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fundamental para la formulación y evaluación de las políticas
culturales, para la rendición de cuentas propia de un entorno
democrático sobre los resultados del uso de los recursos públicos y para
orientar la toma de decisiones no sólo de las instituciones públicas sino
del conjunto de los actores culturales. Por esa razón, mediante el Sistema
de Información Cultural, el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes
se ha dado a la tarea de recopilar, analizar y hacer pública información
estadística sobre distintos aspectos del arte y la cultura, que incluye una
base de datos georreferenciados sobre los recursos culturales de México
con más de 50 mil registros.1

Este artículo contiene una síntesis de la información estadística sobre
algunos aspectos centrales para el desarrollo cultural de México en los que
se ha trabajado recientemente: la infraestructura, la asistencia a recintos
culturales, el acceso a medios audiovisuales, el equipamiento de los hogares
y la lectura.

{{Infraestructura cultural}}

Una de las condiciones necesarias para el desarrollo cultural es contar con
espacios suficientes, adecuados y distribuidos en todo el territorio nacional
para la realización de actividades y programas culturales. En México, de
acuerdo con las cifras del Sistema de Información Cultural (SIC) del Consejo
Nacional para la Cultura y las Artes, hasta noviembre de 2007 existían 7,210
bibliotecas de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas; 1,841 casas de cultura
y centros culturales; 1,373 librerías y puntos
de venta de libros; 1,124 museos; 567 teatros
y 3,892 pantallas de cine.
Considerando a la población proyectada
por el Conapo para 2007, lo anterior representa
que en México hay 15,059 habitantes
por cada biblioteca pública de la Red Nacional;
58,977 habitantes por casa de cultura y
centro cultural; 79,080 por cada librería o
punto de venta de libros; 96,598 por cada
museo; 191,493 por cada teatro y 38,177 por
cada pantalla de cine.

Dicha infraestructura no se distribuye de
manera homogénea en el territorio nacional.
Las bibliotecas y las casas de cultura y centros
culturales presentan un patrón de distribución con mayor cobertura geográfica,
mientras que aquellos que responden a la demanda de tipo comercial,
como las librerías y las pantallas de cine, se concentran en los municipios de
mayor población.2

Si bien la cercanía geográfica es una
condición de gran peso, la asistencia de
una persona a recintos culturales no depende
únicamente de ello. Influyen los
costos de acceso, la disponibilidad de
información sobre la programación, la
eliminación de las barreras psicosociales
para acercarse a determinados espacios;
depende, asimismo, de los hábitos y prácticas
culturales desarrollados a lo largo
de cada historia individual, producto de
una multiplicidad de condiciones.

{{Asistencia a recintos
culturales}}

A continuación se presenta un análisis
comparativo de la asistencia a los distintos
tipos de recintos culturales, con base
en los datos de la {Encuesta Nacional de
Prácticas y Consumo Culturales} que elaboró
el Consejo Nacional para la Cultura
y las Artes conjuntamente con la Universidad
Nacional Autónoma de México.3

Los espacios más visitados alguna
vez son los cines, seguidos de las bibliotecas las librerías, los museos, los
espacios para presentaciones de música,
las zonas arqueológicas, los teatros
y las casas de cultura y centros culturales.
Si consideramos las visitas en los
últimos 12 meses, el orden se modifica.
Los cines se mantienen en primer lugar,
ahora seguidos de las librerías, los espacios
para presentaciones de música,
las bibliotecas, los museos, las casas de
cultura y centros culturales, las zonas
arqueológicas y los teatros.

El cuadro 2 registra los diferentes
valores de las asistencias al menos una
vez en los últimos 12 meses a diferentes
tipos de recintos culturales, por sexo,
edad, ingreso y ocupación.

Como puede apreciarse, no se detectan
variaciones de gran magnitud entre los patrones de asistencia de hombres y mujeres, en tanto que
la asistencia a los espacios considerados en la encuesta tiene
su máximo, en la mayor parte de los casos, entre los grupos de
menor edad, los de mayor escolaridad y los de mayores niveles
de ingresos. Por grupo de ocupación, en casi todos los casos
los valores máximos se dan entre los estudiantes, seguidos de
los trabajadores, los que no trabajan y las amas de casa.

