Las campañas electorales en Estados Unidos han iniciado una temporada de cacería en contra del libre comercio. Desde ambos flancos del espectro político, demócratas y republicanos han usado algunos argumentos legítimos y muchos prejuicios amargos contra el intercambio transfronterizo de bienes y servicios. El Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) se ha vuelto una pera de boxeo del discurso político. Las emociones y miedos detonados por el tema están definiendo la narrativa económica de los dos partidos políticos más importantes de Estados Unidos. Sin importar el resultado de noviembre la sensibilidad electoral que ha ocasionado esta narrativa definirá las futuras propuestas de política pública y los debates en el Congreso de Estados Unidos. ¿Son los aranceles  comerciales y los muros fronterizos la manera correcta de elevar la prosperidad de América del Norte?

La evidencia del siglo pasado nos cuenta una moraleja muy distinta. En la década de los treinta del siglo XX el ímpetu político por adoptar el proteccionismo trajo niveles históricos de desempleo y una depresión que se convirtió en el parámetro histórico para medir todos los ciclos de recesión económica que han venido después.

¿Si funciona, para qué le mueves? El futuro del TLCAN debe buscar transformar la relación de Norteamérica sin abrir a la negociación de su texto original. Los acuerdos paralelos son un mecanismo útil para hacer cambios importantes sin abrir la caja de Pandora. El contexto político exige entender las preocupaciones actuales sobre el TLCAN y reconocer que existen tres puntos principales que se pueden atender desde una perspectiva trilateral: 1) seguridad, 2) derechos laborales y 3) anticorrupción.1 Estas áreas de preocupación encontrarán en la población de los tres miembros del TLCAN una audiencia receptiva y podrán mejorar la percepción de un sector importante del electorado americano.

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Ilustración: Víctor Solís

Seguridad

La recurrente paranoia sobre las fronteras de Estados Unidos con Canadá y México se ha dejado ver durante las primarias y ahora en el periodo de las campañas nacionales. Con los ataques terroristas en Europa las preocupaciones sobre la posibilidad de un evento semejante en territorio estadunidense han acompañado parte del debate republicano. Este temor parece tener una fuerte resonancia en determinados segmentos del electorado americano. Los líderes de Norteamérica pueden atender estos problemas al retomar el concepto de un acuerdo de “perímetro regional” que produzca una mayor colaboración entre los tres gobiernos en asuntos relacionados con la seguridad nacional. Esto también mejoraría la colaboración en inteligencia y proporcionaría beneficios para mejorar la fluidez del intercambio comercial. Un acuerdo regional construiría sobre mecanismos existentes y ayudaría a calmar la histeria sobre la vulnerabilidad de las fronteras americanas.

Derechos laborales

Está claro que Bernie Sanders y Donald Trump tocaron fibras sensibles del electorado americano al momento de referirse a los impactos negativos del TLCAN y el libre comercio en los trabajadores de Estados Unidos. Como agregados a las negociaciones del Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP, por sus siglas en inglés) se han promovido acciones que protejan a los trabajadores y que eleven los estándares laborales. Sin embargo, este tratado global se enfrenta con un futuro complicado e incierto, por decir lo menos. A pesar de que el presidente Obama se ha comprometido recientemente a conseguir la ratificación del TPP por parte del Congreso antes de que termine su mandato, el pronóstico en el Capitolio está lejos de ser prometedor. El futuro del TPP en el Congreso de Estados Unidos será un factor determinante para el tratado y una referencia para debates similares en otros países. Con la abierta oposición de Clinton y Trump al TPP las probabilidades de que sea aceptado después de enero 2017 son cada vez menores. Proponemos retomar los elementos más progresivos del acuerdo laboral de TPP y ofrecerlos como una actualización del acuerdo laboral paralelo del TLCAN, llevando así el tratado de 1994 al mundo moderno.

Anticorrupción

La corrupción se ha convertido en una fuente de enojo ciudadano con la democracia a nivel global. Esta irritación colectiva es una amenaza a la estabilidad política en los cinco continentes. De la Primavera Árabe, a la crisis política en Ucrania o los juicios políticos en contra de presidentes en América Latina, la corrupción ha sido un detonador común para distintos niveles de descontento social. El uso de cargos públicos para intereses privados lleva a ventajas no competitivas en la búsqueda de contratos públicos ya que los negocios más rentables no son ganados por las empresas más eficientes, sino por aquellas con una mejor red de cuates y compadres. México tiene un largo camino que recorrer para poder reducir la magnitud de sus problemas de corrupción. No obstante, la reciente aprobación de un audaz paquete legislativo forjará una nueva infraestructura institucional para reducir la impunidad de los malos servidores públicos y de los entes privados.

La Ley de Prácticas Corruptas en el Extranjero (FCPA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos y la Ley sobre Corrupción de Funcionarios Públicos Extranjeros (CFPOA, por sus siglas en inglés) de Canadá, son dos de las legislaciones más ambiciosas en temas de cumplimiento extraterritorial en leyes antisoborno. México ha incursionado recientemente en la creación de un ambicioso nuevo Sistema Nacional Anticorrupción. Un acuerdo anticorrupción de América del Norte ayudaría a que México eleve sus propios estándares y a prevenir una competencia desigual por parte de las compañías y países con normas más permisivas en sus propias legislaciones antisoborno.

Una mejor seguridad continental, mejores estándares laborales y prácticas anticorrupción más duras son elementos cruciales que pueden establecer una agenda para el futuro y darle un matiz más constructivo a los debates del presente. El proteccionismo no fue una solución en el siglo XX y sólo empeorará los desafíos actuales. A pesar de eso, debemos aceptar que el TLCAN debe cambiar para el beneficio de los ciudadanos de la región y establecer una visión para la región económica más competitiva del mundo. El TLCAN requiere una agenda propositiva para pensar en su futura transformación.

 

Juan E. Pardinas
Director General del Instituto Mexicano para la Competitividad

Duncan Wood
Director del Mexico Institute.


1 La lista no es exhaustiva se puede pensar en temas como la infraestructura, el medio ambiente y el capital humano como parte de una agenda de prioridades para asegurar la competitividad regional de largo plazo.

 

Un comentario en “Cómo negociar el TLC y no morir en el intento

  1. ¿cuantos años lleva ya el TLC/NAFTA,? ¿22, 24 años? si este tratado no les hubiera convenido a los gringos, ¿no ya lo hubieran renegociado o cancelado?