Nada tan distinto en origen, trayecto y destino como Darwin y Newton salvo en su punto de llegada: no sólo la búsqueda, sino el hallazgo del conocimiento
Pocos científicos han contribuido a definir la visión contemporánea del mundo como Isaac Newton y Charles Darwin. Tal vez por haber nacido el mismo año en que murió Galileo, a Newton el espíritu científico se le metió en los huesos desde niño. Cuando era adolescente se dedicó a construir molinos de viento, relojes de sol y papalotes con linternas, y el día en que falleció Cromwell el joven Isaac se dedicó a brincar a favor y en contra del viento, quizás para medir la fuerza de los aires huracanados que de acuerdo con la tradición se llevaron el alma del dictador inglés.
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