Ofrecemos un abanico de textos sobre el socialismo democrático. Por socialismo democrático entendemos aquí esa vertiente que, a contrapelo de la síntesis soviética del “socialismo real”, hizo de la democracia y de los derechos una parte consustancial de su proyecto.

El llamado socialismo real se las ingenió para lograr que un pensamiento liberador y universalista produjera encarnaciones extremas de nacionalismo, estatismo y dictadura. En vez de sociedades justas, tiranías alucinantes.

Tras el Muro de Berlín sólo había ruinas, dice Carlos Illades en uno de los textos de esta edición. Una de esas ruinas fue la noción misma de socialismo, de la palabra tanto como del concepto, y del horizonte utópico que les es propio.

Después de 1989 no hubo espacio sino para pensar en el liberalismo y sus variedades como mapas de futuro.

Nos preguntamos hoy, a la vista de los resultados de la hegemonía liberal, si esos esfuerzos fueron suficientes.

Para guiar la discusión enviamos a los autores un texto de Carlos Peyera publicado en 1985, llamado “La perspectiva socialista en México”.

Pereyra, cuyo nombre honra el premio de ensayo que nexos ha vuelto a convocar este año, fue uno de los fundadores de la revista, y un filósofo de izquierdas que insistió con agudeza en que las instituciones del liberalismo político y el programa económico del socialismo no eran incompatibles. Ofreció sólidos argumentos de por qué, para lograr sus objetivos, las izquierdas mexicanas tenían, primero que nada, que dejar de pensar en la democracia y los derechos civiles de forma puramente instrumental o como una fachada a las injusticias del capitalismo.

Socialismo democrático

La izquierda latinoamericana, la mexicana en particular, no ha sido socialdemócrata al estilo europeo, sino comunista, nacionalista, estatista, trotskista o guerrillera. Sus tentaciones son el caudillismo y el populismo. Ha tenido inusitado auge electoral después de nuestra transición democrática, pero los votos no le han hecho afinar sino diluir su programa. Perdió, si alguna vez lo tuvo, su perfil universalista. Aparece normalmente como adversaria de la internacionalización y como defensora de particularidades: ya sea étnicas, comunitarias, clientelares.

Los pobres frutos de la hegemonía liberal, particularmente en su versión de gobiernos “neoliberales”, distan de haber resuelto el núcleo de la utopía socialista democrática, que es, en su forma clásica, de igualdad y justicia con abundancia.

Las nociones de comunidad, igualdad, redistribución, solidaridad, equidad de género, fraternidad acuden de forma natural a la reflexión sobre el socialismo democrático. No pueden sino enriquecer la discusión pública.

 

Regreso a Pereyra

José Woldenberg

Vuelta a la izquierda

Carlos Illades

De la nación melancólica al pueblo democrático

Paulina Ochoa Espejo

Ciudadanía y comunidad

David Peña Rangel

La perspectiva republicana

Ariel Rodríguez Kuri

Justicia de género y feminismo socialista

Regina Larrea Maccise

Utopía sí, fraternidad también

Jean Meyer

La gran tradición

Mario Arriagada Cuadriello

Viendo al futuro futuro

Andrés Lajous

El humanismo socialista y los intelectuales

E. P. Thompson