En inglés el asunto tiene acrónimo de enfermedad venérea: PDA (Public Display of Affection). Claro, la cuestión es urbana, cada ciudad posee su estilo de PDA, porque el “yo que me la llevé al río creyendo que era mozuela y tenía mari’o” puede acabar en gran gozada pero, entre los juncos del río, nada de “demostración pública”. Yo fui educado para ser invisible, no está en mí demostrar otra cosa que mi incorporeidad, pero entre los deleites de mis caminatas urbanas se cuentan escenas de PDA. La personalidad de una ciudad se lee en el estilo de magrearse los cuerpos entre sus calles y avenidas.
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