El usado dicho “prometer no empobrece” es falso cuando se refiere a candidatos a puestos de elección popular. Las promesas que se vierten al calor del templete, frente a una plaza pública, al final, cuestan mucho dinero al erario.

Nos cuestan a los mexicanos de dos maneras: primero, como gasto efectivo, y segundo, como costo de oportunidad. El primero surge de la simple operación matemática de multiplicar el universo de beneficiarios, por el costo del servicio o producto ofrecido, por el tiempo que estará vigente. Pero el segundo es más complejo. Porque se trata de todo aquello que se pudo haber hecho con ese dinero y se dejó de hacer. Esto es, las alternativas que había para usar de mejor forma esos recursos.

Las promesas de política social tienen dos características adicionales a su costo: son altamente rentables en el aplausómetro inmediato; pero una vez instaladas en programas concretos, quedan como si hubieran sido escritas en piedra, por el costo político que implica eliminarlas. Así, se convierten en una carga presupuestal permanente y casi siempre creciente, que difícilmente puede revisarse, reducirse o eliminarse.

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Ilustración: Guillermo Préstegui

El problema es que resulta poco probable que los candidatos a puestos de elección popular asuman la responsabilidad de comunicar el costo real de sus promesas, y las implicaciones de implementarlas. Por eso lo hacemos nosotros, con dos ejemplos concretos.

En noviembre del año pasado Andrés Manuel López Obrador presentó, como parte de sus Lineamientos Básicos de Proyecto Alternativo de Nación 2018-2024, su principal propuesta para atender los problemas de la juventud mexicana: entregar dinero.

A continuación algunas de las promesas: “todos los estudiantes de nivel medio superior contarán con una beca mensual equivalente a medio salario mínimo”. De acuerdo al INEE hay 4,985,080 alumnos de media superior en el país, cada uno recibiría 14,607.30 al año, lo cual implica un gasto anual total de 72 mil 819 millones de pesos..1

Adicionalmente, el programa “Jóvenes Construyendo el Futuro” financiará a 2 millones 600 mil jóvenes. Del total, 300 mil contarían con una “beca” anual de 27,500 pesos. Equivalente a un gasto de 8 mil 250 millones de pesos al año.

Los otros 2.3 millones de jóvenes recibirán apoyos de 1.5 salarios mínimos. La suma equivale a una erogación de 100,790,370,000 pesos anuales.2

En total, la propuesta plantea entregar —en efectivo— 182,038,929,084.00 cada año. Más de un trillón de pesos3 durante el sexenio.

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Fuente: Elaboración propia con información del Presupuesto de Egresos de la Federación 2017 y COMPRANET 2016.

Así, para financiar este programa, Andrés Manuel López Obrador podría eliminar toda la Obra Pública Federal y la UNAM completa para un año; o podría también eliminar al Poder Judicial y el Programa PROSPERA, y aún le faltarían varias decenas de millones de pesos. O puesto de otra manera, el costo de su programa podría financiar por lo menos seis veces a la UNAM completa.

Pero este es solo el costo presupuestal. Los jóvenes mexicanos no necesitan pequeños sobres con dinero regalado, necesitan oportunidades educativas de calidad para desarrollar sus distintos talentos y acceder a empleos que les permitan un modo digno de vida.

Dada la política propuesta por Andrés Manuel López Obrador, para un joven sería más rentable ser nini —ni estudiar ni trabajar— y recibir 1.5 salarios mínimos, que buscar un empleo que requiera de su trabajo y esfuerzo diario. Regalar dinero durante seis años en nada cambia el origen del problema. Pero, los incentivos perversos de esta política sí podrían empeorar mucho el futuro de la juventud mexicana.

El populismo no discrimina partidos políticos. En el Estado de México el candidato por el PRI, Alfredo del Mazo, propone como eje de su plan de gobierno los “Salarios rosas”. Con los salarios rosas el candidato pretende- con 600 pesos al mes- reconocer la labor que realizan diariamente en sus hogares las amas de casa mexiquenses. En el Estado de México hay, según el INEGI, 3,149,629 adultos dedicados a quehaceres domésticos. De ellos, 162,931 son hombres.  Asumiendo que el candidato implementa una política discriminatoria por género en contra de los hombres dedicados al hogar, la cifra restante de 2,986,698 implicaría un costo para el estado de: 21,504,225,6004 pesos anuales. A lo largo del sexenio se entregarían 130 mil millones de pesos. 

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Fuente: Elaboración propia con información del Presupuesto de Egresos del Estado de México 2017.

