La ciudad de México llegó recientemente a la cima del ranking del Institute for Business Value como una de las ciudades más difíciles para transportarse. Estos son los datos y las historias de la frustración diaria que convierte al Valle de México en un calvario.


El dolor es el nuevo parámetro de medición del tráfico en las grandes metrópolis. Duele la inversión de tiempo, gasolina o pasajes, y el desgaste emocional por desplazarse dentro de una urbe. La capital mexicana arrasó con todas: según la más reciente Encuesta del Dolor del Viajero, realizada por el Institute for Business Value, la ciudad de México es la más dolorosa para transportarse. La movilidad se volvió ontológica.

En una escala del 1 al 100, donde 100 es el precio (económico y moral) más alto que los ciudadanos pagan por transportarse, el Distrito Federal rompió la marca de la más reciente encuesta con un doloroso 108, lo que significa que los defeños sufren al transportarse más que cualquier otro habitante de las 20 ciudades en las que fue aplicada.

Pero el infierno de la movilidad defeña tiene varios círculos, donde quizá el más tortuoso son los viajes metropolitanos: cruzar la frontera entre el Distrito Federal y el Estado de México. Quienes viven en el Edomex y trabajan en el Distrito Federal pasan un promedio de cuatro horas diarias en transporte, recorriendo un camino largo y gris que sólo los lleva a esa olla de estrés, hacinamiento, jaloneos, inseguridad, agresiones sexuales, hostilidad, polución, calor, humores, desesperación y desesperanza que es el Valle de México en horas “pico”. Un genuino valle de sudor y lágrimas.

La Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) tiene 18 millones 335 mil habitantes, según el Censo General de Población y Vivienda 2010, del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), y el monstruo crece 1.7% cada año. De acuerdo con la Secretaría de Transporte y Vialidad del DF (Setravi) desde los 58 municipios mexiquenses se realizan 4.2 millones de viajes a distintos puntos de las 16 delegaciones del DF al día por autopistas, distribuidores viales y supervías que se convierten en embudos cada mañana y cada noche. Los trabajadores de la ZMVM son migrantes que cruzan la frontera a diario orillados por la trampa económica que los condena al eterno viaje: en su estado no encuentran empleo y en la ciudad la vivienda es incosteable. De manera que cada día deben salir a combatir a esta teratológica urbe y volver por la noche al enorme dormitorio mexiquense. Esta es la crónica de su dolor.

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Hay un lugar común que muchos defeños usan para nombrar a un sitio muy lejano y de difícil acceso: Mordor, el mítico y oscuro país negro que J.R.R. Tolkien creó en su obra El señor de los anillos. Casi siempre se refieren a la zona de Santa Fe, poniente del Distrito Federal, un concentrado de oficinas al que muchos tienen que viajar todos los días; pero también llaman así a cualquier municipio o delegación cuyo ingreso los haga sentir en la Tierra Media, como Indiana Jones en alguna cruzada, como Odiseo y su eterna añoranza por Ítaca.

Pero esa analogía suele ser una obvia exageración… casi siempre. El municipio Ecatepec, en el Estado de México, podría ser un digno competidor de Mordor, por lo menos en la amplia zona montañosa. Su nombre náhuatl parece una sentencia: Ehecatépec, “Cerro del viento”, tiene algunas planicies por las que no pasa nada más que transporte y viento a gran velocidad, pero también tiene cerros densa y desordenadamente poblados, en los que la vida ocurre de manera natural y anárquica, simplemente porque ahí está.

En una de las colonias de esos colmados cerros vive Liliana, trabajadora doméstica de 52 años que viajó con su esposo e hijo a la capital del país en busca del empleo que no encontró en su natal Veracruz. Compraron un terreno en Tulpetlac, zona de fábricas y comercios a la que se puede acceder por dos vías: la autopista México-Pachuca y la apocalíptica Vía Morelos, fiel representación de todo el municipio, con sus lagunas involuntarias en el pavimento, sus alargadas nubes de humo de diesel y su interminable fila de camiones foráneos, que ambientan los viajes con el rock progresivo de sus cláxones.

Liliana sí tiene autoridad —y razones— para decir que vive en Mordor: las referencias que me da para llegar a su casa no son nombres de avenidas o alguna estación de Metro; no refiere un monumento cercano ni algún centro comercial. Sus referencias son una fábrica de conservas, un camino largo por el que la “combi” deberá llegar hasta un billar, y después toca andar por un camino de terracería hasta llegar a su calle, en la cima del cerro. Esa estampa mexiquense a las siete de la mañana no me dio mucha seguridad, así que me fui en coche.

Por no seguir las indicaciones de Liliana y confiar más en Google Maps, me pierdo en el cerro y descubro una zona que ni ella conocía… atrás de su casa. Le llamo pidiendo guía porque el auto ya no podía subir hasta su calle, pues el camino de pronto se decantó en una zona de desastre: casas montadas una junto a la otra, sin un asomo de orden ni armonía, en un entramado que más que una colonia parece un arrecife, y a sus pies una pila de piedras, lodo y concreto, mezclados por la impía lluvia y decorados por juguetes y basura. Ese dantesco escenario es la calle Salinas de Gortari.

La calle Filomeno Mata nos sirve como punto de encuentro. Para alcanzarla subo unas escaleras que son un desafío al corazón y los pulmones, hasta la cima de este cerro que me muestra su otra cara: pavimentado, con cancha de futbol, tiendas, un kiosco y una base de camionetas tipo “combi”, el único transporte público que sube hasta esa zona. Abordamos una y Liliana siente alivio, pues de haber llegado después de las 08:00 habríamos tenido que tomar el mismo transporte pero ocho calles cerro arriba, donde las unidades suben para llevar usuarios de otra zona. Un paro transportista en este lugar provocaría una verdadera catástrofe.

Los usuarios pagan sus 11 pesos de viaje y se disponen a dormir, pues entre la base y la estación más cercana del Metro (Indios Verdes) hay 11 kilómetros de distancia que tomarán una hora, la misma que un automóvil haría desde esa terminal hasta el centro de Pachuca (83 kilómetros) por la autopista. Esta paradoja es recurrente en la Zona Metropolitana del Valle de México: dependiendo del transporte y las condiciones, un traslado interno puede tomar el mismo tiempo, o más, que viajar a otro estado.

A la distancia y el tiempo se suma otra desavenencia a sortear en Ecatepec: la inseguridad. El esposo, los tres hijos y muchos de los vecinos de Liliana han sido víctimas de asalto en las calles y el transporte, algunas veces violentos. “A mi hijo, el que va al Politécnico, ese sí le pegaron. Bajaron a las señoras de la combi y a él se lo llevaron hasta arriba, le quitaron su chamarra, sus credenciales, su cartera, todo”, relata Liliana. “No hay día en que no asalten en la mañana, bien feo. A todas mis vecinas les ha pasado… a las siete de la mañana, cuando van a la escuela. Por eso hace rato yo estaba preocupada por usted, señorita, me daba miedo que viniera caminando y… Dios no lo quiera”.

Pero Liliana es relativamente afortunada, porque en los 18 años que lleva viviendo en Tulpetlac nunca ha sufrido un asalto. Tampoco ha vivido las insólitas anécdotas que cuentan los que llevan mucho tiempo viajando en transporte: no se ha quedado en medio de un bloqueo que le impida llegar a su trabajo, en el jaloneo matutino del Metro no ha resultado golpeada ni tocada por algún hombre que aprovecha el hacinamiento; no ha perdido nada ni se ha caído. Pero inevitablemente padece la tortura nuestra de cada día por la cada vez mayor concentración humana en el transporte: empujones, jalones, mal humor, calor, aromas concentrados, fricción de cuerpos y de voluntades que terminan en pleitos; gritos de vendedores y la larga espera por un mínimo espacio dentro del vagón.

Una vez dentro, viaja desde Indios Verdes hasta la estación Hidalgo y de ahí a Villa de Cortés; sale del Metro y toma otra combi que la llevará hasta la casa en la que trabaja, dos horas después de haber salido de la suya. Y por la tarde, el regreso. Cuatro horas de su día en transporte, seis días a la semana, viviendo en una zona lejana, peligrosa y de difícil acceso. Este panorama no resulta atractivo para nadie, pero cuando le pregunto si esto es mejor que su vida en Veracruz, responde con un contundente, indudable e inexorable “sí”.

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Si alguien sabe viajar en el transporte público defeño y mexiquense, es Sandra. Ella podría escribir un “Manual del trabajador viajero” en el que revele todas las mañas, los atajos y estrategias para moverse dentro de esta ciudad sin terminar el día como soldado que vuelve de la guerra.

Vive en el municipio de Tecamac, Estado de México, y viene todos los días al Distrito Federal a trabajar, así que los traslados ya no le asustan. Ella buscó —y encontró— la forma de pasarla un poco mejor en las cuatro horas diarias que pasa viajando.

Su expertise se debe en buena medida a la inestabilidad de su trabajo: cuida adultos mayores y enfermos terminales, por lo que sus horarios cambian frecuentemente, unas semanas trabaja en la mañana y otras en la noche; algunas de lunes a viernes, otras la semana completa. Así que Sandra sabe del purgatorio que es el tráfico matutino y la desolación del transporte nocturno.

Actualmente cuida a un hombre enfermo de cáncer por las noches, por lo que salimos de Tecamac a las 18:00 horas para llegar a las 20:00 horas a Polanco. Caminamos cerca de 10 minutos desde su casa hasta fuera de su fraccionamiento, donde abordamos una combi que nos lleva al Distrito Federal. Podríamos tomar un camión más grande y cómodo, pero dice que ésos sufren muchos asaltos. El camino es largo, recto y aburrido para quien viaja solo: lo único que se ve por las ventanas es tierra, fábricas, casas sin pintar y otras hechas en serie; espectaculares publicitarios, algunos animales pastando, un panteón saturado y las copas de algunos árboles agitadas por el intenso viento. No más.

