Pocos minutos después del sismo que sacudió, entre otras poblaciones, a la Ciudad de México, el 19 de septiembre de 2017, algunos usuarios de Twitter compartieron en sus cuentas “no es coincidencia. Siempre que hacen una prueba nuclear a los pocos días tiembla en México. #notedascuenta”.

Se referían a las pruebas nucleares realizadas por el gobierno de Kim Jong-un y la República Popular Democrática de Corea.

Según el Servicio Sismológico Nacional, el sismo con magnitud 7.1 se localizó en el límite estatal entre Puebla y Morelos, a 12 kilómetros al sureste de Axochiapan, Morelos, y a 120 kilómetros de la Ciudad de México. El hipocentro del sismo ocurrió justo debajo de la placa continental, en la placa de Cocos.


Ilustraciones: Patricio Betteo

• “¡Urge difusión! ¡Esto está confirmado!”, se leía en un mensaje que fugazmente viajó por WhatsApp el 20 de septiembre. Advertía que aquellas personas o brigadas que se encontraran cerca o dirigiéndose a la zona del Plaza Condesa debían alejarse pues la estructura se encontraba a punto de colapsar. La información afirmaba ser de los militares.

Minutos después surgió un segundo mensaje que comenzaba con “OJO”. Se trataba de un testimonio corrigiendo el aviso anterior. Un testigo que aseguraba haberse comunicado con gente del edificio Plaza Condesa. Indicaba que dos dictámenes desmentían el posible colapso. Un tercer dictamen certificaba que en el peor de los casos debían derrumbar uno o dos pisos de hasta arriba. “Favor de no difundir rumores”, concluía.

• Tras el derrumbe del edificio en Chimalpopoca y Bolívar en la colonia Obrera nadie estaba seguro de quiénes ni cuántos trabajaban dentro del inmueble. Se sabía que una de las empresas era una fábrica de textiles. “Se presume que la gran mayoría de trabajadoras eran migrantes en situación irregular, de origen asiático, centroamericanas, pobres y explotadas, ya que algunos de los talleres eran clandestinos. No existe una planilla registrada. #nosfaltan300 #Vivaslasqueremostextileras”, se comunicó por Facebook. “Siguen haciendo ruido, pidiendo auxilio, se pueden escuchar”, agregaron algunos usuarios.

Más versiones en Facebook aseguraban que “La textilera le trabajaba a #Liverpool y querían apresurar el proceso de escombro para cobrar el seguro. ¿Ya ven cómo no mentimos? La milicia y la Marina nada más estorban”.

Según información de Animal Político una comitiva encabezada por los diplomáticos de Guatemala, Honduras y El Salvador visitaron el inmueble con los representantes de las empresas que convivían en el edificio. El Instituto de Ciencias Forenses confirmó que entre las víctimas extranjeras se encontraban cuatro cadáveres de mujeres de nacionalidad taiwanesa y una panameña, un hombre español, uno coreano (del sur) y otro argentino.

• Poco después de las nueve de la mañana del miércoles 20 de septiembre los rescatistas civiles aseguraron haber localizado a una niña atrapada bajo los escombros del colegio Enrique Rébsamen. Golpes, movimiento y un reporte de la Secretaría de Marina confirmaron señales de vida. Noticieros Televisa aseguró que junto a la niña se encontraban más cuerpos, todos protegidos bajo una mesa de granito. También que pidió agua y que una maestra la identificó como Frida Sofía, que cursaba primero de secundaria y tenía entre 12 y 13 años de edad.

Por la tarde los esfuerzos de los rescatistas se concentraron en llegar a ella. Además de Noticieros Televisa, los principales medios de comunicación de México y otras partes del mundo transmitieron avances del rescate en vivo. Para las 22:00 horas el secretario de Educación Pública, Aurelio Nuño, en entrevista con Televisa, indicó que todavía no había noticias de los familiares de la niña. A medianoche las autoridades del colegio aseguraron que no había ninguna niña inscrita con ese nombre. A la mañana siguiente, en medio de una burbuja de falsas expectativas, la Marina confirmó que no existía una niña bajo los escombros que respondiera al nombre de Frida Sofía.

• “Por favor requiero de su apoyo”, decía la voz de una mujer desesperada en un audio que se compartió por WhatsApp y Twitter, “estoy afuera del colegio Rébsamen, hablé con brigadistas mexicanos y estadunidenses, sí hay niños dentro y en unas horas van a meter un bulldozer (maquinaria pesada) porque el gobierno no quiere que huela a muerto. Hay al menos cinco niños vivos y también en Rancho Girasoles están por meter bulldozer. Hay un desmadre de comunicación, el gobierno está manipulando toda la comunicación, no está dejando salir nada, lo único que está adentro es Televisa. Tengo muy poquita pila, no sé qué hacer, ellos me dijeron, lo único es que los civiles lo difundan. Gracias”.

Claudia Sheinbaum, jefa delegacional de Tlalpan, declaró el 22 de septiembre en entrevista con un noticiero de Milenio que la Marina seguiría trabajando. Que por lo menos tenían conocimiento de una persona bajo los escombros y que seguirán las labores de rescate. Que no iban a meter máquinas, “todos los rumores son falsos”.

