Génesis  

Ellos probablemente no lo saben, pero el primer aleteo de la mariposa ocurrió el 1 de mayo de 2012, a las 20:48 horas. Ese día los diarios anunciaban que las televisoras habían rehusado transmitir el primer debate presidencial a través de sus canales estelares: TV Azteca concedía el espacio a un partido de liguilla entre Morelia y Tecos; Televisa optaba por llevar a la pantalla un programa de concursos. La decisión acababa de abrir una polémica que mantenía en estado de ignición a las redes sociales.

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Ése era el contexto. Encuestas difundidas en la radio, la prensa y la televisión, señalaban al priista Enrique Peña Nieto como puntero indiscutible en la contienda presidencial, con una ventaja de alrededor de 20 puntos. La panista Josefina Vázquez Mota exigía que se detallara si la deuda adquirida ilegalmente en el estado de Coahuila había servido para financiar la campaña priista: Peña Nieto se dejaba adorar por las cámaras, solicitaba que se investigaran sus finanzas y atribuía las acusaciones “a la contundente ventaja que me otorgan las encuestas”.

Las campañas transcurrían de manera gris y rutinaria: un trámite para alcanzar el resultado que se anunciaba diariamente.

Aquella noche, @lvloon, una joven en cuyo perfil se lee: “Nunca dejo pasar la oportunidad de ser incómoda”, echó a rodar entre sus mil 805 seguidores un tuit en que se leía: Quién se apunta a la #MarchaAntiEPN (vía @Julib3th) https://t.co/BTfTiLfi RT para difundir. Yo más que apuntada.

Era la primera vez que aparecía en la red el hashtag #MarchaAntiEPN.

Desde el episodio de la Feria del Libro de Guadalajara, en el que el candidato priista se mostró incapaz de citar el título de tres libros, @lvloon troleaba intensamente a Peña Nieto. “Para mí, el regreso del PRI significa un retroceso —explica en entrevista—. Utilicé mi cuenta para hacer conciencia, porque yo veía que los medios no estaban siendo objetivos. Sabía también que los hashtags son efímeros y que sería muy bueno que la gente saliera a las calles, en lugar de protestar únicamente en la redes sociales”.

Aquel mensaje (su amiga @Julib3th le había pedido que lo difundiera, “porque tú tienes más seguidores”) fue retuiteado en un minuto por cuatro cuentas más, entre ellas, la de @EDOMEX_INEFICAZ, “un mexiquense honesto” —con mil 52 seguidores— que acostumbra subir a su bitácora las cosas que publican Epigmenio Ibarra, Jenaro Villamil, Federico Arreola y Julio Hernández López, entre otras figuras del periodismo militante.

@lvloon insistió media hora después: #MarchaAntiEPN este sábado 19 de mayo. RT para difundirlo.

El nuevo tuit, al igual que el anterior, contenía la liga de una página anónima, publicada en Facebook (“Enrique Pena No”), que llamaba a tomar acciones “después de ver que algunos medios manipulan cínicamente la información a fin de imponer en el subconsciente que Peña será presidente de la Nación”. A las 21:36, en vista de que había obtenido poca respuesta, @lvloon redirigió el tuit al columnista de La Jornada Julio Hernández López, a quien seguían, a la sazón, poco más de 55 mil cuentas: @julioastillero Vamos a la #MarchaAntiEPN este sábado 19 de mayo.

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Hernández López retuiteó el mensaje en dos ocasiones. En segundos, 119 usuarios de diferente color político replicaron el llamado, entre otros: @erick_mena (“panista, católico, sociable, atlantista”, con nueve mil 331 seguidores), @AlanPonce29 (seguidor de Josefina Vázquez Mota, con tres mil 956) y @Claudia_ag (quien se presenta en su biografía como “Adelita LopezObradorista” y tiene cinco mil 642 followers).

En espacio de cuatro horas la convocatoria generó 85 nuevos tuits. Todos contenían la etiqueta #MarchaAntiEPN.

Los mensajes comenzaron a saltar de una cuenta a otra. Se había sembrado el germen del huracán de protestas que, convertidas en una fuerza política emergente, arrastraron a la calle, dos semanas más tarde, a 46 mil jóvenes (según reporte de la SSPDF) articulados por herramientas cibernéticas.