Pero Sandra no se duerme, no le da sueño. No puede leer ni whatsappear porque se marea. No se maquilla porque no es su costumbre, así que su distracción es observar, y de vez en cuando escuchar alguna conversación de sus compañeros de viaje. “Ahorita porque vengo platicando contigo se hace más ligero”.

Llegamos a la terminal Indios Verdes de la Línea 3 del Metro. Sandra descubrió que, en las terminales del subterráneo cuyo andén se ubica entre dos vías (como ésta) ocurre un fenómeno “migratorio”: llega un tren, se llena pero tarda mucho en salir. En cambio, el siguiente convoy, al otro lado del andén, saldrá de inmediato, por lo que la gente que había llenado el primero corre hacia el segundo para irse pronto. Viajar sentado es bueno pero es mejor llegar ya. “En las mañanas hay uno que se va vacío hasta [la estación] Guerrero, porque como hay tanta gente, se va para llenarlo allá, entonces no sabes si se va o se queda”, y mientras me explica esto, llega el otro tren y empieza la migración.

Sandra siempre se las arregla para conseguir un asiento desde la terminal, porque el camino es largo “y se atasca, te aplastan”. Cuando trabaja por la mañana, entrar al andén le puede tomar hasta media hora porque la fila de aspirantes a llegar al trabajo llega hasta las escaleras de acceso, así que para conseguir este matutino sueño defeño Sandra se ubica estratégicamente junto a las puertas, se aferra a uno de los tubos que las enmarcan para evitar ser arrastrada por el ejército espartano que saldrá cuando se abran y, una vez vacío el vagón, corre a tomar el asiento en el que asegura divertirse “escuchando a todos los merolicos que vienen vendiendo cosas, y las pláticas de la gente”.

Llegamos a la estación Balderas y transbordamos a la Línea 1, que atraviesa la ciudad de oriente a poniente y que nos lleva hasta Chapultepec —otro “nudo” del subterráneo—, donde abordamos un camión que nos lleva a la siempre conflictiva colonia Polanco.

Una hora y media después de haber salido de Jardines de Tecamac, llegamos a la calle Homero —coincidentemente, el autor de la Odisea—, pero ahí no acaba nuestro camino. Caminamos Horacio y Presidente Masaryk, avenida que lleva sufridos y caóticos meses en obras de remodelación, que hacen ver este importante corredor comercial como si hubiera ocurrido un terremoto grado 8. Caminamos por las muy bien pavimentadas banquetas de Horacio, y un minuto después por un improvisado puente inestable y fangoso, en medio de la oscuridad y de enormes barricadas y bloques de concreto, sin poder ver dónde (o qué) pisamos, para llegar a la calle Sócrates, poco antes de las nueve de la noche. Casi dos horas para ir a su trabajo… siete días a la semana.

“Cuando estaba en Jardines de la Montaña me levantaba a las cuatro y media de la mañana porque desayunaba”, cuenta sobre un antiguo empleo que la obligaba a trasladarse hasta esa colonia, ubicada literalmente en una montaña del sur de la ciudad de México, en el camino hacia el icónico volcán del Ajusco. Esto significaba cruzar —textualmente— la ciudad de un extremo al otro, lo que le tomaba entre cinco y seis horas de su día. A las 06:00 ya estaba abordando la camioneta hacia Indios Verdes, y volvía a su casa a las 23:00. “Ahí dormía cuatro horas”, recuerda, pero eso no le afectó. Durmiendo la mitad del periodo que recomiendan los médicos, Sandra dice sentirse bien.

Aunque también para eso tiene una coartada: toma “siestecitas” cuando —saliendo del trabajo— pasa a visitar a su amiga Mariana, quien también es su vecina, también es cuidadora y trabaja en la avenida Mariano Escobedo, también en Polanco. Incluso se ha “asilado” ahí un par de veces para no tener que ir a su casa y volver en la noche, “voy en la mañana, desayuno con ella, me duermo ahí un rato, luego me paro, me baño y en la tarde me voy a trabajar”.

Es una opción que desearían muchos habitantes de Tecamac. Sandra y su esposo viven ahí porque los costos de esa zona coincidían con su crédito de vivienda. Llevan 26 años de casados y hace apenas dos dejaron de pagar renta, aunque vivieron 10 años en Querétaro y ahí sí adquirieron una casa, que luego intercambiaron con su hermano por un departamento en Acueducto de Guadalupe, de vuelta en el DF. También han vivido en Xola, Ermita Iztapalapa y Tláhuac. Por eso Sandra no teme los viajes largos: de cierta forma, es una nómada.

Siendo trabajadora independiente, Sandra podría buscar empleo en el Estado de México y evitar la odisea diaria hacia el Distrito Federal, “pero pagan mejor acá, dice. Los salarios allá son muy bajos. Aun ahorrándome transporte, gano más acá”, explica.

Su peor día fue cuando pasó dos horas detenida en la carretera federal México-Pachuca por un bloqueo de transportistas. Su hora de entrada era a las 09:00 y llegó a las 12:00. “Cuando entro a un trabajo, siempre les digo ‘yo te garantizo que de mi casa me salgo a tiempo, pero a qué hora llegue, no sé, porque hay broncas de repente en la carretera’ ”, cuenta.

¿Sientes que dejas una buena parte de tu vida en transporte?

“Sí, pero a veces prefiero esto que estar aquí encerrada. Antes, que no me transportaba tanto, sí tenía más tiempo para estar con los hijos, que eran la prioridad. Pero ahorita ¿qué? ¿Yo sola? Me pongo a ver Juego de tronos. Me aburro cuando estoy más de dos semanas sin trabajo”.

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Una doctora me dijo alguna vez que caminar y subir escaleras en el Metro no cuenta como ejercicio, aunque sus pacientes sedentarios lo mencionan frecuentemente como actividad física. “¿Usted conoce las escaleras de la Línea 7, doctora?”, le pregunté, y le expliqué que bajar allí es como un viaje al centro de la Tierra, pues su profundidad rebasa los 30 metros y, cuando no funcionan las escaleras eléctricas, la condición física se pone a prueba. Sorprendida, anotó el número de la línea y su tramo (El Rosario- Barranca del Muerto) para empezar a considerarlo como una forma de ejercitarse.

Quien sí puede decirle a su doctor que se ejercita todos los días, aunque nunca salga a un gimnasio o un parque, es Eduardo. Su recorrido diario incluye unos 50 minutos de caminata por las enormes distancias que debe recorrer entre un transporte y otro para llegar desde la zona de Santa Cruz Meyehualco, en Iztapalapa, hasta Ciudad Universitaria.

La avenida Manuel Cañas, en el Desarrollo Urbano Quetzalcóatl, se ubica en el extremo oriente del Distrito Federal, pero da la impresión de estar en el estado de Puebla. Al bajar del microbús que me lleva a la casa de Eduardo encuentro el fronterizo volcán Popocatépetl, colosal y desafiante, tan cercano que parece que podría llegar a sus pies con sólo dar unos pasos. Otro camión nos lleva a la estación Constitución de 1917 de la Línea 8, que por ser terminal tiene largos pasillos entre la entrada y los andenes: allí empieza la carrera de Eduardo.

Para poder viajar con él, renuncio al supuesto privilegio de tomar el vagón exclusivo para mujeres. Vamos apretujados pero sin incidentes hasta la estación Atlalilco, donde llega el clímax del entrenamiento: el transborde a la controvertida Línea 12, que es suficientemente largo como para tener bandas peatonales iguales a las de un aeropuerto. En la terminal aérea sirven para moverse con equipaje pesado, y en el Metro yo suponía que serían para personas discapacitadas, pero todos las usan para llegar un poco más rápido. Aun así, caminamos unos 10 minutos. Viajamos hasta la estación Zapata para realizar otro cambio de línea, a la 3, que nos lleva mucho más apretados hasta la estación Universidad, puerta de entrada a la célebre Universidad Nacional Autónoma de México.

El campus cuenta con su propio transporte para ir de una facultad a otra, el Pumabús, pero Eduardo prefiere caminar otros 10 minutos desde el Metro hasta las instalaciones de TV UNAM, donde trabaja. Aquí la caminata es agradable por el entorno boscoso y el humor mucho más relajado de los estudiantes que pasan por ahí, pero el camino tiene una ligera inclinación por ser parte de una montaña, lo que incrementa el esfuerzo. Finalmente llegamos, hora y media después, así que ya hace hambre. Eduardo va un poco retrasado, pero puede darse el lujo de desayunar antes de entrar, “yo ya tengo mis privilegios”, argumenta, “yo tengo ocho años en esto, me partí la madre ocho años”, por eso es que ahora puede flexibilizar su hora de entrada para no viajar en la hora de mayor afluencia. Viajar a su trabajo todos los días sin tanto dolor es un beneficio que tuvo que ganarse con tiempo y esfuerzo, como si la puerta de su oficina fuera la meta de esta carrera, cuando en realidad llegando allí apenas empieza a ganarse la vida.

 

Trasladarse al trabajo en un vehículo propio nos aísla de las incomodidades del transporte público: aglomeraciones, calor, ruido, hostilidades, interminables esperas para abordar y estar a merced de la prudencia del chofer. Pero no por eso “duele” menos un viaje metropolitano: los conductores de autos también sufren.

Es que el tráfico de la ciudad de México es legendario, uno de sus principales distintivos internacionales. Hay personas que manejarían en cualquier ciudad del país, menos en ésta. Esa fama impide seguir usando este pretexto para la impuntualidad, pero el concepto se redimensiona cuando la fila de autos para ingresar a una avenida empieza… afuera de tu casa.

Ahí es donde empieza el “dolor del viajero” de Carolina. Cuando le pedí acompañarla en uno de sus viajes al trabajo, sabía que utilizar el Anillo Periférico por la mañana es una pesadilla, pero no estaba lista para lo que vería: a las 07:10 horas abordamos su carro, bajamos tan sólo una calle en pendiente y… nos formamos en la fila. Sumergidas en el tráfico sin siquiera haber salido de su colonia. Si la montaña no va al tráfico, el tráfico va a la montaña.

