Entre los libros y papeles que forman el legado en reposo del historiador Edmundo O’Gorman hay dos libretas de pasta dura, lomos y esquinas rojas, hojas blancas con cantos de rayas rojas y amarillas. Una libreta corresponde al año 1956, la otra a 1960. El historiador escribió en ellas con invariable pluma azul y letra muy pequeña los pensamientos que iba suscitando en él su vida amorosa.

En 1956 Edmundo O’Gorman tenía 50 años, era profesor de la UNAM y preparaba la edición de su libro clásico La invención de América. Si algo muestran estas reflexiones hechas al paso del amor es que en O’Gorman convivían con naturalidad el filósofo y el amante, el  metafísico y el amoroso. Y que su última  divisa de acceso, comprensión y aceptación del mundo podía caber en una frase: “Todo es simple: yo te adoro”.

01-amor-01

Historia

El conocimiento del pasado es conciencia colectiva —luz para la acción social— pero para el individuo el pasado, la historia, es inútil, porque uno se sabe y se siente absolutamente distinto de todos los que lo anteceden. Cuando más el pasado para el individuo es asunto de curiosidad del género de un chisme. Un individuo vitalmente vigoroso sentirá con alegría su enajenación con el pasado. Es decir, se sentirá “especie” por sí solo. Su vida personal es la Historia.

pleca

Esta tarde después de verla con qué alegría y luz desentrañé el sentido de aquel difícil texto en que me ocupaba.

pleca

Sólo respecto a las personas que no amamos hay ausencia; lo que llamamos ausencia de las personas amadas sólo es el efecto de su presencia dentro de nosotros. Las sentimos agitándose en nuestra alma, enseñoreadas en el asiento de la memoria y mezcladas obviamente a todo lo que hacemos, y a ese sentirlas así —tan presentes en y para todo— por una inversión de términos le decimos “ausencia”. Ya que, quizá, en última instancia la presencia física de un ser amado —de la mujer que se quiere— sea en cierto sentido más ausencia que la otra, porque verla o tocarla es una manera de enajenación que nos estorba ese callado e íntimo estar con alguien cuando no estamos con él.

pleca

Decirle a ella después de unos días de no verla: “Te he tenido conmigo todo este tiempo” no es, ciertamente, expresión de ausencia.

Pero eso puede ser un intenso placer —buscado por ciertos conocedores— el no ver a quien se muere uno por ver. Es una de las formas más activas del amor; algo así como lo que es la pura especulación filosófica respecto a la experimentación física. Sin embargo, es un hecho, que esa forma pura de amor, de estar con, no se basta a sí misma y se agota. El amor requiere —paradoja siempre— ese doble juego contradictorio de la presencia-ausencia y de la ausencia-presencia. Te veo para alejarte, pero te alejo para tenerte.

pleca

Todo análisis del amor sólo sirve para amar; nada nos revela, sin embargo, de la naturaleza del amor. Así, este es el único caso en que conocer no es conocer, sino que es obrar. Conocer el amor es amar, pero no se conoce nada.

Para llegar a amar es necesaria mucha soledad y mucha ausencia de la persona que amaremos. Solamente así puede operar esa alquimia portentosa que consiste en transformar nuestras preocupaciones en amor. Ya vemos, el inicial impacto de atracción es misterioso, porque depende de una suma complicada de circunstancias que no están en la conciencia —y con la imagen que tenemos de esa persona grabada en la memoria volvemos a nuestra soledad como un ladrón con su botín en casa y entonces la imagen es totalmente nuestra— operamos sobre ella y ella sobre nosotros en una vinculación profunda, y el resultado de esa mutua posesión lo proyectamos en la persona cuando volvemos a verla.

01-amor-02

Ilustraciones: Izak Peón


pleca

Lo decisivo es cuando se pasa del pensar uniforme y continuo en ella a tenerla alojada en el ánimo: huésped divino como a Dios cuando el fiel ha comulgado.

pleca

Me parece que siempre te he amado, y que los anteriores amores eran algo así como esos arrobos que conocen los místicos: anuncios temblorosos de una beatitud futura.

pleca

Sea esta mi ley: “amor sin condiciones”.

pleca

Una mujer pertenece al hombre que la adora y a quien ella ama, y no hay otra unión legítima que la ordenada por una pasión verdadera. Stendhal.

pleca

Amarte es decidirme a ser ese otro oscuro yo que verdaderamente soy.

pleca

C’est tout simple: je l’adore.

pleca

De ella depende que yo sea o no sea.

pleca

El amor a Dios es el mínimo del amor, su realidad más económica.

pleca

Política y amor.

Política: es lo histórico en nosotros, lo que nos remite a la especie, lo que nos hace borregos del redil.

