A las cuatro de la mañana me levanto pa’ ir a camellarle.

Habla Clemente González, 26 años, capitalino de cepa, diablero en la Central de Abasto de la Ciudad de México y conocido como Bocinas por esa boca que parece que te morderá y al reír suelta decibelios de carcajadas.

Ps rento un cuarto grande o depa chico, como quieras verlo, con mi chava Chela, en la Mocte. Desde hace ocho años soy diablero. Llego antes de las cinco, más que nada para preparar lo del día. Me voy caminando hasta Bulevard Aeropuerto y ahí espero el camión nocturno que se va por Circuito, por siete varos te lleva a la Central. Lo malo es que el pinche camión pasa casi cada hora y como no tiene horario fijo debo estar ahí un ratote. Hay veces que pasa de volada y llego mucho antes pero aprovecho pa’ desayunar algo. Antes me iba en bici, saliendo a las cuatro llegaba al pedo, pero una vez que se me ocurre tomar un atajo por Tezontle y que me tuercen dos güeyes, que bájate de la cleta y pus cómo ponérmeles al brinco, nomás vi cómo se metían por una callecita con mi baica. El camión entre semana lleva a puro trabajador menso que están negreando, jaja, pero los fines a varios que vienen del toquín o la chesta. Nunca ha pasado nada, sólo se me quedan viendo así de ese pinche galán qué, ay sí. Pero te digo, no falta el mamón que nomás porque te ve acá del barrio piensa que subiste a talonear. Me bajo en Eje 6 y de ahí a pie hasta la Central, pasando el peaje.

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Ilustración: Patricio Betteo

Para entrar a la Central de Abasto hay que pagar cuota como si estuviéramos en carretera, aunque sólo estamos dejando la delegación Iztacalco para entrar a Iztapalapa. Todo auto debe pagar: desde los 10 pesos para vehículos particulares hasta los 80 para tráiler.

Cuando bajas del camión no hay nadie, mientras te vas acercando a la Central vas viendo ya el movimiento, hay banda desde la una descargando tráilers. Siempre salgo con mi chamarra, mi mandil y mi faja, porque las hernias están a la orden del día; también llevo mi celular y audífonos. Chela lava ajeno y a veces en las noches yo la ayudo a doblar o planchar ropa en vez de irme a dormir, al otro día me levanto bien tronado y los 20 minutos que hace el camión ahí me ves cabeceando gacho, pero llegando a la chamba con el diablo en las manos cuál sueño: o te desapendejas o te desapendejas, me cai.

La Central de Abasto de la Ciudad de México es el mercado más grande de Latinoamérica. Además, es oficialmente el segundo centro económico en México después de la Bolsa Mexicana de Valores, con transacciones por ocho mil millones de dólares anuales.

Aquí aprendí a estibar, estibar es ver cómo chingaos subes 300 kilos a un diablo y lo transportas sin que se te caigan las cosas, sin atropellar a nadie y sin que se te voltié el diablo, está cabrón, debes andar al tiro, ir chiflando fii-fii, “golpe avisa”, “ahí va el diablo”, porque ya cuando agarras vuelo está cabrón detenerse, a veces aunque chifles ahí la gente se queda como taruga y no te puedes parar porque sientes cómo se viene encima la carga y si te das un madrazo pues no tienes seguro y si tiras la merca pues o la pagas o quedas mal con tu cliente. Mis clientes a veces me dejan el varo y sus pedidos y se los debo tener listos para nomás llevárselos al auto. De ahí sale un billete, unos mil 500, dos mil semanales si bien me va pues aquí todo es según los jales. Al día pago 20 pesos por el diablo porque no, no es mío, imagínate cargarlo en el camión, ay sí, jaja.

La competencia de los diableros en la Central es fuerte. Se estima hay tres mil 800.

Como en el nuevo comedor comunitario. Diez varos y la comida está chida. Te podría decir que en un día yo solito muevo lo que moverían unos cinco tráilers completos, me cai que sí, terminas recansado pero aún así hay veces, como quien dice, que quieres estar pensando y a veces me regreso caminando por Churubusco y en menos de dos horas estás en tu casa. No, te digo, sin nosotros los diableros sería un desastre la Central, ps quién se carga los kilos que nos cargamos, quién llevaría los productos, quién se levantaría temprano, no cualquiera se fleta. Mira, lo que sí estoy pensando es comprarme otra bicla, si quiero dormir un poquito más y ahorrar lo del transporte.

 

Iván Cadín
Periodista.

 

3 comentarios en “05:00
Rumbo al trabajo

  1. Estando en Facebook me entero que este mes la revista vuelve con los artículos ‘Un día en la ciudad de México’. Hoy martes salgo corriendo a por ella. Leer los contenidos me hace COMPRARLA. En los ochentas salió otra versión y conservo la Revista. Gracias por dejar hojearla. Tengo 76 años y no siempre puedo hacer el gasto, pero este mes, menos pan y tortilla.

  2. Que buen artículo me deja perplejo, no lo puedo creer que esto suceda en la ciudad más grande del mundo, un diablero que se la raja trabajando sin apoyos de los empresarios de la central y ni del gobierno. Si puede sr. Ivan escriba algo sobre la otra central del gran comercio de todo tipo que ésta entre EL EJE CENTRAL- LA LAGUNÍLLA- ANILLO DE CIRCUNVALACIÓN – Y FRAY CERVANDO TERESA DE MIER , ese gran mercado en el que encuentras de todo, contrabando, droga, prostitución, mucho comercio informal y también el formal, mucha delincuencia, y un lenguaje de pelado y mucho chilango irrespetuoso mal educado, cuando tienen todas las escuelas, que ni el PRD ni Morena van a poder educarlos ni controlarlos.

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