M. Francisco Peláez
Etla # 24
Col. Industria Tamaulipas
México D. F.
Mexique

H. Paz
199 Av. Victor Hugo
Paris (XVI)
France

París, 1 de diciembre de 1951

Mi querido Paco:

Te escribo de carrera. ¿Sabrás que nos vamos a la India? Es decir Octavio sale hoy en la noche. Yo a fines de enero. Me quedo en París para arreglar varios asuntos, entre otros la publicación de una serie de escritores sudamericanos. En esta colección que me han encargado te he incluido. ¿Quieres por favor enviarme por avión 3 ejemplares de cada uno de tus libros? Se trata de escoger una novela y un cuento para una antología que aparecerá en varios idiomas. Mándame La noche y los cuentos tuyos que yo no conozca. Si quieres que la traducción al francés de tu novela sea buena, te aconsejo que te hagas traducir por Lambert, el traductor de algunos escritores que aparecen en mi lista.

Es un traductor excelente, sólo que te costaría un poco de dinero que luego recuperarías al vender el libro al editor. Te aconsejo como amiga que si te interesa aparecer en francés escojas a este traductor y no aceptes al traductor que te imponga la editorial. Sabes que el peligro de publicar en otro idioma es justamente la traducción. Los autores seleccionados por mí son pocos pero de primera línea, Borges, etc. Mucho depende tu obra de la manera como sea traducida. Harías un desembolso no muy fuerte, 250 francos la página. Pero garantizas aparecer en una editorial de primera.

Para el sueco dependerás absolutamente de los traductores suecos, yo no puedo aconsejarte, aunque he exigido al editor un buen traductor. En cuanto al alemán y al inglés los traductores son buenos también y allí yo puedo intervenir menos. Puedo decirte que la editorial de Estados Unidos que compra a mis autores es Doubleday, y que la francesa es Laffont o Gallimard. Las mejores. Por eso quiero que el estilo se conserve.

Bueno, Paco, perdona esta carta disparatada. No sabes cómo corro todo el día. Si mi proposición te interesa mándame los libros a vuelta de correo. Inclúyeme una carta autorizándome para la venta de tus libros al francés, al inglés, al sueco, al alemán y al italiano. Te hablo en serio y te suplico una respuesta rápida. Si Lambert te interesa envíame también el dinero; haz la cuenta por páginas y cuenta que el franco está más o menos a 400 por dólar.

Preparo también una ofensiva en las revistas francesas; aparecerán cuentos de los escritores seleccionados para hacer propaganda. Cuando yo me vaya ya habré arreglado las cosas y tú mismo estarás en contacto con los editores.

Si quieres me ocupo yo de revisar y enviarte las páginas traducidas a medida que vayan estando listas. Así lo he estado haciendo con los demás amigos. Como estoy un poco alejada de lo que se hace en México te agradecería algunos consejos. ¿Qué nuevos escritores hay? Investiga si puedes la dirección de Juan de la Cabada. Quisiera pedirle la autorización para incluirlo en la antología. Te ruego discreción, no quisiera que los demás amigos se enfadaran conmigo por haberlos olvidado sin quererlo.

Saluda mucho a Carmen y besa a Sergio y a Julio. Dile a Toño que me escriba.

Te quiere siempre tu amiga
Helena

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Señor Francisco Peláez
Lagasca 73
Barrio Salamanca
Madrid, España

Elena Garro
Alencastre 220
Lomas Virreyes, México D. F.

México, mayo 2 de 1967

Muy querido Paco: Te he escrito mucho, pero todas las palabras de las diferentes cartas que no he enviado me resultaron odiosas por inútiles.

Cuando Toño me habló por teléfono para decirme lo que sucedía, algo muy importante de mi mundo interior, el único válido que poseo, se desquebrajó para siempre. Para mí Carmen ha sido la belleza y saber que peligraba su sonrisa y su apacible misterio, me dejó anonadada. Hay cosas que preferimos ignorar y que se nos vienen encima con una brutalidad aterradora.

Después me escondí, como todos los que padecemos miedo, y me dediqué a mirar la tarde, las ramas del durazno que llegaban a la ventana en donde ella se asomaba hacia las 11 de la mañana envuelta en su bata rojo Tiziano y sus cabellos de miel quemada. Atrás estaba oscuro y ella brillaba como el principio de un día que se iba hacia dentro, hacia la noche. Es tonto querer explicarte el asombro siempre renovado que me producía su hermosa aparición.