Amor: lo absolutamente individual, lo que nos hace especie sui generis.

Amar: el acto el acto antihumanitario por excelencia. Lo contrario al altruismo.

Amar: egoísmo puro; por eso vida en su más alta potencia.

Así: historia e individuo: dos polos antitéticos, como sin percibirlo, lo afirma el idealismo.

El acto verdaderamente individual no es histórico, porque en última instancia no es propiamente intencional. Es mágico. Al individuo en cuanto tal (no todos los hombres son individuos) la historia le estorba; es su enemigo. Y sólo en ese sentido negativo la historia constituye al individuo hombre.

La política (en ese sentido) es la verdadera actividad comunal (lo alejado de la individualidad) es lo verdaderamente histórico; por eso historiografía es política y no  puede ser otra cosa.

Pero el hombre egregio es quien logra (aunque sea episódicamente) trascender lo histórico, no en sí con una “verdad absoluta” pero sí en sí por un amor (que es absoluto).

Ahora se ve por qué el amor es divino y por qué es para poquísimos.

pleca

La enajenación que provoca el amor no es enajenación patológica, sino enajenación histórica. Nos enajena de la historia, es decir de la especie y nos constituye en algo absolutamente único, es que enajenación (vocablo equívoco aquí) es trascendencia.

Cuanto se diga de lo transitorio del amor sólo es argumento favorable a lo anterior; no es refutación.

pleca

Por estos caminos la filosofía volverá a recobrar lo femenino y será filosofía verdadera. Lo femenino en la filoso-fía tiene que ocupar el sitio que lo teleológico ha tenido tradicionalmente en la filosofía. Se entiende: Dios expulsó del paraíso filosófico a la mujer y desde entonces el filosofar ha sido una masturbación del intelecto.

pleca

Esto quisiera decirle:

Sin la intimidad sexual no hay amor verdadero, pero no por lo que tiene de sexual, sino por lo que tiene de intimidad. El amor no tiene por meta el sexo (nada más evidente) (aunque muchas mujeres creen o pretenden creer que así es para los hombres). El sexo en el amor verdadero es una señal, La Señal definitiva que ella tiene que dar si ama. Sin esa señal el amor está en vilo, en el vacío, como enajenado, sin saber donde reposar su tremenda fatiga, sin esa señal el amor es un puro desamparo, una herida expuesta a la intemperie. Basta que una mujer dé una vez esa señal; pero es necesario que la dé. Por eso una mujer sensible, cuando ama, tiene que hacer el sacrificio (no de su pudor, que eso es secundario) de su poder que consiste en no conceder. Tiene que haber ¿? la señal decisiva en una entrega que bien puede no ser placer para ninguno de los dos. Tiene que estar desnuda como la alegoría eterna de la sinceridad y de la comunión. Yo entendería bien un amor en que la mujer sólo se hubiese entregado una vez; pero no entiendo el amor sin esa entrega. Y que los estúpidos se vayan a la… cuando confunden sexo y amor —placer y amor. El amor es una índole —no es ni esto ni aquello concreto. Te adoro a ti….. ¡pero tu señal! 

pleca

Cómo veo el problema: el hombre es posibilidad, bien; pero posibilidad en dilema y el dilema es este: ser humano o ser sí mismo. Este es el verdadero “to be or not to be” de todos los filósofos. (Kant: sociable-insociable; Heidegger: propio o impropio; Cristianismo: ángel-bestia; el Renacimiento: minoría selecta-populo, etc…) y esta idea es fundamental y fecunda, porque no verla es lo que encierra la aporía tradicional que consiste en pretender subsumir el sí mismo en lo humano. El ser en sí mismo es dejar de ser humano, o si se quiere en ser lo humano único que es uno. Es convertirse en un individuo único de esa especie.

Ahora bien, esto se traduce en los siguientes términos o ecuación:

Humano-Historia.

Individuo-Biografía.

Y a su vez:

Historia-política

Biografía-amor

En la medida que se ama se tiene biografía, es decir se es sí mismo.

Y estos dos términos —amor, política— son en el límite antitéticos; pero no se excluyen en la vida, es decir, se dan juntos en su contradicción en la vida de un hombre, y esa vida es más o menos oscilación entre los dos.

Así el hombre está en la Historia en la medida que está vinculado a la Humanidad, en la medida de su ser político, y en esa medida es histórico, es decir, constituido por el proceso histórico (visión del mundo etc.). Así lo contrario. No está en la Historia, no es histórico en la medida que es ser amante o si se quiere es sui generis histórico.

Y así por el amor se trasciende la historia; el amor es el puente por donde el hombre escapa, donde la historia, para constituir una historia singular, única, como la historia de una especie de un individuo único.

