Slavoj Žižek (Liubliana, 1949) es quizás el filósofo vivo más famoso y controversial. Scott McLemee ha dicho: “Žižek es el Elvis de la teoría cultural”. Lo que es indudable es su originalidad y su capacidad para generar debate. Mary Barbara Toulusso escribió en Il Piccolo: “Si Žižek fuera novelista estaría entre Kafka y Bukowski. Si fuera poeta, se acercaría más a Rimbaud. Pero, como filósofo es realmente único”. Presentamos aquí un polémico ensayo sobre las elecciones estadounidenses en el cual Žižek aplica a la situación reciente los planteamientos teóricos de su más reciente libro: Problemas en el paraíso. Del fin de la historia al fin del capitalismo (de próxima aparición bajo el sello editorial de Anagrama).

Alfred Hitchcock dijo alguna vez que una película es tan buena como su villano —¿esto significa que las próximas elecciones norteamericanas serán buenas puesto que el “chico malo” (Trump) es un villano casi ideal? Sí, pero en un sentido muy problemático. Para la mayoría liberal, las elecciones del 2016 representan una elección clara: la figura de Trump es un exceso ridículo, vulgar, que se aprovecha de nuestros peores prejuicios racistas y sexistas, un macho chovinista con tan poca decencia que incluso los grandes nombres republicanos lo están abandonando en masa… Si Trump se mantiene como el candidato republicano, entonces tendremos unas verdaderas “elecciones para hacernos sentir bien”: a pesar de todos nuestros problemas y mezquinas disputas, en el momento en el que existe una amenaza real podemos unirnos en defensa de nuestros valores democráticos básicos, como Francia lo hizo después de los ataques terroristas…

hillary

Ilustración: Oldemar González

Sin embargo, este cómodo consenso democrático debería preocuparnos. Deberíamos dar un paso atrás y dirigir nuestra mirada hacia nosotros mismos: ¿cuál es el “color” exacto de la unidad democrática universal? Todo el mundo está ahí, desde Wall Street hasta los partidarios de Sanders de lo que quedaba del movimiento Occupy (Trump tenía razón cuando reaccionó al respaldo de Hillary por parte de Sanders diciendo sarcásticamente que es como si un miembro de Occupy apoyara a Lehman Brothers), desde las grandes empresas hasta los sindicatos, desde los veteranos de guerra hasta los LGTB+, desde ecologistas (horrorizados con la negación de Trump sobre el calentamiento global) y feministas (deleitados con la posibilidad de tener a la primera mujer presidente) hasta figuras decentes del establishment republicano aterrorizadas por las inconsistencias de Trump y sus propuestas “demagógicas” irresponsables.

Pero, ¿qué desaparece en este conglomerado aparentemente universal? La rabia popular que dio origen a Trump también dio origen a Sanders, y si bien ambos expresan el descontento social y político generalizado, lo hacen de forma opuesta, uno participando en el populismo de derechas y el otro optando por el llamado de izquierda a favor de la justicia. Y aquí viene la trampa: el llamado de izquierda a favor de la justicia tiende a estar combinado con las luchas por los derechos de las mujeres y los homosexuales, el multiculturalismo y en contra del racismo, etcétera. Claramente, el objetivo estratégico del consenso en torno a Clinton es disociar todas estas luchas del llamado de izquierda a favor de la justicia, motivo por el cual el símbolo viviente de este consenso es Tim Cook, el CEO de Apple que firmó con orgullo la carta pro-LGTB y que puede ahora olvidarse fácilmente de los cientos de miles de trabajadores de Foxconn en China que ensamblan productos de Apple en condiciones de esclavitud —él ya hizo su gran gesto de solidaridad con los desfavorecidos demandando la abolición de la segregación entre géneros.

