Un experimento aterrador

Hace más de 40 años, en la Universidad de Yale, Stanley Milgram descubrió un aterrador abismo del alma humana: personas comunes y corrientes eran capaces de administrar choques eléctricos de muy altos voltajes a supuestos voluntarios que no realizaban correctamente una tarea. Para eso bastaba con que una persona de suficiente autoridad, por ejemplo el encargado del “experimento”, les diera la orden. Creían que los sujetos del experimento estaban en una habitación vecina, no visibles, y que ellos, a cargo de administrar los choques a respuestas erróneas, eran ayudantes del experimentador, el doctor en psicología, el sabio diseñador de la prueba que, sin duda, sabía lo que hacía…

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Publicado en: 2009 Marzo