De este modo se salva la injusticia calvinista del idealismo que veía en generaciones pasadas el soporte de la felicidad de las futuras; de ese modo se salva esa terrible condenación de que el hombre en su vida no podía llegar a la plenitud de su humanidad y todo eso porque se confunden estas dos cosas: Humanidad (con mayúscula) con la humanidad de cada quien.

La plenitud del hombre es su biografía, es decir, su vida amorosa.

Y así será preciso explicitar bien estos términos: amor-política: los dos son extremos del ser que somos.

Amor: concepción del mundo en términos personales y en torno a lo amado, como foco de significatividad. Es una mística erótica, y en torno a esto: poesía-ocio-arte-sufrimiento-placer-soledad-salvación-quietismo-magia-la famosa autonomía tan soñada… egoísmo puro positivo-presente.

Política: concepción del mundo en términos generales y en torno a lo social-foco de significatividad-razón-ciencia-generación-negocio-industria-indiferencia-compañía-dependencia-futurismo-pragmático-dominio-acción-familia.

Así la historia el enemigo del hombre —de sí mismo— el estorbo ontológico.

En la historia no se es uno mismo; se es forzosamente lo otro, y sólo así se deja huella en la historia.

El sí mismo —la vía del amor— no deja traza en la historia, porque es una historia única sui generis, otro plano que en cuanto tal no incide en el plano de la Historia.

pleca

Y aquí descripción fenomenológica del amor, oponerse a la idea de que es “anormal”, “enfermedad”, “frenesí”, etcétera.

Es extremosidad ontológica del yo; pero ser yo no es anormal.

pleca

¿El objeto del amor? ¿Por qué la mujer? Es el objeto por excelencia.

pleca

Se puede partir para todo esto del idealismo. Es su superación.

pleca

En la contingencia: la plenitud del hombre=mínimo de Historia (es decir lo preciso al puro soporte animal: comida, etc.) y máximo de biografía.

pleca

En todo esto es capital mi distinción de Historia como vida y la Historia como hecho histórico impropio.

Posiblemente la solución sea esta: Historia como vida se identifica con lo individual. La vida es categoría que no sabe de especies, o si se quiere cada individuo es una especie única.

pleca

¿Por qué amor como posibilidad suprema? […] Porque amor es camino hacia verdad superior.

pleca

El escepticismo: vía purgativa de la vida intelectual y apertura de la vida personal.

pleca

El espectáculo de dos amantes es de dos seres sustraídos a lo general. Esto es cierto, así es. Lo decisivo es tomar en serio ese extrañamiento y concederle su sentido, su contenido vital.

01-amor-03
pleca

Por el amor nos emancipamos de la Historia; pero es preciso para llegar a esto pasar por el escepticismo absoluto que es un dolor o muerte de la razón.

pleca

¡Cómo me has dado horas sombrías! En ese momento eres mi ángel de desolación. Sean bienvenidos, porque cuando todo lo disipa una sonrisa tuya se hace la luz nueva cada vez más transparente y alegre que la luz vieja, y eres entonces mi ángel de luz.

pleca

El amor es un acto contra la propia conservación; es un acto de auto- negación, de auto-destrucción, por eso es la esencia de la vida individual. Por eso el amor y la generación de menos seres —hijos— no se implican. El acto de amor con generación es donde se cruzan la Historia y la biografía.

pleca

La idea de que el amor es algo anormal procede de la vieja noción de que las pasiones son anormales (idealismo), es decir irracionales, pero no se advierte:

Que la razón también es una pasión (y por eso sería anormal).

Que el amor tiene sus propias razones (Pascal) y que para el amor lo irracional, lo anormal, es la razón.

pleca

¿Cómo y por qué calificar de frívolo a algo (el amor) que es susceptible de proporcionar la mayor alegría y el mayor dolor?

pleca

Vitalmente, el amor es el argumento más decisivo, porque es la forma más alta de conocimiento.

pleca

¿En qué consiste la famosa “seriedad” de muchos hombres “importantes” (intelectuales, políticos, industriales, banqueros, etc.)? En una condena general y sin cuartel de la “frivolidad” y del ocio, es decir de lo más individual.

pleca

En una doctrina extrema del individualismo, como ésta, el individuo —en el límite— no es ni perfecto, ni noble ni digno, ni nada de eso. No hay punto de comparación. En un sentido es un absoluto.

pleca

El escepticismo es un peligro para la vida, es decir para la vida del redil.

pleca

El individuo se valora por su utilidad a la especie; pero esa valoración no es la que el individuo independiente tiene de sí.

