La comercialización de la vida silvestre ha existido desde que apareció el hombre. Mientras haya demanda habrá oferta y la oferta tendrá que adecuarse a las circunstancias del momento.

En 1986, mientras estudiaba la carrera de veterinaria, inicié mis prácticas en la clínica del doctor Palazuelos que para mi fortuna atendía fauna silvestre tanto nacional como exótica. Entre mis actividades estaba tramitar permisos de importación y exportación de ejemplares para zoológico y exhibición. En esos años la regulación era casi nula, los permisos tardaban y no había criterios para autorizarlos o negarlos más allá de la decisión de quien estaba en el puesto. Eran trámites ambiguos y poco específicos.

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Ilustraciones: Estelí Meza

Si se deseaba importar cinco tigres y dos camellos la única información necesaria para obtener el permiso era: cantidad y especie. No se mencionaban características de la especie o individuales. No había inventarios internacionales, ni studbooks, ni nada. México regulaba la vida silvestre a través de la Ley General de Caza y con el calendario de Aprovechamiento Cinegético y de Aves Canoras y de Ornato para cada temporada anual. No cumplíamos con ninguna regulación internacional.

El 1 de julio de 1975 se fundó en Ginebra, Suiza, la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, CITES. Actualmente más de 170 países son parte de la Convención. México se inscribió el 30 de septiembre de 1991. Cada país integrante tiene una representación en su territorio. En México forma parte de la Dirección General de Vida Silvestre de la Semarnat.

La CITES se encarga de regular el comercio internacional de animales y plantas, partes y derivados a los que se les ha conferido alguna categoría de riesgo. También está la “supervisión” de las capturas y traslados.

Cuando México se adhiere a las CITES se establece un control sobre los ejemplares que entraban o salían del país, pero internamente no teníamos todavía ningún control sobre los ejemplares. Cualquiera podía ser comercializador. No era requisito contar con comprobantes de compra de animales de fauna silvestre. Las autoridades apenas intentaban empadronar a las entidades zoológicas y posteriormente espectáculos para dar un poco de certeza jurídica a sus propietarios.

Sin embrago, no existía la figura legal del comercializador. Es en 1992 que, a petición nuestra, nos es otorgado el primer registro para la comercialización, importación y exportación de fauna silvestre. Donde el único requisito que se nos impone es expedir facturas de venta. Hoy hay casi 800 registros otorgados por la Semarnat para comercialización.

En agosto de 1998, bajo el mandato de la doctora Julia Carabias Lillo, entonces secretaria de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca (Semarnap), aparece el “Manual de Procedimientos para autorizaciones, permisos, registros, informes y avisos relacionados con la conservación, manejo y aprovechamiento sustentable de la flora y fauna silvestres y otros recursos biológicos”. Este documento es el precursor de la Ley General de Vida Silvestre que entra en vigor en julio de 2000. Es entonces que cambia drásticamente toda actividad con vida silvestre.

La nueva ley dio estructura y orden en todas las actividades relacionadas con los recursos naturales. Empieza una labor titánica por parte de los funcionarios de la secretaría para dar a conocer la unidad de organización que promueve la conservación de la vida silvestre. Se llama UMA. Y se hace una campaña para convencer a los empresarios, a los ejidatarios y al público en general de formar y registrar una UMA.

Se inician muchísimas UMAS con diferentes finalidades. Actualmente existen más de 10 mil registros otorgados donde más de dos mil son UMAS intensivas y mil son PIMVS. Ahora se puede vender fauna criada en cautiverio en México en lugar de importarla de otros países donde muy frecuentemente se trataba de animales de vida libre. Además, ya no se puede vender cualquier especie a toda persona. Por otro lado, los controles se vuelven más estrictos. El principal es el marcaje individual. Así, se logra una certeza que antes no existía.

Dependiendo del animal en cuestión, el comprador debe contar con un registro, un plan de manejo, etcétera. Mucha gente aún sin proponérselo o inclusive saberlo se volvió conservacionista al registrar una UMA con fines comerciales. De cualquier manera se continúa con la importación y exportación de ejemplares; los animales importados suplen a la fauna nacional que aún no se reproduce en cautiverio, como los monos, liberando así en gran medida la presión sobre las especies y sus hábitat porque el comprador prefiere ahora un individuo “con papeles” y del cual haya historial de crianza, de linaje y seguridad sanitaria.

