Conforme avanza la ciencia y transcurre el tiempo la medicina crece. Conforme se incrementan las diferencias económicas en el mundo y entre las personas, los pobres, privados de justicia y libertad, confrontan crudas realidades, entre ellas, la imposibilidad de gozar de salud y decidir, cuando sea el caso, abortar motu proprio, o recurrir a profesionales para terminar con su vida.

El mundo contemporáneo cambia con celeridad. Su geografía, el número in crescendo de refugiados, las diametrales y groseras diferencias en la esperanza de vida entre África y Europa, así como el ascenso de fanatismos políticos y religiosos demarcan un mundo nuevo y complicado, donde el conocimiento y sus frutos en lugar de mejorar la situación “de las mayorías”, han incrementado las diferencias. Los datos del Banco Mundial son números, sólo números, en cambio, las desigualdades en la esperanza de vida es realidad: en España es de 83 años y en Sierra Leona es de 43.

Ilustración: David e Izak Peón

En El mundo de ayer. Memorias de un europeo (Acantilado, Barcelona, 2011), conmovedor testimonio de nuestro pasado cercano (los males siempre son cercanos), Stefan Zweig (1881-1942) retrata el fin de su Europa, de su razón y de quienes huyeron o perecieron por no formar parte del poder omnímodo. Zweig vivió la demolición de la cultura y sus valores, el asesinato de la civilización y la ruptura de los lazos entre lenguaje y verdad. Releer sus advertencias es necesario. El ascenso, ora encubierto, ora sin tapujos, de fascismos religiosos (el término es mío), en países tan distantes como Nicaragua y Polonia, donde el aborto está prohibido absolutamente, incluyendo embarazos por violación en menores y adultas, madres enfermas y malformaciones fetales, sin olvidar las indígenas encarceladas en México por practicarse abortos, son, entre otras burdas polarizaciones con sociedades abiertas, advertencias sobre los sucesos del mundo de hoy y admoniciones sobre el de mañana.

Libres pensadores, laicos, “no confesionales” y “no clericales” en palabras de Michelangelo Bovero, enfrentan, y enfrentarán cada vez más, a quienes desde el poder político y religioso pretenden negar la autonomía del ser humano y con ello su autodeterminación. Quienes comulgamos con valores como libertad, autonomía, justicia y ética laica debemos impedir que el mundo de hoy semeje en el futuro la inhóspita realidad descrita por Zweig.

Se ha sustentado, con razón, que la bioética, y la ética médica, una de sus ramas, son, y serán, la filosofía del siglo XXI. Aborto, eutanasia, fertilización y clonación son temas médicos; contaminación ambiental, bioterrorismo y desertificación son nociones globales analizadas por bioeticistas. El principio y el fin de la vida, como reza el título de nexos, son parte de la ética médica y temas universales e ingentes, cuya discusión, más allá de enfoques médicos y jurídicos, son de interés general. Abordar asuntos ríspidos, i.e., el principio y el fin de la vida, bajo un enfoque laico, es imprescindible. Los artículos aquí presentados ofrecen, desde el laicismo, argumentos sólidos para entender las razones por las cuales es necesario empoderar a quienes deseen ejercer su autonomía y libertad. Aunque el medioevo es lejano en el tiempo, no lo es en el discurso religioso contemporáneo.

Recordar figuras señeras, preclaras, cuyo espíritu sembró algunas ideas fundamentales sobre laicidad es necesario. Su postura advierte: la idea hegemónica y totalitaria de algunas religiones pervive y lo hace con más fuerza. Guillermo de Ockham (1285-1349) bregó por la libertad para efectuar investigación filosófica, amén de enfatizar su acérrima crítica del plenitudo potestatis papal; a Galileo Galilei (1564-1642) le debemos su lucha a favor de la autonomía y el consiguiente rechazo al principio de autoridad.

El Colegio de Bioética A.C. es una asociación formada por académicos expertos en sus respectivos campos de conocimiento, multidisciplinario, laico, no lucrativo y no gubernamental, que tiene por objeto promover, difundir e impulsar diversos tipos de reflexiones, estudios e investigaciones que estimulen el desarrollo de la bioética. Todos los autores pertenecemos al Colegio. Además de agradecer la hospitalidad de nexos, deseamos que los textos promuevan discusiones, a favor y en contra. A diferencia de la fe dogmática, inamovible y decimonónica, la laicidad crece y se alimenta a partir del disenso. Las discusiones en torno a los derechos de las personas sobre el principio y el fin de la vida nunca finalizarán. Nuestros textos no son definitivos: la ética médica es una disciplina inexacta y respetuosa del ser humano. Antes de opinar, los eticistas procuran conocer a la persona. Los miembros del Colegio nos alimentamos discutiendo, con Bovero, Zweig, Ockham y Galilei construimos, y con los lectores crecemos.

 

Arnoldo Kraus
Médico. Profesor en la Facultad de Medicina, UNAM. Es autor de Dolor de uno, dolor de todos (Debate) y de Recordar a los difuntos (Sexto Piso), entre otros libros.

 

3 comentarios en “La autonomía del ser humano

  1. Dr Kraus, lo felicito a usted y editores por este número de su revista. Lo revisaré, y me gustaría posteriormente darle mi opinión y una crítica constructiva para algunos de sus autores, los cuales he leído y no siempre coincidamos. De nuevo felicidades. Un abrazo.

  2. La voy a comprar y compartir con mis alumnos y profesores…y colegas… realmente solo la leo en línea sus comentarios y artículos. Pero este número merece mi mayor atención. Saludos

  3. Muchas gracias Lenin, espero que el número sirva y alimenté la discusión con sus alumnos. Los textos de mis compañeros son útiles y provocadores.
    Abrazo,
    Arnoldo

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