Aun cuando se detectan dichas regularidades,
no todos los espacios presentan
el mismo grado de variación en la
asistencia por grupo sociodemográfico,
es decir, no todos tienen los mismos desequilibrios
relativos.

{{Consumo de medios
audiovisuales}}

En la gráfica 2 se presentan algunas
comparaciones entre los patrones de
consumo de los distintos medios audiovisuales,
de acuerdo con los datos de la
{Encuesta Nacional de Prácticas y Consumo Culturales.}

Si se considera el porcentaje de la población que afirma utilizar
los distintos medios audiovisuales, la televisión aparece
como el medio de mayor penetración, seguido de la radio y
el consumo de música grabada. En el otro extremo se ubican
los videojuegos, el internet y las computadoras.

En el cuadro 3 se aprecia cómo varía la penetración de estos
medios según el sexo, la edad, la escolaridad, el ingreso y la
ocupación, por porcentajes sobre el total de población.

{Por sexo}. El uso de computadora, internet, videojuegos y
videos, junto con la lectura de periódicos, presentan mayores
diferencias entre hombres y mujeres que la televisión, la radio
y la música grabada.

{Por edad}. Nuevamente se aprecia que la televisión y la radio
presentan las menores diferencias entre grupos de edad. En
un segundo grupo se encuentran la música grabada y la lectura
de la prensa escrita. Finalmente, las diferencias son más
marcadas para video y, sobre todo, computadora, internet y
videojuegos, que son resultado de tecnologías más recientes.

{Por escolaridad}. Las menores diferencias por nivel de escolaridad
se dan en la radio y la televisión y, en este caso,
también en los videojuegos. La música grabada, los videos y
la lectura de prensa se encuentran en una situación intermedia,
en tanto que en uso de computadora e internet se dan los
mayores contrastes.

{Por ingreso}. El consumo más homogéneo
se da en televisión y radio, seguidos
de música grabada y videojuegos.
Con un consumo más diferenciado
aparecen el uso tanto de computadora
e internet como de video.

{Por ocupación}. En este segmento los
usos menos diferenciados son los de
televisión, radio y música grabada. Los
que presentan diferencias más marcadas
son los de computadora e internet.

{{Equipamiento cultural
de las viviendas}}

La {Encuesta Nacional de Prácticas y
Consumo Culturales} incluyó una serie de
preguntas sobre el equipamiento en los
hogares de algunos bienes asociados con
el consumo y las prácticas culturales.

Televisión, radio y libros constituyen
la dotación más generalizada de los objetos
seleccionados en la encuesta como bienes relacionados con el consumo y
las prácticas culturales, con una presencia
por arriba de 85%.

En más de 60% de los hogares y por
abajo de 80% figuran objetos relacionados
con la reproducción de música
grabada, como discos compactos, casetes,
grabadoras, reproductoras de discos
compactos y videocaseteras.

Cerca de la mitad de los hogares
mexicanos cuenta con cámara fotográfica,
enciclopedia y videos, en tanto que
uno de cada tres cuenta con reproductor
de DVD.

En proporciones que van de uno de cada cuatro hogares
a uno de cada cinco se ubican los DVD’s, los instrumentos
musicales, el walkman, el servicio de televisión de paga y la
computadora.

Tienen menor presencia la cámara de video, el internet, la
consola de videojuegos, los videojuegos y la antena parabólica.

{{Lectura de libros}}

Como en muchos otros países, en México la discusión pública
en torno a la lectura se ha centrado en el promedio de libros
leídos por año. La {Encuesta Nacional de Lectura}4 elaborada
por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes y la Universidad
Nacional Autónoma de México responde a dicha
interrogante, pero al mismo tiempo advierte que focalizar la
discusión solamente en una cifra promedio de lectura oculta
mucho más de lo que revela. Por una parte, porque el libro es
sólo uno de los materiales impresos que leemos los mexicanos;
por la otra, porque en una sociedad mayoritariamente alfabetizada,
en la que coexisten comportamientos lectores muy
diversos, lo realmente importante es disponer de información
para comprender esa diversidad, tanto para definir políticas
públicas como para analizar a profundidad un tema que tiene
implicaciones sociales, educativas, económicas y culturales.

