Las encuestas publicadas ofrecen una estimación de las preferencias por partido a nivel nacional. La única elección “nacional” que se disputa el próximo 7 de junio es la renovación de la Cámara de Diputados. De hecho, se celebran 300 elecciones distritales que se definen por mayoría simple.1 Las 200 curules restantes se asignan con base en el porcentaje de votación que obtuvo cada partido en cinco regiones llamadas circunscripciones. Por este sistema mixto de integración de la Cámara de Diputados, un pronóstico preciso de su posible integración tendría que tener una idea de la distribución de los distritos de mayoría entre los partidos, además de la distribución nacional de las preferencias. ¿De qué sirve, entonces, conocer únicamente la distribución nacional de las preferencias que publican las encuestas?

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Existen varias maneras como los sistemas electorales convierten la votación de los ciudadanos en asientos en los Congresos pero, a fin de cuentas, todas giran en torno a dos principios fundamentales: los votantes eligen entre candidatos adscritos a un espacio geográfico definido, distritos, y el que gana la mayoría simple gana la curul, o las curules se distribuyen en función de la proporción de votos que obtiene cada partido (RP). Ninguno de los dos sistemas tiene un valor moral superior al otro. El de mayoría puede resultar en desequilibrios entre la proporción de votos por los partidos y la proporción de curules y tiende a favorecer un sistema de dos o tres partidos. En el sistema de representación proporcional, la representación tiende a fragmentarse en un número relativamente grande de partidos entre los que se cuentan incluso aquellos que reciben pocos votos.

El sistema mixto que tenemos combina los dos métodos, aunque privilegia el principio de mayoría. Por un lado, el número de curules que se asignan por mayoría es mayor (300 de 500) y,  por el otro, le pone un tope a la posible diferencia entre el porcentaje de votos y la proporción de curules asignadas, la llamada sobrerrepresentación. La diferencia entre la proporción de curules que un partido gana en los distritos por el sistema de mayoría más las curules de representación proporcional (RP) y la proporción de votos que obtuvo no puede ser mayor a ocho puntos porcentuales. Si un partido gana la mayor proporción de las curules de mayoría, tendría que ganar más de 42% de la votación nacional para estar en posibilidad de integrar solo mayoría en la Cámara. Es decir, ningún partido puede iniciar o reformar leyes por sí solo si no obtuvo más de 42% de la votación, aunque haya obtenido más de la mitad de los distritos de mayoría.

La elección de 2009 ilustra la aplicación de estas reglas. En esa elección el PRI recibió 37% de la votación nacional y ganó en 188 distritos de mayoría. La asignación de curules de RP se hace con base en el total de la votación nacional emitida, a la que se le resta la votación por partidos que no alcanzan el mínimo requerido, la de candidatos independientes y los votos nulos. El PRI alcanzó 39.6% de esta votación. Sin la cláusula de sobrerrepresentación le habrían tocado 79 curules de RP (39.6% de las 200 curules de RP) para un total de 267, lo que hubiera representado el 53% de la Cámara, es decir, una sobrerrepresentación de 13 puntos porcentuales. Para corregir esta sobrerrepresentación se le asignaron únicamente 54 curules de representación proporcional, con lo que obtuvo 242 asientos, lo que representa 48% de la Cámara, es decir, 39.6 de votación (redondeada a 40) más ocho puntos de sobrerrepresentación límite.

 

En el cuadro que incluyo en este artículo, presento el promedio de los resultados de las preferencias electorales por partido medidas por encuestas que se habían publicado entre enero y el inicio de las campañas en abril.

Como dije al principio, el resultado verdaderamente relevante de esta elección nacional es la manera como podría quedar la fuerza relativa de las fracciones parlamentarias en la Cámara de Diputados.

¿Podrá el partido del gobierno, el PRI, alcanzar la mayoría simple de la Cámara para poder avanzar por sí solo reformas de ley?

Con las preferencias que muestran las encuestas es imposible que el PRI alcance la mayoría de la Cámara por sí solo, a menos que ganara 251 distritos de mayoría, algo que no ha ocurrido desde 1991. Aun si ganara un número muy amplio de distritos de mayoría, las reglas de distribución de las curules de RP determinan que la diferencia entre la votación recibida por un partido y el porcentaje de curules que se le asignan no puede ser mayor de ocho puntos. Aun si se restaran los seis puntos que según las encuestas recibirían el Partido Humanista, Encuentro Social y el PT, el PRI tendría que tener por lo menos 42% de las preferencias para aspirar a alcanzar la mayoría simple de la Cámara. Con el 33% de la votación promedio que muestra en las encuestas (36% de votación efectiva quitando los que no alcanzan registro), el PRI podría alcanzar un máximo de 44% de la Cámara por la regla de sobrerrepresentación máxima de ocho puntos; es decir, 220 curules.