Pero este es un fenómeno que se da en todo el mundo, no sólo en México. Ahora la fauna silvestre se cría de manera intensiva en establecimientos registrados en muchos países. Esto en respuesta a la gran demanda de mascotas no tradicionales (perros y gatos) que se va incrementando a lo largo de todos estos años.

Por otro lado, los posibles compradores en ese momento ya estaban “concientizados” por las campañas gubernamentales y exigían que los animales ofertados contaran con “procedencia legal”. El manejo de fauna silvestre realizada dentro del marco legal y ético aporta distintos beneficios: mantiene un control sobre los recursos naturales (al contar con bases de datos por parte de la DGVS), se cuida la sanidad animal y humana (al regular y supervisar tanto los movimientos internacionales como los traslados dentro de la República mexicana), se generan empleos directos e indirectos (animaleros, transportistas, carpinteros, médicos veterinarios, laboratoristas, productores de accesorios, de alimentos naturales y procesados, etcétera), genera captación de impuestos (aduanales, pagos de derechos por trámites, etcétera) y ayuda a la conservación de las especies y sus hábitat.

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El momento duró poco, pues algunas ONG, asociaciones ambientalistas y legisladores sintieron que eso de abrir y permitir el uso legal de la fauna silvestre era demasiado y había que frenarlo, entonces empiezan las iniciativas para “corregir la Ley”.

Se realizaron varios cambios:

• Prohibición de aprovechamiento extractivo de mamíferos marinos (captura) (2002).

• Prohibición importación, exportación y reexportación de mamíferos marinos así como su aprovechamiento (2006).

• Prohibición importación, exportación y reexportación de primates así como su aprovechamiento (2006)

• Prohibición de importación, exportación y reexportación de tortugas marinas así como su captura (2006).

• Prohibición de importación, exportación y reexportación de psitácidos mexicanos así como su aprovechamiento excepto con fines de conservación (2008).

• Veda de tucanes (1986), que se reinicia su aplicación en 2015.

• Prohibición del uso de animales silvestres en los circos (2015).

• Prohibición de espectáculos itinerantes con mamíferos marinos (2016).

• En discusión actualmente la prohibición de reproducción de felinos mexicanos así como de oso negro y lobo mexicano

• En proceso actualmente de aprobación en el Senado de la prohibición de reproducción de los mamíferos marinos en cautiverio y la prohibición de su uso en espectáculos en los delfinarios.

Mamíferos marinos. La prohibición de la captura tuvo beneficios en el manejo de los animales que ya se encontraban en cautiverio al obligar a los propietarios a poner atención en la reproducción de esos individuos con lo cual se lograron avances importantes. Asimismo, la práctica clínica médica también tuvo logros destacados ya que ahora era importante mantener sanos y en buenas condiciones a los ejemplares confinados.

Sin embargo, después vino la prohibición de importación y exportación y ése sí tuvo efectos primordialmente negativos, como fue la falta de intercambio de pie de cría con lo cual la genética sufre de consanguinidad. Se han tenido que abrir más delfinarios para albergar a los ejemplares nacidos. En algunos casos se ha tenido que inhibir la reproducción separando ejemplares. Al no poder completar parejas reproductivas los animales quedan en solitario. Tampoco se pueden sacar del país para llevar a tratamientos, rehabilitación o a “santuarios”, como pasó con el oso polar del Zoológico de Morelia o una orca que quedó varada en Puerto Vallarta.

Ahora el Partido Verde de México busca prohibir su reproducción bajo la amenaza de sanciones fuertes pero las opciones que propone para evitar nuevos nacimientos no son viables, ya que ponen en peligro la estabilidad social de los grupos dentro de los delfinarios (al separar de manera definitiva machos de hembras) así como la salud de los ejemplares por el uso prolongado de anticonceptivos o por someterlos a cirugías de vasectomía bajo anestesia (alto grado de mortalidad por uso de anestesia en mamíferos marinos por sus características de respiración)

Primates. Los animales se fueron quedando sin pareja y no pudieron renovar las colecciones. Por ninguna circunstancia se puede sacar un ejemplar, como al orangután Jambi, a ningún santuario. Un caso reciente que resultó en el fallecimiento del ejemplar es el del gorila Bantú del Zoológico de Chapultepec que tiene relación directa con esta prohibición.

