No se dan cuenta que estamos en sus terrenos,
que en cada parte que haya señal Telcel o un Macdonal hay Z (sic)*

 

Los Zetas perfeccionaron una estrategia de negocio criminal que los convirtió en una marca y en un punto de referencia. No son la única organización criminal violenta o militarizada pero son la única que ha logrado expandirse a 405 municipios de México y a Guatemala y Centroamérica (Coscia y Ríos, 2012). ¿Cómo lo lograron? Las respuestas son pocas. Las que hay, insatisfactorias.

Se argumenta que fue su violencia, sus decapitaciones y su crueldad lo que los expandió (Fernández Menéndez y Ronquillo, 2007); sin embargo, Los Zetas no son el monopolio del terror. Muchos otros son crueles y sádicos. De hecho, la decapitación comenzó primero entre miembros criminales de La Familia cuando, en 2006, las cabezas de cinco hombres fueron arrojadas al piso de una discoteca en Michoacán (Suverza, 2009).

Los Zetas no se expandieron porque sean más capaces de usar la violencia. Técnicas violentas, como la de dejar mensajes junto a los cuerpos de sus enemigos torturados y ejecutados son usadas por otras organizaciones. Una recopilación de mil 672 narcomensajes (Ríos, 2013a) evidenció que 382 de éstos fueron firmados por La Familia, más que los 361 de Los Zetas.

Fue por su formación militar, dicen otros, que lograron expandirse (Osorno, 2012). En efecto, Los Zetas fueron reclutados de las fuerzas especiales mexicanas por el líder del Cártel del Golfo para ser su ejército privado (Ravelo, 2012). Sin embargo, Los Zetas de hoy no son lo que eran en sus inicios. Los 14 fundadores originales están muertos o en prisión, y el número de personal militar en las filas de Los Zetas ha disminuido en los últimos años. La militarización no puede ser la causa de su expansión.

Tomando como base los únicos estudios cuantitativos existentes sobre las estrategias de mercado criminal mexicano (Coscia y Ríos, 2012; Ríos, 2012, 2013a, 2013b) y el trabajo periodístico de Dudley (InSightCrime), este artículo provee una respuesta diferente.

Si Los Zetas lograron expandirse fue porque siguieron una estrategia de negocios sin precedente en el mundo criminal.

No sólo trataron de conquistar nuevos mercados, sino que arrebataron existentes. Desafiaron a los poderes tradicionales para operar en sus bastiones. Desde su creación, Los Zetas han roto monopolios en 336 municipios/mercados, a diferencia de cárteles con estrategias más tradicionales como Tijuana o Juárez, quienes sólo lo han hecho en 41 y 70, respectivamente.

Sus tácticas de posicionamiento de mercado son diversas. El terror es una de ellas: “Ezto le va a pazar a todos loz chapulinez que no se reporten”, decía un narcomensaje encontrado junto a un cadáver en Tabasco. “Alinienze perroz, la plaza es nuestra (sic)” (Por Esto, 2010). Otra táctica es la alianza: “Morelos y Guerrero siempre han tenido dueño y seguirán teniendo, son los Beltrán Leyva y los del CPS en apoyo los amigos Z (sic)”, decía otro mensaje dejado en Cuernavaca (Diario de Morelos, 2010).

Los Zetas son pragmáticos negociantes criminales, llegan por la plaza porque, como lo han dicho en sus comunicados, “la tierra no es de quien la trabaja, sino de nosotros (sic)” (Reforma, 2010).

Ellos fueron quienes cambiaron el paradigma de lo que era un territorio propicio para el crimen. Buscaron mercados en áreas que no tenían un rol significativo en el narcotráfico, y diversificaron su portafolio de actividades criminales. Los Zetas inauguraron operaciones criminales en 249 municipios. La Familia, Tijuana y Juárez juntos lo hicieron en 228 mercados (Coscia y Ríos, 2012) (ver figura 1).

La Marca Zeta

Su éxito radica en que entendieron que no era necesario ser narcotraficante para ser rentable. Su trabajo es subcontratar. Aterrorizan o convencen a otros actores criminales de que les den una parte de sus ganancias. Si los convencen es porque ser zeta paga. La Marca Z es señal de terror, y como tal, la gente responde a ella. Los Zetas son los maloz de los malos. Los que extorsionan a pequeños narcotraficantes, traficantes de personas, ladrones y contrabandistas.

Así, la expansión territorial de Los Zetas obedece a una lógica diferente que se enfoca menos en qué mercados de drogas son rentables y más en cuáles son estratégicos para lo ilegal. Guatemala, por ejemplo, es el cuello de botella para los cargamentos de cocaína: un área ideal para controlar las rutas de mercado ilegal que van al norte. Los Zetas tratan de crear un corredor de Tampico a Durango, y de Nuevo Laredo a Jalisco donde sean líderes en extorsión (ver mapas).