Ajenas aún a lo que sucedía en las redes —y se diría que con un desfase retórico de al menos medio siglo—, ciertas franjas de la prensa informaron al día siguiente que Peña Nieto había recibido, aquel 1 de mayo, “el cobijo de la clase trabajadora del país”. En una reunión en la que menudearon siglas de centrales y organizaciones obreras y campesinas, el candidato priista prometió a los trabajadores convertirse “en el intérprete de sus anhelos”.

Aquella madrugada, una mecha que alteró definitivamente el guión de las campañas había sido encendida en el Zócalo virtual: la nueva plaza que las redes sociales inauguraron para 26 millones de mexicanos en Facebook, y para 15 millones de usuarios de Twitter.

Crecimiento
La etiqueta #MarchaAntiEPN no volvió a figurar en la red hasta el 10 de mayo. Nada parecía variar en la escena pública. “Un mes ya y no han sabido ni podido despeinar a Peña Nieto”, había escrito Ciro Gómez Leyva en su columna de Milenio.

Ese 10 de mayo, a las 14:20, el josefinista @AlanPonce29 invitó de nueva cuenta a asistir a una marcha en repudio del candidato priista: “Todos de blanco en el Zócalo —Este 19 de mayo —Nuestro color es México ¡no Televisa!”.

El tuit de @AlanPonce29 contenía una liga que direccionaba al blog Soy Prole.com, en donde aparecían dos fotos: en la primera, Enrique Peña Nieto departía en una mesa con Carlos Salinas de Gortari (vestido de esmoquin); en la segunda, Peña Nieto reía a carcajadas con el ex gobernador de Coahuila y ex presidente nacional del PRI, Humberto Moreira. Se leía en la entrada: “Invitamos a todos los grupos y civiles para marchar exponiendo pancartas, carteles, mantas, rótulos, etcétera; que le permitan a la gente saber la farsa mediática de Peña y sus televisoras, radiofónicas y medios impresos. Todos sabemos q las televisoras del país se niegan a transmitir las pifias y porquerías de peña nieto q sí se ven en el Internet… Es nuestro deber informar a quienes no tienen acceso a este medio. Prepara tu material de protesta, reproduciendo chistes o anuncios q se ven en Internet […] Juntos manifestemos nuestro rechazo al partido más opresor del país y a su candidato…”.

El tuit de @AlanPonce29 generó el envío de mil 195 mensajes que poseían la etiqueta #MarchaAntiEPN. En distintos tonos, con variada sintaxis, casi siempre mediante el requisito de asesinar a mansalva las normas ortográficas, una avalancha de tuits, cayendo en cascada, solicitaron llevar fuera de las redes la protesta en contra del abanderado del PRI. @Soytupresidente escribía: “Que yo sepa NUNCA antes había habido en México una marcha en contra de un candidato presidencial”. Al ser vistos todos juntos, esos tuits semejan el clamor de una plaza abarrotada:

@_aseps: Yego la hora ya basta.
@AndonyUG: No somos ni de izquierda, Ni de derecha, Somos los de Abajo y vamos por los de Arriba. Fuera Peña Nieto
@Tanisima: #MarchaAntiEPN y televisoras a su servicio, todos unidos!!!
@HectorStonne: Pues sí somos proles y somos bastantes.
@LDGChris: Algo inédito en la historia de México y q será el apoyo más grande q podremos darle a AMLO para acabar con Televisa.
@Oc_perever: No importa si eres de AMLO o JVM hay que unirnos en la #MarchaAntiEPN con el objetivo de rescatar a México!

Un tuitero pro AMLO, @HectorStonne, pidió la ayuda del grupo de hackers y ciberactivistas conocido como Anony-mous, quienes manejan las cuentas @anonopshispano (109 mil 357 seguidores) y @AnonymousMexi (41 mil 575). “Favor de difundir”, les escribió.

