La vida nacional de México se ha caracterizado por sus crisis. A lo largo de cada una de ellas durante el pasado siglo y medio ha habido una clara constante: la hegemonía estadunidense. La historia de México —y de toda Latinoamérica— ha sido un incesante lidiar con esa constante. A veces la región trataba de resistir, generando nacionalismos1 y proteccionismos con visiones de autarquía, resultando en la producción cara de pésimos productos y culminando en enormes crisis de deuda.2 Eventualmente la región llegó al consenso3 de que era mejor trabajar con la superpotencia, por lo que el primero de enero de 1994 México inauguró una nueva estrategia de desarrollo, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TLCAN.



Desde entonces el controversial TLC ha polarizado económicamente a México de tal manera que ha generado también polarización política y social. Viendo el Tratado desde los estados del norte, uno puede ver el evidente desarrollo que propició el arreglo. Este es el México de las maquiladoras, de industriales regios y de los start-ups tapatíos.4 Pero a la vez el Tratado reforzó profundamente la inequidad intrarregional del país. Hundió en la pobreza a aquellos sectores incapaces de competir5 con la eficiencia industrial y agraria del país más poderoso del mundo (y Canadá). Este es el México del campo abandonado, de la migración masiva, el de los zapatistas chiapanecos y los normalistas de Ayotzinapa. El gobierno mexicano le apostó al TLCAN y en promedio México pudo cubrir sus pérdidas, integrándose intrínsecamente a la cadena de producción y al mercado estadunidense. Siempre y cuando esa cadena se mantuviera ininterrumpida y ese mercado permaneciera abierto todo seguiría estable.

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Ilustración: Víctor Solís

El 8 de noviembre de 2016 se perdió en grande esa apuesta. México puso el 73%6 de sus huevos en una canasta y ahora la nueva administración estadunidense tiene a México bien cogido de esos mismos encanastados. Los todavía influyentes descendientes intelectuales de quienes hicieron las paces con la integración norteamericana a costa de fomentar más dependencia se muestran atónitos e incapaces de proveer un plan B convincente ni una solución al problema.

Durante décadas el camino de menos resistencia fue el de la mediocridad de la dependencia ante Norteamérica. Mediocre el crecimiento anual económico,7 mediocres salarios,8 mediocres las soluciones9 para combatir la pobreza, todo por mantener la estabilidad y un buen balance comercial —objetivos laudables mas no suficientes. Ahora ese camino se está cerrando y otros, que antes parecían insólitos, comienzan a verse menos descabellados. La pregunta ya no es si el país está dispuesto a sufrir para construir una sociedad más dinámica y equitativa. Ahora la pregunta es si habrá de sufrir en vano mientras que a la vieja estructura se le prende fuego desde fuera.

Una propuesta frente al embate reciente apunta a la diversificación de la economía mexicana hacia China y Europa. No es mala idea, pero arriesga a que las enormes disparidades entre el tamaño del mercado de uno y el de la riqueza del otro lleve a consecuencias similares10 de dependencia. Además, China y Europa están a un océano de distancia y la geografía es destino.11 Mientras tanto, México tiene al lado a un mercado estadunidense que en 2016 contaba con 120.8 millones12 de miembros de una (decreciente) clase media. Por su parte, México tiene —generosamente— de 30 a 50 millones de personas con capacidad de consumo más allá de la subsistencia. ¿Dónde más habría un mercado lo suficientemente grande y cercano para poder al menos amortiguar el golpe?

México lleva tantos años deslumbrado por su vecino del norte que ignoró la explosión de crecimiento que ocurrió a sus espaldas en la última década. Se estima que, en algún momento del pasado lustro, Latinoamérica rebasó a Estados Unidos en cuanto al número de miembros nominales de la clase media, hoy con un total de 152 millones13 de integrantes. Hay serios matices a estas cifras, y es innegable que el mercado estadunidense todavía tiene una capacidad de compra mucho mayor. Pero poco a poco esto deja de ser tan importante. No importa cuánto dinero haya en un país que está decidido a sólo comprar y producir productos internamente.14

Latinoamérica tiene una ilustre historia de disputas internas, envidias y guerra. Claramente no hay un buen precedente para la cooperación interregional solidaria. Por suerte, la solidaridad es lo de menos; la necesidad es la madre de todo invento. El fin del superciclo económico de los países exportadores de materias primas ha acabado15 y sus efectos se están sintiendo profundamente16 a lo largo de la región. Si algo une a Latinoamérica ahora es la tremenda necesidad de un cambio.

Una buena alternativa podría venir de la adaptación al siglo XXI de las ideas del argentino Raúl Prebisch. Aquellos lectores bien informados en este momento gritarán “¡Ajá!” felices de atraparme en un desliz, pues para muchos el nombre resucita ideas de una fallida estrategia latinoamericana de antaño; la del desarrollo industrial a base de la sustitución de importaciones.17 No defenderé a ese pasado aquí. Es innegable que las economías de la región fueron abatidas por la mala gestión de gobiernos que se cerraron ante la competencia externa y como consecuencia acabaron en la quiebra.