Consanguinidad. En el mercado aumentó el precio por escasez y el mercado negro creció. Porque sí se pueden encontrar.

Psitácidos mexicanos. En automático los proveedores se volvieron sospechosos de delincuencia. Disminución total del valor de mercado porque ni regalados se pueden dar de alta más que con efectos de conservación pero no de comercialización para criaderos ni particulares. Con los primates sí.

Se perdieron las inversiones de instalaciones en especies mexicanas. Ya no tiene sentido su reproducción. Ahora se reproducen sólo especies exóticas que sí tienen valor de mercado. Se busca la hibridación con especies exóticas porque así pierden el estatus de nacionales. Se volvieron blanco para Profepa (decomiso y procedimientos administrativos por loritos que estaban como mascotas).

Tucanes. Recientemente, en la Dirección General de Vida Silvestre se encontraron una veda publicada en 1986 que dice que está estrictamente prohibida la caza, captura, transporte, posesión y casi que estaría prohibido verlos. A pesar de que las autoridades (administraciones anteriores) ya no consideraban vigente dicha veda, la administración actual la “desempolvó” y la empezó a aplicar nuevamente. De un día para otro los criaderos ya no pudieron obtener aprovechamiento de venta a pesar de demostrar que sus crías son nacidas de manera controlada. Las inversiones se tiraron a la basura. Se perdió motivación de la conservación y reproducción de la especie.

Circos. Se hizo en un momento en que los circos contaban con más de dos mil ejemplares de vida silvestre. El miedo a Profepa que amenazó a los circos ampliamente en medios y a través de visitas de inspección haciendo aseguramientos arbitrarios llevándose los animales sin justificación, hicieron que los empresarios trataran por todos los medios de “sacar” los ejemplares de las instalaciones de los circos. Entonces la mayoría de los animales se vendieron a muy bajo precio ya que los compradores se aprovecharon del mal momento de los empresarios.

Muchos otros ejemplares se regalaron, quien no invierte difícilmente valora lo que tiene. En muchos casos se vendieron a compradores de los cuales no se tiene manera de rastrear, por lo que se presupone que muchos animales ya no están vivos. Algunos circos enviaron a sus animales a ranchos o predios particulares con la intención de mantenerlos y regresarlos al circo cuando la “tempestad” pasara, pero con el tiempo fue cada vez más difícil su cuidado y manutención deteriorándose su calidad de vida.

Otros animales fueron acomodados en zoológicos de nuevo registro y manifestaron mucho estrés al inicio por el cambio de dinámicas a las cuales estaban acostumbrados. Los animales extrañan sus rutinas, desde comer de la mano del dueño, jugar con la manguera de agua que limpia la jaula, su baño y cepillado, su “ensayo”, hasta salir a la función. Los animales acostumbrados a ejercitarse todos los días ya no podían hacerlo. Cambiaron dietas. Al aumentar el estrés bajaron sus defensas inmunológicas. Un ejemplo lamentable fue la elefanta Mary que murió de neumonía en el Zoológico de Morelia, tenía 22 años viviendo en el circo, en el zoológico sólo estuvo seis meses.

También ocasionó un gran daño a la derrama económica directa e indirecta. Entrenadores, animaleros, médicos veterinarios, gestores, coreógrafos, locutores, músicos, etcétera, quedaron sin trabajo. La campaña de no circos afectó la asistencia al circo, aunque no tuviera animales, y estigmatizó a toda la gente relacionada.

Iniciativas que se “oyen bien”. Causas de “protección animal” taquilleras, que se prestan a hacer campañas de impacto porque apelan a los buenos sentimientos que hay en las personas. Legisladores que buscan sólo el beneficio político pero que en realidad no tienen nada que ver con el bienestar o el trato digno de los ejemplares. Históricamente nos han convencido de que cuidar a los animalitos está bien pero usarlos es terrible. Entonces el que vende, exhibe o cría de manera intensiva es un mercenario y actualmente hasta el que los usa como alimento, abrigo o compañía está mal visto. Los buenos se pronuncian en contra, pero con opiniones sin rigor científico ni sustento técnico.