La misteriosa organización, interesada en “nombrar culpables” y oponerse desde las redes “a la idea difusa del poder”, había manifestado su rechazo al PRI desde que el gobierno de Javier Duarte detuvo en Veracruz, bajo cargos de terrorismo y de sembrar “psicosis entre la población”, a dos tuiteros que difundieron información falsa sobre supuestos ataques del crimen organizado. De momento, sin embargo, Anonymous no atendió el llamado de @HectorStonne. Quien sí pesco la información al vuelo fue la agencia APRO, de la revista Proceso. La redacción tomó aquella difusa convocatoria extraviada en la blogósfera y la volvió nota: “Convocan en redes sociales a marcha antiPeña Nieto en el Zócalo”.

Portales alternativos y blogs afines al lopezobradorismo se encargaron de difundir la “noticia”. Buena parte de los tuits generados a continuación incluían, ya no sólo un clamor en 140 caracteres, sino también el “dato duro” de una nota sin firma publicada en Proceso.

Una cuenta anónima pro Josefina Vázquez Mota recogió también la noticia: la de @Jan_Herzog (18 mil 146 seguidores), un individuo, acaso un colectivo, al que el proyecto de observación electoral OMCIM 201, vinculado a la Universidad Iberoamericana, ha considerado promotor en las redes de un discurso de odio. “Voy por ti rata inmunda”, le ha escrito @Jan_Herzog al periodista Federico Arreola. Esta cuenta tomaría, a partir de entonces, un papel muy activo en la organización de la marcha.

La novedad de las elecciones de 2012 fue que los candidatos crearon ejércitos digitales encargados de abrir frentes electorales en la red. Tuiteros a sueldo, cuentas falsas, militantes en línea, robots controlados por programas informáticos, formaron batallones de asalto dedicados a impulsar temas, crear trending topics, mejorar la imagen del uno mediante el deterioro del prestigio del otro. El politólogo José Merino ha definido a estos ejércitos como “acarreados virtuales”: “soldados paradigitales dedicados al ataque y la contención”.

El grupo que concentra la fuerza web de Peña Nieto, los Ectivistas, que según El País está conformado por 20 mil internautas, intentó repeler la ofensiva (“@penanietina: Con el PRI no se metan. Les puede pasar algo muy mal”). Sin embargo, para la mañana del 11 de mayo, 13 mil 386 tuits (algunos de ellos replicados hasta 194 veces) habían asaltado la red, convirtiendo la etiqueta creada por @lvloon, #MarchaAntiEPN, en uno de los temas más comentados.

Ése era el día en que Peña Nieto iba a visitar las instalaciones de la Universidad Iberoamericana para asistir al foro “Buen Ciudadano Ibero”. Era el día en que el candidato priista asistiría a su primera presentación pública “no controlada”. El Universal había anunciado horas antes que “alumnos” de varias carreras habían preparado un “plan” para darle la “bienvenida”. De acuerdo con el diario, se iba a “implementar una dinámica de protestas con pancartas, máscaras del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, preguntas incómodas y manifestaciones tipo performance”.

En el interior del auditorio “José Sánchez Villaseñor” el encuentro de Peña Nieto con los alumnos resultó extremadamente áspero. Según un reporte, en las primeras filas hubo personas ajenas a la institución “que portaban propaganda a favor de EPN”; agentes de seguridad del candidato intentaron quitar a los asistentes carteles con leyendas “inconvenientes”; varios alumnos señalaron que “una persona” les ofreció 250 pesos para que no hicieran preguntas incómodas, y otros aseguraron que una mujer organizaba a los acompañantes de Peña Nieto “para tratar de hacer invisibles las protestas”.

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El diálogo con los estudiantes, sin embargo, se llevó a cabo. El priista pudo terminar su conferencia. En realidad, el peor día de su campaña había comenzado. A la salida del auditorio, frente a todos los medios nacionales, Peña Nieto fue acorralado en un baño y perseguido hasta su camioneta entre gritos de “¡asesino!”, “¡cobarde!” y “¡la Ibero no te quiere!”. Frente a él ondeaban cartulinas con estas leyendas: “Te odio” y “¡Atenco no se olvida!”.

El dirigente nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, “apenado por ese ambiente de hostilidad y de envenenamiento”, dijo no entender a “una comunidad universitaria que invita a un candidato a la presidencia justo para eso (la discusión de ideas), y luego le grita fuera, que se vaya”. En una entrevista radiofónica, el conductor de Ibero 90.9 le preguntó:
—¿Cree que eso se lo haya ganado el candidato o fue por una muestra de un sector…?