Carolina puede resistir la dilación del tránsito siempre que siga en movimiento. Esperar con el auto encendido pero detenido no es opción para ella, así que toma todos los atajos que puede, sin importar cuántas vueltas y callejones le tome. La ruta de su cruzada diaria es: La Concordia-superavenida Lomas Verdes hasta La Cúspide-Fuentes de Satélite-Circuito centro comercial Plaza Satélite-Poetas-Periférico Norte-Parque Naucalli-Autopista Urbana Norte hasta Alencastre-Virreyes-Constituyentes-carretera libre a Toluca-El Yaqui-El Molinito. Sólo decirlo es agotador, recorrerlo es desesperante.

Carolina va relajada porque vamos a tiempo, pero los vecinos de viaje tocan sus bocinas, se adhieren al auto de enfrente para no dejar pasar ni el aire y dejan escurrir el nerviosismo por su rostro. Todos parecen el familiar de un paciente en quirófano o un corredor de bolsa que está a punto de perder millones en una operación, pero sólo son conductores rumbo a su empleo, en el mismo trayecto de todos los días. La prisa convierte a los trabajadores en guerreros, perros de pelea, monstruos de una batalla épica.

En el municipio de Naucalpan ocurre otra paradoja de la Zona Metropolitana: sólo salir de ahí toma el doble de tiempo que llegar al otro lado de la ciudad. Desde su calle en La Concordia a Gustavo Baz (siete kilómetros) hicimos una hora, un trayecto que, según Google Maps debería tomar 15 minutos (11 sin tráfico). En cambio, de Gustavo Baz y Periférico hasta El Yaqui, en Cuajimalpa (21 kilómetros) hicimos una media hora. Es el triple de distancia y toma la mitad en tiempo.

Esto se debe al embudo en que se convierte la zona, al tener sólo dos salidas: Fuentes de Satélite y Lomas Verdes. “Hay una tercera vía que se llama El Tornillo, son dos carriles de cada lado, está perfecto pero empezaron a secuestrar”, lamenta Carolina, y me explica por qué abandonó la ruta que tomaba hacia el Periférico por avenida Primero de Mayo: en la parálisis vehicular matutina, de los microbuses bajan hombres a robar a los automovilistas a mano armada y, en el colmo de la impunidad, abordan nuevamente el microbús y siguen su camino. La seguridad se vuelve prioridad sobre la urgencia de llegar.

Como los “segundos pisos” me dan vértigo, le doy preferencia visual a la indescriptible imagen de los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, que con el viento de la temporada y el sol matutino queda impoluta y brillante. Una estampa a la que no tienen acceso quienes viajan en transporte público o los conductores que deciden no pagar el acceso a la Autopista Urbana Norte. La hermosa vista cuesta dinero.

Otro privilegio que se puede comprar es un trayecto de media hora desde Naucalpan hasta Cuajimalpa, por la autopista a Toluca. Cuesta 87 pesos “y es una belleza, de la puerta de mi casa a la oficina hago 30 minutos”, dice Carolina, pero gastaría mil 740 pesos en viaje sencillo. Si tomara esta vía también de regreso gastaría tres mil 480 pesos que no puede darse el lujo de pagar.

Este que tomamos es, por todas esas razones, su mejor opción. O como se dice aquí, “la menos peor”. “Dos horas [al trabajo] son irreales, pero ya me acostumbré”, dice con resignación. “Tienes que mentalizarte. Te vas a hacer hora y media, no puedes hacer nada, igual tienes que ir a trabajar, igual va a haber tráfico… Yo paso por mi café, pongo música y disfruto el trayecto. Luego vengo cantando y la gente me ve con cara de ‘ésta seguro es la primera vez que se mete aquí’, pero llevo siete años haciendo esto”, me cuenta mientras yo intento lidiar con el agobio de haber dado tantas vueltas para llegar a su oficina. Supongo que si lo hiciera diario, como ella, también me acostumbraría.

“Yo no sé qué vamos a hacer en unos años, de verdad no lo sé”, dice Carolina al reflexionar sobre la imparable multiplicación del parque vehicular y el inminente colapso de una ciudad que, no olvidemos, está construida sobre un lago. El Institute for Business Value estima que para 2020 se duplicará el número de autos en las 20 ciudades que contempla su encuesta, que actualmente es de un billón. Por lo pronto, la Secretaría de Movilidad del gobierno del Distrito Federal anunció a principios de octubre la construcción de otras dos vialidades de cuota entre el DF y el Estado de México: la Autopista Urbana Nororiente y Santa Clara-Indios Verdes-Eulalia Guzmán. Otra válvula de escape para esta olla de presión.

 

Claudia Altamirano
Periodista.

Los nombres de los entrevistados fueron cambiados por motivos de seguridad.

 

99 comentarios en “La ciudad más dolorosa del mundo para transportarse

  1. Claudia, me dio mucho gusto saber de alguien, que se preocupa por la problemática común del tortuoso viaje Hacia el D.F; yo también trato de hacer una reflexión de esta problemática pero desde la trinchera de las artes visuales; me gusto mucho las distintas estampas que ofreces a lo largo del artículo. Gracias

    • Sí, Jorge, es el último reporte que se había publicado hasta la realización de este texto. Saludos

  2. Me encantó tu artículo, totalmente cierto. Yo vivía en Naucalpan y trabajaba en Milpa Alta, hacía 6 horas diarias en transporte de lunes a viernes, trabajaba como Psicóloga clínica. No lo soporté, fueron dos años. Me vine a vivir a Monterrey. No trabajo ya como psicóloga, aquí hay poco trabajo de eso pero gano más, la vivienda más accesible y por mucho la ciudad me ha hecho feliz, a veces es un poco aburrida, aún así no regresaría al DF.

  3. Es muy triste, porque, no sólo inviertes mucho tiempo para transportarte, NUESTRO HERMOSO CUERPO SE DESGASTA, te duelen los huesos, los brazos, todo, para acabar pronto; llegas con ganas de solamente descansar y no saber nada :(

  4. Hace años hubo un candidato a alcalde urbano que acuñó la frase “primero los pobres” como bandera para su campaña. Llegado a alcalde, su principal inversión en infraestructura fue una vía de uso exclusivo para automovilistas. Los hechos ilustran con elocuencia lo que significaba esa primicia: primero los pobres, para que voten por mi.
    Pero no se distingue mucho ni de sus predecesores ni aun menos de sus sucesores. Todos son burócratas encumbrados, que se mueven de un lado a otro en vehículos que el erario les paga. Atrapados entre chatarra y plástico automotores, viven en una burbuja de ignorancia sobre el dolor del que aquí se habla. Cuando comiencen a advertir que esta realidad es la que caracteriza la ciudad que gobiernan (como hace años la distinguió la fama de la más contaminada), sólo hasta entonces tendrán incentivo suficiente para enfrentar a las mafias que al día de hoy son dueñas del jugoso negocio de transportar gente en las más ignominiosas condiciones.

  5. Yo no soy del DF, me mudé hace casi años, cuando tenía 20, desde Coahuila. Cuando recién llegué, me encantaba el DF. Vaya, todo era nuevo…
    Ahora, lo que más quiero es titularme (presenté examen en la UNAM y quedé) y poder regresar a mi Comarca Lagunera: ya estoy harta. El gentío con el que se debe de lidiar cada vez que se sale de casa es inhumano. En esta ciudad, conocí lo que es el tráfico, el acoso de parte de “hombres”, usar el metro, o cualquier otro transporte, en hora pico, el “engentarse”, el estrés generado por el ruido y otras bellezas más. En esta ciudad comprendí lo que es el verdadero estrés, vaya, incluso ya sufro de gastritis y ansiedad…
    No vivo en el Edomex (aunque, cuando recién llegué, viví un año en ciudad Neza), pero, aún así, a veces me hago dos horas de mi casa (cerca de Constitución de 1917) a la escuela (Facultad de Artes y Diseño, por Xochimilco)…

    • Consejo no pedido: cuando termines tu carrera, no regreses a la comarca, busca en cualquier otro lado porq aqui esta muerto el mercado laboral.

  6. Leído detenidamente y analizando cada detalle del artículo desde el trayecto Milpa Alta – Tasqueña, y apenas voy a la mitad de camino!! Todo esto es cierto. Aún así amo a mi ciudad.

  7. Se debe tener suerte e inteligencia para sortear los problemas de movilización en la ciudad. Yo me hago una hora y veinte minutos desde Ecatepec hasta CU, aunque es muy cierto: Viajar duele!

  8. Todo muy bien, nomás no hay que confundir: la ciudad de México son las 16 delegaciones que integran el Distrito Federal, la Zona Metropolitana del Valle de México, no sólo integra estas 16 delegaciones, sino tambien 59 del estado de México y 29 del estado de Hidalgo (Comisión Ejecutiva de Coordinación Metropolitana Nueva Época, 2008). En el título y desarrollo del artículo se dice que la ciudad de México es la ciudad más dolorosa para transportarse, sin embargo, los datos y testimonios hacen referencia a la Zona Metropolitana. Con todas sus limitaciones y temas por mejorar, el sistema de transporte de la Ciudad de México ha avanzado enormemente en los últimos años. La ciudad de México tiene más taxis per cápita que casi cualquier otra metropolí de sus proporciones, el metro es el más barato del mundo y las líneas del metrobus siguen creciendo para convertirse en el articulador del sistema. De igual forma, se han dado pasos para mejorar la movilidad no motorizada y asegurar la movilidad a personas con capacidades diferentes. Dista mucho de ser perfecto y adolece de todos los males del contexto: corrupción, ineficacia y muuuucha gente. Pero de igual forma, en mi opinión, también dista mucho de ser el “más doloroso del mundo”. Ahora, cuando hablamos de la ZMVM, ahí ya estamos hablando de otro nivel de análisis. Y esto tiene que ver con coordinación entre diferentes gobiernos y partidos políticos y otras unidades administrativas. Y eso sí es una sufrideria total.

