Cavilación del perezoso

Ayer en la mañana me senté por fin a deliberar qué tema, de entre los muchos que llegaban a mi imaginación, sería el más indicado para escribir mi artículo de hoy. Después de un breve esfuerzo meditativo, al cabo del cual nada quedó resuelto, empecé a sentirme cada vez más indeciso, mis ideas se escapaban del proyecto inicial, y ya más bien mi único deseo era centrarme en un tema fijo, el que fuera; y todo siguió así hasta que tuve que despertarme de ese sueño contemplativo por los urgentes requerimientos de la imprenta: había llegado el momento de entregar lo que yo, de ese modo negligente, me había negado a ejecutar, y, ahora, así estuviera plagado de dudas y con una flojera mayor, necesitaba ponerme a escribir.

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Publicado en: 1979 Diciembre