Ahora que llega el tiempo en que tendemos puentes para ir a ese mundo desconocido, ella ha regresado a la ventana y atrás sigue estando oscuro. La ventana es ahora el final del puente invisible tendido entre nosotros y lo otro y allí nos espera Carmen a todos los que fuimos fieles a su belleza. Tal vez dentro de un orden que no alcanzamos a adivinar así debía de ser: la luz va delante para iluminar los rincones oscuros. Carmen no tenía miedo y cerca de ella tampoco yo, que lo padezco tanto, lo tenía.

Hoy temprano hablé con Toño, que regresó de ese trágico misterio que te envuelve, y me pareció clarísimo que Carmen desde la ventana me sonreía. Me salí al jardín que se parece al otro, atrás de la barda no está tu casa, no hay nada, pero allí estaba la ventana a las 12 del día. Me pregunto, como me preguntaba antes, qué habrá detrás de Carmen, en el espacio oscuro. Ahora no está el cuarto, y en el cuarto de junto no hay jarrones chinos ni tú ordenas: ¡Chuta, Sergio, chuta! Sin embargo, sé que así como un día logré entrar en ese ámbito desconocido que estaba detrás de ella, también ahora llegaremos ahí, y que no será tan terrible si ella lo preside.

La veo junto al piano, a la derecha estaba el gallo. Siempre alrededor de Carmen había huecos oscuros que ella dominaba como en los cuadros italianos, en donde el Ángel de la Anunciación ilumina las sombras.

Me digo: si Carmen ya no está, tampoco estaremos nosotros y es mejor que sea ella la que nos aguarde. Siempre hizo lo mismo: cuidar con su no sabida belleza de los otros, y borrar el temor con el conjuro de la puntita de su nariz que se iba hacia arriba con la risa.

Pienso que voy a llorar, o que lloro por aquellos días irrecuperables. Recuerdo al Duque de Gandia y recuerdo que Carmen sólo fue un ángel pasajero. ¡Ojalá pudiera decir lo mismo de nosotros! Pero ella nos eligió y será benigna cuando lleguemos hasta su ventana. No quiero llorar, se me hinchan los ojos y a las 4 veo a Toño. Me imagino que es una manera de llegar a Etla 24. ¿Crees que volveremos allí vestidos de fantasmas y jugar para siempre? Después de Etla todo fue adulto, todo fue sórdido. Un día volveremos a ese orden del juego sin chequeras, sin intrigas, triunfos o derrotas.

Cuando murió mi padre, no quise poner esquela, ver la de Carmen me hizo una impresión horrible: como si se quisiera poner una luctuosa etiqueta burocrática a un mito incandescente y vivo para mí y mis hermanos. Albano llegó aterrado, Deva también, y juntos lloramos por algo que no puede decirse con palabras. Los Peláez con Carmen en medio, para nosotros algo tan cercano y tan indecible, tan secreto, que cualquier asomo de grosería que trate de acercárseles, como esa esquela, nos hace llorar. Es como si el mundo indecente tratara de mancillarlos. No sé, no puedo explicártelo, pero ustedes nos pertenecen. Sergio y Julio también pertenecen a esa secta.

No sé si te atrevas a venir a México. Pero sí sé que más tarde o más pronto algunos acabaremos en España y allí te veremos. Te admiro porque sobrevives a esto. Toño me contó y a las 4 me contará más. Para mí nunca estás solo, no te imagino solo. Eres una pareja. ¡Una muy hermosa pareja! Lo más raro de ver en este mundo banal de divorciados.

Si no te dan ganas de escribirme no lo hagas. Sabré de ti por Toño y yo te escribiré. Joaquín Díez-Canedo me llamó hace unos días descompuesto, el tonto de José Luis no le había dicho nada. Me dijo que tampoco él podía escribirte.

Cuídate, piensa que todos te queremos mucho. Los queremos mucho a ustedes, la pareja, y no creas en la separación, el tiempo no existe, ni tampoco nosotros, apenas somos un segundo ilusionado. Te quiere siempre

Elena

 

Elena Garro
Narradora y dramaturga. Algunos de sus libros son: Los recuerdos del porvenir, Un hogar sólido y La semana de colores.