• “Los rusos nos están ayudando tanto”, comentaban enternecidos usuarios de WhatsApp con amigos en distintos grupos. La información había viajado por un mensaje difundido también por Facebook que aseguraba que el gobierno ruso “generosamente” había donado a México 20 millones de euros o lo equivalente a 423 mil millones de pesos. “La donación”, afirmaba, “alcanzaba para construir 42 mil departamentos nuevos por las diferentes áreas afectadas en distintos puntos del país, calculando que un departamento nuevo en la Ciudad de México puede valer un millón de pesos”.

El dinero nunca existió. Según información de la agencia Notimex, la ayuda enviada por el Ministerio de Situaciones de Emergencia de Rusia llegó a bordo de un avión Il-76 de Moscú a Acapulco y consistió en tiendas de campaña, alimentos y enseres básicos por 35 toneladas en total.

• “El verdadero propietario del colegio Enrique Rébsamen es el cardenal Norberto Rivera”, se leía en otro de los mensajes compartidos por Facebook y también difundido por WhatsApp. Era la supuesta confesión de un soldado que atestiguaba que el cardenal, junto con el equipo de la Marina, “desviaron la atención de los mexicanos para poder recuperar sus cajas fuertes y reliquias sepultadas bajo los escombros en lugar de rescatar a los niños y adultos que quedaban con vida. Por lo mismo no se había permitido que el equipo de rescatistas japoneses entrara a la zona”.

A través de un comunicado de prensa la Arquidiócesis Primada de México negó “de forma categórica que el señor arzobispo sea propietario del colegio Enrique Rébsamen, ni de ningún otro colegio particular en la Ciudad de México”.

• Otro mensaje compartido por WhatsApp fue la confesión de un testigo anónimo que decía haber observado a miles de personas donando “tiempo, dinero y esfuerzo. A dueños de tienditas y pequeños negocios regalando hasta el último chicle. Panaderías repartiendo pan y tlapalerías y ferreterías también. Pero en empresas como Cosco y Walmart se vendía lo que la gente había donado. Home Depot sin regalar un clavo. Ni ofreciendo un descuento”. El testigo concluye esperanzado e invitando a la reflexión “que a los mexicanos no se nos olvide a quién debemos comprarle mañana ¿a los pequeños negocios que siempre estarán ahí o a los corporativos que sólo les importa vender?”.

Según un comunicado de prensa publicado el 20 de septiembre en la página de internet de Walmart de México y Centroamérica, la empresa “ha comenzado la entrega de más de 300 toneladas con productos de primera necesidad para damnificados en albergues”, así como también “donarán 40 millones de pesos que serán distribuidos en la CDMX, Puebla y Morelos”.

Home Depot, a través de su página de Facebook, confirmó haber donado 10 millones de pesos en mercancía y ocho millones en apoyo a los afectados a través de Cruz Roja Mexicana, DIF Nacional y Protección Civil, entre otras.

• “¡Alerta!”, se leía en la nota publicada en el medio beliefnet y compartida por distintas redes sociales. “The big one”, como bautizan en la nota al sismo de 9.2 grados en la escala de Richter que podría destruir parte del territorio mexicano y estadunidense se debe a “que la falla de San Andrés se encuentra estresada al no liberar tensión en más de dos siglos”. La nota se difundió pocas horas después del sismo y advertía que “the big one” sacudiría “en unas 72 horas”.

Otro mensaje, compartido por WhatsApp, también cercioraba que un científico de la Universidad de Harvard, Clin Roberts, había alertado a ambos gobiernos sobre la llegada del megaterremoto en las siguientes 48 horas y que la Organización de las Naciones Unidas había confirmado la alerta así como había “realizado un llamado internacional para que la comunidad permaneciera unida ante la inminente llegada de un poderoso desastre natural”.

En su cuenta de Twitter la ONU México publicó: “¡Atención! NADIE puede predecir un terremoto. La alerta que la ONU predijo otro fuerte temblor en México es FALSA. ¡No la propagues!”.

• Según un video publicado en YouTube el 23 de septiembre y compartido por distintas redes sociales, “por los malos tratos que recibieron los rescatistas japoneses por parte del gobierno mexicano, el equipo se va decepcionado de la corrupción y confundido por la pésima ayuda que brinda el gobierno”. También asegura que “la ambición y la corrupción política son desmedidas y lo único que hicieron fue entorpecer su trabajo”. Además “que fueron amenazados por algunos elementos de la Marina y policías ya que no los dejaban acercarse a zonas más dañadas” y que “la cooperación y voluntad de las autoridades era nula”.

Finamente, el video expresa que “el gobierno mexicano pidió discreción y no les permitió hablar con otros medios de comunicación que no fueran Televisa, Grupo Imagen Televisión o TV Azteca, asegurando que se dedicaran sólo a ayudar o los regresaría a sus naciones. Por eso partieron y pidieron una disculpa al pueblo mexicano pues no pueden ser partícipes ante una burla social”.

En la cuenta de Twitter de la embajada de Japón en México, el embajador Yasushi Takase expresa en un video al pueblo mexicano su gratitud “por los cálidos aplausos y porras al equipo japonés de auxilio para desastres. Así como los mensajes de aprecio y reconocimiento que han recibido”. Asegura que el 27 de septiembre regresó a Japón el último grupo de integrantes del equipo y que desea recalcar que su país continuará colaborando con México y “de acuerdo con las necesidades del gobierno mexicano”, pues “Japón y México somos amigos en la adversidad, cuates de verdad”.

 

Teresa Zerón-Medina Laris
Investigadora y fotógrafa.

 

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