pleca

Sentirse aislado —como especie única— tal la más alta evolución de la especie humana. Si hubiera teología esa sería la meta.

pleca

Nuestra última instancia es nuestro gusto, no nuestros argumentos.

pleca

La enemistad de las pasiones brota desde el Cristianismo y se continúa en la Edad Moderna (verbi gratia, Idealismo). Pero es posible, como algunos antiguos, hacer de las pasiones la más alta meta y aspiración.

pleca

El ideal propio (verdaderamente propio) debe ser la fuente de la manera de comprender nuestras obligaciones y derechos.

pleca

El desenlace trágico del amor es la recaída en la Historia. A eso se llama vuelta a la normalidad, cuando es una vuelta a la nada.

pleca

Un pensamiento, junto a un sentimiento, es como una sombra junto a la luz que la proyecta.

pleca

Pensar: simplificar; sentir: vivir.

pleca

Los animales se aman entrañablemente, he aquí la gran lección que nos brindan en su silencio.

pleca

Es enternecedor el simplismo de vigilia y sueño. El individuo verdadero sueña durante la vigilia. Este soñar es ingrediente esencial del amor, es decir de la condición individual.

pleca

¡Causa y efecto en el amor! Es de morirse de risa.

pleca

Yo esperaba la catástrofe; pero me confió al día siguiente la manera de pasar juntos el día.

01-amor-04
pleca

Esta doctrina del individuo frente a la historia —literalmente frente o contra— es, por su esencia, una doctrina individual. No pretende por lo tanto al proselitismo, y en el último fondo es su mejor garantía como verdad. Como verdad individual, personalísima, se entiende. Pero la verdad es siempre lo “entrañablemente mío” y en la medida que deja de ser eso empieza a no ser verdad. Parecería, entonces, que hay un contrasentido en, primero, expresar verbalmente esa verdad y, segundo, mayor contrasentido en publicar. Pero digo, si hay contrasentido no importa gran cosa, porque esta índole de verdad puede albergar eso. Sin embargo, puede constatarse además que el hombre requiere expresarse para ver claro y en cuanto a publicar que el hombre requiere mostrarse a los demás Ecce Homo. Pero esto no es para convencer; es mostración, es apocalipsis, es revelación.

El individualismo extremo: la orgía más desaforada de cuantas son posibles. Descarga ontológica suprema, y como toda orgía auténtica penetradora, descubridora de verdades inefables.

pleca

Ser sí mismo no es conocerse a sí mismo, es vincularse al gran proceso de la vida.

pleca

Dentro de la “Historia” el individuo es algo: es político-intelectual-criminal-santo-comerciante-banquero, etc., etc…; pero fuera de la “Historia” (es decir en el mundo personal que trasciende lo histórico por el amor) no se puede decir que alguien sea esto o aquello, el ser se cierra sobre sí mismo y es su propio contenido. El amante sólo es “el amante” cuando se le localiza dentro del proceso Histórico, es decir cuando se le saca del proceso propio de su propia significatividad [sic]. Pero de todos modos ¿qué sentido tiene decir que X es un amante? Ninguno, porque ser eso no está en la misma categoría del ser que ser político, general, etc. Ser “amante” es una mera etiqueta verbal sin sentido. ¡Se ama y eso es todo!

pleca

Del dolor que causa el amor

Es un dolor gemelo de la más grande dicha y son inseparables. Luego bienvenido.

El dolor de amor es una necesidad del espíritu, tan necesidad como la dicha. Anular —con piedad por ejemplo— el dolor del amor, es anular el amor mismo. Tener piedad de un amante es un agravio imperdonable. Es confundir la dicha del amor con el “bienestar”.

El dolor de amor —el más profundo y personal— es incomprensible para todos los demás. Por eso es mal interpretado cuando inspira compasión.

Sólo es abordable el dolor de amor por la persona amada —siempre que ella también ame— es decir, siempre que ella también sufra. Cuando ella no ama, se compadece, y nos injuria profundamente.

El vínculo doble de dolor —dicha es la verdadera unión, porque es la unión en lo más personal mutuo, y el sufrimiento que causamos y que nos causan es en cierto sentido profundo la mayor “alegría”.

