Este texto es una colaboración entre Nexos y Oraculus.

El 29 de marzo el Consejo General del INE aprobó las casi 3,500 candidaturas a senadurías (550) y diputaciones federales (2,898) presentadas por los nueve partidos políticos y tres coaliciones.1

Las listas de candidaturas debían cumplir con diversos requisitos, entre los que sobresale el de la paridad de género.2 En su interpretación más amplia –misma que el Tribunal Electoral adoptó recientemente– este principio establece que al menos el 50% de las candidaturas a cualquier cargo legislativo debe ser asignado a mujeres.

La gran mayoría de los partidos y coaliciones cumplieron desde el comienzo con este requisito, asignando entre 50% y 62.5%3 de sus candidaturas a cargos legislativos federales a mujeres. Las únicas dos excepciones fueron las listas de candidaturas a diputaciones federales de mayoría relativa del PRD y Movimiento Ciudadano, en las que originalmente solo se asignaban 47.1% de las mismas a mujeres. El INE otorgó 48 horas a ambos partidos para subsanar esta situación y el 4 de abril se resolvió formalmente.4

Ilustración: Víctor Solís

Estas cifras son una buena noticia para nuestra democracia y representan un éxito tangible para todas las personas que han luchado durante décadas por la paridad de género en la política de nuestro país.

Estas cifras reflejan también el resultado de un complejo proceso de negociación al interior de cada uno de los partidos y coaliciones. Negociaciones en las que seguramente tuvieron que conciliarse —de forma imperfecta, sin duda— recursos humanos, ambiciones individuales, necesidades políticas y restricciones legales.

Como han señalado implícitamente mis colegas Joy Langston y Javier Aparicio, uno de los aspectos claves en estas negociaciones es la forma en que se distribuyen geográficamente las candidaturas legislativas entre a mujeres y hombres.

Esto es particularmente relevante para el caso de las candidaturas a diputaciones federales de mayoría relativa. Al existir 300 distritos, los líderes partidistas tiene mayores grados de libertad para distribuir las candidaturas de tal forma que puedan cumplir con los requisitos constitucionales de paridad de género, al tiempo que atienden necesidades e intereses políticos de diversa índole.

Por este motivo, y el hecho de que los otros tres tipos de candidaturas a cargos legislativos federales son bastante homogéneas —y aburridas— empíricamente,5 en este texto analizo la distribución geográfica de las 1,283 candidaturas a diputaciones federales de mayoría relativa presentadas por las tres coaliciones y los nueve partidos.

Comienzo con datos agregados a nivel estatal: en 22 de las entidades del país 50% o más de las candidaturas a diputaciones federales de mayoría relativa fueron asignadas a mujeres. Sin embargo, detrás de esta cifra hay una enorme variación. En un extremo, 75% de las 12 candidaturas a una diputación federal de Quintana Roo fueron asignadas a mujeres. En el otro, solo 38.1% de las 21 candidaturas de Sinaloa se asignaron a una mujer.

La siguiente gráfica ofrece una perspectiva más detallada de estos datos. Muestra el porcentaje de candidaturas a una diputación federal asignadas a mujeres en cada uno de los 300 distritos del país. Cada recuadro representa un distrito (columnas) en la entidad correspondiente (renglones). Los recuadros están ordenados de izquierda a derecha de acuerdo con el número de distrito que representan. Mientras más rojo el recuadro, mayor el porcentaje de candidaturas asignadas a una mujer. El número de candidaturas por distrito oscila entre tres y siete.6

Al igual que en el ámbito estatal, los datos revelan diferencias sustantivas a nivel distrital. Por un lado, en 26 de los 300 distritos federales el 100% de las candidaturas fueron asignadas a mujeres. Cuatro de estos 26 distritos se ubican en el Estado de México (dttos. 6, 14, 38 y 41), tres en Jalisco (11, 12 y 16), dos en Chiapas (9 y 11) y dos más en Oaxaca (3 y 7). Por el otro lado, en 20 distritos todos los candidatos a diputado federal son hombres. Nuevamente, cuatro de estos distritos se ubican en el Estado de México (1, 8, 23 y 31), dos en Chiapas (3 y 4) y dos más en Oaxaca (5 y 10).