Coldwell le respondió:
—Me parece que es algo que corresponde investigarlo a las autoridades de esta universidad.

Arturo Escobar, presidente del Partido Verde Ecologista —que en el proceso electoral participó en coalición con el PRI en la búsqueda de diversos cargos de representación popular—, señaló que la reunión había sido “reventada” por un grupo de “pseudoestudiantes”: “mayorcitos” que no pertenecían a la Ibero, sino a grupos cercanos a Andrés Manuel López Obrador.

La visita de Peña hizo que Twitter se pusiera a pitar como olla exprés. #MeEscondoEnElBañoComoEPN fue uno de los trending topics del día.

Viralización
Para Televisa, los alumnos habían recibido a Peña Nieto “con gritos de apoyo y de rechazo”, “al final de su exposición se habían escuchado aplausos” y en el exterior del auditorio se habían dado “expresiones de jóvenes que lo increparon, y también de apoyo”. La Organización Editorial Mexicana publicó al día siguiente en sus diarios un cabezal que decía: “Éxito de Peña en la Ibero pese a intento orquestado de boicot”. El titular contrastaba con los que aparecían en diversos portales: “El PRI llama ‘intolerantes’ a jóvenes que abuchearon a Peña en la Ibero” y “Coldwell pide a Ibero investigar gritos contra Peña Nieto”.

Desde las 6:33 de la mañana, descargas que tableteaban como ametralladoras llamaron en la red a “terminar con la farsa mediática” y poner un alto al “diazordacismo del PRI”. A primera hora, la cuenta @CentroJosefina, del equipo de la candidata panista, incluyó en su bitácora este mensaje: “Unámonos todos a la #MarchaAntiEPN no podemos tener de presidente a un ignorante que no soporta la presión de una universidad”.

El tuit fue replicado 55 veces. Aunque numerosas cuentas pro AMLO llamaron a los estudiantes del país a realizar marchas en sus propias ciudades (“Es un llamado a todo universitario, no importa la playera”), el alud de tuits generados por cuentas de filiación panista crearon, según @lvloon, la impresión de que “robots al servicio de Josefina estaban empezando a tomar, a infiltrar, a apoderarse del movimiento”. El periodista Julio Hernández López, y el caricaturista de La Jornada José Hernández
(@monerohernández) revelaron su desconfianza ante los fines que perseguía la manifestación. Alguien preguntó su opinión a @epigmenioibarra (68 mil 788 seguidores). El periodista y productor contestó: “Les parece la idea de que la #MarchaAntiEPN se convierta en #MarchaAntiPRIAN? No cerremos paso al PRI para que se cuele Josefina. RT”.
La idea de que activistas del PAN manipulaban los ánimos desde la sombra hizo que el Movimiento de Regeneración Nacional, Morena, “a fin de evitar dudas y confrontaciones entre los militantes”, preparara, para el 20 de mayo, su propia manifestación. “Ésa sí es la buena”. Llamados a asistir, a no asistir, a “ir mejor a la marcha pro AMLO”, golpeaban como piedras las pantallas.

“Imaginen lo peor: en la marcha, panistas vestidos de blanco gritando vs EPN y a favor de JVM. Días después, spot del PAN y ustedes ahí”, alertaba Renegado Legítimo —@RenegadoL— a sus ocho mil seguidores. @Alav0606 comunicaba a los suyos: “La marcha anti Peña Nieto es una estrategia panista para involucrar en desmadres a gente de Morena”.
—Todo comenzó muy limpio, pero después se fue ensuciando: todo se contaminó —recuerda @lvloon en entrevista. Vinieron más gritos:

@RenegadoL: El PAN intenta secuestrar el movimiento y sacar provecho político.
@Jovenesamlo: De manera oficial podemos decir que nosotros no estamos convocando la marcha.
@Jovenesamlo: Confirmado: @centrojosefina y @JosefinaVM, detrás de la “MarchaAntiEPN (si ya convovaron a desconvocar).
@Raquel_Huerta: Me permito felicitar a los que ya se dieron cuenta de que la marcha es organizada por el PAN. A ver ahora cómo hacen para deshacer su enredo.
@YONOFUI: pobre país hasta en el hashtag #MarchaAntiEPN se están peleando panistas y perredistas… Que pinche vergüenza.
@Amlo_DF: La #MarchaAntiEPN está organizada por el PAN… NO marchemos al lado de JVM!!! Nuestra marcha pro AMLO será el día 20 de mayo #amorosos.