En el amor nunca debe haber compasión o piedad. Sólo una feroz alegría de sufrir y hacer sufrir, porque el amor causa estragos indecibles en los intereses “históricos”.

pleca

La mujer es la representación simbólica de la vida —por eso, lo que una época hace de las mujeres nos indica certeramente el modo que esa época entiende y vive la vida.

pleca

El escepticismo ¿es un hastío? Sí, no es una desconfianza. Es apertura hacia nuevos horizontes más personales, más arriesgados, más ocultos. Escepticismo: señal de la madurez intelectual del alma, pero ¡qué difícil entenderlo y aceptarlo y vivirlo! Requiere la inmolación de todo lo que hasta ese momento ha dado seguridad, honor y satisfacción. El escepticismo auténtico es como la serpiente en el momento de cambiar de piel —o como el ave Fénix cuando sufre la tortura del fuego— pero para renacer. Es el paso de la vida intelectual personal —el paso de lo “histórico” a lo individual— de [la] política al amor.

pleca

El escepticismo es una purgación del alma, de la razón. Es la meta necesaria de toda vida intelectual auténtica, un desierto que es preciso atravesar hacia la tierra prometida de lo individual y profundo. El terror al escepticismo convierte al intelectual en algo rutinario, es decir en falso intelectual —mero ganapán. Hay que vivir el escepticismo para poder superarlo; pero ya no se supera con la razón —eso sería marcha atrás. Se supera vitalmente, con el amor.

pleca

La razón no es capaz de sufrimiento, pero es capaz de dar placer. He aquí algo definitivo y extraordinario.  Quizá por sólo eso el hombre (de Occidente) se ha entregado a la razón y la ha elevado a lo más alto de su ser. Por eso, también, ha condenado al amor como anormal, es decir, como irracional. Pero ¿lo irracional es anormal? Así acontece que la razón es medio para matar el amor —que es fuente por igual de sufrimiento y dicha. Todo esto puede leerse como una apología de la razón; pero… ¿no será que la felicidad que es capaz de dar la razón no lo es realmente, puesto que no supone sufrimiento? En suma, que es una felicidad falsa —la felicidad dentro de la seguridad.

Pensar las felicidades futuras racionales propuestas por el idealismo Kant, Fichte, etc. Condorcet, Comte, etcétera. En suma felicidad de la “especie” a costa del individuo, o mejor, a costa de la dicha individual.

pleca

La cultura occidental es una gigantesca conjuración contra la dicha individual en honor de una idea de la felicidad colectiva. Esta es la base de toda moralidad, de toda religiosidad.

Pero la moral y la religión después la filosofía y [¿] después? [¿] Juntas? No son sino prolongaciones del sueño de felicidad que todo hombre sueña.

[¿] Entre los países? Edénicos —los paraísos terrestres— de todas las literaturas y los cielos religiosos y los futuros filosóficos hay un vínculo. El futuro de Humanidad de Kant no es sino el paraíso terrestre de cualquier viajero antiguo —[¿] sólo que racionalizado? Hasta el grado de perder toda su frescura y encanto.

pleca

“El progreso” nada tiene que ver con la felicidad; tiene que ver con la razón. Confundir progreso con felicidad es el pecado original de todas las utopías racionalistas.

pleca

El dinero es importante para la felicidad; pero el dinero no tiene que ver con el progreso.

pleca

Examinar a San Pablo “el político” por antonomasia ¿que odió al amor, a la mujer? Lo uno va con lo otro.

pleca

Se dice “primero leer y luego filosofar” pero debe ser “primero leer y después olvidar”. El primer paso del escepticismo liberador de la personalidad.

pleca

El más gigantesco equívoco: hablar del “hombre” como si esto incluyera a la mujer.

pleca

Tema: los falsos intelectuales y el problema del escepticismo. Quiero decir: los intelectuales auténticos que llegan a la madurez del escepticismo y que no lo admiten en sus actos, en su actividad. Continúan emprendiendo el mismo tipo de investigaciones, de obras, como si nada hubiera acontecido en su interior, y lo que antes fue trabajo serio y verdadero se torna en palabrería hueca. Este cambio es apenas perceptible para los de afuera, pero por dentro es puro hastío, creciente ceguera. Reconocer ese hastío he allí lo decisivo, porque entonces surge potente y real la necesidad por otro, es decir, la necesidad de amor, es decir de ser sí mismo.

pleca

Quizá una manera adecuada de expresar todas estas cosas sea en una carta que yo dirigiera a mí mismo. El hombre del redil al hombre individual.

pleca

Si, como parece, somos en gran parte lo que otros piensan y se figuran de nosotros, lo esencial del amor es el intercambio de ser que acontece entre los que se aman. No sólo son lo que mutuamente piensan de sí mismos. Sino que se empeñan en serlo y de ese modo existe entre los amantes un vínculo ontológico indestructible mientras el amor subsista.