Madeleine Albright, una gran “feminista” partidaria de Clinton, llevó al extremo esta misma postura. En el programa de CBS 60 Minutes (12 de mayo de 1996), se le preguntó sobre la Guerra de Irak: “Hemos escuchado que medio millón de niños han muerto. Quiero decir, son más niños que los que murieron en Hiroshima. ¿Vale la pena pagar este precio?”. Albright respondió tranquilamente: “Pienso que es una decisión muy difícil, pero acerca del precio —creemos que vale la pena pagarlo”. Ignoremos todas las cuestiones que plantea esta respuesta (hasta el interesante cambio del “yo” al “nosotros”: Pienso que es una decisión muy difícil, pero creemos que vale la pena pagar el precio), y concentrémonos en un sólo aspecto: ¿podemos imaginar el infierno que estallaría si alguien como Putin, el presidente de China o el de Irán dieran la misma respuesta? ¿No serían denunciados inmediatamente en todos nuestros titulares como monstruos bárbaros, fríos y despiadados? Haciendo campaña a favor de Hillary, Albright dijo: “¡Hay un lugar especial en el infierno para las mujeres que no se ayudan entre sí!”. (Significado: ¿quién votaría por Sanders en lugar de por Clinton?). Tal vez deberíamos modificar su declaración hacia: “hay un lugar en el infierno para las mujeres (y hombres) que piensan que medio millón de niños muertos es un precio asequible para una intervención militar que arruina a un país, mientras apoyan sin reservas los derechos de las mujeres y los homosexuales en casa…”.

Trump no es el agua sucia que uno debería desechar para mantener a salvo al bebé de la democracia norteamericana, él mismo es el bebé sucio que debería ser desechado con el fin de ofuscar la verdadera agua sucia de las relaciones sociales que sostienen el consenso en torno a Hillary. Pues el mensaje de este consenso a los izquierdistas es: pueden conseguirlo todo, nosotros sólo queremos mantener lo esencial, el funcionamiento sin trabas del capital global. El “Sí se puede!” de Obama adquiere ahora un nuevo significado: sí, podemos ceder a todas sus demandas culturales… sin poner en riesgo la economía de mercado global —así que no hay necesidad de tomar medidas económicas radicales. O como lo expresó Todd McGowan (en una conversación privada): “el consenso de los “bienpensantes” en oposición a Trump es aterrador. Es como si sus excesos autorizaran el surgimiento del verdadero consenso capitalista global y ellos se felicitaran a sí mismos por su apertura”.

Esto es por lo cual Julian Assange tiene razón en su cruzada contra Hillary y por lo cual los liberales que lo critican por atacar a la única persona que puede salvarnos de Trump están equivocados: lo que hay que atacar y socavar ahora es precisamente a este consenso democrático en contra del Villano.

¿Y el pobre Bernie Sanders? Desafortunadamente, Trump dio en el blanco cuando comparó su apoyo a Hillary al de un partisano de Occupy a Lehman Brothers. Sanders debería retirarse y permanecer en silencio con dignidad para que su ausencia pesara fuertemente sobre las celebraciones a Hillary, recordándonos lo que hace falta ahí y mantuviera, de ese modo, el espacio abierto para futuras alternativas más radicales.

 

Traducción de Luciano Concheiro

Una versión de este ensayo fue publicada previamente en Newsweek.

 

9 comentarios en “El consenso en torno a Hillary

  1. Pues sí, nuestro filósofo tiene razón el mundo es perverso, la democracia también, el dinero todo lo ensucia, en China comunista los menores son explotados y todos los trabajadores. Nuestro hombre tiene razón.

    • Los menores son explotados en China para fabricar los iphones y llos tenis nike que se venden en las democracias occidentales.

  2. Excelente artículo, de verdad muy bueno. Lo único que ojalá corrijan es Ljubiana en vez de “Kiubliana”, esa ciudad no existe en Eslovenia, de donde el referido filósofo es originario.

  3. Otra cosa: no se olvide que todos tenemos alguna mercadería elaborada en la “gran fábrica del mundo”. ¿Julián Assange? ¿No es acaso aquel tipo reclamado por la justicia Sueca, el que fue asilado por Correa? Buenas credenciales.

  4. Zizek es una de las mentes más abiertas, dinámica y penetrante en el campo de de filosofía de hoy, y de la comprención de los problemas que hoy aquejan al mundo. Por ello no hace gran esfuerzo al señalar como el gobierno norteamericano, y su candidata demócrata, esconden detrás de una aparente democracia interna la barbarie que practican en el mundo de los países débiles.

  5. Zizek es una de las mentes más abiertas, dinámicas y penetrantes en el campo de de filosofía de hoy, y de la comprención de los problemas que en el presente aquejan al mundo. Por ello, no hace gran esfuerzo al señalar como el gobierno norteamericano, y su candidata demócrata, esconden detrás de una aparente democracia interna la barbarie que practican en el mundo de los países débiles.