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Morena terminó por deslindarse definitivamente del movimiento. A través de la cuenta @CoordAMLO, el equipo del tabasqueño estableció su postura: “La marcha #antiEPN del próximo viernes no es promovida por nosotros: #AMLO 7am desde #Puebla”. @julioastillero retuiteó: “Es oficial: #Morena no va a la #MarchaAntiEPN. Tod@s a la #20deMayoManifestaciónMundialAMLO”.

@monerohernández advirtió: “Cuentas falsas dizque pro Peje invitando a la #MarchaAntiEPN ¿Todavía alguien cree que eso es una iniciativa ciudadana?”.

Estas declaraciones irritaron a Anonymous, que por fin se decidió a realizar su aparición estelar: “Lamentamos informarles a los señores #Morena que el mundo no gira a su alrededor”. Los hackeractivistas anunciaron que había 25 mil personas confirmadas, que 14 marchas semejantes iban a realizarse a lo largo del país, que la protesta sería “totalmente apartidista”, y que cualquier intento de apropiación política sería denunciado y deslegitimado. “Exigimos al PAN que deje de querer apropiarse de la #MarchaAntiEPN. No es de ustedes, parásitos del pueblo”. El periodista Epigmenio Ibarra también fue reconvenido: “Si dice querer al pueblo, hágase a un lado”, le escribió @ZapataAntiPRI.

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En ese ambiente de jaloneo, a través de un video subido a YouTube en las primeras horas del lunes 14 de mayo, 131 alumnos de la Ibero respondieron, credencial en mano, a las acusaciones de la coalición PRI-Verde Ecologista. “Estimados Joaquín Coldwell, Arturo Escobar, Emilio Gamboa, así como medios de comunicación: usamos nuestro derecho de réplica para desmentirlos. Somos estudiantes de la Ibero, no acarreados, no porros, y nadie nos entrenó para nada”. A lo largo de 11 minutos, los 131 jóvenes mostraron su credencial, dijeron su nombre, indicaron el número de cuenta que los acreditaba como alumnos de la institución universitaria. Esa noche, el hashtag “#131 alumnos de la Ibero” se había convertido en trending topic mundial.

Se cree que fue la analista política Denise Dresser quien acuñó el término “yo soy el 132”, porque a las 7:58 de la noche envió un tuit a sus 242 mil 550 seguidores (el cual fue retuiteado nueve mil 229 veces). Su mensaje decía, textualmente: “Dame RT 131 Alumnos de la Ibero pero somos más los que sentimos igual,SUMATE #somosmasde131 yo soy el 132. Y tú, te sumas?”.

Como ocurre siempre en la historia de los inventos geniales, nadie le dará crédito jamás a @aochoad, estudiante universitario de Guadalajara que cinco horas antes (15:09) había tenido la misma ocurrencia, y compartido con sus 136 seguidores este mensaje: “Felicidades a 131 Alumnos de la Ibero yo soy el 132”.

Ese noche, a las 23:19, otro tuitero, @1ricardovargas, un joven de Aguascalientes “deportista, responsable, educado y bromista”, propuso a sus seguidores: “Comenzamos con un nuevo hashtag? #yosoy132, denle RT”.

La guerra cibernética
“Somos el PRI, somos la estructura más grande del país, cualquier tema que nos propongamos lo convertimos en trending topic”, había dicho en una entrevista Sergio José Gutiérrez, coordinador general de las redes sociales de Peña Nieto. Durante cuatro días el ejército paradigital al servicio del priista logró bloquear la etiqueta #MarchaAntiEPN.
Uno de los principales operadores de las redes priistas, @enrique_aquino, a quien el portal Aristegui Noticias denominó en un artículo “el tuitero golpeador del PRI”, intentó generar, simultáneamente, una percepción de apoyo nacional al abanderado tricolor. A través de Trendsmap.com, la herramienta que permite ubicar los puntos desde donde se “calienta” un hashtag, estrategas rivales descubrieron que la supuesta avalancha de mensajes de apoyo había salido de un mismo cuadrante, ubicado en el Distrito Federal.