La voluntad de ella no sólo da sentido a mis actos, sino que mis actos se pliegan conscientemente a esa voluntad. Como el cristiano cuyos actos no sólo cobran significación histórica por la voluntad de la Providencia, sino que se empeñan en discernir esa Voluntad para ajustar sus actos a ella. Tal uno de los síntomas capitales del amor a Dios —a una mujer.

pleca

Esta es la diferencia tremenda entre el amor por “alguien” y el amor por “algo” por ejemplo la ciencia, la patria, etc. Es un amor “impropio” (aunque es amor) porque la “voluntad” de la cosa amada realmente no existe y se la postulamos nosotros, de modo que resulte ser una voluntad nuestra. Lo terrible del amor es que la voluntad de lo amado es realmente una voluntad “ajena” que puede entrar en conflicto con la nuestra, y la solución de ese conflicto es un “acto de amor”.

pleca

Un equívoco grande es pensar a la persona amada como nuestro bienhechor (aunque sea Dios). La persona amada puede ser nuestro bienhechor y queremos que lo sea; pero no lo es necesariamente, ni por su índole. Es mucho más “quien pueda hacernos sufrir”, es decir condenarnos (sobre todo a [la] ausencia de ella) y puesto que con eso el amor verdadero aumenta la tensión, de la vida, aumenta nuestro valor y nuestras decisiones. A esto se debe la intuición certera con que un amante rechaza el amor de “lástima” y prefiere el odio y hasta indiferencia. El amor no es bienestar, es dicha, es decir, vivir, es decir, estar en trance de muerte.

pleca

Ver Nietzche. Ciencia Gaya. IV.329

“Placer y ociosidad” [¿]

[¿] Fustiga? [¿] El dístico? Moderno “mejor hacer cualquier cosa que no hacer nada”. Mata todo gusto superior. [¿] Anula la posibilidad del rodeo?, de la cortesía, de la ceremonia, es un apresuramiento en todo. En fin anula el “otium”. Se acaba por tener sospecha de todo goce, mala conciencia por el no hacer nada. Se niega toda contemplación. Antes el que trabajaba por necesidad tenía vergüenza.

pleca

Nietzche. Ciencia Gaya. IV. 338.

Vive oculto para poder vivir para ti; vive “ignorante” de aquello que a tu época le importa más.

Los clamores del día, el ruido de las guerras y revoluciones no deben llegar a ti más que como un murmullo.

pleca

Yo: ¡qué bien entienden esto las mujeres que también se desentienden de esos clamores!

pleca

Nietzche. Ciencia Gaya IV. 339.

“Sí, la vida es una mujer!”.

pleca

El amor es la forma más profunda de la convicción, por eso es lo más alejado de la ciencia (todo es hipótesis, es decir desconfianza). Tal la irreconciliable lejanía entre razón y pasión en el terreno del conocimiento.

pleca

La razón (la ciencia) descubre siempre que en el amor hay un “engaño”; pero con esto cree haberlo condenado todo. Y ¿quién ha dicho que el verdadero vivir no sea eso que la ciencia llama “engaño”?, pero que en verdad sea la “verdad” vital.

pleca

Esto es decisivo: el escepticismo es una cuestión moral, no es una cuestión epistemológica. Es, en definitiva, la cuestión de superar para la vida la tiranía del “deseo de verdad” en que se funda la moral corriente. Sólo a través del escepticismo (como dolor y hastío) se puede advenir a la verdad personal, que no se “desea”, ni se “persigue”, sino que se revela.

01-amor-05
pleca

De eso que comúnmente se llama la “seriedad” o “formalidad” de un hombre hay que decir que no es sino el asesinato y la negación de todo lo que es espontáneo (lo que no excluye la razón) y auténtico. Es la muerte a todo impulso hacia la dicha personal —milagrosa y gratuita. El amor es la restauración de ese estado.

¡Con qué rabia condena y contempla el hombre “serio y formal”, buen ciudadano, etc. al hombre que pone por encima de todo su propia dicha; al hombre que “pierde el tiempo” en la contemplación y conversación con la mujer que adora; al hombre del ocio, al hombre que sacrifica su “labor” a un paseo por un bosque animado por la esperanza lejana de robar una mirada cariñosa a una mujer.

pleca

Sólo por una deformación monstruosa puede calificarse de “frivolidad” (con acento peyorativo) la esperanza egregia de ganarse la voluntad de una mujer que merezca la pena de ser amada. Ningún empeño humano requiere más vigilancia, más persistencia, más voluntad, más observación, más delicadeza, más sacrificio de tiempo y placeres; y el que el objetivo nos parezca adecuado a esos esfuerzos y sacrificios (y por eso el calificativo de frívolos) simplemente quiere decir una discrepancia fundamental en la idea de la vida y de la dicha. Discrepancia que no sé por qué ha de dirimirse en contra de quien se pone aquel objetivo. ¿Por qué ha de ser menos frívolo, o mejor dicho más serio, más valioso, etc. cerrar una operación bancaria, organizar una compañía, operar una úlcera, etc. que amar y tratar de ser amado?

pleca

El amor es algo así como una “voluntad de engañarse”, por consiguiente el amor se funda en una no-verdad en el sentido científico. Esto es lo que hace aparecer al amor como “anormal”, puesto que se postula como normal la voluntad o necesidad de verdad. Pero la voluntad de engañarse ¿no, acaso, es una forma distinta de la verdad, puesto que es voluntad, querer, con vista a un objetivo vital superior al objetivo de la verdad científica?

