Paseo de la Reforma a medianoche corre el telón de una arteria llena de oposiciones deslumbrantes.

La nomenclatura oficial indica que Reforma comienza en Peralvillo y termina en Santa Fe pero para el ADN capitalino Reforma es y será la pasarela histórica que va del Castillo de Chapultepec hasta avenida Juárez, donde arrancamos el paseo.

Calentemos el cuerpo. ¿Qué tal unos tragos con los amigos periodistas que salen de las ya pocas redacciones que quedan sobre Reforma? Sabios guías, siempre atinan con el lugar exacto para darle de beber al sediento. Afinados los sentidos, continuamos.

Esta noche el espectáculo de la sociedad de masas no tiene evento programado: no hay Fiesta de Año Nuevo, paseo ciclista nocturno o celebración futbolera. Tenemos hoy la mejor programación: la inesperada. Nos acompañan en el trayecto turistas maravillados, empleados somnolientos en pos del último Metro, perros jalando a sus dueños, corredores con audífonos, peregrinos en busca del bar, vecinos de alguno de los “edificios inteligentes”, gente vestida con ennegrecidas mudas de ropa husmeando en los botes de basura.

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Ilustración: Patricio Betteo

¿Qué diría de esta mezcolanza la emperatriz Carlota, artífice de esta avenida? Atrás quedó el NRDA (Nos Reservamos el Derecho de Admisión) que le impuso a su paseo.

Las últimas Ecoboci recorren la zona, en media hora acaba el encanto. Los hoteles de gran turismo ofrecen shows nocturnos, tristes remedos de glorias pasadas porque ¿ves ese edificio fantasmagórico? Es el cadáver del Hotel Reforma, que albergó durante décadas al Ciro’s —no era raro ver salir a Agustín Lara y María Félix tomados del brazo. ¿Ves ese parque? Ahí estuvo otro hotel, el Continental, cuya marquesina anunció por mucho tiempo a “Olga Breeskin y su violín mágico”. Hoy les llamamos antros o bares, pero antes la noche estaba en los cabarets. A diferencia de esos años, ahora hay pocos desveladeros (Armando Jiménez dixit) sobre Reforma.

Cruzando Insurgentes la competencia de rascacielos es, diría la canción, lucha de gigantes iluminados. Las pocas casas porfiristas que quedan son oficinas ahora en tinieblas, bancos con cajeros donde dormitan indigentes o 7Eleven donde tocamos la ventanilla para comprar cigarros.

Echando humo por la boca, seguimos andando por el Paseo de los Emperadores Degollados por la Reforma. ¿O cómo era? Es que se me confunden los contextos.

En la proximidad con la Zona Rosa el bullicio crece. El empoderamiento LGBT ha hecho suya la zona con besos y harto cachondeo. Parecería que escuchamos las consignas de aquellas primeras marchas del movimiento gay que pasaban por esta avenida exigiendo ya no digamos poder agarrarse de las manos, sino que la policía no se los llevara por el impúdico delito de no ser como la moral lo indicaba.

Pantalones ceñidos y camisetas ajustadas a sus bíceps de gimnasio, solos o en par y ubicados en las esquinas, algunos jóvenes masculinos ejercen el comercio sexual de manera velada. Hombres y mujeres en auto se detienen frente a ellos y tras una corta conversación se los llevan.

A mitad del paseo la reina de los monumentos de Reforma difícilmente pasa desapercibida: la Victoria Alada, el Ángel (sic). En torno a ella, visitantes a pie, el Turibus, el Party-bus (sí, la oda al vehículo motorizado ha alcanzado niveles insospechados) o las parejas de recién casados o grupos de quinceañeras que vienen por “la foto pa’l Facebook”.

Próxima glorieta, el cine Diana se niega a terminar con la película de su vida. Junto al Real Cinema, son el único par de salas que quedan de la vieja cadena de cines de Reforma. Los cinéfilos amantes de las últimas funciones, íntimas y solitarias, los mantienen vivos.

Llegamos así a la Estela de Luz, una suavicrema incandescente a las puertas de la negrura del Bosque de Chapultepec.

Hace hambre. Los bistrots, maison, trattoria, cafés y restaurantes de la avenida están cerrando. Pasada medianoche la opción para cenar es casi nula en la avenida más importante de México.

Emulando a Los Caifanes (los de la película), tras pasear por Reforma (sin ponerle brasier a la Diana Cazadora) optamos por las taquerías de fogón sempiterno.

Y los tacos de 5×30 de Reforma e Hidalgo son la respuesta.

 

Iván Cadín
Periodista.

 

Un comentario en “00:00
Reforma

  1. efectivamente, en eso se define esta avenida: “Paseo de los Emperadores Degollados por la Reforma”