Al discurso de acusaciones con que la dirigencia priista intentó realizar el control de daños luego del episodio de la Ibero, se sumaron amenazas concretas que electrificaron el clima ciberespacial. El presidente del Organismo Nacional de Jóvenes del PRI, Jorge Yazberth, hizo llegar a la estudiante Paloma Arrazola, a quien atribuía la organización de la protesta universitaria, un tuit en que se leía: “Sí, sí, ya te encontramos a ti y a todos tus compañeros. Cuidado, no todo es libertad de expresión”. Fue como echar gasolina al fuego. Anonymous inhabilitó la página web y la cuenta de Facebook de Yazberth. La blogósfera se volcó en manifestaciones de apoyo a los estudiantes: en sólo dos días se generaron 500 mil tuits con la marca #YoSoy132, que entre el 17 y el 19 de mayo fue la más mencionada en el mundo. La cuenta @Politicosmex reprodujo una declaración del rector de la UNAM (“Prefiero ver a los jóvenes protestando que en la desesperanza”) y obtuvo en pocas horas cinco mil 657 retuits. @Anonopshispano desató la operación #CazaUnBot, dedicada a detectar y denunciar cuentas falsas a las órdenes del candidato priista.

El episodio de la Ibero había hecho saltar en pedazos la monotonía del paisaje electoral. Los candidatos no resistieron la tentación de sacar raja política del acontecimiento. López Obrador se apresuró a lanzar un spot en el que contrastaba lo bien que le había ido a él durante su visita a la Ibero, dos semanas antes. También Peña Nieto había hecho público el suyo: en esa versión los estudiantes le aplaudían y él prometía gobernar “también” para los que no estaban de acuerdo con sus ideas. Mientras en la red se seguían intercambiando acusaciones e insultos sobre el origen de la manifestación que se avecinaba, la cuenta @CarsonBill75 puso en circulación este mensaje: “Sería un verdadero honor que los 131 Alumnos de la Ibero nos acompañen en la #MarchaAntiEPN”.

El viernes 18 de mayo, unos 800 estudiantes de la Ibero, La Salle, la Anáhuac, el Tec de Monterrey y el ITAM marcharon a las instalaciones de Televisa en Santa Fe, acompañando a los 131 alumnos a los que un video acababa de lanzar a la celebridad. Durante aquella caminata tremolaron cartulinas y pancartas: “Televisa idiotiza”, “No somos porros, somos estudiantes”, “No impondrán presidente”. La protesta no era sólo una respuesta a las acusaciones del PRI-Verde Ecologista; era también una reacción “a la cobertura sesgada que había en el proceso electoral”, una “exigencia de que los medios se democratizaran”.

A las puertas de Televisa el contingente aprovechó para señalar que el movimiento #YoSoy132 no acudiría al día siguiente a la marcha antiEPN. “No queremos exponer a los jóvenes que nos acompañan a una manifestación de la que no conocemos organizadores ni motivos secundarios”, agregó uno de sus voceros. Aunque sólo caminaban unos cuantos, a través de Twitter se magnificaba el impacto de la manifestación. Millares de mensajes daban cuenta de cada uno de los movimientos, cada una de las consignas coreadas por los jóvenes. “¿Nace el 11-M mexicano?”, preguntaba @jenarovillamil. “La primavera de Santa Fe”, bromeaba el analista Jesús Silva-Herzog Márquez. En uno de los tuits más replicados del día, el comediante @polo_polo los alentó: “vamos chavos en ustedes está el cambio en este país”.

