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Piedra

Víctor Manuel Mendiola,
El surrealismo de Piedra de Sol, entre peras y manzanas,
Fondo de Cultura Económica,
México, 2011, 163 pp.

Piedra de Sol, publicado por primera vez en 1957, es considerado por muchos el poema de mayor aliento y ambición de Octavio Paz. Poema universal y de lo mexicano, confesional y cosmogónico, abstracto y pintoresco, clásico y surrealista Piedra de Sol representa una síntesis de las variadas búsquedas e influencias de juventud de Paz. La arquitectura y construcción del poema; la variedad de escenas, atmósferas y personajes, la conjunción entre lirismo y especulación hacen de Piedra de Sol una imponente superproducción que consagra al todavía joven autor. Víctor Manuel Mendiola en El surrealismo de Piedra de Sol, entre peras y manzanas, intrigado por la reserva del propio Paz respecto a este poema, indaga en la circunstancia, concepción y recepción de este texto. La lectura de Mendiola permite evocar, con imaginación y colorido, el clima cultural de los años cincuenta en México, las difíciles transiciones personales que por esa época experimenta Paz (tanto en el amor como en la política) y la asimilación que hace de las corrientes más influyentes de la poesía moderna, particularmente del surrealismo. Con admirativo rigor Mendiola inserta al poema en la circunstancia y la trayectoria vital e intelectual de Paz y detalla su unidad con el resto de la producción del poeta. Constata así que, detrás de su virtuosismo poético, Piedra de Sol es inseparable de libros de filosofía de la cultura como el Laberinto de la soledad (1950), de los poemas en prosa de ¿Águila o sol? (1951) y de la poética de El arco y la lira (1956).

La biografía de Piedra de Sol que emprende Mendiola se ocupa desde los antecedentes hasta las minucias de la edición pasando por los altibajos de la recepción crítica.
Ciertamente, Piedra de Sol, a diferencia de otras obras del mismo Paz, tuvo desde su aparición una acogida literaria favorable, sobre todo por los muy jóvenes. Escritores y críticos mexicanos, como José Emilio Pacheco, Tomás Segovia, Ramón Xirau o Emmanuel Carballo celebraron con entusiasmo este poema y lo volvieron punto de referencia en el panteón poético contemporáneo. Pronto se sumaría a estas voces un consenso internacional. Con todo, si bien Paz deslumbra, también irrita y algunos adversarios denuncian los “estilos trasplantados” del poema y retoman una añeja querella contra el surrealismo (que databa de 20 años atrás) por su carácter “extranjero” y evasivo. El surrealismo en México había sido difundido y conocido desde finales de los años veinte, con la generación de Contemporáneos que asimiló algunos de sus recursos y hallazgos. No obstante, ni los cosmopolitas Contemporáneos (muy orgullosos de su independencia estética), ni mucho menos los grupos que propugnaban el nacionalismo o el compromiso hicieron eco amplio del surrealismo. Paz, que cuando muy joven también fue reticente al surrealismo por razones políticas, conoció personalmente a los principales miembros del movimiento cuando vivió en París en los años cuarenta. Siendo crudo, para la época en que Paz entra en contacto con los surrealistas, este movimiento ya ha pasado sus mejores épocas; sin embargo, el poeta (al igual que algunos contemporáneos hispanoamericanos suyos como Olga Orozco o Enrique Molina) logra trasplantar una vanguardia casi decrépita y le brinda una nueva lozanía.

A decir de Mendiola, ¿Águila o sol? es el primer libro netamente surrealista en México, aunque responde a una asimilación muy personal del recetario pues, para Paz, su afinidad con el surrealismo nace, más que de la emulación de procedimientos como la escritura automática, de la manera en que este movimiento asume los conceptos de inconsciente, erotismo y libertad. La otra asimilación del surrealismo, ésta más teórica, se encuentra en El arco y la lira, donde Paz reivindica al surrealismo, como conexión con el romanticismo y recuperación del sentido primigenio de la poesía. Por lo demás, la preocupación sobre la identidad, patente en El Laberinto de la soledad no deja de brillar en muchas de las referencias e imágenes de Piedra de Sol. Así, muchas imágenes y reflexiones que bullen en los más diversos escritos de Paz se rehacen de manera distintiva en Piedra de Sol y representan ya las tensiones permanentes de su obra.

El estudio de Mendiola revela la forma en que Paz encara, en un momento específico de su trayectoria, la novedad y la transforma. Como dice Mendiola, “México no tuvo un movimiento surrealista, pero sí tuvo, en la meditación filosófica de Paz, una de las explicaciones teóricas más profundas de la vigencia de este movimiento y la posibilidad de comprender cómo la tradición de la poesía mexicana se apropiaba desde la ambigüedad de otras historias y realidades”. En efecto, en Piedra de Sol Paz redescubre, celebra y transfigura una tradición, incorpora fuerzas e influencias contradictorias (la vanguardia, lo castizo, lo prehispánico), es canónico y experimental, realiza homenajes y teje profanaciones. Pero quizá lo más importante, que en cierto modo se desprende del estudio de Mendiola, es que en parte de la historia de la poesía mexicana la actitud de entusiasmo creativo y cautela crítica que demuestra Paz ha estado ampliamente difundida y ha permitido crear una tradición sólida en la que las mejores genealogías se reconocen por una sonrisa, de entusiasmo pero también de escepticismo, ante lo que se reputa como nuevo e indispensable.

Armando González Torres. Poeta y ensayista. Su más reciente libro es La peste.