En el número de julio de nexos, Jaime Ros publicó una réplica a mi texto sobre su libro Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México.1 A Ros le sorprende que me haya concentrado en su tesis de por qué no crece la economía mexicana. Nos recuerda que explícitamente dijo en su libro que no iba a proponer qué hacer para crecer. Sin embargo, Ros dedica el último capítulo fundamentalmente a eso. Una sección de ese capítulo se llama “¿Cómo salir del estancamiento económico?”.2 Esa pregunta fue la parte que me pareció más interesante de su libro. Por eso concentré mi nota en ello.3

Ahora bien, dice que lo interpreto mal y que afirmo cosas que él no dice. Dejo al lector juzgarlo. En todos los casos lo cito. Casi siempre verbatim. Vale la pena volverlo a hacer:

Creo que las políticas macroeconómicas (fiscal, monetaria y cambiaria) de los últimos 30 años han sido  una de las causas fundamentales del lento crecimiento económico […] han fallado en garantizar un alto nivel de utilización de la capacidad productiva [y] más importante aún, han afectado adversamente el potencial de crecimiento económico.4

En su “Réplica” Ros no nos explica cómo es posible “garantizar un alto nivel de utilización de la capacidad productiva”, pero sí precisa uno de sus argumentos centrales: para incrementar la productividad del trabajo se necesita invertir más, “pues no hay suficiente capital para emplear a los trabajadores actualmente subempleados en actividades de elevada productividad y alta intensidad de capital”.5

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Si se invirtiera más y mejor, la economía se expandiría con mayor velocidad. Eso es evidente. ¿Pero cuál es la ruta para incrementar la inversión? Según Ros, que el gobierno lo haga. Para contar con los recursos para lograrlo propone una reforma fiscal progresiva que incremente los ingresos públicos, por citar su libro, “en alrededor de 8 a 10 puntos porcentuales” del PIB.6

Curiosamente, en toda su nota no hay una palabra sobre qué hacer para que crezca más la inversión privada. Supongo que a Ros no le preocupa. Su fe está puesta en la inversión pública que se daría si el gobierno tuviera más dinero.

Los datos que usé de inversión de infraestructura en mi nota son los reportados por el gobierno en su gasto de infraestructura, incluido el 2014, el cual es desde luego lo presupuestado. El principal problema de éstos es que el gobierno puede no cumplir su propuesta, aunque se le haya dado el dinero.

Por ello tiene razón Ros. Es más preciso utilizar la Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF). Al analizar este indicador, el componente público del mismo efectivamente se ha estancado, aunque hay que destacar que esto sucedió en un contexto donde, por el aumento en el precio del crudo, el gobierno tuvo mucho más dinero. Es revelador, sin embargo, que Ros muestre la información de manera incompleta, sólo la inversión pública. Para entender qué ha pasado en la FBCF es necesario ver el comportamiento de su contraparte privada (gráfica 1).

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Utilizando los datos de la Formación Bruta de Capital Fijo, tanto de inversión púbica como privada, de 2000 a 2013, en México el promedio equivale al 21.12% del PIB.7 Comparado con otros países, los números no son bajos. Para el mismo periodo en Chile el promedio es de 21.36%, en Ecuador de 22.13%, en Brasil 17.4% y en Canadá 22.16%.8 Sin embargo, los promedios de crecimiento del PIB difieren bastante: el PIB de México creció en ese mismo periodo un promedio anual de 2.33%, el de Chile 4.17%, Ecuador 4.2%, Brasil 3.35% y el de Canadá 2.18%.9 No se trata solamente de invertir más, sino hacerlo bien. Chile crece casi el doble que nosotros invirtiendo casi lo mismo.

Sería deseable que si el gobierno tuviera más dinero lo utilizara para invertir y que esa inversión fuera de calidad. Lo malo es que esto no suele darse ni en México ni en otros países de la región. Ros es omiso sobre los ejemplos históricos que di en mi nota, como el caso de Brasil. Este país recauda incluso más de lo que él propone, pero la productividad tampoco crece mucho, en parte porque el gobierno no invierte gran cosa. Por más que ese gobierno hace planes y planes para hacerlo, el dinero se lo termina gastando en más transferencias, pensiones y salarios. La inversión privada también es baja, supongo que por tanto impuesto.

Como se ve en la gráfica 2, Brasil está peor que México, tanto en inversión pública como privada, aunque su gobierno recaude más del doble que el mexicano.

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Esto no invalida el punto de que más inversión pública (si fuera de calidad) generaría más crecimiento, pero el antecedente y parte esencial del argumento de Ros es que el gobierno necesita más dinero para poder invertir más. Lo puede tener y gastar en otra cosa.

