Ayoxuxtla de Zapata es una pequeña comunidad perteneciente al municipio de Huehuetlán El Chico, en el estado de Puebla. Está enclavada en la mixteca profunda, muy cerca de Guerrero. Su clima y su vegetación son agrestes y áridos, y sin embargo fueron generosos con esa comunidad rodeada de cerros durante muchísimos años. En la cima de sus montes cubiertos de lo que a nuestros ojos ignorantes es maleza, brotaban pequeños manantiales que daban agua al pueblo. El pastoreo, la tala para leña y la ausencia del manejo sustentable del entorno que repusiera lo talado acabó secando los manantiales. La pequeña comunidad de un poco más de 600 personas empezó a sobrevivir con pipas de agua que pagaban entre todos. Cada familia gastaba al año 10 mil pesos para tener acceso a 200 litros de agua potable semanales; el resto del agua lo tenían que acarrear de muy lejos.

10-espejo

Ilustración: Kathia Recio

Hace poco más de tres años el gobierno federal entró en contacto con las autoridades de Ayoxuxtla y por medio de los programas que maneja la Semarnat con la Comisión Nacional Forestal (Conafor) la comunidad empezó a trabajar en la recuperación y regeneración de sus suelos devastados, haciendo zanjas que retienen el agua y evitan la erosión, así como resembrando los cerros pelones con  las especies propias de la zona. Tres años después de haber iniciado los trabajos, la comunidad ya no necesita de las pipas en las que gastaba 600 mil pesos anuales. La inversión total de Conafor en lo que se llama coloquialmente “fábricas de agua” fue de 600 mil pesos; el dinero se destinó a salarios de empleo temporal, aportación de las plantas y árboles adecuados para la zona, supervisión técnica y seguimiento del proceso. 20 meses después el manantial brotó como si fuera un milagro; renació en un cerro a 60 metros por encima del nivel de la comunidad. Hoy de ahí baja el agua que surte al pueblo y en cada esquina hay una toma para que la gente la lleve a sus casas. Se hizo un acuerdo para que no toda el agua del manantial se la llevara el pueblo; se construyeron aguajes para la fauna silvestre a lo largo de la bajada. Hoy otros pequeños manantiales resurgen también. Así de generosa es la naturaleza. Todo esto no nos lo contaron. Un grupo de Dale la Cara al Atoyac1 ya visitó la comunidad y pudo constatarlo.

Desde 2011 a 2016 Conafor ha manejado en el estado de Puebla un programa de Restauración de Cuencas Hidrográficas prioritarias, con especial énfasis en la cuenca del Izta Popo, la fábrica de agua más imponente de nuestro país. Sin embargo este programa no ha tenido en seis años una contraparte presupuestal de parte del Congreso local poblano; para los dos últimas legislaturas no han sido prioridad las políticas ambientales. De la preservación de los bosques y suelos de esas montañas depende la viabilidad del agua de muchos municipios ubicados en el valle de Puebla y de cuatro millones de personas que vivimos cerca de ellas. La superficie total de esa cuenca abarca 400 mil hectáreas, de las cuales 61% pertenecen al estado de Puebla, 34% al Estado de México, 4% a Tlaxcala y 1% a Morelos.

De 2011 a 2016 la federación ha asignado 111 millones de pesos a la cuenca del Atoyac y se han recuperado cuatro mil 600 hectáreas.

Aunque en 2017 la federación recortó la inversión destinada a Conafor, este recorte podría haber sido mitigado si el Congreso de Puebla le hubiera destinado el peso sobre peso correspondiente a estos programas. Desde 2012 el gobierno del estado de Puebla no ha destinado un solo peso a fábricas de agua aun cuando los recursos federales destinados al estado no sufrieron recortes y el año pasado se ejerció un gasto público estatal sin precedentes de 76 mil millones de pesos. El gasto destinado a regeneración de cuencas hídricas se hace una vez, pero produce agua sustentable, empleos temporales y luego empleos estables si los bosques de la cuenca se manejan adecuadamente, además de que se frenaría la frontera agrícola en una tierra cuya vocación natural es silvícola. La riqueza que dejan los bosques sustentables sería enorme para las comunidades.

La restauración de cuencas hídricas que hacen posibles las fábricas de aguas superficiales y subterráneas no es posible sin la participación de los tres niveles de gobierno, pero específicamente no iremos a la velocidad necesaria para conservar el agua sin presupuestos convergentes desde los Congresos de los estados en respuesta a lo etiquetado desde el Congreso federal. Recortar el peso indispensable para la restauración de cuencas hídricas es el peor negocio que puede hacer un estado a mediano y largo plazos. Cada vez será más caro extraer el agua o transportarla a lugares en donde se ha perdido.

 

Melanie Gabriel Camacho
Maestra en diseño, arquitectura y construcción sustentable. Estratega en Sustentabilidad de Africam Safari.  


1 Dale la Cara al Atoyac, A.C. es una agrupación en el estado de Puebla que desde 2013 ha promovido el rescate y restauración de la cuenca alta del río Atoyac y sus tres mil kilómetros de arroyos y ríos tributarios. (http://dalelacara.org)

 

Un comentario en “El espejo de agua de Ayoxuxtla

  1. Una muestra más de que la naturaleza necesita una “manita” del hombre en el asunto de la preservación de los recursos naturales.