En muchas tribus de Nueva Guinea el semen se consideraba una sustancia sagrada y se empleaba en diversos rituales y también para curar. J. F. Cornelissen, quien ha estudiado las notas de los misioneros holandeses que estuvieron en Nueva Guinea entre 1905 y 1963, refiere los usos que se daba al semen en distintas tribus:

  • Untado en la frente protegía contra los espíritus de los muertos.
  • Untándolo en escarificaciones rituales.
  • Para mejorar la fertilidad de las palmeras cocoteras.
  • Para curar heridas, tanto aplicándolo a la herida como ingiriéndolo; a veces se preparaba una bebida con semen y leche de coco.
  • Para combatir epidemias, todos los miembros del poblado comían un poco de esperma mezclado con pulpa rallada de coco, sustancia que el chamán aplicaba también sobre el cuerpo de sus convecinos.
  • Untándose el cuerpo durante los rituales de iniciación.
  • Como fijador y reforzante al colorear los dientes de negro.
  • Mezclando esperma de la masturbación de un padre con leche de coco y dándoselo al hijo como bebida vigorizante

Las grandes cantidades de semen necesarias para tales usos solían obtenerse pidiendo a la esposa que se uniera sexualmente con otros hombres. Luego se recogía el esperma, que solía mezclarse con coco rallado.

Fuente: Rufus Camphausen, Diccionario de la sexualidad sagrada (trad. Borja Folch), José J. de Olañeta (ed.), Barcelona, 2001. (En otra curiosa entrada leemos: “OCHO VALLES. Obviamente, las culturas orientales han estudiado la sexualidad y el juego erótico como arte y como ciencia. Los ‘ocho valles’ constituyen un perfecto ejemplo de la pedantería china en estos asuntos. En este caso, el sexo femenino se subdivide en ocho categorías, cada una de las cuales indica una determinada profundidad de túnel vaginal: Cuerda de laúd: 2 cm. Diente de abrojo de mar: 5 cm. Arroyuelo 8 cm. [¿Quizás el punto G?] Perla negra: 10 cm. Valle propiamente dicho: 12 cm. Cámara profunda: 15 cm. Puerta interior: 18 cm. Polo norte: 20 cm.”)