    • Estoy de acuerdo. Sin tratar de exculpar al actual gobierno de la Ciudad de México, me parece que mucho de lo que padecemos es culpa del poco desarrollo y oportunidades que hay en los estados. Es todo un reto para cualquier lugar tratar de incorporar diariamente al doble o más de tu población.

    • Cuando se habla de “El metro más barato del mundo….” creo que muy pocos entienden la diferencia entre el poder adquisitivo de las sociedades, costara menos que el de NY, Montreal o Paris… pero comparando su salario minimo con el mexicano se puede ver no es nada barato para su gente. En promedio una persona trabaja 1 o 2 horas al día (arriba del 10% de su día laboral) para pagar SÓLO sus boletos de metro; considerando que toma un transporte.

    • Por supuesto que es el lugar más doloroso para transportarse. Los avances son innegables, pero lo que también es innegable es la cantidad de personas que se mueven. En los países asiáticos también hay mucha gente en el transporte público, pero al menos es eficiente. Quizá lo que deberían hacer son proyectos conjuntos, los gobiernos del D.F., del Estado y de Hidalgo, porque solamente el D.F. está asumiendo la responsabilidad del problema y las personas que vivimos aquí somos las más afectadas al perder la tranquilidad de la ciudad. Es cierto que las personas llegan en busca de oportunidades, pero ¿por qué estas no existen en sus entidades de procedencia?

  9. Yo viví esto la primera mitad de mi vida, luego de la secundaria, el trasladarme del Valle de Chalco a la preparatoria primero, la prepa 2 cursando una carrera técnica por las tardes, durmiendo a veces 4 hrs o menos por las tareas, influyo sobremanera para la universidad que escogí, pese a tener los promedio para la FacMed CU, cuatro o más horas de mi vida viajando además de la escuela y tareas, etc… Opte por la Fes Zaragoza a poco más o menos una hora dependiendo el tráfico y luego por el hospital más cercano para el internado… Afortunadamente le hice caso a una maestra y salí a hacer el servicio y luego la especialidad a provincia… El vivir a tres o cuatro cuadras de tu lugar de trabajo es la gloria, la verdad que no regresaría al DF si no es indispensable o eventualmente a visitar la familia… Hay mucha oferta de trabajo, al menos de mi área en los tres estados que me quedan cerca, aquí hay contrato para anestesio, pedía y gineco y nadie viene, todos prefieren seguir peleando en sus ciudades de origen con este ignominioso desgaste…

  10. Desde el muy marginal Chalco se aprecian los volcanes de una manera majestuosa (cuabdo no hay contaminación). Viajar desde el estado hasta la zona sur del Distrito Federal es realmente una odisea. Realmente estamos locos los que aseguramos amar la ciudad a pesar de esos trayectos, pero así es. Realmente sí se sufre, pero es increíble cómo puede uno acostumbrarse.

  11. Hay experiencias comunes, lugares comunes, pero tengo un comentario. Referente a “Mordor”. La analogía para Santa Fe o a cualquier otro lugar lejano puede aplicar. Sin embargo, hay una expresión más específica: “Ecatemordor”, habitado por orcos, y por un gran Ojo que todo lo vigila y lo único que hace es observar y perseguir su interés, su “anillo único de poder”, porque tal parece que eso hacen las autoridades en esta parte de la ciudad, todo pasa y no hacen nada, solo observan. Son dos horas de viaje de Ecatepec, ciudad azteca a metro Universidad, pero cuando es rápido he hecho hasta hora y veinte minutos, lo más que he hecho fueron 3 horas y media y me quedé atorado 40 minutos entre guerrero e hidalgo sin poder hacer absolutamente nada. El mexibus es eficiente a veces y trae más gente a Ciudad Azteca, llenándose más el metro. Es importante mencionar que la línea B no llega ni a 25 trenes en funcionamiento y es de las que más gente transporta.

  12. Por fín alguien menciona este infierno. Enserio: trabajar en el DF y vivir fuera, resulta una rutina que no se le desea a nadie, es horrible, y lo peor es que parece que a nadie le importa, ¿por qué no se ha pensado una sola medida para intentar aligerar esto un poco siquiera? No hace mucho vi unas estadística sobre las horas de trabajo que se pierden todos los días, ¡son perdidas millonarias!; pero sobre todo, es la vida de todos nosotros la que a diario perdemos un poco.

  13. Coincido con el último comentario hecho en la página: el artículo habla de la Zona Metropolitana del Valle de México, y sin embargo sataniza al transporte de la Ciudad de México. Por otro lado, nuestros sistemas de transporte no son los mejores, pero en otras ciudades del mundo también he visto embotellamientos, camiones y metros llenos, hay asaltos, acosos y retrasos; no únicamente acá. Si bien hay muchas cosas que mejorar, creo que no proponen soluciones. Si la autora del artículo encuentra una ciudad con un transporte perfecto, que lo diga; eso no quita que hay mucho qué hacer por el nuestro. Pero gran responsabilidad del problema radica en el gobierno mexiquense, que es incapaz de propiciar empleos en su territorio e indolente en atender la demanda de educación para sus habitantes. Por ende, los hermanos mexiquenses tienen que venir aquí. Si a eso añadimos la miopía empresarial y educativa que obliga a que todos entren y salgan a las mismas horas, he ahí por qué el sistema de transporte defeño está al borde del colapso.

    • ¿Crees que la responsabilidad de proponer soluciones está en la autora o en nosotros como ciudadanos? Te doy 3 escenarios: además del hoy no circula, cuya ineficacia ha sido probada y de la estupida imitación de programas colombianos que se intentó hacer, propongo que se obligue a las empresas a realizar las reestructuras necesarias para enviar a quien pueda trabajar desde casa, a su casa, con una lap top. No me vengan con el rollo de que “culturalmente no estamos preparados para eso” porque no hay NINGÚN indicador de que la gente se amás productiva encerrada en una oficina 10 horas nalga. Para eso hay tanto proceso de reclutamiento, costos contemplados en caso de pérdida de equipos y demás candados. 2. HORARIOS ESCALONADOS: es absurdo tener a tanta gente trasladándose a los mismos lugares y a las mismas horas, cuando no en todos los casos es necesario. 3. Transporte corporativo para zonas difíciles, como lo hacenmuchas empresas en SANTA FE. Además, las empresas que contratan personal operativo y de ventas, debieran basar sus elecciones en la ubicación de las personas: me parece ridículo escuchar a gente de RH preguntar -y afirmar- “híjole, te que da super lejos ¿estás seguro?”- a ver… si la decisión es también tuya, ubícale en una zona acorde a su lugar de vivienda o contrata a quien encaje al 100 en el perfil.

      • Chale. Usted propone sin pensar en las consecuencias, mi buen…

        1. “Obligar a las empresas a realizar cambios”… Pues no, mi buen, esta no es una dictadura para obligar a alguien a hacer algo.
        2. El trabajo desde casa implica riesgos legales y laborales, además de la dificultad de infraestructura, equipo de cómputo, conexiones de datos y, sobre todo, personal autodirigido.
        3. Cierto, nada indica que las horas sean proporcionales a la productividad, pero tome en cuenta que -por cuestiones culturales, educativas y hasta históricas- la mayoría de los trabajadores necesitan supervisión constante. El que estén en oficina es para ser supervisados. Hay una minoría que sí podría trabajar de forma autónoma, pero es minoría.
        4. “Costos contemplados en caso de pérdida de equipo”. ¿Y quién va a absorber ese costo? ¿También quiere que el gobierno “oblique” a las empresas a absorber el costo o las pólizas de seguro?
        5. Horarios escalonados. En principio suena bien, pero… ¿y las personas con hijos, las parejas y familias que necesitan coordinar sus horarios? Imagínese las personas con hijos, o qué, también piensa en hacer horarios escalonados para las escuelas? ¿Y las escuelas públicas? Por si usted no lo sabe los planteles de educación pública operan en dos turnos, y muchos profesores trabajan ambos turnos. Si usted propone horarios escalonados qué pasaría con estas escuelas? Desaparecerían los dos turnos? ¿Se liquidarían a los maestros?
        6. Transporte corporativo. De acuerdo. Agregaría la creación de “oficinas satélite”, es decir, que una empresa tuviera facilidades para establecer varias sucursales dentro de la ciudad y así pudiera dividir sus operaciones y organizar a su personal mejor.
        7. Sobre el reclutamiento: en caso de que no lo sepa hay un gran déficit de trabajadores calificados (lo cual resulta irónico, porque al mismo tiempo hay un gran número de desempleados). No es tan fácil como para darse el lujo de escoger uno que viva cerca. Por otro lado, la decisión de emplearse o no en determinada empresa debe ser del trabajador. Negarle un puesto de trabajo a alguien por su lugar de domicilio es, por si usted no lo sabe, discriminatorio.

        Un saludo.

  14. Excelente artículo, yo viajo 4 horas entre semana ya que vivo en Neza y estudio en la FES Cuautitlán, casi no tengo problema con las horas pico, y aprovecho mi viaje leyendo y escuchando música, aunque aparte de tiempo, gasto mucho ya que uso el Tren Suburbano, que por cierto me ahorra tiempo, sino lo utilizara me haría 2 y media o 3 horas… Fue un muy buen artículo.

  15. Excelente artículo!! Al leerlo, me hicieron recordar las travesías que habría que pasar diariamente para llegar al trabajo y escuela desde Iztapalapa hasta CU. Ahora que vivo en Querétaro puedo confirmar lo que muchos dicen en este artículo y en los comentarios: es un amor masoquista hacia la ciudad… Se ama y se odia vivir en ese caos. “Se acostumbra uno a lo malo” se dice entre la gente. Ahora ya me acostumbré a lo bueno también, llegar en 15 ó 20 min desde “mi casa” a mi trabajo es la gloria pura!! Sin tráfico o un tráfico para principiantes… Un saludo a todos los que viven, sobreviven, gozan y odian a una de las ciudades más hermosas!!! XD

  16. Sublime redacción; verdaderamente entretenido y didáctico lograste plasmar todo el caos que genera el cruzar fronteras en esta “diminuta” área metropolitana.