Hay poca investigación de campo y los legisladores no visitan criaderos, circos, delfinarios, etcétera. No corroboran los argumentos que se especifican en las iniciativas. A los afectados, por falta de unión y por estar trabajando, nos ha sido difícil defendernos. Las redes sociales apoyan a los ambientalistas porque parecen causas lindas. Hay una moda de ser activista, de lo que sea, causas ambientales, derechos humanos, etcétera.

Las prohibiciones aprobadas a la Ley General de Vida Silvestre y su reglamento van en contrasentido al espíritu con que fue creada y atentan con la conservación de las especies y su hábitat. Las prohibiciones fomentan la ilegalidad y aumentan el deseo por lo prohibido.

Pareciera que estamos volviéndonos sociedades más preocupadas por el bienestar animal, pero no hemos superado exitosamente el bienestar humano. No dudo de las buenas intenciones de individuos y protectores de animales que buscan mejorar sus condiciones. Sin embargo, la mayoría de sus propuestas se basan en el desconocimiento real de los porqués y paraqués, en las percepciones meramente subjetivas y emocionales de los hechos.

Debemos empezar por una revisión responsable de la Ley General de Vida Silvestre, no convertirla en un documento obsoleto. Adecuarla a nuestro momento actual pero respetando el espíritu de fomento y motivación hacia el uso de nuestros recursos naturales de manera sustentable, privilegiando la opinión de profesionistas y de los que trabajan directamente con la fauna silvestre.

Actualmente se encuentra en análisis dentro del Senado de la República una nueva propuesta de ley (Ley General de Biodiversidad), que de aprobarse sustituiría a la ley actual y que de acuerdo a lo que de manera personal he trabajado junto con el equipo que elaboró la iniciativa será una muy buena opción para regular la biodiversidad desde una visión vanguardista.

Debemos exigir a los legisladores investigación de campo. Evitar prohibiciones y buscar regulaciones, así como la vigilancia del cumplimiento. Vivimos en un mundo global donde nos toca respetarnos, ser más tolerantes ante las diferencias, sobre todo de pensamiento. Si queremos un planeta de larga vida tenemos que empezar a ser más conscientes de lo que hacemos y cómo lo hacemos.

 

María Teresa Moreno Manzanilla
Médico veterinario zootecnista.

 

7 comentarios en “Las torpes leyes

  1. Le agradezco y le felicito por su exposición, es la primera vez en mi vida profesional que alguien como Usted detalla y expone con claridad y sin pasión ni claroscuros lo tocante al lado práctico de la real conservación de las especies silvestres y exóticas. Por supuesto que las situaciones han cambiado en tiempo y la labor de las autoridades ha sido admirable y titánica, así como el soporte y buen trabajo de los criadores y demás involucrados. Su presentación tocante a la derrama económica con trabajos lisitos para miles de familias no deja dudas. Le deseo lo mejor y nuevamente le agradezco que se haya tomado tan en serio algo tan importante como salvaguardar la vida animal.

  2. Esto pareciera haber sido escrito por la dueña de un circo con animales, o por la dueña de un palenque, aficionada a la caza y taurina, además. En suma, pareciera ser la voz de una veterinaria sin ética, de las del montón. Cuánto apuro debió pasar cuando la invitaron a escribir sobre el tema: se le agolparon las ideas y solo consultó a la Semarnat y no a su corazón, que olvidó las palabras amor y libertad.

    • Una ves mas se menifiesta el desconocimiento total y se desaprueba un articulo bien fundamentado y con grandes argumentos como en el de la dra Moreno en el comentario de Gerardo , sumemos!! Con argumentos solidos y dejemos de criticar por el solo hecho de opinar para sentirmos a la moda como acertadamente es comentado en este articulo