La Marca Zeta

La estrategia de la Marca Zeta es asumir riesgos y consolidarse. A diferencia de otros grupos que tienden a conquistar un municipio y a operar en él temporalmente, Los Zetas llegan para quedarse. De los 585 municipios en los que alguna vez hubo presencia de este grupo, en 69% Los Zetas siguen activos (Coscia y Ríos, 2012). El Cártel de Tijuana en cambio sólo continúa operando en 34% de sus conquistas y el de Juárez en la mitad. Sólo La Familia supera a Los Zetas en su permanencia de mercado: 74% de los 308 municipios en los que alguna vez ha operado seguían siendo su territorio en 2010 (Coscia y Ríos, 2012).

Su visión de negocios incluye a la política, y lo hace de forma macabra. Para 2007 Los Zetas ya amenazaban a Peña Nieto. De hecho, un día después de que los federales entraran a Veracruz, una cabeza humana apareció en el puerto con un mensaje en el que escribieron: “Vamos a seguir, aun cuando estén las fuerzas federales”, y al final del texto: “Posdata: Peña Nieto” (Univisión, 2007). El mensaje se colocó unas horas después de que cuatro escoltas del futuro presidente fueran asesinados por 10 sicarios (Milenio Diario, 2007).

Finalmente, Los Zetas también innovaron por su estrategia de reclutamiento. Migrantes, pandillas, personas sin formación, todos fueron entrenados y convertidos en zetas. En el modelo de negocio Zeta no quedó espacio para sólo reclutar a parientes o miembros cercanos al cártel, como lo hacía Tijuana, por ejemplo. Reclutaron talento, no genética: “Los Zetas te quieren a ti militar o ex militar”, decían sus pancartas promocionales, “te ofrecemos buen sueldo comida y atenciones a tu familia ya no sufras maltratos y no sufras hambre. Nosotros no te damos de comer sopas maruchas (sic)” (Hoy Tamaulipas, 2008).

En resumen, la expansión de esta organización se explica menos por sus técnicas terroristas y destreza militar, y más por su singular enfoque de negocios: estratégico, diversificado, pragmático, riesgoso y tendiente a la búsqueda del “talento criminal”. Es con estas técnicas que la Marca Zeta se ha expandido en el mundo criminal con una vertiginosidad sin precedentes: 34 nuevos municipios anuales desde 2001 (Coscia y Ríos, 2012). Tal parece que los maloz de los malos, son los buenoz de los buenos en asuntos de negocio. n

 

Viridiana Ríos. Doctora en Gobierno por Harvard University. Colabora en el Programa de Pobreza y Gobernabilidad de Stanford University. 

Steven Dudley. Director de InSightCrime y Knight Fellow (2007) de Stanford University.


Referencias

Coscia, Michele, y Viridiana Ríos (2012): “Knowing where and how criminal organizations operate using web content”, CIKM-12, octubre 29-noviembre 2, Maui, HI, USA, copyright 2012 ACM 978-1-4503-1156-4/12/10.
Diario de Morelos, consultado en junio, 2011 en http://bit.ly/15YSIli, septiembre 29, 2010.
Fernández Menéndez, Jorge, y Víctor Ronquillo (2007): De los Maras a Los Zetas: los Secretos del Narcotráfico, de Colombia a Chicago, Editorial DeBolsillo.
Hoy Tamaulipas (2008): “Anuncios Clasificados. Los Zetas Buscan Contratar a Militares”, abril 13.
Osorno, Diego Enrique (2012): La guerra de Los Zetas, Editorial Grijalbo.
Por Esto (2010): “Ejecutados de dos balazos”, Tabasco, marzo 10.
Ravelo, Ricardo (2012): Osiel. vida y tragedia de un capo, Editorial Grijalbo.
Reforma (2010): “Amenazan Zetas con manta en el DF”, marzo 10.
Ríos, Viridiana (2012): “Los grupos criminales en Google”, en nexos, diciembre.
Ríos, Viridiana (2013a): “Why did Mexico become so violent? A self-reinforcing violent equilibrium caused by competition and enforcement”, en Trends in organized crime, junio, vol. 16, 2, pp. 138-155.
Ríos, Viridiana (2013b): “Who Started the Mexican Drug War?”, en The Harvard Kennedy School Review.
Suverza, Alejandro (2009): “El evangelio según la Familia”, en nexos, enero.
Tabasco Hoy (2010): “Cuelgan Zetas Narcomantas en 8 Municipios de Tabasco” (nota de la redacción), febrero.
Univisión Noticias (2007): “Amenazan a gobernador”, mayo 16.