  17. Independientemente del buen contenido del artículo: Es una lástima que en las gráficas se usó como fondo imágenes de Google Maps si existe cartografía mucho más bonita – una cultura que se va desapareciendo poco a poco.

    • No devalúe el trabajo del artista. Las “gráficas” remiten a valores numéricos. Estas son ilustraciones, un trabajo artístico, y como tal la elección de la imagen de fondo tiene una intención. Podría aventurar que se trata de hacer una referencia a algo tan cotidiano como una aplicación móvil de cartografía.

      Tiene usted toda la razón, lamentablemente la cartografía está perdiéndose, pero no hay que desvalorizar el arte del compañero.

  18. La felicito por su verídico y angustiante artículo que muestra el indigno, frustrante, inseguro, triste y agobiante calvario que sufrimos los que vivimos en esta área metrolpolitana. Asimismo, por su magnífica ortografía. Ojalá y las autoridades responsables den prioridad a las inversiones, sin importar el monto y/o endeudamiento, necesarias para regresar el transporte a un nivel digno, oportuno y accesible para la población. ¿Utopía mía? Saludos con mis mejores deseos.

  19. Me encanto tu artículo, me hace revivir mis trayectos, eh pasado por todo tipo de trasporte metro camiones y automóvil, algunas más agradables que otras, y a pesar de eso y mis largos trayectos eh sido afortunada, gracias a dios en mi paso de 6 años a la inversa de tu reportaje yo asistía a la escuela desde la cuidad a indios verdes (viajaba en contra flujo de la multitud) la mejor alternativa para mi era la línea roja del metro rosario-Martín carrera un camino muy tranquilo y poco transitado, tanto que le quitaron vagones para pasarlos a líneas más recurrentes, aunque igual en coche la opción un tanto cara es la caseta naucalpan-ecatepec. sigo viviendo en la Ciudad de México pero con un poco de suerte logre encontrar trabajo con poco desplazamiento. Saludos,

  20. El Distrito Federal tiene 16 delegaciones, en las que viven unos 9 millones de habitantes. El uso que se hace en el artículo a la Ciudad de México (con una población mayor a los 18 millones) es correcto e incluye a la ZMVM.

  21. 6500 millones de pesos para una sola obra que solo beneficiará a los autos por solo 2 o 3 años? porqué a futuro va a ser insuficiente,además deno mencionar los probables accidentes que llegasen a pasar en un tunel,y poner en peligro tanto a personas, como al medio ambiente. Consideramos que pueden hacer mejor las cosas si se olvidan de solo ver sus propias ganancias y ofrecer al pueblo lo que realmente nesecita, que es una mejor planeación urbana y mejores salarios en empresas de su localidad,para que puedan acceder a un mejor nivel de vida y no concentrar en una sola zona lo que puede ser mejoria para más millones de personas que a diario tienen que sortear una y mil cosas por un transporte ya desbordado,al igual que el tránsito de autos particulares, que a los póliticos se les olvida para lo que están , solo ven sus propios beneficios y no tienen llenadero

  22. Me encantó la manera en la que enfocas el tema de la movilidad. A muchas personas se les olvida que cuando hablamos de transporte, estamos hablando de seres humanos. Algunos artículos se llenan de cifras y porcentajes y dejan de lado la experiencia de quien vive todo el periplo día con día. Enhorabuena por el texto y lo comparto a mis amig@s y personas que trabajan temas de movilidad.

  23. Las autopistas urbanas, está demostrado, no serán “válvulas de escape” ya que inducirán mas tráfico de automóviles. Se continúa en una óptica que muchas ciudades han desechado. Y no solo es porque a los “urbanistas” no les importan las consecuencias de sus idioteces sino porque hay una industria automotriz que cuidar y consentir, a pesar de las abrumadoras evidencias, recogidas en este interesante artículo, de que el auto en ciudad es una trampa. Simplemente no puedes poner un número infinito de autos en un número finito de calles!

  24. Claudia:La verdad es que mientras las autoridades se llenan la boca hablando de movilidad urbana y ciudades sustentables, la terca realidad es que vemos un deterioro constante de nuestras condiciones de vida en toda la ZMVM. En el año 1994, un grupo de estudiantes de Geografía, apostábamos cuanto faltaba para el colapso de la Ciudad de México. Yo calculaba que con el incremento del parque vehicular, delos asentamientos humanos irregulares, del crecimiento natural de la población y del desabasto en el agua, esta ciudad no duraría más allá de 25 años. Por lo tanto solo le restan cinco más. Al tiempo.

  25. Que agradable me resultó esta nota. A diario lo vivimos y pocos se animan a retratarlo y que ademas nos inviten de esta manera a reflexionar sobre nuestra ciudad. Reciba un cordial saludo Claudia.

  26. Claudia! Desde mi punto de vista, te faltó abordar algunas características que hacen de nuestro sistema de transporte un verdadero rompecabezas:
    1. La belleza de la construcción de la Línea 12; que es la más bonita, pero que no sirve la mitad!! Y le partió la madre a la gente del sur oriente de la ciudad y que aprovechaban los municipios de Chalco (edo Mex)
    2. Las bellezas de las tarifas que autodeciden muchas rutas de combis y micros (no sé si las que tomaste fue el caso) y, en especial, en la noche, cuando te cobran lo que quieren.
    3. Las condiciones en las que están nuestros “freeways”, donde puedes encontrar igual una alberca, que una fuente. Y, con ello, que en medio de estas súper vías, puedes encontrar vendedores de -gorditas de nata-, dulces, cigarros, tamales, jugos, etc.
    3. El infaltable discurso de que “construiremos una mega obra que beneficiará a 1.8 millones de personas” *6 años depués* “ya casi lo acabamos, aunque no sabemos si funcione. Pero construiremos otro, que beneficiará a otro 1.8 millones de personas” *6 años depués*…

    • Gracias por tu comentario, León. Te comento que la crónica no estaba enfocada a los problemas de transporte específicamente, sino al viacrucis de los viajes metropolitanos, con todas sus razones, no sólo el transporte sino la demografía, empleo, etc.

      ¡Saludos!

  27. La situación del transporte publico es similar en muchas ciudades latinoamericanas, algo muy similar a lo descrito en esta nota pasa en Bogota, Colombia, saludos desde este hermoso país a los hermanos mejicanos.

    • Los viajes que narran en la nota, equivalen a cruzar ida y vuelta Bogota solo para llegar al trabajo y repetirlo todo a la hora de la salida, hay una incongruencia en la forma de vida de los Mexicanos.

  28. El desgaste y migración a la ciudad se vería notablemente mejorado si las oportunidades de trabajo crecieran en toda la zona metropolitana, soy una de las migrantes que tuvo que cambiarse a la Ciudad de México porque en el estado de México no hay trabajo. El problema antes de pensar en vías de acceso o transporte público es ofrecer oportunidades de trabajo en todo el país.

  29. La reflexión que me queda es que nosotros somos verdugos de nuestros delitos. Se de personas que tienen trayectos de Chalco a Ciudad Universitaria, de Tecamac al estadio Azteca, de la Agrícola Oriental a Lechería y de la entrada de Toluca a avenida Tlalpan ¡a diario! (lo que equivale a cruzar ida y vuelta la Ciudad de Bogota solo para llegar a trabajar y otro viaje igual para regresar), cuando les comentas la opción de ir a vivir más cerca se niegan rotundamente, entonces ¿cuál es la queja de forma masiva?. Cierto, hay carencias de vivienda y la que hay es muy cara cerca del trabajo, sin embargo reflexionen con su entorno y con las horas que le invierten en el trabajo, ¿han intentado realmente hacer un cambio de domicilio?. Si ahora mismo les ofrecieran un cuarto pequeño para vivir a 20 minutos de su trabajo ¿lo tomarían?, ha, pero eso si, “estúpidas leyes de Mancera” (Y no veo insultos a Peña que están de moda). de nada va a servir que avenida Insurgentes sea sin vuelta a la izquierda y no el estacionamiento si nosotros mismos no nos ofertamos alternativas de nuevas convivencias.

    • Qué tal. Me llamó la atención tu comentario porque yo pensaba como tú. Tdos los días hago 3 horas de traslado al trabajo. Cuando fuí a la Universidad era lo mismo y prometí no vivir tan lejos de donde sea que terminaría. Rompí mi promesa porque los sueldos, si bien están mejor pagados en el D.f, no alcanzan para una renta o te expones a vivir en zonas donde puedes ser víctima de algún robo, violación o secuestro; con tal de que puedas pagar ese cuartito. Yo estuve casi dos años en la búsqueda de un departamentito para rentar y siempre me encontré con trabas, no solo por los precios de más de 4000 pesos, sino con el gasto de inicio que eran cerca de diez mil pesos de golpe contando depósito,gastos de investigación confirmación de avales, etc. Sin contar que hay tanta sobrepoblación en esta ciudad, que la privacidad se ha convertido en un lujo para quienes pueden pagarla. Terminé viviendo en el Estado, y aunque hago mucho tiempo al trabajo, al hacer las cuentas empiezas a entender que sí vale la pena la aventura de todas las mañanas: puedes vivir en una zona segura, limpia, amplia y adecuada para quienes tenemos familia. Los servicios son más baratos, las rentas también, y aquello de que es lo mismo lo que se paga en pasajes que lo que se paga en rentas del D.F es un mito por completo. Al final debemos entender que ésta situación no tiene lados negativos o positivos, son las decisiones que vamos tomando y el qué queremos para nuestra vida y nuestro futuro. NO es asumir que porqué me hago 3 horas al trabajo entonces las leyes no funcionan, sino entender que esa fue una decisión que tomamos, por las razones que sean válidas para nosotros, y recordando aquello que aprendimos de niños ” todas nuestras decisiones, buenas o malas, tienen consecuencias que nosotros decidimos elegirlas” Yo te pido es que no apliques juicios de valor, porque detrás de cada rostro atrapado en el tráfico hay una historia muy particular

