Hay formas de urbanización muy difíciles de detectar. Dos se llevan a cabo en el Área Natural Protegida de Xochimilco al sur de Ciudad de México. No las vemos porque no tienen infraestructura definida, pero también afectan a la naturaleza y a los servicios ecosistémicos.
La primera forma de urbanización se distingue por los antros clandestinos en Xochimilco las noches de los fines de semana. Muchos de estos lugares funcionan de forma intermitente y durante el día son áreas para el turismo familiar. Pero al atardecer se nutren de trajineras llenas de clientes que buscan pasar un buen rato con música a todo volumen. Para la noche, el lugar ya es un antro. Debido a lo plano del terreno, y a que hay pocas construcciones, su música puede escucharse a kilómetros de distancia.
La segunda forma de urbanización son las canchas de futbol que se multiplicaron en los últimos años. Éstas funcionan, en lo esencial, sábados y domingos por la mañana, no hacen el ruido de los antros pero la cantidad de gente es desproporcionada. Imaginemos a veintidós jugadores, más suplentes, árbitros, vendedores, familiares y amigos. Sólo una cancha puede contar con más de cincuenta personas, que se recambian cada dos horas. Un lote con cinco canchas puede albergar a unas 1200 personas en un sábado de balompié mexicano.
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