¿Cuál es el mecanismo para que el gobierno use sus recursos para inversión de calidad? A Ros eso no parece interesarle. Ésa es una de las críticas a su propuesta de cómo salir del estancamiento económico que desarrollé en mi texto, pero que no mereció réplica. Afirmé que la Estela de Luz es inversión no porque me guste que así sea, sino porque así está clasificada en el gasto público. También son catalogadas como inversión un gran número de obras inútiles que han hecho los gobiernos locales y el federal, no sólo en los últimos años, sino siempre. Hay un aeropuerto en Tuxtla Gutiérrez que no se usa porque lo vientos no lo permiten. Nadie hizo el estudio correspondiente. Para algún funcionario era el terreno adecuado, podemos imaginarnos por qué.

Sería mejor usar el dinero de todas esas obras inútiles que ha hecho el gobierno mexicano en mejor infraestructura para el sur del país, la inversión pública que Ros afirma transformaría al país. Quizás tenga razón. Pero el dinero estaba ahí. Se usó para otras cosas. No se puede simplemente ignorar la economía política del gasto público de nuestro país y suponer, como lo hace Ros, que si tuviera más dinero el gobierno va a ser un eficiente, honesto y desinteresado agente económico que hará las inversiones óptimas para el país.

Ros argumenta que yo le imputo incorrectamente una propuesta de expandir el gasto público, palabra que “casi no aparece en mi libro, a diferencia de la impresión que transmite el texto de Elizondo”.10 Tiene razón. En su libro aparece poco la palabra gasto púbico. No obstante, en su capítulo final el déficit público es uno de los elementos que a su juicio serviría para crecer más. En sus palabras, hay que aprovechar “la movilización del espacio fiscal dado por los bajos niveles de deuda pública”.11 Si esto no es que el gobierno gaste más de lo que tiene, sería bueno saber qué significa.

Comparto con Ros que es muy superior una política macroeconómica anticíclica, lo dije en mi nota. Sin embargo, cuando en 1983 se optó por ajustar el gasto público no fue por razones ideológicas: ya no había dinero. El reto es evitar esos ajustes no gastando de más en los años de euforia. En el otro extremo, el gobierno actual no pretendió hacer una política procíclica en este 2014. Por el contrario, creyó, como Ros, que se podía recaudar más sin afectar la inversión privada, para luego incrementar la inversión pública y crecer más aceleradamente. Hasta ahora no lo ha logrado.

En su réplica, Ros concluye: “Creo que, en el fondo, la crítica de Elizondo, más que a mi visión del estancamiento, se refiere al peso, exagerado en su opinión, que atribuyo a las ideas en la formulación y aplicación de las políticas económicas. Debo decir que en este tema estoy en buena compañía”.12 La buena compañía es Keynes, a quien cita en su famosa frase: “Los hombres prácticos, que se creen exentos por completo de cualquier influencia intelectual, son generalmente esclavos de algún economista difunto”. 

Me da gusto que tenga buena compañía, pero mi crítica al respecto es muy concreta. Ros afirma en su libro: “la reacción de los grupos de poder empresarial ante, por ejemplo, una expansión fiscal depende de si la perciben como un factor que va a impulsar la actividad económica o traducirse en mayor inflación”.13 El ejemplo utilizado por Ros no es más inversión pública, sino una expansión fiscal. Según él, si se la creyeran los empresarios, más gasto público llevaría a más crecimiento y no a inflación. Ojalá fuera tan fácil.

 

Carlos Elizondo Mayer-Serra
Profesor del CIDE.


1 Jaime Ros Bosch, Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México, El Colegio de México y Universidad Nacional Autónoma de México, México, 2013.

2 Ibíd., p. 137.

3 Carlos Elizondo Mayer-Serra, “¿Por qué no
crece México? Una visión equivocada”, nexos, junio de 2014. Disponible en: http://bit.ly/1mSjr5n

4 Algunas tesis equivocadas… op. cit., p. 126.

5 Jaime Ros Bosch, “Réplica”, nexos, julio
de 2014, p. 14. Disponible en: http://bit.ly/1xt46jW

6 Algunas tesis equivocadas… op. cit., p. 138.

7 Banco de México, “Oferta y demanda agrega- das (Base 2008). Formación bruta de capital fijo”.

8 Banco Mundial, “Formación bruta de capital fijo (% del PIB)”. Disponible en: http://bit.ly/THU7Ig

9 Banco Mundial, “Crecimiento del PIB (% anual)”. Disponible en: http://bit.ly/1j4XMwd

10 Ros, “Réplica”, p. 13.

11 Algunas tesis equivocadas… op. cit., p. 138.

12 Ros, “Réplica”, p. 15.

13 Ibíd., p. 12.

 

2 comentarios en “Respuesta a Jaime Ros

  1. Estimo que Jaime Ros tiene formación macroeconomica y Carlos Elizondo formación política.Por tanto le doy la razón a Ros.Respecto al aeropuerto que cita Elizondo en salina CRuz también hay vientos y funcionó el aeropuerto, ahora cerrado.Todas las ciudades necesitan aeropuerto,pero debe tener movimiento de pasajeros y de carga para que se justifiquen.

  2. Se agradece el debate formal, dejando a pie de página la ideología “favorita”. Bien loa dos, ojalá siga.