Porque quizá la cuestión sea esta: ¿en qué fe última descansa la ciencia y en qué fe última descansa el amor?

Como señala Nietzche ese dejarse engañar lo consideramos como nefasto y peligroso; peo ¿realmente lo es? Dejarse engañar, o mejor dicho, tener voluntad de engañarse ¿no será la vía necesaria para advenir al sí mismo, para trascender lo histórico —común y fundar lo histórico— propio? Pues ¿no, acaso, la voluntad de engañarse es el acto supremo de la confianza en sí mismo [?].

pleca

El valor de algo es ajeno a su fundamento de verdad.

pleca

La lógica nada tiene de personal, de individual; por eso las mujeres tienen tan mal lógica, o mejor dicho, una lógica personal: argumentos a base de simpatías, afectos, etc. Pero ¿no será esa lógica tan válida o más que la otra?

¿Qué de “erróneo” tiene esta proposición, por ejemplo: “ya no me ama, puesto que no cree lo que le digo”? O bien “lo amo porque lo amo”.

pleca

El escepticismo es patrimonio de quien está seguro de sí mismo. Es un lujo elegante y fundamental de la tolerancia, es decir, de la indiferencia hacia todo lo que no sea lo propio

pleca

Como “cuestión” filosófica el amor no es sino un “cambio de perspectiva; el más radical cambio de perspectiva que puede adoptar una persona. Pero esta radicalidad es inobjetable: no es sino grado límite de la esencia de todo el movimiento histórico de la filosofía, que no es sino constante cambio de perspectiva. Lo que pasa es que con el amor la filosofía se convierte en algo enteramente personal.

pleca

¿El amor nos vincula al universo o bien nos enajena? Es decir, realizar plenamente lo individual es o no es un puente, una unión, mejor dicho, con el mundo. En lógica parece que no. Sin embargo ¿no todos los entes son plenamente individuales?

pleca

¿Qué es un individuo? Algo que es sujeto y objeto al mismo tiempo de sí mismo. En el amor el individuo está dirigido hacia lo que ama, que no es algo ajeno a sí mismo, sino en cierto sentido profundo es sí mismo. De manera que el “pensamiento” en el orden del amor es un pensamiento que, como todo pensar, está dirigido a algo que no es él mismo, pero que sí es él mismo. Pensar los pensamientos de lo amado es el pensar amoroso.

pleca

El conocimiento de la persona amada es sobre todo esperanza y temor; el más “puro” de los conocimientos. Y es que esperanza y temor son relaciones primigenias con el mundo.

Esto debe meditarse: cuando se acuñó el término de “filosofía”, amor a la sabiduría; quizá la inmensa novedad que se expresaba así no era lo que el término nos comunica ahora sino el hecho desconcertante e insólito de que se pudiera tener amor por algo que no fuera una persona.

Pero tal el gran truco, porque amar a algo que no es persona, es decir a algo que no tiene voluntad, es sólo un pseudo-amor —un amor impropio o inauténtico— es decir un amor sin riesgo de sufrimiento. It is too easy como dicen los ingleses para mostrar desprecio por una salida cobarde con apariencia de valerosa.

Así la filosofía y toda “filo” que no sea por persona: la ciencia, la patria, etc. son una gigantesca mascarada, una cobardía vital enormemente dañina para  la salud del alma, es decir para el verdadero amor que se ve invadido en su reino propio y suplantado por amores falsos y cobardes con el consiguiente desconcierto.

¡Y luego se quiere echar en cara a las mujeres que no sean filósofos!

Platón dijo del amor que era hijo de la pobreza y de la abundancia. Se ha entendido por esto que en el amor hay “necesidad” (pobreza) y “plenitud” (abundancia). ¿No será mejor pensar que en el amor hay indisolublemente sufrimiento y dicha?

Pero originalmente “sofía” no es conocimiento sino trato apto y adecuado con las cosas. Así se entiende que el término filosofía haya podido admitirse al principio; porque aunque no era amor a la persona, por lo menos era amor a las cosas concretas que no excluía personas, los esclavos, la mujer, el discípulo.

