Legitimar las autodefensas es un error disfrazado de acierto. Lo es hoy y lo ha sido en todo lugar en donde se han legalizado grupos armados autónomos. Lo es porque envía a las policías de carrera mensajes equivocados, porque genera incentivos para el crecimiento de otros grupos armados, porque motiva potenciales violaciones al debido proceso policiaco, y porque fomenta la falta de cooperación entre policías locales y otras autoridades.
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