En términos generales, las diferencias en el comportamiento
lector de los mexicanos están en mayor o menor medida
relacionadas con otros factores como la escolaridad, el nivel
económico, la edad y el género, así como la ubicación geográfica
y el tamaño de la localidad en la que se habita, entre otros.
Estas diferencias se reflejan en el número de libros leídos al
año, que en promedio asciende a 2.9.

{Por sexo}. El promedio de libros leídos es ligeramente superior
entre los hombres (3.2) que entre las mujeres (2.7). Por
cantidad de libros leídos la diferencia mayor se da entre los
lectores de más de 10 libros al año, con 5.2 para los hombres
y 3.3 para las mujeres.

{Por edad.} El promedio más alto de libros leídos se da entre
los jóvenes de 18 a 22 años, con 4.2, y de 12 a 17 años, con 3.1
(los grupos vinculados a la lectura escolar de libros). En los
tres grupos de edad entre los 23 y los 55 años los promedios
son muy similares, entre 2.6 y 2.7, en tanto que éstos tienen
una caída para la población de más de 55 años, con un promedio
de 2.4 libros leídos en el año.

{Por escolaridad.} En el promedio de libros leídos las diferencias
asociadas a la escolaridad son muy pronunciadas y los
niveles crecen conforme ésta aumenta: de 0.9 entre la población
sin escolaridad hasta 5.1 entre quienes tienen educación
universitaria.

{Por nivel socioeconómico}. El promedio de libros leídos es
menor entre la población de estratos socioeconómicos muy
bajo, con 1.5, y bajo, con 2.3; en tanto que el más alto se da
entre la población de niveles socioeconómicos medio alto y
alto, con 7.2.

{Frecuencia por tipo de libro leído}. La lectura más frecuente
que se reporta es de libros para la escuela, con un porcentaje
de 30.8% de los entrevistados que leen este tipo de materiales
diario o varias veces a la semana. Los porcentajes de quienes
reportan leer literatura son sensiblemente mayores en todas las
frecuencias que los de quienes reportan leer para el trabajo.

{Perfil sociodemográfico de frecuencia por tipo de libro leído}

{Libros de literatura}. No se registran diferencias significativas
entre hombres y mujeres en las frecuencias reportadas de
lectura de libros de literatura. Por edad, el grupo de 18 a 22
años tiene los niveles más altos de lectura diaria o varias veces
a la semana de libros de literatura, en tanto que los grupos de
23 a 45 años reportan los niveles más bajos. La lectura de libros
de literatura es más frecuente para la población con nivel
universitario y para los niveles socioeconómicos más altos y,
en términos generales, disminuye conforme la escolaridad y
el nivel socioeconómico son menores.

{Libros para la escuela}. No se registran diferencias significativas entre hombres y mujeres en las frecuencias reportadas
de lectura de libros para la escuela. De manera explicable, la
lectura de libros para escuela está fuertemente asociada a la
edad. El grupo de 12 a 17 años tiene los niveles más altos de
lectura diaria o varias veces a la semana, con prácticamente la
mitad de los entrevistados (49.7%), y el porcentaje disminuye
conforme la edad aumenta. La lectura de libros para la escuela
es más frecuente para la población con nivel de secundaria y
para los niveles socioeconómicos más altos y, en términos generales,
no varía significativamente entre los distintos niveles
socioeconómicos.

{Libros para el trabajo}. Los porcentajes registrados de lectura
de libros para el trabajo por hombres son mayores para todas
las frecuencias que los que reportan las mujeres. El grupo de
31 a 45 años tiene los niveles más altos de lectura diaria o varias
veces a la semana de libros para el trabajo; el porcentaje
disminuye conforme la edad crece o decrece en relación a
este grupo. La lectura de libros para el trabajo entre la población
con educación universitaria tiene los índices más altos
de frecuencia y, en términos generales, disminuye conforme
desciende el nivel de escolaridad. Asimismo, las proporciones
más altas para todas las frecuencias se dan en los niveles socioeconómicos
más altos y, en términos generales, disminuyen
para los más bajos.

{{Consideraciones finales}}

La falta de información estadística suficiente, confiable, oportuna
y relevante sobre la cultura en México ha condicionado
de manera sensible el desarrollo de la investigación, el diseño
y evaluación de las políticas públicas, la rendición de cuentas
y los alcances de la discusión pública en esta materia.

El Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, conjuntamente
con el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e
Informática, han iniciado un proyecto de revisión y análisis
de las estadísticas de cultura en México. El objetivo de este
proyecto es identificar, recuperar y analizar la información
estadística existente; identificar vacíos y necesidades; proponer
ajustes y modificaciones; diseñar herramientas y llevar
adelante proyectos que permitan generar nueva información
que sea más útil, confiable y oportuna. Los materiales que se
tomaron como referencia para este texto representan algunas
de las fuentes disponibles para avanzar en esa dirección.

Como parte de este proyecto se están revisando los criterios,
formatos y procedimientos mediante los cuales se recopila y difunde
la información con el fin de que se aprovechen mejor los
recursos disponibles y que se facilite su acceso público; que se
trabaje con bases conceptuales y metodológicas homogéneas;
que se evalúe su pertinencia, confiabilidad y cobertura.

Entre los temas específicos sobre los que se considera importante
avanzar cabe mencionar los siguientes:

• Desarrollo de un sistema de estadísticas e indicadores que
recabe de manera continua información sobre las condiciones
y los usos de los diferentes recintos culturales (como
bibliotecas, teatros, librerías, museos y zonas arqueológicas).
El diseño de este sistema está por concluir y entrará
en operación en 2008 con información de los recintos que
dependen del CNCA, el INAH, el INBA y Educal, con la
intención de incorporar gradualmente otros espacios.

• Promover investigaciones a partir de la información obtenida
de las encuestas nacionales de prácticas y consumo
cultural y de lectura ya realizadas, y levantar de manera periódica
dichas encuestas (tentativamente cada seis años).

• Realizar un programa continuo de encuestas y otros estudios
para conocer el perfil sociodemográfico de los visitantes
de los diferentes recintos culturales.

• Avanzar en el análisis de la contribución económica de las
industrias culturales y la cultura en general, y en la definición
de la metodología para la Cuenta Satélite de Cultura. {{n}}

{{Nota metodológica}}5

{Encuesta Nacional de Prácticas y Consumo
Culturales}. Su levantamiento se realizó en
diciembre de 2003. La muestra fue representativa
en el ámbito nacional, para cinco
regiones del país y cinco estratos de población.
El marco muestral fue el Censo
General de Población y Vivienda, 2000.
La población objetivo fueron individuos
de 15 años y más, residentes en viviendas
particulares del territorio nacional. El esquema
de muestreo utilizado fue estratificado,
polietápico por conglomerados
y con selecciones distintas en sus etapas.
El tamaño de muestra fue de 4,050 en el
ámbito nacional, con lo que se obtuvieron
estimaciones para diversas proporciones
con un nivel de confianza de 95%, tasa de
no respuesta de 5%, efecto de diseño de
dos y error de estimación no mayor a 2.6
puntos porcentuales.

{Encuesta Nacional de Lectura}. Se aplicó
del 1 de noviembre al 7 de diciembre de
2005. Fue realizada a partir de dos cuestionarios:
uno de hogar y otro de opinión.
Se levantaron 4,057 cuestionarios en viviendas
a personas de 12 años y más, en
29 estados, 136 municipios y seis regiones
del país. La muestra fue calculada para obtener
estimaciones con validez estadística
a nivel nacional y en seis regiones del
país, en las tres zonas metropolitanas más
densamente habitadas y en seis estratos de
población en los que se distribuyeron los
municipios. El margen de error máximo
fue de ± 1.75, considerando un nivel de
confianza de 90% y una tasa de no respuesta
no mayor de 5%. Se utilizó la información
disponible en el Sistema para
la Consulta de Información Censal del
INEGI correspondiente a 2005.

1Ver http://sic.conaculta.gob.mx

2 Para un análisis detallado de la distribución de infraestructura cultural por estado y
municipio véase el {Atlas de infraestructura cultural de México}, Consejo Nacional para la
Cultura y las Artes, México, 2003. Este texto se encuentra disponible en versión pdf en la
página de internet del SIC.

3Consejo Nacional para la Cultura y las Artes,
{Encuesta Nacional de Prácticas y Consumo Culturales},
México, 2004. Este texto se encuentra
disponible en versión pdf en la página de internet
del SIC.

4 Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, {Encuesta Nacional de Lectura,}
México, 2006. Este texto se encuentra disponible en versión pdf en
la página de internet del SIC.