De ese modo llegó el día programado para la marcha antiEPN. En la mañana del sábado 19, el colectivo Anonymous bloqueó la página electrónica del PRI, “a través de su sistema de ataques de Denegación de Servicio”. En la red circulaban mensajes que alertaban sobre la presencia de “reventadores”, policías vestidos de civil y militantes infiltrados: “Televisa enviará delincuentes a provocar violencia”. Sin embargo, un mosaico multicolor se extendió ese día entre el Zócalo y el Ángel de la Independencia. “Hecho sin precedentes”, “suceso inédito”, se leía en las notas de prensa. Sin camiones, sin acarreados, sin tortas, sin discursos, más de 40 mil personas llegaron al centro de la capital y marcharon durante horas a lo largo de Reforma. Automovilistas expresaban su apoyo coreando consignas desde el interior de sus vehículos. Los comensales de los restaurantes cercanos les aplaudían desde las ventanas. Con medio millar de agremiados, Martín Esparza, líder del extinto Sindicato Mexicano de Electricistas, aprovechó la ola para salir a surfear. Además de los estudiantes que formaban el grueso de la manifestación, La Jornada supo distinguir la presencia de “profesionistas sin militancia, empresarios, obreros e integrantes de la comunidad lésbico-gay”. Representantes de los pueblos de Atenco “acusaban al abanderado priista de asesino”.

Investido como vocero oficial del movimiento, Anonymous reportó los detalles significativos del día. El tuitero @Fuckunndo, pro Vázquez Mota, informó: “Todo es nerviosismo en el CEN del PRI por #Marcha, a puerta cerrada líderes de ese partido analizan relevo de EPN por Beltrones”.

En cuanto variable inédita, la red había propiciado nuevas formas de “mayoriteo”. Desde el amanecer siguiente, operadores virtuales de la campaña de López Obrador procuraron impulsar el hashtag #ApoyoMundialAMLO. Para ese día estaba programada la marcha “espontánea” en apoyo del candidato de las izquierdas (quien no estaría presente). En contraste con el día anterior, el domingo 20 de mayo el Zócalo lució sembrado de imágenes del tabasqueño. La red informaba que AMLO estaba recibiendo muestras de apoyo desde Londres, Madrid, París, Oslo, Berlín y Nueva York. “Va a ser el mitin más raro en la historia del país”, señaló el escritor Paco Ignacio Taibo II, “podrá tomar el micrófono cualquiera que quiera dar un mensaje breve”. A diferencia de otras ocasiones, la prensa afín al candidato olvidó, cuidadosamente, mencionar el número de asistentes. La SSPDF los calculó en 15 mil. La derrota de la manifestación “espontánea” frente a un movimiento que, según sus propias declaraciones, no se sentía “representado ni por los candidatos, ni por los partidos, ni por los medios”, se reflejó también en la blogósfera: la marca #YoSoy132 iba a mantenerse por seis días consecutivos en el trending topic de Twitter, y al menos dos días completos en primer lugar de las tendencias globales. El tema se viralizó en las redes a medida que periódicos y portales alternativos electrónicos difundieron información relacionada con el récord alcanzado por el hashtag. El 132 se volvió noticia internacional.

La presión obligó a Televisa a replantear su cobertura. En lunes 21, a consecuencia de los reclamos que, según confesó el periodista Carlos Loret de Mola, había recibido a través de redes sociales por el manejo informativo que la televisora había dado a la visita de Peña Nieto a la Ibero, el noticiario Primero Noticias dedicó 20 minutos a las marchas realizadas el fin de semana, y reprodujo íntegro el video que registraba las manifestaciones de rechazo de los alumnos de la Ibero. El fenómeno se repitió: la nota difundida por televisión a escala nacional provocó millares de tuits que arrastraban la marca #YoSoy132. A partir de aquella transmisión, en los tres meses siguientes —según datos de la empresa de monitoreo de redes Semiocast—, se abrieron en México casi cinco millones de nuevas cuentas en Twitter.

Poco antes de morir, Carlos Monsiváis había lamentado el papel de los jóvenes como entidad “desincorporada” de la vida pública: había señalado su exclusión en la toma de decisiones, su confinamiento como soporte económico de una cultura juvenil basada en la industria del espectáculo. De golpe, en sólo ocho días, los jóvenes ocupaban un rol protagónico en la conversación pública, hacían que la televisora más poderosa replanteara lo que hasta entonces parecía inmodificable, los términos de su cobertura electoral, y obligaban al candidato puntero a reaccionar, a intentar respuestas inmediatas —una de ellas, el Manifiesto por una Presidencia Democrática. Colocaban en el centro del debate el dinero de las campañas y el trabajo de la prensa. ¿De verdad las redes habían logrado eso en tan corto tiempo?

