de las relaciones de la vida social.

 

Luz Ángela Cardona
Candidata a doctora en Investigación en Ciencias Sociales por la FLACSO, México. Maestra en Población y Desarrollo por la misma casa de estudios. Psicóloga por la Pontificia Universidad Javeriana. Sus temas de interés son interacciones socioestatales, cambio legal, corrupción, derechos humanos y políticas públicas.

Nelson Arteaga
Doctor en Sociología. Profesor investigador de la FLACSO, México. Sus temas de interés son violencia, vigilancia y performances políticos.


1 George Tsebelis, Jugadores con veto. Cómo funcionan las instituciones políticas. Fondo de Cultura Económica. México. p. 27.

 

4 comentarios en “El PES en el contexto político de México y América Latina

  1. Estado Laico =/= diferente de Estado Ateo

    Tiene sentido que el PES se pronuncie a favor del Estado Laico. En la roma de los siglos I y II, un sector de la protoiglesia cristiana, alegaba contra la imposición de la religión católica romana, ya que defendían que la Fe no podía ser impuesta, tenía que ser por aceptación libre.

    Por otra parte, hay que saber distinguir entre Estado Laico y Estado Ateo. El primero, es la separación de la Iglesia como institución de las funciones del Estado, esto no impide que las personas en el estado practiquen alguna fe o participen con sus valores en las decisiones.

    La definición que se da en el texto sobre que “México es un Estado Laico, lo que significa que “prescinde de la enseñanza religiosa y, por extensión, [es el] Estado independiente de toda influencia religiosa, tanto en su constitución como en sus individuos”, no tiene sustento ni jurídico, ni etimológico.
    En el texto habría que aclarar hasta donde se refiere a lo de “como en sus individuos”, si se refiere a sus actos dentro del Estado, es verdadero, si se refiere a sus vidas personales, aun siendo parte de la estructura del Estado, pueden ejercer su fe.

    El error en el que sí cae el presidente del PES gira en torno al artículo 130 inciso e, que dice que “los MINISTROS no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna. Tampoco podrán en reunión publica, en actos del culto o de propaganda religiosa, ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones”.

    Sin embargo, eso no se da por extensión a los practicantes no ministros.

    Lo Laico del Estado también implica que no se puede imponer el ateísmo.

    • Primero un estado laico (ideal) no se permite que los individuos pertenecientes a él y en su labores dentro de el, estén influenciadas por creencias religiosas (ya que eso podría dar origen a descriminacion en el trato del estado hacia individuos de diferentes confesiones o de ninguna) en el ejercicio de sus responsabilidades dentro del estado; el aporte en cuanto a la acotación del término “como en sus individuos” si es pertinente, aunque en teoría los individuos dejan de ser del estado una vez que concluyen sus labores, si bien aún lo siguen representando, en cuanto a lo de que la organización política de los practicantes no ministros también está limitada por el apartado siguiente “Las publicaciones periódicas de carácter confesional, ya sean por su programa, por su título o simplemente por sus tendencias ordinarias, no podrán comentar asuntos políticos nacionales, ni informar sobre actos de las autoridades del país o de particulares, que se relacionen directamente con el funcionamiento de las instituciones públicas.”
      Es decir por ejemplo publicar asuntos relacionados a un nuevo proyecto de ley sobre el aborto por ejemplo, como el caso que mencionan el artículo ya puede entrar en un incumplimiento de la ley; aquí sería pertinente también actualizar el texto constitucional ya que las publicaciones periódicas ya no son las únicas formas de comunicación masiva disponibles, y en el espíritu de la ley debería de ser actualizado pero eso es un tema aparte; ahora el estado laico debe ser neutral con las religiones como con los ateos (por ejemplo si se quisiera aprobar una ley de matrimonio igualitario, eso en teoría pondria en contra a varias iglesias contra los liberales del país pero también podría poner en contra a iglesias, un caso sería que si la iglesia de Suecia que si permite esos matrimonios cabildea en favor de su tesis y el estado la acepta el estado ya no sería neutral y por ende tampoco laico de igual forma a la inversa), entonces el estado no puede dejarse presionar para tomar partido en cuestiones legales por alguna concepción religiosa, y más bien tomar partido según la evidencia objetiva quese encuentre disponible en ese momento (por ejemplo algunos estados en nuestro país protegen la vida desde su concepción por ejemplo en la constitución de mi estado dice lo siguiente:
      “El Estado reconoce la vida humana como fundamento de todos
      los derechos de los seres humanos, por lo que la respeta y protege desde el momento de su inicio
      en la concepción. Queda prohibida la pena de muerte, la cual no podrá aplicarse en ningún caso.”, Aquí nos metemos en un lío ya que el estado está difundiendo que la vida humana empieza en la concepción pero el problema es que no se define que es la “vida” (de hecho en general es un problema bastante antiguo definir que está vivo y que no, si bien intuitivamente nosotros lo percibimos, a las escalas de la concepción la definición se vuelve bastante problemática, por ejemplo lo virus se consideran entes no vivos la mayoría de las veces si bien comparten muchas características con los seres “vivos”) entonces el estado por que eligió de todas las definiciones posibles esta; aquí intuitivamente se puede ver la influencia de una concepción religiosa sobre el tema; entonces aquí el estado laico debería de tomar sus decisiones sin ser presionado por agentes religiosos y explicar de dónde salió su determinación para garantizar que sus decisiones se basaron en evidencia independiente de alguna religión, o concepción incuestionable. El artículo lo que ejemplifica es todos los riesgos de una agenda claramente inspirada (pero bien estructurada legalmente) que pueda romper con el ejercicio pleno del laicismo (o al menos el intento de hacerlo)

      • Partes de la premisa, falsa, de que ser ateo te libra de prejuicios y malos tratos. Desde ahí es débil el argumento.

  2. Solo como un dato anecdótico el ichtus o ichthys (en griego ΙΧΘΥΣ ijcís “pez”) es un símbolo que consiste en dos arcos que se intersectan de forma que parece el perfil de un pez (homófono de PES), y que fue empleado por los primeros cristianos como un símbolo secreto, que significa IXΘΥΣ: Iota I=Jesús, Ji X=Christos, Theta Θ=Theou (de Dios), Ípsilon Υ=Uios (Hijo), Sigma Σ=Soter (Salvador). No me queda claro entonces que el nombre del partido no tenga una simbología religiosa explicita.