Política de la contemplación

En febrero de 2003 John Gray publicó un artículo en New Statesman. Se titulaba: “Tortura: una modesta propuesta”. Desde el título, evocaba esa pieza genial de la sátira británica en la que Jonathan Swift ofrecía consejo para superar la pobreza de las familias irlandesas: convertir a los niños pobres en alimento para los ricos. Así, los niños serían, en lugar de una carga para sus padres, una valiosa contribución al sostenimiento de sus familias. Swift hacía cálculos precisos sobre los niños que debían destinarse al alimento de las clases altas, bosquejando las enormes bondades económicas y morales del plan: capitalizaría a las familias pobres, alentaría la inversión en las tabernas, serviría de regulador demográfico (sobre todo de los católicos), fomentaría el matrimonio e incluso el amor entre los esposos (un marido querría tanto a su esposa como quiere a sus vacas). Swift aclaraba sus intenciones: no me mueve más que el interés público de alentar nuestro mercado interno, atender a los niños, cuidar a los pobres y satisfacer los legítimos placeres de los ricos.

Este artículo está disponible sólo para suscriptores

Si ya tienes una suscripción puedes iniciar sesión.
Después de iniciar sesión puedes refrescar la página presionado el siguiente botón

Suscríbete

 

Suscripción plus
(impresa y digital)

1 año por $ 799 MXN

Entrega de la edición impresa*
Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

*Para envíos internacionales aplica un cargo extra, la tarifa se actualizará al seleccionar la dirección de envío

 

Suscripción digital

1 año por $ 399 MXN

Lectura de la versión impresa en línea
Acceso ilimitado al archivo
Contenidos especiales

Suscríbete

¿Eres suscriptor de la revista y aún no tienes tu nuevo registro?

Para obtenerlo, sólo tienes que validar tus datos o escribe a [email protected].

Escribe tu correo para recibir el boletín con nuestras publicaciones destacadas.


Publicado en: 2011 Mayo