    • El profesional de la veterinaria que habla de “derrama económica” en la cosificación de animales ha equivocado su carrera y ha de ordenar su corazón. Aprendamos un poco:
      ANIMALISMO Y LIBERACIÓN ANIMAL
      Diferenciaciones básicas
      LIBERACIÓN ANIMAL
      La gente de la liberación animal tiene un objetivo claro: la emancipación total del resto de los animales de nosotros. El animal no humano, su sitio no es la ciudad. Han sido todos arrancados de sus hábitats, encerrados y sometidos a esclavitud y tortura para una alimentación que no es natural y es cruel, puesto que mata a unos para que vivan otros. No piden amor para sus defendidos -cosa imposible en un mundo tan vil-, exigen Justicia. El Estado es enemigo de la libertad de los animales, que nunca les/nos concederá: el Estado es nuestro enemigo. Así, los liberacionistas son veganos. No comen cadáveres. La liberación animal equivale, en parecidos presupuestos, al antiesclavismo negrero. Para el individuo de distinto color se buscaba su total emancipación. La diferencia es que éstos seguían viviendo entre humanos, por decisión propia, pero el resto de los animales no desean el mundo humano, fuente eterna de sinsabores, dolor y martirios diversos.
      Los que luchamos para la liberación animal, enfocamos nuestros esfuerzos en erradicar toda forma de tortura, confinamiento o uso de cualquier animal, incluido el animal humano, recluido y sectarizado en las ciudades. Creemos que la utopía es posible. Tenemos una Visión y la seguimos. Convocamos y participamos activamente en manifestaciones antitaurinas, contra los zoos, antiespecistas en general; entramos por sorpresa a boicotear lugares de maltrato e intentar detener crímenes; trabajamos en fórmulas de intento de concienciar a la población respecto a que los animales son individuos y que no sólo no hay que maltratarlos, sino que no hay que cosificarlos, que no son propiedad, que no son “animales de compañía”, que son seres únicos que han venido a decidir hacer lo que quieran con sus vidas. Luchamos con actos diversos por igual contra el Estado que contra el pueblo martirizador: son un mismo puño. Consideramos amigas e iguales las otras justas luchas sociales y sabemos que en definitiva todo alzamiento popular busca lo mismo: respeto para el individuo.
      La liberación animal tiene una clara raíz anarquista. Hablaríamos de una anarquía verde. Somos ecologistas y anticapitalistas. Por ello, es claro que detesta los liderazgos, las estructuras que no sean horizontales, la idolatría y otros vicios de los grupos menos evolucionados en una sensibilidad libertaria.
      La liberación animal se introduce en el corazón de sus defendidos y pregunta con claridad qué quieren de verdad sus defendidos, y luchan por ello.
      No hay jaula lo suficientemente grande para la moral liberacionista, ni justificación posible para que un inocente sea reo de por vida.
      Saben que cuando el humano resuelva su deuda con los billones de esclavos animales que enclaustra, humilla y mata para comer y usa para entretenimiento, sólo así, quizá, podrá comenzar a saber quién es en este mundo. Mientras tanto, estará loco. Y será cruel.
      ANIMALISMO
      Es el movimiento que lo popular le confiere, erróneamente, todo el estatus de defensa de los animales. El pueblo, los medios de comunicación, cree que quienes defienden a los animales son los animalistas.
      El animalismo basa sus estrategias de lucha en la lucha escalonada. En España, centra casi toda su atención en la abolición de la tauromaquia, focalizando poco o nada otros maltratos, tanto en sus discursos como en sus acciones. Su explicación: que si se van quitando las torturas que “se ven”, se irá sensibilizando hacia quitar las torturas que “no se ven”. El animalismo es especista, por tanto. Es un movimiento constituido por lo más variopinto de la sociedad, que presuntamente es sensible hacia los animales. Así, se llaman animalistas quienes dicen “gustarle” mucho los gatos y los perros y denuncian todo aquello que tenga que ver con su maltrato. O se dicen animalistas porque acuden a todas las protestas y actos antitaurinos. El animalismo no contempla el veganismo como uno de los fines y/o bases del derecho animal. Quizá la mitad de la población animalista, o más, no es vegana; algunos son vegetarianos y otros, omnívoros. Hay, entre los animalistas, gente conocida de años de lucha y logros antitaurinos, que todavía come cadáveres de animales, e incluso pontifica respecto al derecho de hacerlo.