Con el fin de ofrecer un ángulo complementario, la siguiente gráfica muestra el número de distritos que tienen ___% de candidatas a una diputación federal. Más allá de los casos extremos que describí en el párrafo anterior, los datos indican que en 51% de los distritos (153 de 300) la mitad o más de las candidaturas fueron asignadas a mujeres, así como que en otro 33% de los distritos (99) el porcentaje de candidatas oscila entre el 25% y 49.9%.7

De forma consecuente con las cifras presentadas arriba, los datos también indican que existen diferencias significativas en el porcentaje de candidatas postuladas por las coaliciones y partidos en cada una de las entidades federativas. 

Destaco cuatro datos que me parecen particularmente relevantes. Primero, el porcentaje de candidatas postuladas por las tres coaliciones es 40% o mayor en al menos el 87% de los estados en los que cada una compite como coalición.

Segundo, si consideramos el porcentaje de entidades en las que una coalición asignó 50% o más de las candidaturas a mujeres, Todos por México (PRI + PVEM + PANAL) lo hizo en 62.5% de los estados (10 de 16), Juntos Haremos Historia (Morena + PT + PES) en 58.1% (18 de 31) y Por México al Frente en 50% (15 de 30). En términos absolutos, la coalición encabezada por Andrés Manuel López Obrador es primera (18), seguida de la coalición de Ricardo Anaya (15) y José Antonio Meade (10).

Tercero, únicamente las coaliciones Todos por México y Juntos Haremos Historia asignaron el 100% de las candidaturas a mujeres en al menos una entidad. La primera lo hizo en Quintana Roo y la segunda en Colima y Durango.

Cuarto, las tres coaliciones asignaron menos del 25% de las candidaturas a mujeres en al menos una entidad. Por México al Frente lo hizo en Durango (25%), Todos por México en Chiapas (23.1%) y Juntos Haremos Historia en Baja California y Zacatecas (ambas con 25%).

Ante este cúmulo de contrastes es inevitable preguntarse qué motiva la distribución geográfica de las candidatas y candidatos a una diputación federal de cada coalición y partido. ¿Existe algún factor común –como los resultados electorales obtenidos previamente– o todo es producto del azar? Planeo analizar esta pregunta en una contribución futura.

 

Sebastián Garrido
Profesor-investigador del Laboratorio Nacional de Políticas Públicas (LNPP) en el CIDE y Catedrático Conacyt.


1 A pesar de haber constituido coaliciones, todos los partidos políticos competirán por separado por diputaciones federales en entre dos (PAN, PRD, Movimiento Ciudadano, Morena, PT y PES) y 16 entidades (PRI, PVEM y PANAL).

2 Este principio fue incluido en el artículo 41 constitucional a partir de la reforma política de 2013-2014.

3 Morena presentó ocho candidaturas a diputado federal de forma independiente, de las cuales cinco fueron a asignadas a mujeres (62.5%) y tres a hombres (37.5%).

4 El PRD y Movimiento Ciudadano presentaron 17 candidaturas a diputado federal de forma independiente, de las cuales ocho fueron asignadas a mujeres (47.1%) y nueve a hombres (52.9%). Ante esta situación, el INE ordenó a ambos partidos reemplazar a uno de los candidatos hombres por una candidata mujer. Esta situación fue subsanada el 4 de abril.

5 En el caso de las listas de candidaturas a diputaciones federales de representación proporcional, casi todos los partidos y coaliciones asignaron 50% o más de las candidaturas a mujeres. Las únicas dos excepción fueron las listas de candidatos de Morena en las circunscripciones dos y tres, en las que se asignaron 10 de las 21 candidaturas a mujeres (47.6%). Por su parte, en las listas de candidaturas a senadurías de mayoría relativa y representación proporcional los partidos y coaliciones asignaron entre 50% y 53.3% (PVEM) de las mismas a mujeres. Además, en todas las entidades al menos el 50% de las candidaturas de mayoría relativa al Senador fueron asignadas a mujeres.

6 Dado que el número de candidaturas por distrito es tan pequeño consideré presentar las cifras en términos absolutos, en lugar de relativos. Si bien esta alternativa tiene ventajas, por obvios motivos no permite comunicar un mensaje que me parece clave en este tema: qué proporción del total de candidaturas de un distrito fueron asignadas a mujeres. Es decir, no permite distinguir aquellos casos en los que tres de las siete candidaturas fueron asignadas a mujeres respecto a aquellos otros en los que tres de las tres candidatas son mujeres. Por ello, opté por reportar las cifras en términos porcentuales. De cualquier forma, la lectora debe tener presente que estos porcentajes son muy sensibles porque el denominador es, cuando mucho, siete.

7 En 47 de estos 99 distritos 40% de las candidaturas fueron asignadas a mujeres.

 

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