Una tradición que se llama nexos

Nexos quiere decir lo que su nombre anuncia; lugar de cruces y vinculaciones, punto de enlace para experiencias y disciplinas que la especialización tiende a separar, a oponer incluso. Aspira a ser un foro donde se expresen los problemas de la ciencia y la tecnología, la investigación económica y social, el ensayo literario, la historia y la realidad política…”. Así, con esa declaración, iniciaba el primer número de la revista en enero de 1978. Y eso es lo que Nexos aspira a seguir siendo: un espacio para el encuentro y la discusión, el descubrimiento y la crónica de la política y la cultura, de la historia y de la literatura, de la vida pública y de la vida cotidiana.

Tras haber estado al frente de la revista a lo largo de nueve años, Luis Miguel Aguilar, así como Rafael Pérez Gay, me invitaron a asumir la dirección de la misma. Por supuesto, acepté. Es un auténtico honor y una enorme responsabilidad recibir la estafeta para el intento de preservar y proyectar en el futuro la labor que con tan buenos frutos han realizado, primero, Enrique Florescano, luego Héctor Aguilar Camín y, por último, Luis Miguel Aguilar, los tres directores que hasta hoy ha tenido Nexos.

He sido desde su fundación lector voraz de la revista, luego colaborador constante y en alguna época coeditor del “Cuaderno de Nexos”. De tal suerte que asumo con gusto el compromiso de continuar una notable obra que tiene más de 25 años, y que ha encontrado y formado a miles y miles de lectores.

Deseamos que las páginas de Nexos estén atentas a los temas, los eventos y los problemas que marcan la vida del país y del mundo, pero sobre todo pondremos énfasis en la reflexión, en los diagnósticos y en las propuestas: queremos seguir ofreciendo al lector ideas, tesis, ensayos; queremos leer y discutir los libros, pues éstos siguen siendo la expresión más rica, más acabada y más rigurosa de la elaboración y de la creación intelectual; queremos reforzar los espacios para la crónica cultural y política. Es decir, queremos reforzar y continuar una tradición que se llama Nexos.

Por supuesto, en nuestro énfasis para producir y dar seguimiento a la elaboración y a la discusión informada y rigurosa, no escapa un diagnóstico que reconoce que México tiene un déficit en la manera en que se abordan, se discuten y se documentan los distintos problemas del país. Queremos trascender la estridencia y la improvisación, la ocurrencia y la descalificación rutinaria, para contribuir a elevar el debate político y la discusión racional.

Nexos permanecerá como una revista abierta a los más distintos miradores, a las diferentes corrientes de pensamiento, a los más variados autores, a la multiplicidad de temas que, en conjunto, acaban modelando las profundas transformaciones que en todos los campos siguen experimentando México y el mundo. Es por ello que buscaremos seguir publicando en nuestras páginas lo mejor de la cultura universal.

Como revista, Nexos mantendrá una línea editorial acorde con cuatro de los principios que pueden ofrecer horizonte y pertinencia a la labor editorial: la autonomía, la objetividad, la certeza y la legalidad.

Esperamos seguir contando con el apoyo de nuestros anunciantes, gracias a los cuales la revista aparece cada mes y, por supuesto, la evaluación de esta encomienda la harán quienes son los jueces supremos de todo proyecto editorial: los lectores, a los que esperamos seguir encontrando, tan puntuales como exigentes, tan generosos como críticos. n

José Woldenberg