Es decir, se trata de un programa que costaría casi dos terceras partes de todo el gasto en salud en la entidad; o el doble que todo el gasto en procuración e impartición de justicia; o cuatro veces el gasto en transporte público; o veinte veces todo el gasto en protección al medio ambiente. Así que, para financiar la propuesta, el gobernador tendría que recortar lo equivalente al 60% de los servicios de salud, atención de emergencias, operaciones, medicamentos para los mexiquenses. Como alternativa, pudiera recortar todo el gasto en los rubros de justicia y transporte público y todavía le faltarían más de 6 millones de pesos.

¿Qué condiciones tienen que cambiar para que más amas de casa en el Estado de México puedan aspirar a un ingreso propio? Para empezar guarderías de calidad y estancias adecuadas para adultos mayores y personas con incapacidad, para poder ir a trabajar tranquilas; transporte eficiente y seguro para poder moverse con facilidad y tranquilidad; programas de creación de capacidades para incorporarse fácilmente al mercado laboral. Además, si realmente se busca mayor equidad, se requiere proponer cambios a distintas leyes que sancionen salarios diferentes por trabajos iguales, por cuestiones de género.

Las mujeres no necesitan que el gobierno les regale dinero, sino que se encargue de mejorar las condiciones de vida que les permitan ser productivas y alcanzar su potencial.

Para los candidatos es sencillo lanzar promesas populistas, de alta rentabilidad política, dirigidos a dos grupos de electores que definen los procesos: jóvenes y mujeres. Además, las propuestas, que se repiten miles de veces en discursos, spots de televisión y volantes, son muy fáciles de entender: si perteneces a este grupo, recibirás dinero que no tenías. Así de sencillo. Sin tener que hacer nada.

Lo que no harán los spots o los folletos de los candidatos es comunicar los costos reales y futuros de estas propuestas, ni hablar de todo aquello que podría haberse hecho con ese dinero.

El tipo de propuestas descritas en este artículo se aprecian en discursos de campaña de todos los colores. Escogimos dos que nos parecieron extremas por su costo y obvia ineficacia. Pretendemos seguir analizando propuestas de todos los partidos para evidenciar los costos de sus promesas.

Nuestro país requiere de electores críticos que distingan entre ocurrencias para ganar votos fáciles y propuestas viables que realmente tienen la intención de construir agendas de gobierno que solucionen problemas desde sus causas.

Propuestas como éstas sólo pueden llevarnos a dos conclusiones: son mentirosos, o son muy malos para las matemáticas. Cualquiera que sea el motivo, quienes pagamos somos los mexicanos con nuestros impuestos.

 

Alexandra Zapata y Max Kaiser


1 Cálculo: (salario mínimo 80.04)*(0.5)*(365)*4,985,080 alumnos = 72,818,559,084.00

2 Cálculo: (Salario mínimo 80.04)*(1.5)*(365)*2.3 millones de jóvenes = 100,970,370,000.00
Nota: El documento de Lineamientos Básicos de Proyecto Alternativo de Nación 2018- 2024 cita un costo total de 94 mil 695 millones de pesos anuales para el rubro. Su suma propuesta no coincide con la multiplicación de cifras. 

3 La suma equivale a 1,092,233,574,504.00 pesos.

4 Cálculo: (600)*(12 meses)*( 2,986,698 mujeres amas de casa) = 21,504,225,600.

 

3 comentarios en “El costo de las promesas

  1. Reflexiono sobre…
    El vínculo inexorable promesa de campaña – programa de gobierno en política social.
    Ej. “Solidaridad” fue una frase propagandística (eslogan), luego todo un andamiaje institucional transexenal del que el panismo, tan dado a destruir la política social, se sirvió y gastó dinero público en abundancia.
    “Los hijos de solidaridad”, reconocidos y bastardos, los encontramos en todos los niveles de gobierno, con gastos exorbitantes, corrupción galopante e impunidad garantizada. Sería un excelente ejercicio que los autores hicieran un cálculo cuánto nos ha costado el eslogan.
    Y tal vez sea buena idea emplear el mismo criterio temporal para las agregaciones, si en un caso el cálculo es sexenal en los otros es recomendable la misma base.

  2. ¡Contaste los jitomates tres veces en la cuenta del super! Cuidado el público de ésta revista puede leerte con más calma. No estás haciendo memes para un blog del universal, podrías intentar ser más cuidadoso con sumar y múltiplicar y compararlo con el ex fobaproa o con las evasiones de impuestos.

    • El público de esta (sin acento) revista también puede leer los comentarios escritos al vapor. ¿Podrías ser más específico al decir que el autor de este artículo contó “tres veces los jitomates…”? gracias