Arrastrados por la euforia, y a partir de los datos consignados por una cuenta falsa, @Aristegui_Noticias, cientos de tuiteros compartieron triunfalmente información que señalaba que, desde la aparición del movimiento, Televisa había perdido “dos millones de televidentes y miles de millones de pesos”. Artistas, intelectuales, figuras del espectáculo expresaban su solidaridad a tuitazos.

El 23 de mayo todo se empalmó. Ese día en que el portal Capital Social Investigaciones había dado a conocer a “Los 50 tuiteros que más le pegan a Enrique Peña Nieto” (Federico Arreola, Jan_Herzog, Javier Lozano, Carmen Aristegui, Laura Zapata, Ana de la Reguera, Gael García Bernal, entre otros), representantes de 15 instituciones de educación superior, jóvenes que venían de la marcha antiEPN, de la manifestación pro AMLO y del llamado de Josefina Vázquez Mota a tomar las calles como muestra de repudio al PRI, se agruparon en la Estela de Luz alrededor del movimiento #YoSoy132, erigido por un momento en núcleo simbólico de toda suerte de agravios y protestas: “¡Hemos despertado!”. Informaba CNN México: “No importa si son de universidades privadas o públicas. Los jóvenes se identifican como generación”. Los analistas políticos se preguntaban si la presentación en sociedad de los jóvenes mexicanos alcanzaría para variar el curso de la elección.

En tanto la fecha climática llegaba, golpes de 140 caracteres lograron que las televisoras accedieran a transmitir en cadena nacional el segundo debate entre los candidatos. Golpes de 140 caracteres hicieron que tres de los cuatro aspirantes asistieran a un debate no programado, que organizaron y moderaron jóvenes que un mes antes no existían en la vida pública.

La filtración, días más tarde, de una conversación grabada en la que uno de los voceros del 132, Saúl Alvídrez, revelaba que detrás del movimiento se encontraban Andrés Manuel López Obrador, Marcelo Ebrard, Alejandro Encinas y Epigmenio Ibarra (“esto nace desde la casa de campaña de Andrés Manuel… atrás es donde se está operando todo… yo ahorita lo que necesito es que estos güeyes piensen que están haciendo todo el desmadre”), sugiere que los viejos tiburones de la política no resistieron la ocasión de meter las manos en un movimiento que, sin embargo, demostró por primera vez lo que las redes sociales podrían ser capaces de activar en el futuro.

El YoSoy132 se deslindó de Alvídrez y se declaró “apartidista y plural, pero no apolítico”. Esto no impidió que la etiqueta #LaVerdadNosHaráLibres, con liga a la grabación del estudiante universitario, se convirtiera en trending de la temporada. Un tuit de Denise Dresser, “cuenta la leyenda que tras el movimiento están los veteranos más corruptos de México”, con foto de AMLO, Encinas, Ebrard y Calderón, viajó profusamente por la red. Epigmenio Ibarra no negó su intervención: “En la medida de mis posibilidades, como y cuando y pueda apoyaré a quienes impulsan la transformación política de México”. @Anonymous emitió su propio comunicado: “El único beneficiado con los dimes y diretes es @EPN”, “En esos mismos momentos el PRI está utilizando esas mismas tácticas para destruir a #YoSoy132. ¿Eres tan tonto para caer en su juego?”.

No. La guerra en las redes no cambió el rumbo de la elección. Pero provocó una movilización cívica inédita y abrió una forma insospechada de deliberación a sombrerazos, de articulación social a trompicones, en la que todos representan a todos en el ejercicio de la crítica, la exigencia de rendición de cuentas, la imposible búsqueda de la verdad. “No sé qué pasara con todo esto. Lo que sí sabemos es que un tuit replicado por personas clave llega a los medios virtuales, luego a los medios tradicionales, y pasa de ahí a la televisión, llega a la gente que no tiene acceso a las redes. Las elecciones nos enseñaron esta cadena. Cómo llenar una plaza. Cómo confiar en personas desconocidas que sin embargo tienen el mismo interés que tú. En la red no hay censura: nada detiene el contagio”, concluye @lvloon.

Héctor de Mauleón. Escritor y periodista. Entre sus libros: La perfecta espiral, Marca de sangre y El secreto de la Noche Triste.

Con información de Sinnia: Guillermo Garduño, Andrea Sánchez, Sergio Hernández y Areli Noguerón.