Cavilación del perezoso

Ayer en la mañana me senté por fin a deliberar qué tema, de entre los muchos que llegaban a mi imaginación, sería el más indicado para escribir mi artículo de hoy. Después de un breve esfuerzo meditativo, al cabo del cual nada quedó resuelto, empecé a sentirme cada vez más indeciso, mis ideas se escapaban del proyecto inicial, y ya más bien mi único deseo era centrarme en un tema fijo, el que fuera; y todo siguió así hasta que tuve que despertarme de ese sueño contemplativo por los urgentes requerimientos de la imprenta: había llegado el momento de entregar lo que yo, de ese modo negligente, me había negado a ejecutar, y, ahora, así estuviera plagado de dudas y con una flojera mayor, necesitaba ponerme a escribir.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión.
Después de iniciar sesión puedes refrescar la página presionado el siguiente botón

Suscríbete

 

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a [email protected].

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 1979 Diciembre