El atraco quedó consumado cuando Aristóteles ya concibió la filosofía como el estudio del ser en cuanto ser, o busca de las primeras causas y principios.

El amor pudiera expresarse como una “co-presencia” (Alexander) y si esta es la meta de la filosofía (J. Wahl) es que el círculo se ha cerrado: la palabra “filo” ha triunfado sobre la palabra “sofía”. La única filosofía válida será la comprensión del mundo que tenga el amante; que posiblemente sea inefable y seguramente no completamente traducible a inteligibilidad racional.

Una mística inmanente.

pleca

“La sociedad nos quiere conscientes de nuestra identidad, de suerte que podamos ser conscientes de nuestra responsabilidad” (J. Wahl. 35). Bien, pero no nos quiere conscientes de nuestra personalidad o individualidad, de suerte que pongamos por encima la responsabilidad con nosotros mismos a la responsabilidad social.

Así, quizá, el amor sea pérdida de identidad y por eso de responsabilidad social, pero afirmación de personalidad.

pleca

Quizá del objeto amado (una persona siempre) sea de lo tengamos la intuición, el sentimiento y, hasta donde se puede, el conocimiento más profundo y certero del Ser. Y es que la persona amada se manifiesta a la vez por la resistencia que nos opone, ¿justamente? de entregarse. En los demás casos la resistencia es “objeción” (es objeto); en el curso del amor es “sujeción”.

Así quizá la idea de ser tenga su origen remoto en la experiencia del amor: es lo que nos resiste y lo que cede a un tiempo; es y no es transparente a nuestro conocimiento. De esta suerte se entiende que históricamente el ser más ser haya sido pensado como Dios; es decir lo amado que nos ama. (Monoteismo y monogamia son términos que se co-suponen, como misticismo y erotismo.)

“En el momento que pensamos el Ser nos unimos con él” (Wahl. 50). ¿No es eso lo que pasa cuando pensamos en la mujer amada?

pleca

La experiencia amorosa tiene esto de peculiar: que nos presente a la mujer amada como fuera del tiempo y del espacio (desconectada de todo) y eso mismo es lo que pensamos del Ser; que existe en distintos lugares y momentos; y no que sólo existe donde existe.

La idea de “conocer” (el “conocimiento” como idea) debió tener su origen en “conocer” al prójimo. En un principio sólo eso debió ser “conocer” y ese conocimiento era un decir qué “es” ese alguien (pariente, amigo, brujo, etc.). Ahora bien, la forma más cabal de esta experiencia es con la mujer y de allí la inicial y pura intuición de asociar la mujer amada con el Ser. “Eres mi vida” le dice.

pleca

Al parecer lo que le queda a la filosofía es descubrir los orígenes de sus conceptos fundamentales. Es decir le queda hacer transparente su origen y génesis, es decir destruirse. Toda reflexión sobre orígenes es un des-momento; una destrucción una forma de suicidio.

pleca

Esas llamadas por teléfono precipitadas en que sólo me permitía oír su voz en palabras no dirigidas a mí (simulando que el otro lado no contestaba) pero que tenían todo el sentido de una apasionada confesión de amor, y a las que yo contestaba con expresiones de ternura y confesiones de la necesidad que tenía de verla, esas llamadas, digo, eran como comunicaciones con un espíritu amado que, desde el otro mundo y careciendo de medios adecuados para entrar en contacto, hacía señales desesperadas para hacer notar su presencia invisible y toda la pasión que lo ahogaba.

 

Edmundo O’Gorman
Historiador. Entre sus libros: La invención de América, Historiología, teoría y práctica y México, el trauma de su historia.

 

3 comentarios en “Del amor.
Cuadernos inéditos

    • Yo sabía que el maestro O´Gorman trabajaba sobre la historia del amor o el amor en la historia, como nos comentó en una conversación en Mérida, Yucatán precisamente en este mes de octubre pero de 1992, cuando vino a nuestra universidad. Pero no volvimos a saber más de este tema desarrollado por él por su fallecimiento 2 o 3 años después. Pero sí es verdaderamente asombroso sus ideas y sentires al respecto. Por otro lado igual me hago la pregunta en donde quedaron o donde se obtuvieron sus escritos postumos o inéditos. Gracias por tan interesante publicación y darnos a conocer los escritos póstumos de uno de los grandes historiadores- filósofos y pensadores críticos y combativos de México, de los que en verdad hoy día como nos hacen falta. Un saludo cordial. Prof. José Serrano

  1. SALUDOS Y UNA GRATITUD PARA ESTOS PARA ESTOS GRANDES GENIOS DE LA PLUMA
    Y A USTEDES DE ESTE GRAN PERIÓDICO
    TIZAYUCA HIDALGO