¿Su alianza con el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) le asegura esta mayoría? El Partido Verde muestra ocho puntos en promedio en las encuestas. Una vez que se ajusta la votación nacional quitando lo que reciben los partidos que no alcanzan mayoría y la votación del PRI con la que se le asignan las curules de RP, al PVEM le tocaría alrededor del 14% de las 177 curules de RP que quedan después de quitar las que se le asignaron al PRI. Esto equivale aproximadamente a 24 o 25 curules. Si no ganara ningún distrito de mayoría, alcanzarían 245 curules; es decir, el Partido Verde tendría que ganar por lo menos seis distritos de mayoría para que juntos tengan 251 curules, un escenario perfectamente posible.

Por su alianza con el PRI, el PVEM presentó candidatos propios en por lo menos 57 distritos de mayoría. En la elección de 2012 la votación por el PRI y el Verde le dio la mayoría con holgura en por lo menos 30 de los distritos, de modo que parece muy posible que el PVEM gane por lo menos los seis distritos que necesitaría para que la alianza legislativa PRI-PVEM alcance la mayoría en la Cámara de Diputados. Si el Partido Verde ganara las 50 curules que parece posible que gane (30 de mayoría y 20 de RP), la fracción parlamentaria PRI-PVEM en la Cámara sería muy amplia. Visto de otro modo, en este escenario, el PRI no necesitaría ganar más de 201 curules en total para tener mayoría en la Cámara con el Partido Verde.

 

CUADRO

Promedio simple de las preferencias por partido a nivel nacional publicadas al inicio de la campaña en abril

(Estas son las preferencias al momento en el que se levantaron las encuestas. De ninguna manera son un pronóstico de los resultados que se espera de la elección.)

Partido

Promedio

PRI

33

PAN

24

PRD

14

PVEM

8

Morena

9

Movimiento Ciudadano

3

Nueva Alianza

3

PT

2

P. Humanista

2

Encuentro Social

2

Incluye encuestas publicadas por BGC-Excélsior, Buendía y Laredo-El Universal, Consulta Mitofsky, GEA-ISA, Parametría-Financiero, Reforma, y Sigmados-La Razón.

 

La distancia entre el PRD y el PVEM o Morena es de entre cinco y seis puntos. Es decir, si bien el PRD se mantiene como tercera fuerza en las preferencias nacionales, la posibilidad de que el Verde o Morena la desplacen podría ocurrir, pero al inicio de las campañas se veía poco probable.

No obstante, lo relevante de la elección es el tamaño de la fracción parlamentaria, no el de las preferencias. En este sentido el PRD se ve mejor posicionado que Morena, ya que en elecciones anteriores ha ganado un número significativo de distritos de mayoría. Aunque no hay elementos para especular sobre el número de distritos donde Morena pudiera ganar, 10 puntos parece poco para que llegara a ganar en muchos.

Un desempeño muy exitoso del Verde en los 57 distritos donde postuló candidatos propios podría acercarlo al PRD, pero no parece suficiente para que pase a ser tercera fuerza en la Cámara. 

¿Cuántos y cuáles partidos pierden registro? El porcentaje mínimo para obtener o mantener el registro son tres puntos de la votación válida emitida. Al inicio de la campaña pareciera que sólo Nueva Alianza y Movimiento Ciudadano podrían mantener registro, este último con dificultad.

 

Ulises Beltrán
Investigador de la División de Estudios Políticos del CIDE.


1 Además de elecciones locales para distintos niveles de gobierno en 17 entidades.

 

Un comentario en “Así podría ser la Cámara de Diputados

  1. Sin riesgo de equivocar el pronostico, los que integren la cámara harán lo de siempre … ¡nada!, nuestro país requiere una refundación nacional empezando por el Distrito Federal, un congreso constituyente que represente a los ciudadanos, no a los actuales partidos políticos que han demostrado hasta el hartazgo, que solo les interesa mantener sus privilegios, continuar con la corrupción, mantener la impunidad para no castigar sus latrocinios y aplicar la violencia extrema a los inconformes, lease opositores ciudadanos.