  30. Es verdad que el transporte, el tráfico y los traslados en la Ciudad de México son horribles: una pesadilla, pero es el precio que hay que pagar por vivir en la ciudad con más historia del país, llena de museos y arte, oferta de entretenimiento, servicios de salud, oferta educativa, etc. Unas por otras

  31. Felicidades por el excelente artículo. Mucho valor para vivir el martitio que a diario viven millones de personas.

  32. Metro D.F. más rápido en lluvias con cubierta de acrílico o lamina o panel solar

    Justificación.
    La concentración de CO2 en la atmósfera está a punto de rebasar el ‘techo’ simbólico de las 400 ppm (partes por millón), algo que no ocurría en nuestro planeta desde la era del Plioceno, hace más de tres millones de años
    Para James Hansen, el científico de la NASA que advirtió hace 20 años sobre la de la necesidad de limitar y estabilizar las emisiones, el pico histórico del CO2 tiene una preocupante lectura y una difícil solución en la situación actual de parálisis política: “Si la humanidad desea preservar un planeta similar a aquel en el que las civilizaciones se desarrollaron y al que la vida en la Tierra está adaptada, debemos de reducir las emisiones hasta un máximo de 350 partes por millón”.http://www.elmundo.es/elmundo/2013/04/30/natura/1367316610.html

    Es por ello imperante proveer un sistema de transporte eficaz y eficiente; si bien es cierto que en días normales (de no lluvia) el metro de la ciudad de México, trabaja constantemente y los tiempos de traslado son aceptables; en días lluviosos las vías mojadas ocasionan que las llantas de los trenes, se patinen turnándose peligrosas, es por ello que se aplica la “marcha de seguridad” que consiste en reducir notablemente la velocidad hasta en un tercio o parar completamente por algunos minutos en cada estación; esto implica que en ocasiones se tengan que esperar de tres a cinco convoyes para poder abordar, duplicando el tiempo de trayecto; se ven afectadas casi el 80% de las Lineas

    • Sistema de Transporte Colectivo Metro. Sitio oficial
    Buenas noches, tenemos marcha de seguridad por lluvia en las L-1, 2, 3, 5, 8 y 9, anticipen su viaje, gracias.
    • Sistema de Transporte Colectivo Metro. Sitio oficial
    En época de lluvia se reduce la velocidad de los trenes, es por tu seguridad, gracias. https://t.co/w5gfDvwT

    Esta situación desalienta el uso de este medio de transporte no contaminante, tanto de los usuarios regulares como de los usuarios potenciales, que aunque viajen cómodamente en un automóvil que va a la mitad de la velocidad del metro, al voltear a ver el atasque de gente en los vagones, continúen prefiriendo su contamínante pero confortable vehículo, incluso el anhelo de los usuarios del metro, de poseer un auto.
    Inaugurado el 4 de septiembre de 1969, el Metro ocupa, a nivel mundial, el cuarto lugar en transporte de pasajeros, con más de mil 400 millones de usuarios al año, sólo superado por el de Moscú, Tokio y Nueva York.
    Una solución a este problema, consiste en techar o cubrir con panel solar o acrílico, lamina o con algún otro material más adecuado, aquellas estaciones que se encuentran al descubierto, como por ejemplo la Línea dos que va desde San Antonio Abad a Taxqueña, que impacta no solo en estas estaciones que están al aire libre, sino en las que le preceden aunque se encuentren dentro de túneles. Haciendo que el metro sea eficiente más personas se podrán mover confortablemente.

    Innovación “Es el impulso constante p/ encontrar una mejor manera de realizar la actividad diaria. Es atreverse al cambio. Es abordar creativamente los problemas con el fin de darles la mejor solución operativa”

    Objetivos del proyecto.
    Dar a conocer la importancia de la aplicación de una solución simple que logra un impacto en la reducción de emisiones contaminantes y mejora del tiempo de traslado evitando duplicar el tiempo de traslado en lluvias.

    Objetivos a corto y largo plazo.
    A corto plazo contar con una estación techada de la Línea dos. De tal manera que demuestre la viabilidad del proyecto.
    A largo plazo tener techadas todas las estaciones del metro del D.F. y porque no, ser un ejemplo mundial y referente de países con el mismo problema.

    Metas y alcances deseados.
    Contar con análisis costo beneficio que demuestren la viabilidad del proyecto

    Metodología de implementación.
    Los pasos de la metodología son:
    • Investigación del optimo material para cubiertas / panel solar / tejados y estructura
    • Presupuestación del costo por techar con acrílico, lamina u otro material una estación a otra de dos km.
    • Simulación de la aplicación de la solución
    • Presupuestación del costo por techar con cubiertas ad hoc todas las estaciones descubiertas de la línea dos
    • Documentar las proyecciones de ahorro y costos
    • Promover proyecto p/ encontrar fuentes de financiamiento que contarán con publicidad en las estaciones techadas
    • Documentar situación con lluvia
    • Presentación de resultados a las autoridades del DF

    Identificación de barreras.
    Actualmente el Sistema de Transporte Colectivo Metro, presta servicio de manera subsidiada, por lo que en ocasiones (por panfletos colocados por trabajadores del metro) no cuenta con presupuesto incluso ni para el mantenimiento de los carros.

    Identificación de fortalezas.
    Población beneficiada por el proyecto (edad de 1 a 90 años, género masculino y femenino, nivel socioeconómico medio y bajo; el nivel alto también resultaría beneficiado al dejar el automóvil)
    De diciembre de 2010 a agosto de 2011, trasladó a más de 970 millones de usuarios, con un parque de 355 trenes, con seis y nueve vagones. Los primeros pueden transportar mil 20 pasajeros, y los segundos, mil 530.
    Tomando en cuenta estos datos, tenemos un amplio potencial de mercado de consumo no aprovechado ya que hay estaciones que no cuentan con publicidad alguna, desaprovechando este nicho de mercado.

    Razones por las qué no se ha implementado el proyecto.
    Algunos consideran que el techar líneas descubiertas del metro, no es la solución porque creen que si hay vientos cruzados, estos mojaran las vías y por otras razones.
    La falta de recursos y visión, ver nota reforma del 28 de Enero 2013 “El metro no solo pierde en el negocio de la publicidad y deja ir regalías por el cambio de nombre a la estación Ferrería por el de Arena de la Ciudad de México, ahora tiene cuentas embargadas por un total de 58.2 millones de pesos”
    Imágenes que ilustran la zona de impacto antes de la implementación del proyecto:

    Mapa de contexto:

    Sustentabilidad ambiental:
    Mientras más eficiente sea el transporte no contaminante, más usuarios se valdrán de este. En México el sector transporte contribuye al 22% de los Gases de Efecto Invernadero, es por esto que el proyecto considera la reducción de estos contaminantes, incentivando la movilidad baja en carbono y buscando la mejora del bienestar de la población actual así como la calidad de vida de las generaciones futuras.

    Sustentabilidad financiera:
    El proyecto tiene la capacidad de asegurar recursos financieros estables y suficientes al mediano y largo plazo, bajo el sistema de publicidad a los patrocinadores y ofreciendo incluso deducibilidad de impuestos ya que se trata de una inversión directa al gobierno; el éxito del proyecto asegura la continuidad del programa con una segura réplica en otros lugares (nacionales e Internacionales) con problemática similar.

    Viabilidad del proyecto:
    El proyecto considera la realidad social y económica del país, donde los principales beneficiados son la población de bajos recursos que no tiene otra opción de trasporte y que merece un servicio continuo de calidad; la zona de Implementación es altamente concurrida por cientos de personas que se desplazan desde el amanecer y hasta las 23:00 hrs.

    “Esto tendría impacto en términos económicos, por las horas-hombre diarias que se desperdician; además, en los aspectos psicológico y social, se evitaría el estrés, angustia y ansiedad que provoca la espera y las aglomeraciones”.
    Los espacios generados para publicidad, serían de alto impacto ya que se visualizan desde ambos lados (Dirección Sur y Dirección Norte) de una de las avenidas más transitadas en la ciudad de México que es Calzada de Tlalpan. Tomando como referencia que “mientras en Nueva York y Madrid poner el nombre de una empresa en el metro puede llegar a costar 4 Millones de dólares”

    Se anexa un estudio de como eficientar al metro
    http://bitacora.ingenet.com.mx/2011/11/%C2%BFpodria-ser-mas-rapido-el-metro-en-el-df/

    http://www.youtube.com/watch?v=KyC-O5Q3EGo
    • #ElDatodeHoy La mancha urbana de la ZMVM ha crecido 3.51 veces en el periodo 1980-2010, generando la necesidad traslados cada vez más largas Tanya Müller García

    Los autos particulares que representan el 80% del parque vehicular, aportan el 42% de los contaminantes criterio y el 51% de los GEI.
    Tanya Müller García
    7 de cada 10 viajes de 12.1 millones de traslados diarios son en transporte público; equivalen a 55% de los 21.9 millones/viajes de la ZMVM

    Se estima que el uso del automóvil particular genera pérdidas económicas por un valor del 4.6% del PIB de la ZMVM.
    La velocidad de circulación se ha reducido 55% en tres décadas, es decir de 1990 a 2007, pasó de 38 km/h a 17 km/h.
    El tiempo en automóvil ha aumentado de 53 minutos a 1 hora con 21 minutos (se tienen registrados casos de viajes de hasta 3.5 horas).
    #ElDatodeHoy La mancha urbana de la ZMVM ha crecido 3.51 veces en el periodo 1980-2010, generando la necesidad traslados cada vez más largas
    Diseñar más y mejores políticas para la gestión ambiental, orientadas principalmente a reducción de niveles ozono y partículas suspendidas
    Con un parque vehicular cercano a 5 millones, son la principal fuente de contaminantes del aire y generan cerca de 2 millones de ton anuales
    El #DatoDeHoy el total de emisiones evitadas por ECOBICI en el 2010, 2011 y 2012 es de 232 toneladas de CO2
    El doble hoy no circula permitió reducción de 121 toneladas de Compuestos Orgánicos Volátiles y 79 toneladas de óxidos de nitrógeno
    Dentro de los sectores que más emiten contaminantes se encuentran los vehículos automotores que generan más del 60% de las emisiones
    La Ciudad de México y su área metropolitana concentran más de 5 millones de autos que emiten 2 millones de toneladas de contaminantes al año

    si la idea es de su agrado, pueda canalizarla a quien corresponda, yo ya he tratado de promoverla con autoridades del Df, metro, diputados, etc

  33. Hay nuevas herramientas que permiten que las personas compartamos nuestros trayectos en coche de forma segura para que los coches en lugar de ir con 1 persona, vayan más llenos. Se llama Rides (rides.com.mx). Es una página que te ayuda a encontrar coincidencias entre gente que tiene coche con los que no para que se pongan en comunicación y si quieren, viajar juntos. Además el servicio es gratuito, las personas pueden compartir gastos, se disminuye el tráfico y la contaminación!

