El 6 de diciembre de 1927 fue inaugurado el Parque México. Desde ese año se volvió centro de encuentro y recreo de los vecinos de tres colonias: Hipódromo, Hipódromo Condesa y Condesa (hoy denominamos a las tres con el nombre de una sola, la que lleva el título nobiliario de María Magdalena Dávalos y Orozco, condesa de Miravalle).

Según la investigadora Jeanette Porras el día de la inauguración hubo discursos de funcionarios del Ayuntamiento, de la Presidencia Municipal, y del representante diplomático de Argentina: oficialmente este sitio fue nombrado Parque General San Martín en señal de buena voluntad con el país sudamericano.

El Parque México es el tercero en la lista de los más extensos de la Ciudad de México, sólo después del Bosque de Chapultepec y la Alameda Central. Su paternidad se atribuye a los arquitectos Javier Stávoli y Leonardo Noriega. Posee dos obras invaluables del art déco: el Teatro Lindbergh (Javier Stávoli) y la fuente con la escultura de una mujer indígena que sostiene dos cántaros (Víctor Suárez). El apellido Lindbergh se agregó al foro al aire libre como un cumplido al afamado piloto que en mayo de 1927 realizó el primer vuelo solitario y sin escalas de Nueva York a París, y que ese mismo año fue recibido con grandes honores en México.

En esos años llamaban la atención las recomendaciones que el Ayuntamiento hacía, a través de frases escritas en bloques de piedra, a los nuevos paseantes del parque. Una de ellas dice lo siguiente: “Los perros maltratan seriamente un parque: tráigalos Vd. amarrados”.

Han pasado 90 años y los perros ahora tienen un espacio exclusivo donde pueden andar sin correa. A sus dueños se les permite estar cómodamente sentados en una banca o convivir con sus mascotas en un conjunto de “juegos” y “ejercitadores”.

Salchicha, gran danés, chihuahua, husky siberiano, “mestizo”, maltés, labrador, dálmata, pug, bulldog inglés, schnauzer, galgo, pequinés y muchos ejemplares más actúan como amos y señores en este parque canino de mil metros cuadrados, que costó más de un millón de pesos y comenzó a funcionar el 22 de marzo de 2015. Los canes corren, suben y bajan plataformas, sondean el humor de otros de su especie, rascan la arcilla, se detienen en la fuente, beben agua, orinan árboles.

El reglamento a seguir es: paseadores y entrenadores no tienen permitido el acceso; si la mascota está en celo, es agresiva, le faltan vacunas o tiene cuatro meses de edad, no puede estar en este espacio; el dueño está obligado a levantar y tirar las heces en el depósito canino; los menores de edad deben ir acompañados de un adulto; los perros tienen que portar su placa de identificación.

Historiadores y cronistas han relatado lo que la Ciudad de México fue para los perros: en el virreinato eran odiados por los sacerdotes y las buenas conciencias porque cometían “sus brutalidades” donde fuera, abrían a la malicia “los ojos inocentes” y “no inculcaban más que lascivia en el alma de los jóvenes”.

En el siglo XVIII, ante los graves daños ocasionados “por la multitud de perros que hay a todas horas en la calle”, se ordenó su exterminio. Unos 20 mil perros fueron cazados en las calles por los “serenos” y asesinados a palos.

Las cosas cambiaron muy poco en los siglos XIX y XX. No fue sino hasta tiempos muy recientes que el maltrato animal se convirtió en la Ciudad de México en un delito que se castiga hasta con seis años de cárcel.

Aquí, en cambio, el mundo gira alrededor de los perros. En la esquina de Michoacán y Avenida México hay una camioneta estacionada: es una estética canina que ofrece servicio a domicilio: baño, vacunas, desparasitación y entrenamiento.

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Ilustración: Patricio Betteo

En otro punto están los vendedores de LuckyDog. Cynthia Kaplan, la creadora de esta comida para perro, explica que manejan seis mezclas de alimentos orgánicos autorizados por la Sagarpa, además de “premios” veganos sin azúcar y con frutas, y bocadillos de harina integral de trigo mezclada con distintas frutas (PUPcakes).

El Parque México también se ha convertido en un centro de concientización sobre la vida de los perros callejeros.

Personas y organizaciones que acogen perros de distintas razas y edades se presentan aquí con la intención de hallarles “un dueño que los ame”. Los aspirantes deben llenar un cuestionario. Si sus respuestas son satisfactorias para el evaluador, recibirán una visita en su hogar; más tarde les entregarán al nuevo integrante de la familia. Los dueños se comprometen a seguir en contacto a través de fotos o de mensajes de Whatsapp a fin de demostrar que son responsables.

Hay historias que parten el alma, como la de Lucy, una perrita que tiene entre cinco y seis años. Fue rescatada por Isabel, quien lleva más de 10 años salvando perros que han vivido maltrato extremo.

Un cartel anuncia la desgracia de Lucy: “Adóptame. Soy Lucy. No veo con los ojos pero sí con el corazón”. Isabel cuenta que cuando la encontró en la calle ya tenía glaucoma. Al poco tiempo le extirparon los ojos y decidieron ponerle prótesis.

Lucy está acostada, quieta, sin mover las orejas o la cola. Su pelaje negro brilla y si alguien se acerca y la llama por su nombre, ella levanta la cabeza y deja ver sus ojos azules que no reflejan nada. La piel del interesado se enchina, y Lucy vuelve a reposar la cabeza en sus patas.

A esta escena le siguen otras donde se observan cachorros dormidos en cajas de cartón, gatos recién nacidos en jaulas, perros más grandes amarrados a las cercas, bebiendo agua detrás de letreros en los que se piden donaciones: arroz, croquetas, periódico o dinero. Es común ver alcancías de madera cerradas con un pequeño candado. Muchos se acercan a observar, pocos preguntan, casi nadie entrega monedas.

En 90 años de vida el Parque México ha sido muchas cosas. Alguna vez fue el parque que no quería a los perros. Hoy, de manera venturosa, los perros retozan en sus calzadas y mueven la cola con alegría honesta, transparente.

 

Kathya Millares
Editora y periodista.

 

2 comentarios en “15:30
Parque México

  1. Gracias por esta crónica, de un espacio nuestro y que es también, venturosamente, de nuestras mascotas, que como amigos grandes, nos llenan de vida y alegría y nos hacen vivir de un modo mas abierto y libre, esta enorme ciudad. !

  2. EL HORROR ES ABOLUTO, EL HEDOR TOTALMENTE NAUSEABUNDO, DEJÉ DE LLEVAR A MIS NIETOS A ESE LUGAR LLENO DE CONTAMINACIÓN Y PORQUERÍA, PERROS ENFERMOS, SUCIOS, IGUAL QUE SUS DUEÑOS QUE PIENSAN QUE SON SERES HUMANOS, Y LOS TRATAN COMO TAL, EL OTRORA HERMOSO PARQUE MÉXICO ES UNO DE LOS LUGARES MÁS CONTAMINADOS DE ESTA CDMX POR LOS SERES VIVOS Y SUS ANIMALES, DOMINADA LA INTELIGENCIA SUPERIOR POR LA INFERIOR. LOS ESPACIOS DE PARQUES EN LA CDMX YA NO SON PARA SERES HUMANOS, SINO PARA IMPENSANTES DOMINADOS POR CUADRÚPEDOS.

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