      El animalismo, al estar constituido por tan variadas formas de vista y caracteres en sus integrantes, es un movimiento de idea difusa, de nula caladura ética y filosófica, al que, por ello, le es muy difícil ponerse de verdad en el corazón y apuros de sus defendidos y protagonizan acciones en que, en mitad o antes del calvario animal, se hacen fotos, para decir que estuvieron allí. El animalismo realiza, en el corazón de su lucha, la antitaurina, actos llamados saltos al ruedo. En ellos, esperan a que se realice la corrida, la tortura completa del toro, y cuando éste está muerto es cuando saltan a la arena con un cartelito levantado que dice ABOLICIÓN.
      Es un movimiento tendente al amiguismo y la idolatría. Temen y odian la utopía; ignorantes, no saben que Utopía es la generala que ha llevado a la victoria la erradicación de pasados y gigantescos monstruos sociales. No conociendo en verdad su finalidad ni teniendo un corazón único, el animal, están en lo que consideran lucha como en una especie de quedadas diversas donde se vuelven a ver los amiguetes y se hacen fotos. Si alguien, entre ellos, critica o lanza a debate alguna acción, es inmediatamente reprendido por los otros, aunque tenga razón, porque para este movimiento es tan importante, o más, proteger a los amigos y las ideas subjetivas, que la finalidad de la salvación o protesta contundente por los animales.
      No admite debate, insistimos. No admitiendo debate, no es permeable. Está dividido en las llamadas asociaciones protectoras de animales, que son entes en su mayoría que buscan notoriedad para sus firmas y, si puede ser, emolumentos, financiaciones, un sueldo por estar en… y si puede ser más alto, mejor.
      En cuanto a los activistas, las luchas intestinas son moneda corriente. Pero sólo se ejerce la crítica en secreto, nunca en abierto. La crítica y el debate, que alza, nutre y vigoriza a cualquier grupo humano y más a un movimiento de agitación social, es gravemente reprimido por el animalismo. Activistas se pelean unos con otros, no interviniendo los demás, a veces -es un movimiento puramente infraterno-, y asociaciones se pelean unas con otras, robándose ideas, espacios en prensa y en pasillos y habitaciones de los ayuntamientos.
      Los fines del animalismo son que los animales no reciban maltrato, que “se les ame”. Que se generen leyes que los protejan entre nosotros y que, finalmente, los animales puedan vivir entre nosotros sin ser maltratados. Viven bajo el yugo del Estado -la mayoría de sus integrantes ejercen la esclavitud de la votación- y, por ende, lo consideran el mejor de los mundos posibles. No le es necesario al animalismo interesarse ni generar sinergias con otras luchas: la feminista, la antixenófoba, considerándolas ajenas. No interesándole demasiado reflexionar sobre el concepto de propiedad, su mundo final podría imaginarse como animalistas montando a caballo “bien cuidados”, animales de compañía de razas cuyos individuos incluso han ganado concursos de “belleza” y granjas de animales para alimentación con jaulas e infectos habitáculos un poco más grandes y con menor nivel de hacinamiento que las de la actualidad, quizá con un suelo que no les parta los dedos y pezuñas tanto como ahora.
      El “animalista” no observa el mundo vivo con una cosmovisión a la altura de los animales, hace lo que puede y cree hacerlo bien porque todavía es “demasiado humano”, pero es la crisálida de donde ha emergido nuestra parte animal salvaje por la que habla y hablará la liberación animal -por ahora en pequeñas minorías e individuos, pero en vuelo, creciendo en un gran salto, grande como el firmamento-, verdadera, libre e innegociable como el mañana que defiende.

  3. Todo mi respeto y admiración por esta gran profesional, una mujer integra, responsable que ha dejado escuela en este país. Felicidades Dra!!!

  4. Personalmente he sido testigo de tu trabajo y preocupación por el medio ambiente pero lo que más me llena de orgullo es que tu dedicación está en cada una de las áreas de tu vida.

    Has sido una maestra para mí en todos sentidos. Gracias por la congruencia y honestidad con la que te desenvuelves y la que respalda el trabajo que realizas día a día, he aprendido que eso hace que realmente trascendamos en nuestra labor y razones fuertes que las personas a nuestro alrededor encuentran para impulsar nuestra labor.

    Para mí es importante decírtelo porque me has enseñado con los años que más allá de una pose o un aparentar que estamos preocupados por nuestro país, la congruencia y honestidad son valores que no se deben quedar en un discurso o un artículo sino que se deben aplicar en cada uno de los momentos de nuestra vida.

  5. Estoy totalmente de acuerdo con su opinión, creo que muchas de las regulaciones han sido hechas al vapor y sin sustento de una realidad, espero que siga participando en las iniciativas y regulaciones, también me gustaría que se promoviera más información para que la gente no tuviera estigmas en la crianza y comercialización sustentable de especies.