  34. Para mi, no hay nada como la Ciudad de Mexico (no la zona conurbada que es un caos). La cantidad de gente y densidad va unida a las posibilidad de desarrollo educativa y social. Siendo un estudiante foráneo, lo que menos quiero ahora es volver a mi aburrida ciudad provinciana.

  35. Excelente artículo. Muy humano. Te felicito Claudia pues tienes visión. Abarcas areas tan importantes como la emocional, humanista, social, económica, de seguridad, de cultura. Con alternativas. Nos llego tu artículo, espero lo lean los que siempre usan el automovil y no han puesto un pie en el transporte público. Se me ocurre que los servidores públicos deberían pasar un examen de “transporte público” en donde demuestren que lo han usado. Y si no, como es lo mas probable, pues que lo hagan (lo documenten con fotografías) y viajen por todas las lineas del metro en horas pico y tomen autobus, metrobus y combi. Ya que no se puede gobernar lo que se desconoce. Gracias! Que tu pluma siga expresando el sentir ciudadano y las vivencias cotidianas.

  36. ¡Aplausos, Claudia! Genial texto sobre el tema de la movilidad. ¿Qué hay de quienes viven la pesadilla en la época de lluvias? En esos meses el tiempo de traslado puede aumentar de manera considerable. Yo no uso auto, aunque lo tengo, pero sólo lo uso para moverme cuando viajo a Querétaro a visitar a mi familia. En el puente del 2 de febrero, desde Vallejo, hasta la caseta de Cuautitlán, hice hora y media. La velocidad era de 20 kilómetros. Fue terrible. Todos los días veo la pesadilla de quienes en la comodidad de su auto, se quedan varados en los segundos pisos cuando hay accidentes, o lluvias. Por lo general va una sola persona y esta ciudad ya no aguanta más y más autos.

    • Gracias por tu comentario, Verónica. Tienes razón: la lluvia empeora todo, pero es un efecto natural que todas las ciudades deben prever. De hecho, ‘Carolina’ (la que viaja todos los días de La Cúspide a Cuajimalpa) hace relatos puntuales en su muro de Facebook sobre las horas que pasa en su auto cuando llueve en hora pico. Por otro lado, lo que tú haces también es positivo: usar el auto sólo para lo realmente necesario y, cuando no lo sea, dejarlo y usar transporte. Aunque ya sabemos cómo nos irá también en esa odisea, pero en transporte suele haber más opciones. Gracias por comentar, ¡saludos!

  37. Hola Claudia, buen artículo. Te cuento que yo soy ciclista y subo diario a Santa Fe, saliendo desde el sur del DF. Te invito a acompañarme. Mi tiempo de recorrido siempre es el mismo, con tráfico o sin tráfico. No sufro estrés alguno. Te dejo mi correo. Saludos.

    • Hola Iván. Gracias por compartir tu caso, que es una versión muy distinta de lo que sufren muchos en esta ciudad; pero no creo que sea simplemente porque no quieren tomar la opción de la bicicleta, sino porque cada caso tiene necesidades y características distintas, la bicicleta es buena opción pero no para todos. Sin embargo, tu testimonio es útil para incentivar a los que sí pueden tomar esa opción, para que aligeren sus trayectos y el tránsito.

      Gracias por el comentario, ¡saludos!

  38. “Grafiti” en el interior de un vagón del metro de la línea 3: ‘inche Mancera, nos traes como sardinas todas las horas de todos los días (en seguida un atento recordatorio a su progenitora).

  39. Esta muy bueno el artículo, pero te falto entrevistar a mi esposa que va tulyehualco hasta santa fe… Esa si toda una aventura.

  40. Ojala me acompañes en mi trayecto diario de mi casa en ixtapaluca ala universidad en el centro histórico y de ahí a mi trabajo en santa fe

  41. Yo intenté irme a provincia en dos ocasiones, pero la falta de trabajo me hizo regresar, amo la ciudad, pero la sufro al igual que muchos. Felicidades excelente artículo.

  42. Genial reportaje Claudia, me hiciste sentir comprendido jajaja; ojalá pudiera compartirte mis experiencias para que enriquezcas tu trabajo ;) he hecho a veces hasta 6 horas de ecatepec a ciudad universitaria.

  43. muy bueno este artìculo yo vivìa en fuentes de satélite y cuando tuve que estudiar el posgrado en ciudad universitaria tome la opción de mudarme a la avenida imán, muchos no tienen esta opción de vivir cerca del trabajo, pero preferí gastar parte de mi beca en rentar a desgastarme fìsica y mentalmente, ahora que vivo en Madrid que supuestamente es un ciudad con mucha población no se comprar en nada, el trasnporte publico es de lo mejor, el renfe, autubuses, metro y cercanías, limpio, seguro, con facilidades para discapacitados y personas de la tercera edad, la verdad es que soy muy afortunada ahora =)

  44. Wow! Me encantó. Me identifiqué con todos, a pesar de que mi medio de transporte sea solo uno.

  45. Es un acierto describir esta experiencia como dolor, yo no la había aterrizado con esta expresión pero es exactamente lo que se siente. Vivo en Bogotá y aunque no alcanza las dimensiones del df su tráfico es un gran infierno.

  46. Excelente artículo. Es bueno saber queno se está solo en este recorrido diario del Estado de México al D.F. Yo voy todos los días de Ixtapaluca a Camarones y vaya si he aprendido a andar en el transporte. Pero al final uno empieza a acostumbrarse a esas 3 horas de camino. Si no hay mucho por arreglar, mejor tomarlo con la mejor actitud

    • Definitivamente no estás sola en esto, Grace. Te acompañan varios millones de personas. Gracias por tu comentario, ¡saludos!

  47. En algún sitio se puede encontrar el estudio completo? cuales eran las otras ciudades rankeadas?

    Excelente articulo!

  48. Qué cosa tan espantosa vivir en una megametrópoli como es el Distrito Federal y el Estado de México. Realmente sus habitantes son unos verdaderos héroes por lograr la hazaña diaria de trasladarse a sus lugares de trabajo. Una persona como yo, que vive en provincia, creo que jamás me adaptaría a una vida tan caótica. Realmente mi admiración para todos esos ciudadanos que se ganan la vida honesta y cotidianamente. Y mi displicencia para las clases políticas que perciben ingentes sueldos sin merecerlos; pero que sobre todo no sufren ni batallan como las mayorías.

  49. Hola a todos. Padezco y sufro también estos avatares, pero ¡dentro de la ZMVM! Diario me traslado de Zumpango a Cuautitlán…. y mis trayectos en transporte público son de lo peor, ya que de menos me hago dos horas de ida, y dos de regreso. Si uso carro, mis tiempos pueden acortarse unos 50 o 30 minutos. Pasar por Teoloyucan es una tortura debido al pésimo estado de la carretera, y pasar por Melchor Ocampo es terrible debido al tráfico de Visitación y la plaza “Centella”… lo peor, es que no hay para donde hacerse.

  50. Es bastante interesante el artículo y muchos exhiben sus vivencias, permitanme darles la mía, yo tengo 19 años y soy investigador socio económico, mi trabajo es visitar a las personas que solicitan trabajo en sus casas para así hacerles una entrevista, yo vivo cerca de la basílica de guadalupe y diariamente salgo a una nueva e inesperada parte de la ciudad para mi, a pesar de ser una persona que desde niño se sabe subir a un camión y y que le gustaba conocer su ciudad, apenas hace dos años conocer el estado de México me causaba bastante temor, la causa…? El miedo a tener que transportame sin el metro, las múltiples zonas de cerros y civilización la fama de municipios como Nicolás Romero, Ecatepec o inclusive partes de Cuautitlán Izcalli y Atizapán, me causaba demasiado impacto, ahora, que ya tengo experiencia, que me han tocado viajes verdaderamente tortuosos, de caminatas indescriptibles, de múltiples contrastes entre clases sociales, de convivir con personas que no saben viajar en transporte publico, todo lo que esto significa, de tener que ir a Chalco y a Chiamalhuacan y Chicoloapan que yo no siquiera sabia que estos municipios existían, de tener que ir de Los Reyes La Paz hasta Parques Polanco en un mismo día y con presupuesto limitado, de conocer Izcalli, Coacalco, Ecatepec, Tultitlan, Nicolás Romero, de conocer el Yaqui y la mencionada en el articulo colonia “El Molinito”, Naucalpan, Santa fe, La que yo llamaría la colonia pérdida del distrito federal que es Acopilco, De conocer la famosa colonia Toriello Guerra tan peculiar por sus contrastes económicos o Coapa de similares caracterizticas, o el pueblo de Santa Cruz Acalpixca en Xochimilco.
    Me hacen darme cuenta dentro de mi propia inmadurez que la colonia en la que yo vivo es una verdadera bendición, que el espejismo del tiempo en el transporte publico se hace tan pesado como tu te lo hagas (en una ocasión hice 3:15 a Tepalcapa, una colonia de un cerro en Atizapán) que personas que viven en lugares como Campos Chicolín están verdaderamente apartados de la cuidad y que apenas cuentan con un servicio tan básico como lo es la luz, faltos de drenaje y agua potable, pavimentación alumbrado público y demás servicios a los que vivimos en una zona tan céntrica estamos acostumbrados y lo vemos como algo normal, y la parte en la que comenta que el único transporte es una combi es tan cierto como el hecho de que sin agua no habría vida, Eso existe en Ecatepec, Nicolás Romero, Atizapán, Chimalhuacan, Alvaro Obregón, Milpa Alta, Cuautitlan Izcalli y de Romero Rubio, Zumpango, Coyotepec, Ojo de Agua, Tecamac, Cuajimapla y probablemente mas partes de la gran cuidad que aun me faltan por conocer, para los Chilangos parece que la cuidad empieza en Indios Verdes y termina en Perisur y de Santa Fe a Ejercito de Oriente cuando la realidad es que hay otra cuidas del mismo o de mayor tamaño en la periferia, y seguido me encuentro a personas que en la entrevista me comentan que van desde Izcalli hasta metro coyoacan, o desde san Juan de aragon a Tecamac o de coapa a Tlalne, la cantidad de personas que tienen que viajar es impresionante como lo es los rincones perdidos de esta ciudad que he tenido la oportunidad de conocer, el transporte mexicano es malo, vi por ahí en el articulo que le sorprendió que eligiera la combi en lugar del camión grande y con espacio, curiosamente, vas más cómodo, seguro, tranquilo (con menor riesgo a ser asaltado) y llegas siempre mucho antes que uno de estos camiones, todos los mexiquenses utilizan las combis como los chimangos el metro, porque hay algunas directas que te hacen el trayecto de las colonias mas alejadas de estado hasta las estaciones de metros en aveces el récord de 40 minutos a una hora…

