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La ostra tiene ocho enemigos, sin contar al hombre, su mayor enemigo, ya que la protege de los otros con el solo fin de comérsela él mismo.

El primer enemigo de la ostra es la estrella de mar, que flota hambrienta en todas las mareas del Este y al fin rodea a la ostra con sus brazos como un amante espantoso y abre a la fuerza sus valvas con persistencia y luego mete su estómago en ella y la digiere. La imagen es muy fea. La ostra se queda desnuda como una concha vacía y la estrella de mar se va flotando, hambrienta aún.

El segundo enemigo, casi tan peligroso, es una especie de caracol llamado barrenador, o taladro de ostras. Hace agujeritos redondos en las valvas y es una amenaza constante.

Luego viene la insoportable esponja. Hace tunelitos a través de toda la concha, como un panal, hasta que la ostra enflaquece y se debilita en su intento por tapar todos los agujeros, y lo más frecuente es que resulte asfixiada por la esponja desde afuera, así que ya sabemos a qué se refería la autora de Mujercitas, Louisa May Alcott, cuando escribió: “Ahora ya empiezo a vivir un poco, y ya me siento menos como una ostra enferma en la marea baja”.

Hay sanguijuelas marinas y corvinas negras. Y los mejillones, también, asfixian a las ostras o las hambrean poniéndose sobre sus conchas y comiéndose todo su alimento. Y sobre la costa del Pacífico, el caracol sombrero chino, llamado de modo caprichoso Crepidula fornicata, es peor para las ostras que los mejillones. Y hasta los patos, volando aquí y allá como hacen los patos, bajan lo suficiente para prepararse de vez en cuando un desastroso banquete suculento sobre un lecho de ostras.

La vida es dura, decimos. La vida de una ostra es peor. Vive inmóvil, silenciosa; su propia fría y fea forma es su único esparcimiento, y si logra escapar a la amenaza de pato-sombrero chino-mejillón-corvina negra-sanguijuela-esponja-barrenador-estrella de mar, es para que el hombre acabe comiéndosela.

Fuente: Mary Frances Kennedy Fisher, de su libro Pensar en la ostra (1941).
En Lapham’s Quarterly, verano 2013.