El mismo Prebisch descalificó a este particular fenómeno de proteccionismo latinoamericano. Él abogaba por un desarrollo desde adentro,18 que consiste en la defensa temporal de industrias incipientes y la expansión del mercado interno. La estrategia se justificaba mejor en la época de Prebisch, ya que durante los años cincuenta cuando estaba en boga la ideología cepalista (llamada así porque Prebisch fue jefe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe o CEPAL), Latinoamérica estaba hundida en la pobreza (sin mercado interno) y comenzaba apenas un proceso de industrialización incipiente. Los gobiernos de la región se enfocaron en fomentar a sus industrias y mercados pero crucialmente nunca abandonaron el proteccionismo, creando flácidos monopolios gestionados por el amiguismo. Por suerte, los argumentos en pro de la protección industrial ya no son tan relevantes. Latinoamérica ya tiene una clase media significativa y una planta industrial preexistente. Ahora la región se presta a la parte más relevante de la propuesta de Prebisch, el desarrollo regional integrado.

Tras las recientes elecciones estadunidenses el gobierno mexicano ha hablado tenuemente sobre “fortalecer el mercado interno”19 sin explicar cómo lo logrará evitando las debacles como la del desarrollo compartido.20 El problema es que el mercado mexicano no puede sostener solo la capacidad productiva ahora basada en el consumo estadunidense —en estas cuestiones el tamaño sí importa. Un mercado latinoamericano integrado entrenado hacia el exterior tal vez sí podría competir y crecer. Ya se ven pequeños indicios del camino a seguir: la Alianza del Pacífico21 muestra un prototipo de lo que podría convertirse en una alternativa de intercambio equitativo, movimiento libre de capital humano y financiero, y de crecimiento orientado hacia la exportación (en el caso de la Alianza hacia el mercado asiático). El enfoque comercial es importante pues es imposible confirmar que un producto sea de calidad o una industria de excelencia global si no se puede medir de manera externa e independiente su consumo. Los llamados Tigres Asiáticos22 demostraron en la década de los noventa cuánto se podía florecer con una estrategia de exportación industrial.

Esta estrategia de desarrollo latinoamericano no se debe basar ni en límites ni muros, sino en una red de estímulos para incentivar el desarrollo regional. Se deben seguir explorando políticas de integración comercial regional adecuadas con una mirada global. Se deben homogenizar marcos regulatorios para que la inversión y las personas puedan moverse fácilmente dentro de América Latina, sin necesidad de ir a otras regiones. Se deben formar cadenas de producción translatinoamericanas con miras a la exportación global mutuamente beneficiosas —no como las que producen empleos como los de maquila que han hecho de México uno de los pocos países de Latinoamérica en los que no ha crecido el salario promedio ni disminuido la pobreza en la última década.

El mundo es mucho más multipolar y competitivo que durante la era de Prebisch. Hoy estamos viendo un África subsahariana que a duras penas consolida sus democracias,23 presenciamos el surgimiento de potencias asiáticas prácticamente inexistentes hace 25 años,24 vemos a una Europa que —a diferencia de hace un siglo— comercia con las naciones del mundo en un plano de relativa equidad. Aislados, los países de Latinoamérica seguirán en sus ciclos de depresión y dependencia, unidos podrían ser algo más que “la periferia”.

Enfrentar con dignidad y pragmatismo la debacle que se desarrolla en Estados Unidos es un primer paso, pero ya no es suficiente. Ante una situación tan difícil, un líder débil y poco popular hasta se le podría disculpar una pregunta como “¿Qué hubieran hecho ustedes?”. Un buen primer paso fue la cancelación del encuentro para iniciar la renegociación del TLCAN en Washington ante la afrenta del anuncio de la construcción de un muro fronterizo. Un mejor segundo paso hubiera sido volar a la República Dominicana en donde ese mismo día se celebraba la Cumbre de la CEPAL.25 De ahí el presidente hubiera podido comenzar el arduo proceso de proponer y construir una nueva alianza latinoamericana. El proyecto es extremadamente difícil y bien podría fallar a la larga, pero Latinoamérica tiene a su favor una historia y una geografía compartida. El mundo la ve como una unidad, aunque la heterogeneidad entre y dentro de sus países es lo que la define. La clave está en utilizar ese artificio llamado “Latinoamérica” y aprovecharlo, pues el cisma ya está aquí.

 

Alejandro González Ormerod
Historiador y economista. Actualmente es coordinador editorial de El Equilibrista.


1 http://clar.in/2lKHsV1

2 http://bit.ly/2l1enro

3 http://bit.ly/2lKNjK3

4 http://bit.ly/2loYPK2

5 http://bit.ly/2lVrole

6 http://bit.ly/2lKnmeZ

7 http://bit.ly/2mkCLnN

8 http://bit.ly/2lKYH8u

9 http://bit.ly/2mAwL6C

10 http://bit.ly/2mtCTOY

11 http://bit.ly/2loYh6W

12 http://pewrsr.ch/2l1efrG

13 http://bit.ly/2mkHNRp

14 http://bit.ly/2mAwgJM

15 http://bit.ly/2leAHZz

16 http://bbc.in/2lKWCd3

17 http://bit.ly/2mAxtRq

18 http://bit.ly/2mkGceo

19 http://bit.ly/2lKXHRM

20 http://bit.ly/2lKwh0h

21 http://bit.ly/2mkQ1ZZ

22 http://bit.ly/2lKP35Q

23 http://bit.ly/2lKlza0

24 http://bbc.in/2le3ZHY

25 http://bit.ly/2mAB2af