  51. Certero artículo, yo viví en la autopista a Puebla a la altura de Ixtapaluca y estudiaba en Prepa 6, mi hermana el mismo caso pero hasta el CCH sur, resultaba más económico rentar un cuarto diminuto que pagar el transporte diario. En la época de frío enfermábamos mucho, las combis son hornos y al bajar con el frio invernal y el aire de los volcanes vivía agripado. Ahora vivo en Xola y el metrobus que pasa por este eje es una tortura, me gustaría ver a los responsables de estas obras y al jefe de gobierno intentar subir a un metrobus a las 8pm en etiopia dirección tepalcates… pueden pasar 40 min sin abordar y a nadie le importa. El metro se cae a pedazos pero tampoco importa siempre que se lleven su gratificación de la constructora como en la linea 12, total que las fallas las soluciones el próximo responsable. Los vendedores ambulantes son una mafia que prometieron parar cuando subieron la tarifa, y siguen ahí, sigue el comercio informal, los robos, hay bandas de asaltantes, hacen una discriminación “positiva” dando vagones a mujeres y a los hombres quién nos garantiza seguridad, la banda de mujeres que fingían ser atacadas sexualmente para extorsionarte coludidas con la seguridad del metro? nadie hizo nada. En periférico secuestran y roban y de nuevo no pasa nada. En la carretera Toluca-DF ponen clavos para poncharte llantas y asaltarte cuando te detengas a ver que sucedió. Los taxistas viven aterrados por los asaltos y los que tomamos taxis aterrados por los taxis que roban, vivimos desconfiados de todo y de todos. Esa es la realidad de la ciudad. El artículo es la punta del Iceberg pero se agradece que de menos se toque el tema.

  52. Es un verdadero problema las subidas a los segundos pisos. Los monitos que ponen ahi solo hacen hacer fila. Esta apunto de convertirse en una mafia mas. En la mayoría de casos hacen los cobros mal. No deberían cobrar por estas obras que es infraestructura para la metrópolis. Yo pago muchos impuestos y tengo que pagar encima por las vías. Aunque por otro lado si fueran gratis se subirían los micros, vendedores, carros descompuestos, etc. Nadie respeta en el DF por eso odio tanto esta metropolis. Debemos reconocer que se han hecho mejoras viales, pero por alguna razón vivir en el DF es cada día mas una prisión mas horrenda; Es un ciclo vicioso relacionado con lo economico y planeación. Buen articulo.

  53. Qué buen texto. Definitivamente no hay algo más certero para evaluar la dificultad de desplazarse en las ciudades que el dolor… Todos hemos sido esos rostros sudorosos y angustiados que vemos con desesperación desde la ventana del camión, el taxi o el auto cómo lo único que avanza es el tiempo mientras pensamos que ahora sí salimos con tiempo de sobra. La solución, siempre he creído, es que los gobiernos del Edomex se dedicaran a darle mejores sueldos y más empleo a sus habitantes. Es ridículo ver cómo muchas de las promesas de campaña siguen siendo vías y “mejores” y “más rápidas” formas de llegar al D.F. en lugar de maneras de no tener que salir de ahí a ese infierno. Ojalá la gente se de cuenta de eso.

  54. Estimada Claudia:

    Leí tu artículo con mucho gusto, es bueno saber que haya alguien interesado en un tema del cual se ha hablado muy poco. En lo personal, en el último año perdí dos empleos porque simple y sencillamente; por más tiempo de anticipación que tome desde mi casa, no cuento con que el metro vaya a funcionar. Creo que consecuencia de esto es que en muchos lugares están rechazando a empleados potenciales en razón del domicilio, cosa que es muy desesperante y considero ya es una nueva forma de discriminación.

    • Tienes razón, Enrique, la selección de personal con base en su domicilio es una realidad creciente, aunque las empresas se topan con el mismo problema que los trabajadores: no siempre encuentran a su candidato ideal cerca de sus oficinas.

      Gracias por tu comentario, saludos

  55. Creo que es importante que las autoridades estatales y federales se reúnan para analizar una posible descentralización. Todo está concentrado en el df y mucha gente tiene que viajar al df para conseguir un empleo.

  56. Excelente artículo, describe a la perfección la estampa que es transportarse en el DF, ojalá las autoridades tomen cartas en el asunto.

  57. Me incluyo en la lista de felicitaciones por el artículo que me recordó mi vida estudiantil y laboral y en la que atravesaba de norte a sur al “DFctuoso”.
    Ahora que vivo en Alemania y la gente me pregunta que qué tal es mi Ciudad de origen, les digo que es odiosamente hermosa, o a veces que alguien se queja del “tráfico” en una parte de alguna autopista no puedo contener la carcajada y hacerle una invitación a conocer el tráfico chilango, incluso mi esposo les confirma cómo de la Torre Mayor a Auditorio nos fuimos caminando y tanto autos como transporte público estaba varado y nada que ver con lo que en esta ciudad norteña donde vivimos.
    Yo también perdía de 4 a 5 horas diarias de ir de Martín Carrera a Ciudad Universitaria para estudiar o a Jardines de la Montaña (cuando trabajaba). Y tal como dijo esa chica: “Tienes que mentalizarte (…), no puedes hacer nada, igual tienes que ir a trabajar, igual va a haber tráfivo (…)”; yo también ponía mi música para aislarme del estrés en el metro/microbús y disfrutaba el trayecto.
    A veces odio que el transporte alemán sea puntual y no puedo esperar el siguiente bus o tranvía como lo hacía en el D.F. (que llegaban uno tras otro), y aún no me acostumbro y no me la creo que para llegar a un lugar haga 10 o 15 minutos, o que no tengo sobresaltos cada que sube un tipo con pinta de ratero. Es como si me faltara mi dosis de estrés citadino. Incluso a veces analizo mi situación tan “afortunada” de vivir con un transporte “viable y digno” y me da coraje que en México sigan muchos padeciendo el “tráfico nuestro de cada día”, que por más segundos puentes o más líneas de metrobus se abran, todo sigue igual o peor que antes de la construcción de tales desarrollos viales.
    Y aunque yo estoy al otro lado del mundo, seguiré deseando que de verdad haya alguien que se apiade de los usuarios y nos brinden un transporte digno y deje de robarse el dinero o deje de “ayudar” a sus conocidos.
    Saludos desde Bremen.

  58. Muy interesante, .pero por qué dejarle todo al Gobierno y resignarse a este caos? Es de mediocres pensar así. Existe la movilidad sustentable como la bicicleta. Vivo en Atizapan y trabajo en Reforma 222. La distancia es de aproximadament 37 kms, que recorro de ida en 60 mins. Ni en auto llego tan rapido, alegre, de spierto y con ganas de trabajar. Que si es peligroso? Todo lo es, tan solo vea o escuchen cuantos accidentes vehiculares hay diario. El secreto es ser precavido e ingenioso para manejar y llegar con el traje y corbata bien,SACA LA BICI!!!

  59. Hola Claudia, me parece muy pertinente tu nota, en verdad refleja lo que vivimos día con día, yo vivía justamente por donde lo hace “Liliana”. Me atrevo a ponerte un minidocumental que hicimos en la universidad unas compañeras y yo, que aunque es otro formato trata las mismas problemáticas vistas desde dos estudiantes. Gracias y Saludos

  60. El titulo del artìculo me atrapó y su contenido mas…soy de provincia, vivo en ella, la disfruto mucho y ahora mismo en mi silla frente a la computadora he sufrido la tortura de esos traslados…mis mejores deseos porque las condiciones de vida mejoren para todos lo mexicanos: educacion, empleos, salarios, transporte, seguridad, etc. Felicidades…

  61. Excelente artículo, creo que soy un poco afortunado que muchos, ya que vivo en Atizapán y me hago de ahí hasta CU dos horas ida y dos horas a dos horas y media de regreso, sin embargo, como a veces salgo tarde de la escuela, no puedo hacer algun curso extracurricular o salir con los amigos, pero espero que pueda trasladarme a un lugar más cercano.

  62. Gracias por éste increíble y surrealista reportaje. Lo leí mientras esperaba mi turno en el banco el cual se ha prolongado por más de una hora y media, no es lo mismo pero es igual. Saludos!