Romeo no es Shakespeare

Sucedió hace cerca de 30 años, antes de que me diera por torcer el camino a la menor oportunidad. Aquella mañana, cerca del mediodía, cuando visité la casa de Julieta Capuleto, en Verona, me embargaba cierto espíritu romántico, ineludible si uno ha leído, como yo lo hice al menos en siete ocasiones, Romeo y Julieta.

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